Hoy es historia: Mexicas

Ana Portnoy

El Norte, Monterrey N.L., a 31  de marzo 2016. Sección Vida, pág. 9 

En febrero de 1978 los trabajadores que hacían una excavación a un costado de la Catedral de México encontraron un bloque monolítico representando a la diosa lunar Coyolxauhqui. Así inició el Proyecto Templo Mayor que ha sacado a la luz el recinto religioso azteca. El quehacer arqueológico, en la medida que la preservación de los edificios coloniales lo permite, prosigue hasta la fecha. Procedente de su museo de sitio, la exposición “Mexicas, esplendor de un imperio” puede ser admirada estos días en el Museo de Historia Mexicana.

Los aztecas, originarios del mítico Aztlán, llegaron en el siglo 12 al altiplano conducidos por los sacerdotes de su dios tutelar Huitzilopochtli buscando la tierra prometida cuya señal era un águila que sobre un nopal devoraba una serpiente. En un islote del Lago de Texcoco la encontraron.

En 200 años convirtieron su capital, México-Tenochtitlán, en el centro político, económico y religioso de un gran imperio que abarcó el centro de México, la costa del Golfo,  Oaxaca,  Guerrero y el Soconusco. A la llegada de Cortés avanzaban en la conquista de Michoacán.

Su pensamiento religioso exigió sacrificios humanos y autosacrificios para garantizar el orden del cosmos. Muchas de sus batallas fueron para obtener cautivos para ese ritual, aborrecido por los pueblos avasallados y considerado demoniaco por los españoles.

La complejidad y la riqueza de su estructura política, social y económica fue acompañada de un espléndido desarrollo cultural al ser herederos de una tradición artística, conocimiento científicos y nociones religiosas iniciadas más de 2000 años atrás. Las pirámides y templos, la pintura mural y la escultura alcanzaron gran monumentalidad como correspondía a una sociedad militar conquistadora, en tanto que la cerámica, el tallado de piedra, la plumaria, la orfebrería y la poesía denotaron simultáneamente una gran sensibilidad.

El otro gran imperio prehispánico en América que también se caracterizó por su militarismo y conquistas territoriales y que les fue contemporáneo fue el inca en la cordillera de los Andes. Las redes comerciales de ambos probablemente entraron en contacto en sus rutas centroamericanas.

Identificado como el rey-dios Quetzalcóatl que había prometido regresar de su autoexilio, Hernán Cortés fue recibido como una divinidad hasta el corazón del imperio. Muy tarde los mexicas reaccionaron ante los españoles, que con armas de fuego y enfermedades desconocidas –viruela y sífilis- los conquistaron el 13 de agosto de 1521.

De haber sido amos y señores de casi toda Mesoamérica, la sociedad novohispana consideró a los indígenas como incapaces de autogobernarse, víctimas de explotación y una marginación que persiste a la fecha.

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Hoy es historia: El Papa y el Patriarca, la histórica reunión de La Habana


Ana Portnoy

El Norte, Monterrey N.L.,  23 de febrero de 2016. Sección Vida, pág. 11.

Histórica es la reunión del Papa con el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa tras 962 años del Cisma de Oriente y Occidente.El rompimiento se fue gestando por confrontaciones teológicas y políticas entre los cristianos bizantinos y los latinos.

Cuando en el 800 el Papa León III dio al rey franco Carlomagno el título de emperador del Sacro Imperio Romano provocó la indignación de Bizancio, el antiguo Imperio Romano Oriental, cuyo gobernante ostentaba ya el título de emperador romano. A ojos de los bizantinos, los reinos de Europa Occidental, aún siendo cristianos, estaban contagiados de la barbarie de sus ancestros godos, ostrogodos, vándalos, suelvos o alanos que habían arrasado al Imperio Romano de Occidente en el año 476.

El Papado resentía la intromisión del emperador bizantino en los asuntos eclesiásticos y se oponía a que los patriarcas, ya fueran de Constantinopla, Antioquia, Jerusalén y Alejandría, utilizaran el título de ecuménicos reclamando que como obispo de Roma el Papa era la autoridad suprema sobre toda la Iglesia y los demás segundos en jerarquía. Había también discrepancias en el uso del calendario y los santorales, disputas sobre diócesis  y confrontación sobre si Roma o Constantinopla, la capital de Bizancio, eran la sede del primado de la iglesia universal.

Otros motivos de confrontación fueron la veneración de íconos en la iglesia oriental, el uso del griego y no del latín en su liturgia y la controversia filoloque sobre el Espíritu Santo que la iglesia latina sostenía procedía tanto de Dios Padre y del Hijo en tanto la bizantina sólo reconocía al Padre como su origen. Otras divergencias eran la naturaleza del pecado original y los dogmas sobre la concepción y asunción de la Virgen.

Roma no reconocía como válido el sacramento de la confirmación administrado por un sacerdote ortodoxo en tanto que en Constantinopla se consideraba herética y judaizante la utilización del pan ácimo en la Eucaristía y se reclamaba que los clérigos latinos se rasuraban la barba y practicaban el celibato obligatorio en toda la jerarquía eclesiástica.

Un concilio podría haber resuelto la confrontación, pero prevalecieron también factores políticos y territoriales pues Bizancio no aceptaba que su emperador y el patriarca dependieran de una autoridad religiosa latina que pretendía tener preeminencia y autoridad sobre ellos. El Papa León XI excomulgó al Patriarca Miguel I Cerulario y éste quemó públicamente la bula y excomulgó a su vez a los delegados papales. De esta forma se consumó el rompimiento en 1054.

A pesar del peligro que representó la expansión del islam a través de los turcos otomanos que conquistaron al imperio bizantino en 1453, las iglesias ortodoxas –rusa, búlgara, rumana, griega- y la  romana no se unieron en su contra. El proceso de acercamiento entre las iglesias inició en el Concilio Vaticano II. En 1965 el Papa Paulo VI y el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Griega Atenágoras I revocaron las sentencias de excomunión y en 2013 su sucesor Bartolomé I asistió en Roma a la inauguración del pontificado del Papa Francisco.

El ataque que han sufrido iglesias y comunidades cristianas en Medio Oriente y África a manos del Estado Islámico es la circunstancia que ha permitido ahora el acercamiento del Papa con Cirilo I, el líder de la Iglesia Ortodoxa Rusa que tiene 80 millones de fieles.

De la Hermandad a ISIS

Ana Portnoy

A lo largo de la historia diversas religiones han considerado que herejes e infieles deben ser convencidos de una visión particular de la moralidad y la salvación del alma justificando la violencia en su contra como un designio divino. Las Cruzadas, la Inquisición, la Reforma y Contrarreforma y hoy en día el Estado Islámico de Irak y Siria son muestra de la violencia justificada a través de la religión.

La tolerancia a judíos y cristianos en Al-Andalus entre los siglos IX al XI permitió un florecimiento cultural y científico precursor del Renacimiento. Sin embargo al invadir España, los almohades y almorávides los persiguieron y masacraron, incluyendo a los mismos mahometanos dedicados a estudios calificados de profanos.

Hoy el fundamentalismo islámico es visto como el mayor peligro para la paz mundial, con atentados en los cinco continentes y la pretensión del establecimiento de un califato por parte de ISIS que ha masacrado no solo a yazidíes y cristianos, sino también a la población musulmana considerada apóstata o herética.

La primera organización islámica considerada terrorista es la Hermandad Musulmana fundada por Hassan al-Banna en Egipto en 1928 con el objetivo de establecer un estado musulmán universal regido por la ley coránica.

Su activismo político antibritánico y antisecular así como obras de caridad le atrajeron a miles de seguidores. Para los años 1940 tenía 500,000 miembros y sus metas se habían propagado por todo el mundo árabe.

En 1954, acusada de intentar asesinar al presidente Nasser, la Hermandad fue prohibida y miles de sus miembros encarcelados y torturados. La organización creció en la clandestinidad radicalizándose y abogando por el yihad –la guerra santa-. El Jihad Islámico y al-Qaeda se inspiraron en sus principios.

La expansión del islamismo se ha explicado como reacción contra la secularización de miles de musulmanes, sobre todo aquellos establecidos en Occidente; el atraso económico y las abismales diferencias sociales en los países islámicos; la corrupción de la mayoría de sus gobiernos; el fracaso del nacionalismo panárabe; y la oposición contra la forma de vida occidental, considerada impía, degenerada y pervertidora de la moral religiosa así como la alienación, pobreza o violencia en la que viven los jóvenes musulmanes en los países europeos.

Los grupos yihadistas tienen como principales objetivos recuperar la pureza de la fe y la forma de vida de los primeros siglos del islam así como el restablecimiento del califato, el imperio territorial sobre todas las tierras musulmanas en el que la ley coránica, sea la única fuente de derecho.

No importa cuánta sangre inocente se derrame.

Hoy es historia: 90 años de vida judía en Monterrey

Ana Portnoy

El Norte, Monterrey N.L., a 28 de diciembre 2015. Sección Vida, pág.11.

Gracias a la política de puertas abiertas que el gobierno mexicano mantuvo hasta los años 1930 llegaron a todos los estados de la República miles de inmigrantes procedentes de Europa, Asia y América Latina.

En 1924 vivían en Monterrey 6 familias judías y 30 jóvenes solteros procedentes de Europa Oriental quienes en diciembre de 1925 constituyeron oficialmente el Club Social Hatikva –Esperanza- en un local en las calles de Isaac Garza y Zaragoza convirtiéndose en el centro de la vida judía en la ciudad. Ofreció clases de español para los inmigrantes, actividades culturales y recreativas, servicios religiosos y programas de estudio vespertino con contenidos judaicos para los niños que acudían a las escuelas de la localidad. De ese esfuerzo se fincaron las bases para inaugurar 10 años después el Colegio Hatikva (hoy Nuevo Colegio Israelita de Monterrey).

Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial arribaron al noreste 17 judíos alemanes que lograron escapar del régimen nazi. Se establecieron en el rancho San Gregorio cerca de Saltillo, mudándose a Monterrey pocos años después. Tras la Segunda Guerra Mundial, algunos sobrevivientes del Holocausto arribaron a la ciudad.

Con la llegada del Rabino Moisés Kaiman en 1944 todas las necesidades religiosas quedaron resueltas. Hasta su fallecimiento en 2012 fue el dirigente espiritual de la Comunidad Israelita y la importancia de su participación en la vida regiomontana queda testimoniada en la plaza que en su honor erigió el gobierno del Estado en el Parque Fundidora en 2009.

En los años 1940, al urbanizarse el poniente de Monterrey, las familias judías se establecieron en la colonia Vista Hermosa en donde se construyó el edificio comunitario que alberga la escuela, la sinagoga y el club deportivo-social que constituyen el Centro Israelita de Monterrey, A.C. Fue inaugurado en 1953.

La comunidad judía está formada actualmente por 115 familias, muchas descendientes de aquellos inmigrantes que arribaron hace 90 años y otras que han llegado procedentes de la ciudad de México y de Sudamérica. Cuenta con una sinagoga ortodoxa siendo su dirigente espiritual el Rabino Zalman Libersohn; un colegio incorporado a la SEP que imparte los grados escolares de maternal hasta tercero de secundaria y que ha destacado por su alto nivel académico; así como un cementerio en la colonia San Jorge.

La Comunidad Israelita de Monterrey es totalmente solidaria con la sociedad nuevoleonesa y forma parte del Consejo Interreligioso del Estado de Nuevo León. Plenamente integrados a la vida económica, social, educativa y cultural de Monterrey, los miembros de la comunidad se consideran, y son considerados, orgullosamente regios.

Hoy es Historia: En el nombre de Dios

Ana Portnoy

El Norte, Monterrey N.L., a 27  de noviembre 2015. Sección Vida, edición virtual <http://www.elnorte.com/aplicaciones/editoriales/editorial.aspx?id=76668> 

Durante siglos el fanatismo religioso ha generado una violencia difícil de entender cuando se lleva a cabo en nombre de un Dios de paz y amor que es concebido creador de todos los hombres a su imagen y semejanza. Aduciendo que sus creencias son superiores a las de sus congéneres los fanáticos justifican guerras, asesinatos y masacres bajo el principio de conversión o muerte. Sigue leyendo

Hoy es historia: Siglo de genocidios

Ana Portnoy

El Norte, Monterrey, N.L., a 16  de octubre 2015. Sección Vida, pág.  17.

“La memoria implica el reconocimiento, el rescate del olvido, el compromiso con los hechos. La memoria motiva la responsabilidad con el futuro”.

Museo Memoria y Tolerancia, Ciudad de México.

El siglo XX se caracterizó por la violencia sistemática ejercida contra poblaciones civiles y justificada por razones étnicas, religiosas, políticas y culturales.

Genocidio quiere decir aniquilación sistemática y deliberada de un grupo social. En este 2015 se conmemoran 100 años del genocidio armenio, 70 del final de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto por el cual Hitler pretendió exterminar a los judíos y también 20 años de la masacre que soldados serbios-bosnio llevaron a cabo contra bosnios-musulmanes en Srebrenica con el argumento de limpieza étnica.

Los armenios, establecidos en el Cáucaso desde hace más de dos milenos, fue el primer pueblo convertido al cristianismo en el siglo IV y la fe ha jugado un importante papel en su historia y en su identidad cultural. Dominados por los turcos otomanos en 1453, dentro del imperio multicultural que éstos establecieron pudieron mantener sus creencias y costumbres.

Para la Primera Guerra Mundial Turquía era aliada de Alemania, Austria-Hungría y Bulgaria. El régimen de los Jóvenes Turcos, sobrenombre del partido nacionalista que detentaba el poder, aprovechó la coyuntura bélica e implementó una política de discriminación, intolerancia y finalmente aniquilamiento de la población armenia.

Hubo asesinatos en masa a lo largo del Éufrates, en Malatía, en el lago de Khazar, en la llanura Mush, alrededor de Bitlis y Seghert y en la provincia de Diyarbekir. Hubo campos de concentración en el desierto de Siria y en Deir es-Zor. Sin alimentos ni agua se abandonó a la población sobreviviente, compuesta sobre todo por ancianos, mujeres y niños. La mayoría murió por inanición. También se implementó un programa de conversión al islam de mujeres y niños, asesinando a los que se negaron a renunciar a su identidad religioso- cultural.

El número de víctimas se ha calculado entre un millón y medio y dos millones de personas.

La República de Turquía establecida en 1923 ha explicado la masacre de civiles como enfrentamientos interétnicos debidos al hambre y las enfermedades pero no ha admitido que hubo un plan de exterminio sistemático y premeditado por parte del gobierno.

Para Hitler, el desinterés internacional por ese genocidio fue un aliciente y al invadir Polonia en 1939 ordenó masacrar a la población declarando “¿Quién, después de todo, recuerda el exterminio armenio?”.

El afán de aniquilar al Otro persiste, a pesar de las lecciones de la historia. La matanza de cristianos y yazidíes considerados enemigos del Estado Islámico tiñe ya de sangre de civiles inocentes a este siglo XXI.

Hoy es historia: Septiembre 1846: Monterrey en guerra.

Ana Portnoy

El Norte, Monterrey N.L.,edición virtual, 23 de septiembre 2015.

El 13 de mayo de 1846 estalló la guerra mexicano-norteamericana bajo el argumento del Presidente James Polk que el ejército mexicano había iniciado las hostilidades al cruzar el río Nueces, entonces el límite entre el estado de Texas, incorporado a Estados Unidos en 1845, y México.

Sin embargo, esta injusta guerra en la que nuestro país perdió el 55% de su territorio fue provocada por la ambición expansionista del país vecino que a través de la doctrina del Destino Manifiesto justificaba que su espacio continental abarcaba de océano a océano y en un momento en que se convertía en el destino de miles de europeos que huían del viejo continente por el crecimiento demográfico y las crisis económicas. Además, la fiebre del oro empujaba a colonos y gambusinos en la conquista del oeste y sin haber logrado convencer a México que vendiera sus territorios norteños, la única forma de apropiación sería a través de las armas.

Mientras que Estados Unidos se abocó a ganar la guerra logrando unidad de mando en cada campaña, México se enfrentaba a la defensa territorial en una situación crítica provocada por una larga anarquía interna, insurrecciones regionales y levantamientos indígenas además de falta de dinero, armas y soldados.

La campaña Río Bravo-Saltillo encabezada por el general Zachary Taylor, instigador de la guerra, le dio al ejército norteamericano el predominio en los estados de Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León asegurado el desembarco en la costa del Golfo para el avance a la capital. En este contexto la Metropolitana Ciudad de Monterrey cumplió 250 años de su fundación el 20 de septiembre de 1846: fortificada por órdenes del general Pedro Ampudia y sitiada por el ejército invasor. Ese día por la tarde el Gral. Worth condujo a sus tropas -6,500 soldados- hacia el cerro del Obispado y al amanecer del día 21 iniciaron los combates en El Fortín y la Tenería. El ejército defensor contó con 5,600 hombres.

La batalla de Monterrey duró 4 días. Los combates llegaron a librarse casa por casa, con una valerosa resistencia de los regiomontanos incluyendo a mujeres como María Josefa Zozaya, de cuya participación queda el testimonio de José Sotero Noriega – “El sitio de Monterrey en 1846” incluido en el texto Nuevo León ocupado de Miguel Ángel González Quiroga y César Morado-: “Sublime como las heroínas de Esparta y de Roma, y bella como las deidades protectoras que se forjaban los griegos [quien] se presenta … entre los soldados que peleaban en la azotea; los alienta y municiona; les enseña a despreciar los peligros. La hermosura y la categoría de esta joven Ie comunicaban nuevos atractivos: era necesario vencer para admirarla, o morir a sus ojos para hacerse digno de su sonrisa. ¡Era una personificación hermosa de la patria misma: era el bello ideal del heroísmo con todos sus hechizos, con toda su tierna seducción!“.

Aunque la defensa de Monterrey fue heroica, la ciudad capituló el 24 de septiembre.

A pesar del heroísmo mexicano en las batallas de Churubusco y Molino del Rey y la defensa del Colegio Militar en Chapultepec un año después, la ciudad de México fue ocupada por los estadounidenses.

Por el Tratado de paz Guadalupe Hidalgo México cedió a Estados Unidos los territorios de California, Nevada, Utah, Nuevo México, partes de Arizona, Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma fijándose la frontera en el Río Bravo. A su vez Estados Unidos pagó 15 millones de dólares por daños al territorio mexicano durante la guerra. No sería expolio sino compensación.

Hoy es historia: Hiroshima a 70 años

Ana Portnoy

El Norte, Monterrey N.L., a  agosto 2015. Sección Vida, Pág. 

A las 8:15 am del 6 de agosto de 1945 la primera bomba atómica estalló sobre Hiroshima. Al instante miles de sus ciudadanos murieron. Los sobrevivientes sufrieron traumas físicos y mentales perdurables por años.

Tras la rendición de Alemania tres meses antes proseguía la guerra contra Japón. Su alto mando resistía el embate norteamericano sacrificando a sus pilotos en ataques suicidas y utilizando a estudiantes de educación media como obreros en fábricas de armamento.

Desde 1942 el gobierno americano inició secretamente el proyecto Manhattan sobre fisión nuclear. En julio de 1945 las pruebas en el desierto de Nuevo México fueron exitosas por lo que sin dar a conocer qué tipo de arma se había desarrollado, el presidente Truman amenazó con utilizarla contra Japón. El emperador Hiroito y sus generales no se amedrentaron.

La bomba de Hiroshima contuvo 1 kilo de Uranio 235, el isótopo capaz de provocar una reacción nuclear. A 9,600 mts de altura sobre la ciudad el bombardero “Enola Gray” arrojó la bomba. 43 segundos después y a 600 mts sobre la ciudad ésta explotó liberando energía equivalente a 16 kilotons de dinamita. En 1/10,000 de segundo la bola de fuego alcanzó un diámetro de 28 mts y 300,000 grados celsios. Diez veces más brillante que el sol, emitió calor y radiación que se expandieron en todas direcciones. 80,000 personas murieron de inmediato en tanto que las construcciones, aún las de concreto, se desmoronaron. 30 minutos después la ciudad empezó a arder.

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En diciembre de 1945 se calculó que de 350,000 habitantes había muerto una tercera parte. Un año después las víctimas ascendían a 240,000. La radiación afectó a muchos sobrevivientes que desarrollaron leucemia y cáncer. Los estudios sobre el impacto genético continúan hasta la fecha.

Tras el ataque a Hiroshima, Estados Unidos esperaba la rendición inmediata del alto mando japonés que a pesar de la devastación decidió mantener las hostilidades, sin imaginar que habría un segundo ataque nuclear.

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El 9 de agosto una bomba de plutonio, con capacidad de liberar 6,000 kilotons de TNT más que la de uranio, cayó en las afueras de Nagasaki muriendo instantáneamente 40,000 personas. 6 días después Japón se rindió.

Tras la catástrofe arraigó en Hiroshima la convicción de que el hombre no puede convivir con las armas nucleares. La ciudad y su Museo Conmemorativo de la Paz promueven su eliminación así como la construcción de una comunidad mundial pacífica.

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Sin embargo,  el peligro persiste. India y Pakistán se amenazan con utilizarlas, Irán desarrolla un programa atómico controversial, Corea del Norte hace pruebas nucleares que provocan crisis internacionales y se teme que lleguen al poder de terroristas.

¿Acaso no aprendimos la lección?

 

El arte secuestrado

Ana Portnoy

Laberinto, Suplemento cultural del periódico Milenio, No. 632. Monterrey, N.L., 24 de julio 2015.

Unknown-1Una de las consecuencias de las guerras es el pillaje. Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis orquestaron una trama destinada al robo sistemático de obras de arte en toda Europa, sustraídas de las casas de familias de coleccionistas, muchas de ellas judías, así como de museos, castillos y monasterios que fueron trasladadas a Alemania con la intención de que engrosaran las colecciones de museo de arte europeo que Hitler planeaba crear en Linz.

Obras maestras de la pintura occidental viajaron en trenes bajo las bombas, fueron ocultadas en minas y sótanos, otras fueron a parar a manos de los jerarcas nazis y muchas más acabaron en el floreciente y turbio mercado del arte durante los años de la guerra e inclusive la posguerra. La pista de no pocas de ellas se perdió definitivamente, mientras que otras volvieron a manos de sus legítimos propietarios, recuperadas por las tropas aliadas. Tras el fin de la Guerra Fría y por medio de protocolos internacionales firmados por casi 50 países –los Principios de Washington de 1998, las directrices de la Alianza de Museos Americanos de 1999 y la Declaración de Terezin de 2009- inició un movimiento internacional para la restitución de las obras de arte que involucra a prestigiosas instituciones culturales que han tenido en sus acervos obras de proveniencia dudosa, muchas de ellas reclamadas por las víctimas o sus descendientes.

De las 650,000 obras robadas durante el régimen nazi entre 1933 y 1945, se estima que 100,000 siguen desaparecidas o han sido identificadas erróneamente. Las recientes campañas de identificación y restitución se enfrentan a una creciente resistencia de las instituciones de arte que aducen que las pruebas de la expropiación son incompletas, que ha transcurrido demasiado tiempo desde los hechos y que las obras maestras son, de todos modos, patrimonio público.

La dama de oro, la historia extraordinaria del Retrato de Adele Bloch-Bauer es la obra escrita por Anne-Marie O’Connor, publicada en español por Vaso Roto Ediciones, que narra cómo María Altmann recuperó parte del patrimonio artístico de su familia que había sido expoliado, eufemismo por no decir robado, por los nazis.

Los antecedentes del litigio inician en marzo de 1938, cuando Austria fue incorporada a través del Anschluss al Tercer Reich y las medidas antisemitas se aplicaron de inmediato a los 192,000 judíos del país. A través de la Vermoegensverkehrsstelle, la oficina para el control de bienes y responsable de la confiscación, se saquearon sus casas, considerándose sus objetos de valor propiedad del régimen hitleriano.

En Austria, a cinco meses de la anexión, Adolf Eichmann inició la llamada solución al problema judío consistente en deportar a los campos de concentración a la población judía, política que luego se implementaría en Alemania y en todos los países ocupados por los nazis. Para 1945 un total de 65,000 judíos austríacos habían sido asesinados y 130,000 forzados al exilio, incluyendo al padre del psicoanálisis Sigmund Freud, al pintor Oskar Kokoschka así como a empresarios, científicos e intelectuales.

Anne-Marie O’Connor ha sido periodista, corresponsal de guerra y autora de diversos textos sobre la vida cultural e intelectual en nuestros tiempos. Reportera de Los Ángeles Times en 2001 conoció a María Altmann quien había iniciado un proceso legal contra el gobierno austríaco para recuperar cinco cuadros de Gustav Klimt, entre ellos el retrato de su tía Adele Bloch-Bauer, obra considerada “la Mona Lista de Austria”.

La dama de oro es un fascinante libro resultado de una investigación acuciosa y exhaustiva que reconstruye fidedignamente el ambiente que rodeó a Gustav Klimt, exponente el movimiento secesionista austríaco de principios del siglo XX y quien pintó el espectacular cuadro de Adele l, encargado por su esposo Ferdinand en 1903 y concluye 103 años después, cuando el cuadro recuperado por su sobrina es vendido a Ronald Lauder, heredero de la famosa línea de cosméticos y quien por años ha intentado recuperar las obras de arte confiscada o robada por el régimen hitleriano a familas judías de Alemania y Austria. Lauder trabajó para ese objetivo mientras fue embajador de Estados Unidos en Austria, formó parte de la comisión designada por el entonces presidente de Estados Unidos Bill Clinton para examinar casos del expolio nazi y es miembro de la “World Jewish Restitution Organization”. El retrato de “Adele Bloch Bauer I” es la pieza central de la colección de Lauder en su Neue Galerie de Nueva York.

Al morir a los 94 años en 2011, María Altmann dejó un legado que trasciende el esfuerzo que hizo por recuperar las obras de arte expoliadas, pues el proceso legal que inició con su abogado Randol Shoenberg, nieto del famoso compositor, fue largo y pavimentado de artilugios por parte del gobierno austríaco para evitar la restitución de lo que era su herencia legítima. Tras siete años de litigios y al obtener el fallo definitivo que reconoció su derecho a recuperar el patrimonio de su familia en 2006 estableció un precedente tanto en la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos como ante el Derecho Internacional sobre la devolución de las obras de arte y los objetos que fueron el botín incautado por el hitlerismo, aún si éstos son considerados bienes estatales por algún gobierno.

Además de dar a conocer esa apasionante historia, La dama de oro nos permite reflexionar no sólo sobre las injusticias del pasado, sino también sobre nuestro tiempo.

Tras la tragedia del Holocausto se esperaría que hubiésemos aprendido la lección de los riesgos a los que lleva la intolerancia y la discriminación. El siglo XX, y al parecer el XXI también, se caracterizan por los genocidios, desde el poco conocido cometido en Namibia en 1904, el armenio en Turquía en 1915, el régimen del Pol Pot en Camboya en los años 1970, el llevado a cabo en Guatemala hace 30 años, las matanzas de tutsis y hutus en Ruanda y la limpieza étnica de los serbios contra los musulmanes en Bosnia en los 90’s. Hoy en día Estado islámico persigue y masacra a chiitas, cristianos y yadizis en Irak y Siria bajo conceptos, como lo hicieron los nazis, de limpieza étnica.

El libro también nos hace preguntar qué es lo que la obra de arte representa que conduce a su apropiación de manera ilegal, como los saqueos arqueológicos, o bien a su destrucción sin tomar en cuenta la riqueza cultural que representan, como sucedió con los talibanes en Afganistán hace una década y ahora con el Estado Islámico que lleva a cabo ataques deliberados contra la historia y la cultura milenarias de Irak y Siria, destruyendo y expoliando ojetos milenarios para hacerse de recursos, justificándolo como una limpieza cultural, como también sucedió durante el nazismo con la quema de libros, el robo y la destrucción de obras de arte.

 

 

Hoy es historia: Arte rupestre

Ana Portnoy

El Norte, Monterrey, N.L., a 16  julio 2015. Sección Vida, pág. 11.

Las pinturas rupestres son la primera manifestación artística considerándose las cuevas de Altamira “la Capilla Sixtina del arte cuaternario”.

Localizadas en Santander fueron descubiertas en 1868. Marcelino Sanz de Sautola, aficionado al naciente estudio prehistórico, las visitó por primera vez en 1875. En sus Breves Apuntes anotó: “Completamente desconocidas… cuando entré por primera vez fui con seguridad de los primeros que las visitaron. Ya existían las pinturas”. En su momento no les dio importancia y menos las supuso obra del hombre prehistórico. Tres años después volvió con su hija dispuesto a excavar buscando objetos de sílex y restos óseos.

A pesar de la escasa iluminación, la niña observó en el techo manchones ocres que formaban figuras de animales. Al señalárselos, Sanz se sorprendió y llegó a la conclusión que databan del tiempo en que los hombres vivieron en cavernas.

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Las representaciones eran sumamente realistas con detalles de astas y colmillos, incluyendo animales ya inexistentes en Santander como mamuts, renos y elefantes, lo que le dio más certeza sobre su antigüedad. Sin embargo sus conclusiones fueron recibidas con gran escepticismo por parte de la comunidad científica.

El descubrimiento de Altamira cambió los conceptos que se tenían de la Prehistoria. El conocimiento del hombre paleolítico dejó de ser meramente teórico y a través de las pinturas se empezó a analizar su medio ambiente, su forma de vida, sus creencias y su mentalidad. Son evidencia del despertar del hombre al mundo de la representación como medio para manifestar inquietudes y temores.

El origen de las pinturas está íntimamente ligado con principios primitivos de magia y animismo. A través de la representación de los animales y su cacería el hombre pretendía asegurar su captura pues de ella dependía su sobrevivencia. También se les ha considerado el inicio de una concepción religiosa en la forma de culto al tótem, el espíritu propicio de la tribu. Por estos dos motivos es un arte realista que muestra la sensibilidad y creatividad de hombres que habían sido considerados salvajes y violentos.

En México se han hallado pinturas rupestres en Baja California y en Tamaulipas. En Nuevo León se han encontrado milenarios grabados en piedra en Parás, García y Mina, evidencia de antiguos cazadores y recolectores seminómadas. En Boca de Potrerillos, a 60 kms al noreste de Monterrey hay más de 3000 petroglifos hechos hace 8 mil años.

El arte rupestre es la primera manifestación de pensamiento abstracto del Homo Sapiens. Su majestuosidad y realismo siguen impresionándonos. Como todo lo producido por el hombre, el arte es también fuente de la historia.