Visitando México, la Ciudad de los Palacios.

Ana Portnoy

Como objetivo del curso “La Ciudad de los Palacios: México virreinal”,  quinto módulo del programa “Un viaje por México” impartido en el Aula Juan XXIII visitamos la ciudad de México y sus alrededores los últimos días del mes de abril de 2017, para un viaje de estudios enfocado a la vida colonial en la Nueva España. Contamos durante cuatro días con la invaluable participación de la Dra. Mayte Sánchez, especialista en arte y catedrática de la Universidad Nacional Autónoma de México y de la Antigua Academia de las Nobles Artes de San Carlos.
Apenas aterrizamos nos dirigimos al Museo Nacional del Virreinato albergado en el antiguo colegio jesuita en Tepotzotlán, Estado de México. Además de visitar el museo y su impresionante colección de pinturas hechas por los artistas coloniales más reconocidos como Cristóbal de Villalpando, los hermanos Rodríguez Juárez, José de Ibarra, Juan Correa, Martín de Vos y Miguel Cabrera, admiramos las esculturas hechas con la técnica del estofado y varias hechas de pasta de caña de maíz lo que les da mayor ligereza. En el interior de la iglesia de San Francisco Javier pudimos apreciar la excelente muestra del arte religioso novohispano, sus bien conservados retablos y altares barrocos y admiramos la Capilla de Loreto que alberga una maravillosa alcoba dedicada a la Virgen.

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Tras  tiempo libre para la comida en el restaurant del museo o en alguna de las fondas a su alrededor, nos dirigimos a “Los Arcos del Sitio”, el acueducto construido por los jesuitas a principios del siglo XVIII para llevar agua del Río del Oro a la hacienda de Xalpa. Esta impresionante obra de ingeniería hidráulica de 62 metros de altura atraviesa una cañada  y cuenta con  cuatro niveles de arcos.

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Finalizamos nuestro primer día con el registro en el hotel Hilton Mexico City Reforma que se ubica enfrente de la Alameda, lo que nos permitió conocer distintos restaurantes en el Centro Histórico de la ciudad de México.

El sábado por la mañana nos dirigimos primero a Huitzillán, la Plazuela del Maíz, que la tradición establece como el punto de encuentro entre el emperador mexica Moctezuma II y el conquistador Hernán Cortés.

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A un costado se encuentra el Hospital de la Purísima Concepción y Jesús Nazareno (mejor conocido como Hospital de Jesús), la institución hospitalaria más antigua del continente americano puesto que abrió sus puertas en 1524 e ininterrumpidamente ha dado atención médica. El mismo Cortés fue su fundador y sus restos estuvieron en el altar de la iglesia que forma parte del complejo. Una placa conmemorativa lo recuerda.

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Pudimos admirar tanto el mural que José Clemente Orozco pintó en el interior del templo sobre los horrores de la Segunda Guerra Mundial así como el que Antonio González Orozco hizo sobre la historia de la medicina en México en uno de los patios del interior del hospital.

IMG_0420.JPGFrente al hospital, en el muro esquinero del palacio de los Condes de Calimaya pudimos admirar una piedra tallada que formó parte de algún templo mexica y que fue aprovechada en la construcción de la ciudad colonial, como si fuera un símbolo de la conquista española y, a pesar de la imposición de una nueva cultura y religión, la persistencia del pasado prehispánico.
Tras la detallada visita al hospital nos dirigimos por la calle de Moneda para admirar las fachadas de la Real y Pontificia Universidad de México, la casa del Obispo, el sitio donde se estableció la primera imprenta de América, así como el convento de Santa Teresa la Nueva en donde nuestra guía nos habló sobre la vida de las monjas novohispanas.
En el Museo de la Autonomía pudimos apreciar el rescate arqueológico de las construcciones coloniales cuando se llevan a cabo las adecuaciones para dar una nueva vocación a los edificios de siglos pasados.
Para terminar el paseo matutino, visitamos la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, mejor conocida como iglesia de la Enseñanza, una pequeña joya del arte barroco.

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En la Hostería de Santo Domingo,  primer restaurant de la ciudad de México que abrió sus puertas en 1860 ocupando parte del antiguo convento de Santo Domingo, disfrutamos deliciosos platillos de la gastronomía mexicana. Tras reponer fuerzas, visitamos el interior del Templo de Santo Domingo.
Aprovechando la estancia en la capital y para terminar el día fuimos al Centro Cultural Teatro II para ver el musical Billy Elliot. Nos maravillamos ante el increíble talento de los niños que participan en esta obra de teatro.
Iniciamos nuestra tercera jornada atravesando la Alameda para visitar el Museo Franz Mayer de arte y diseño virreinal en el antiguo Hospital de los Juaninos en la Plaza de la Santa Veracruz. De ahí nos dirigimos al Museo Nacional de Arte albergado en la antigua Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas del Porfiriato para admirar la colección pictórica que forma parte de su acerbo.
Recorrimos la popular calle de Madero para apreciar las construcciones coloniales como la Casa de los Azulejos –antigua casa de los Condes del Valle de Orizaba-, la casa de la Moncada y Villafon, mal llamada Palacio de Iturbide y que hoy es el Centro Cultural de Banamex en donde nos encontramos con una exposición temporal de Cristóbal de Villalpando, como si coincidiera y cumpliera con uno de los objetivos de nuestro viaje.

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Tras tiempo libre para comer, nos reunimos en el atrio de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, la mayor catedral de América, construida entre 1573 y 1813 por lo que en ella se sintetizan los estilos artísticos del período colonial. Tras la explicación de sus fachadas, admiramos en el interior las capillas que fueron dedicadas por los distintos gremios, el coro con su impresionante sillería y facistol de madera labrada así como los altares que contienen obras de los importantes pintores novohispanos.
Por la noche, parte del grupo tuvo la oportunidad de ver la obra de teatro “Tres días en mayo” dirigida por Lorena Maza y que aborda la decisión de Winston Churchill en 1940 de hacer frente a Hitler. Otras personas aprovecharon el tiempo libre para visitar la exposición floral en la colonia Polanco o el festival de jardinería del Parque Botánico de Chapultepec.

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Para nuestro último día en la Ciudad de México visitamos la iglesia y convento franciscano de San Bernardino de Siena en Xochimilco en donde se venera al Niñopa. De ahí nos dirigimos a la Villa de San Ángel en donde paseamos por la Plaza de San Jacinto y visitamos su hermosa iglesia para dirigirnos después al templo de Nuestra Señora del Carmen.
Para cerrar con broche de oro este viaje, comimos en el delicioso restaurant Hacienda de Tlalpan, en donde nuevamente disfrutamos de la riquísima y variada gastronomía de nuestro país rodeados por un hermoso jardín.

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Del restaurant nos dirigimos al aeropuerto para tomar nuestro de vuelo de regreso a Monterrey. Como en nuestros recorridos anteriores, contamos con el apoyo del Sr. Andrés Reyes director de la agencia de viajes Turismo Rey (turismo_rey@hotmail.com) quien estuvo al pendiente de las reservaciones y traslados.

Visitar la Ciudad de los Palacios fue una experiencia inolvidable.

Fuente del video: Martha Livas. México Virreinal. En You Tube: <https://www.youtube.com/watch?v=9EMnVNFML6A&feature=youtu.be&gt;

El estudio del Holocausto y la educación para la paz*

Ana Portnoy

Irina Bokova, directora General de la UNESCO, cuestionó lo siguiente: “La historia del genocidio perpetrado durante la Segunda Guerra Mundial no pertenece solamente al pasado. Es una historia viva, que nos concierne a todos, cualesquiera que sean nuestras distintas procedencias, culturas o religiones. Después del Holocausto se han producido otros genocidios en varios continentes.  [Si la historia es maestra de vida] la pregunta debe ser ¿cómo podemos obtener mejores enseñanzas del pasado?”[1]

UN SIGLO DE GENOCIDIOS

Independientemente de su localización geográfica, todas las culturas humanas a lo largo del tiempo se han involucrado en el asesinato de otros seres humanos, desde el hombre de las cavernas hasta la violencia perpetrada en colegios, en cafés y en avenidas y estaciones del metro en muchas regiones del mundo y que aparecen en las noticias a diario.

Y si en el paleolítico las armas fueron primero piedras y luego lanzas y flechas, en la medida en que la tecnología ha desarrollado armamento con mayor poder de destrucción también ha crecido el número de muertos a manos de otras personas. Sólo recordemos los ataques nucleares que en instantes provocaron la muerte de más de 150,000 personas en Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945.

El siglo XX y el comienzo de éste nuestro siglo XXI han sido marcados por ejemplos de genocidio y atrocidades masivas sin paralelo. Las masacres en Namibia en 1904;  el exterminio armenio en 1915; las purgas estalinistas entre 1931 y 1953; los varios millones de muertos en los diez años de la llamada Revolución Cultural china;  la muerte de más de 3,000,000 de camboyanos a manos del régimen del Pol Pot en los años 1970; los miles de muertos de Guatemala en los 30 años de guerra civil; las matanzas en Ruanda en las que el estado hutu casi logró el exterminio de la población tutsi en 1994; la limpieza étnica llevada a cabo por los serbios en los años 1990’s  en la que liquidaron a más de 250,000 bosnios; y hoy día el avance del Estado islámico que persigue y masacra a chiitas, cristianos y yazidíes en Irak y Siria  permite afirmar  que el genocidio es una realidad histórica contemporánea y que como especie los humanos no hemos podido dejar atrás que el hombre sea el peor enemigo del hombre.

Muchas de la violencia en nuestras sociedades tiene como origen la exacerbación de prejuicios y sentimientos que pueden justificarse con concepciones de una raza superior a las otras, o de una práctica religiosa por sobre las demás. También los sentimientos de rechazo a un individuo, un grupo, un pueblo se deben al prejuicio y desprecio a los que se consideran ajenos a la esencia de la identidad nacional, a aquel Otro que no tiene cabida dentro de una sociedad determinada y al que se estigmatiza, se juzga por estereotipos o se deshumaniza. Y si bien las primeras manifestaciones son marginación, discriminación y actos de violencia, incluyendo el grave problema de bullying, se ha llegado a políticas promovidas por los mismos estados para exterminar pueblos enteros.

Las masacres llevadas a cabo durante la Segunda Guerra Mundial son ejemplos máximos de la violación sistemática de los derechos humanos y el establecimiento de una política de exterminio por un régimen. La ideología racista del gobierno nazi en Alemania permitió, e incluso fomentó, acciones que nunca antes habían ocurrido en la historia de la humanidad, pues hasta esta guerra la población civil no había sido nunca el objetivo de los estrategas militares con tal grado de desprecio hacia la vida humana. Jamás un Estado había establecido como política nacional la destrucción total de grupos que consideró indignos de vivir.

En la médula de la historia de la Alemania Nazi se encuentra la realidad del Holocausto (Shoah en hebreo): el intento de la Alemania nazi y sus colaboradores de asesinar a todos los hombres, mujeres y niños judíos a su alcance, un programa de asesinato de masas de dimensión continental, sin precedentes por su totalidad.

El genocidio del pueblo judío por los nazis refleja el dominio de un sistema de pensamiento técnico y modernista utilizado de forma perversa al servicio de la destrucción de seres humanos, organizado por un estado nacional, planificado por una burocracia establecida, facilitado por diversos segmentos de la sociedad y perpetrado por grupos militares vinculados al estado que usaron los medios más eficaces a su disposición para llevar a cabo sus políticas asesinas. Y todo esto ante la mirada indiferente de gobiernos y ciudadanos incluyendo a las democracias occidentales más progresistas.

Durante el Tercer Reich, las autoridades persiguieron a otros grupos debido a su supuesta “inferioridad racial”: los romaníes (gitanos) y algunos pueblos eslavos (polacos y rusos, entre otros) considerados inclusive como subhumanos. Otros grupos fueron perseguidos por motivos políticos, ideológicos o de comportamiento, entre ellos los comunistas, los socialistas, los Testigos de Jehová y los homosexuales. Más de 250,000 ciudadanos alemanes con discapacidades físicas y mentales fueron exterminados por razones eugenésicas, tres millones de prisioneros de guerra soviéticos fueron asesinados y seis millones de judíos -una tercera parte del Pueblo de Israel- fueron masacrados ya fuera en campos de exterminio, fusilados en los bosques, quemados vivos en sinagogas o asesinados en las marchas de la muerte cuando la derrota alemana ya era inminente.

¿POR QUÉ ESTUDIAR EL HOLOCAUSTO?

Ante esta trágica etapa de intolerancia, discriminación violencia y muerte, ¿por qué se debe estudiar el Holocausto que es una de las páginas más obscuras de la historia? Las razones son varias:

1. Las catástrofes provocadas por el ser humano no son accidentes de la historia, sino que pueden y deben ser evitadas.

A pesar de que en 1945 las naciones victoriosas anhelaban poner fin a esos crímenes y acordaron en 1948 una política destinada a prevenir futuros actos de genocidio como es la Convención de las Naciones Unidas para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, otras masacres se han producido en diversas partes del mundo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Ante esta repetición de crímenes de lesa humanidad, tanto políticos, académicos como ciudadanos conscientes de estos crímenes en todo el mundo se han remitido a la historia y las lecciones del Holocausto en el intento de explicar por qué la humanidad ha vuelto a fallar una vez más en la prevención del genocidio.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura –UNESCO- tiene como objetivos fundamentales promover la paz y la comprensión mutua así como la igualdad y el respeto por la justicia sin distinción de raza, género, nacionalidad, religión o lengua, enfatizando la promoción de estos valores primordialmente a través de la educación y, por lo tanto, considera que es esencial aprender del Holocausto para entender mejor las causas que permitieron el genocidio en la civilizada Europa, así como el posterior desarrollo de un marco de derecho internacional y de las instituciones creadas para prevenirlo y castigarlo.

La UNESCO considera también que la comparación cuidadosa con otros ejemplos de violencia colectiva puede contribuir a prevenir atrocidades masivas en el futuro. Por ellos la enseñanza y el aprendizaje del Holocausto permite desarrollar una conciencia y sensibilidad a las condiciones y riesgos que corren los grupos minoritarios en cualquier sociedad.

2. El estudio del Holocausto permite plantear claramente preguntas relativas al uso y abuso del poder político con fines violentos a nivel nacional e internacional.

Estos cuestionamientos permiten tomar conciencia del papel y las responsabilidades del Estado, de los individuos y de la sociedad en su conjunto frente a las violaciones de los derechos humanos, cuestionando el comportamiento humano, el conformismo y el poder de las ideologías particularmente en sociedades que se adhieren a gobiernos que emprenden acciones que violan los derechos humanos reconocidos internacionalmente.

Educar sobre el Holocausto ayuda a los jóvenes a asimilar conceptos clave que serán útiles para estudiar otros ejemplos de violación a los derechos humanos así como de violencia masiva para ser más conscientes de su responsabilidad como ciudadanos de su país y del mundo aceptando y valorando la diversidad, antes que verla como un peligro.

3. A través del conocimiento de esos acontecimientos los estudiantes pueden aquilatar la eficacia de las intervenciones que buscan defender los derechos de los otros como sucedió en Dinamarca cuando el mismo rey Cristian X portó la estrella de David amarilla, el distintivo impuesto por los nazis para identificar a la población judía, y cuyo gobierno salvó a 8,000 personas de la deportación a los campos de exterminio, así como los individuos considerados Justos entre las Naciones, aquellos que arriesgando su propia vida y actuando con valentía y humanidad salvaron la de cientos de perseguidos a pesar del tremendo peligro que corrieron ellos y sus familiares.

4. En esta era digital, con ataques de drones, amenazas de guerra nuclear, armas bacteriológicas y todos los avances técnicos y científicos al servicio de la eliminación del considerado enemigo, el análisis de los mecanismos que llevaron al Holocausto permite tomar consciencia del poder de la tecnología y del uso perverso que se le puede para la violación de los derechos humanos como sucedió recientemente en Siria.

5. La estigmatización y la negación de los derechos fundamentales de ciertos grupos pueden convertirse en violaciones graves de los derechos humanos y algunas circunstancias en genocidio si no se adoptan rápidamente medidas preventivas. La educación es esencial para entender mejor las causas e identificar las señales de alarma así como para para llevar a cabo mayores esfuerzos de prevención a corto plazo

6. El no hacer nada mientras otros están siendo brutalmente oprimidos por las acciones del gobierno es una forma de complicidad que, en el caso del Holocausto, dio como resultado que el trabajo de los colaboracionistas fuera socialmente más tolerado. El pastor protestante Martín Niemöller lo expresó claramente en el sermón que pronunció en su iglesia en Kaiserslautern, Alemania, en 1946[2]:

“Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista,

 Cuando vinieron a buscar a los judíos, no protesté, porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar”.

7. Para Francis Deng, Asesor Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para la Prevención del Genocidio: “la manera más efectiva de prevención reside en la gestión constructiva de la diversidad para promover la igualdad, la inclusión, el respeto a los derechos fundamentales y el cumplimiento de los valores y las prácticas democráticas”[3].

Benito Juárez, el Benemérito de las Américas, estableció hace 150 años la norma fundamental para tener una vida armónica tanto en el quehacer cotidiano como en los escenarios nacional e internacional: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Benito Juárez, el Benemérito de las Américas, estableció hace 150 años la norma fundamental para tener una vida armónica tanto en el quehacer cotidiano como en los escenarios nacional e internacional: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

 

* Conferencia inaugural de las jornadas conmemorativas del Holocausto. Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías. 27 de abril 2017.

[1] Sector de Educación, UNESCO. ¿Por qué enseñar sobre el Holocausto? París: UNESCO. 2013.Pág. 2. . <www.unesco.org/education>

[2] Niemöller, Martin. @First they came for the SocialistsHolocaust Encyclopedia. United States Holocaust Memorial Museum.

[3] Ibid. Pág. 12.