El estudio del Holocausto y la educación para la paz*

Ana Portnoy

Irina Bokova, directora General de la UNESCO, cuestionó lo siguiente: “La historia del genocidio perpetrado durante la Segunda Guerra Mundial no pertenece solamente al pasado. Es una historia viva, que nos concierne a todos, cualesquiera que sean nuestras distintas procedencias, culturas o religiones. Después del Holocausto se han producido otros genocidios en varios continentes.  [Si la historia es maestra de vida] la pregunta debe ser ¿cómo podemos obtener mejores enseñanzas del pasado?”[1]

UN SIGLO DE GENOCIDIOS

Independientemente de su localización geográfica, todas las culturas humanas a lo largo del tiempo se han involucrado en el asesinato de otros seres humanos, desde el hombre de las cavernas hasta la violencia perpetrada en colegios, en cafés y en avenidas y estaciones del metro en muchas regiones del mundo y que aparecen en las noticias a diario.

Y si en el paleolítico las armas fueron primero piedras y luego lanzas y flechas, en la medida en que la tecnología ha desarrollado armamento con mayor poder de destrucción también ha crecido el número de muertos a manos de otras personas. Sólo recordemos los ataques nucleares que en instantes provocaron la muerte de más de 150,000 personas en Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945.

El siglo XX y el comienzo de éste nuestro siglo XXI han sido marcados por ejemplos de genocidio y atrocidades masivas sin paralelo. Las masacres en Namibia en 1904;  el exterminio armenio en 1915; las purgas estalinistas entre 1931 y 1953; los varios millones de muertos en los diez años de la llamada Revolución Cultural china;  la muerte de más de 3,000,000 de camboyanos a manos del régimen del Pol Pot en los años 1970; los miles de muertos de Guatemala en los 30 años de guerra civil; las matanzas en Ruanda en las que el estado hutu casi logró el exterminio de la población tutsi en 1994; la limpieza étnica llevada a cabo por los serbios en los años 1990’s  en la que liquidaron a más de 250,000 bosnios; y hoy día el avance del Estado islámico que persigue y masacra a chiitas, cristianos y yazidíes en Irak y Siria  permite afirmar  que el genocidio es una realidad histórica contemporánea y que como especie los humanos no hemos podido dejar atrás que el hombre sea el peor enemigo del hombre.

Muchas de la violencia en nuestras sociedades tiene como origen la exacerbación de prejuicios y sentimientos que pueden justificarse con concepciones de una raza superior a las otras, o de una práctica religiosa por sobre las demás. También los sentimientos de rechazo a un individuo, un grupo, un pueblo se deben al prejuicio y desprecio a los que se consideran ajenos a la esencia de la identidad nacional, a aquel Otro que no tiene cabida dentro de una sociedad determinada y al que se estigmatiza, se juzga por estereotipos o se deshumaniza. Y si bien las primeras manifestaciones son marginación, discriminación y actos de violencia, incluyendo el grave problema de bullying, se ha llegado a políticas promovidas por los mismos estados para exterminar pueblos enteros.

Las masacres llevadas a cabo durante la Segunda Guerra Mundial son ejemplos máximos de la violación sistemática de los derechos humanos y el establecimiento de una política de exterminio por un régimen. La ideología racista del gobierno nazi en Alemania permitió, e incluso fomentó, acciones que nunca antes habían ocurrido en la historia de la humanidad, pues hasta esta guerra la población civil no había sido nunca el objetivo de los estrategas militares con tal grado de desprecio hacia la vida humana. Jamás un Estado había establecido como política nacional la destrucción total de grupos que consideró indignos de vivir.

En la médula de la historia de la Alemania Nazi se encuentra la realidad del Holocausto (Shoah en hebreo): el intento de la Alemania nazi y sus colaboradores de asesinar a todos los hombres, mujeres y niños judíos a su alcance, un programa de asesinato de masas de dimensión continental, sin precedentes por su totalidad.

El genocidio del pueblo judío por los nazis refleja el dominio de un sistema de pensamiento técnico y modernista utilizado de forma perversa al servicio de la destrucción de seres humanos, organizado por un estado nacional, planificado por una burocracia establecida, facilitado por diversos segmentos de la sociedad y perpetrado por grupos militares vinculados al estado que usaron los medios más eficaces a su disposición para llevar a cabo sus políticas asesinas. Y todo esto ante la mirada indiferente de gobiernos y ciudadanos incluyendo a las democracias occidentales más progresistas.

Durante el Tercer Reich, las autoridades persiguieron a otros grupos debido a su supuesta “inferioridad racial”: los romaníes (gitanos) y algunos pueblos eslavos (polacos y rusos, entre otros) considerados inclusive como subhumanos. Otros grupos fueron perseguidos por motivos políticos, ideológicos o de comportamiento, entre ellos los comunistas, los socialistas, los Testigos de Jehová y los homosexuales. Más de 250,000 ciudadanos alemanes con discapacidades físicas y mentales fueron exterminados por razones eugenésicas, tres millones de prisioneros de guerra soviéticos fueron asesinados y seis millones de judíos -una tercera parte del Pueblo de Israel- fueron masacrados ya fuera en campos de exterminio, fusilados en los bosques, quemados vivos en sinagogas o asesinados en las marchas de la muerte cuando la derrota alemana ya era inminente.

¿POR QUÉ ESTUDIAR EL HOLOCAUSTO?

Ante esta trágica etapa de intolerancia, discriminación violencia y muerte, ¿por qué se debe estudiar el Holocausto que es una de las páginas más obscuras de la historia? Las razones son varias:

1. Las catástrofes provocadas por el ser humano no son accidentes de la historia, sino que pueden y deben ser evitadas.

A pesar de que en 1945 las naciones victoriosas anhelaban poner fin a esos crímenes y acordaron en 1948 una política destinada a prevenir futuros actos de genocidio como es la Convención de las Naciones Unidas para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, otras masacres se han producido en diversas partes del mundo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Ante esta repetición de crímenes de lesa humanidad, tanto políticos, académicos como ciudadanos conscientes de estos crímenes en todo el mundo se han remitido a la historia y las lecciones del Holocausto en el intento de explicar por qué la humanidad ha vuelto a fallar una vez más en la prevención del genocidio.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura –UNESCO- tiene como objetivos fundamentales promover la paz y la comprensión mutua así como la igualdad y el respeto por la justicia sin distinción de raza, género, nacionalidad, religión o lengua, enfatizando la promoción de estos valores primordialmente a través de la educación y, por lo tanto, considera que es esencial aprender del Holocausto para entender mejor las causas que permitieron el genocidio en la civilizada Europa, así como el posterior desarrollo de un marco de derecho internacional y de las instituciones creadas para prevenirlo y castigarlo.

La UNESCO considera también que la comparación cuidadosa con otros ejemplos de violencia colectiva puede contribuir a prevenir atrocidades masivas en el futuro. Por ellos la enseñanza y el aprendizaje del Holocausto permite desarrollar una conciencia y sensibilidad a las condiciones y riesgos que corren los grupos minoritarios en cualquier sociedad.

2. El estudio del Holocausto permite plantear claramente preguntas relativas al uso y abuso del poder político con fines violentos a nivel nacional e internacional.

Estos cuestionamientos permiten tomar conciencia del papel y las responsabilidades del Estado, de los individuos y de la sociedad en su conjunto frente a las violaciones de los derechos humanos, cuestionando el comportamiento humano, el conformismo y el poder de las ideologías particularmente en sociedades que se adhieren a gobiernos que emprenden acciones que violan los derechos humanos reconocidos internacionalmente.

Educar sobre el Holocausto ayuda a los jóvenes a asimilar conceptos clave que serán útiles para estudiar otros ejemplos de violación a los derechos humanos así como de violencia masiva para ser más conscientes de su responsabilidad como ciudadanos de su país y del mundo aceptando y valorando la diversidad, antes que verla como un peligro.

3. A través del conocimiento de esos acontecimientos los estudiantes pueden aquilatar la eficacia de las intervenciones que buscan defender los derechos de los otros como sucedió en Dinamarca cuando el mismo rey Cristian X portó la estrella de David amarilla, el distintivo impuesto por los nazis para identificar a la población judía, y cuyo gobierno salvó a 8,000 personas de la deportación a los campos de exterminio, así como los individuos considerados Justos entre las Naciones, aquellos que arriesgando su propia vida y actuando con valentía y humanidad salvaron la de cientos de perseguidos a pesar del tremendo peligro que corrieron ellos y sus familiares.

4. En esta era digital, con ataques de drones, amenazas de guerra nuclear, armas bacteriológicas y todos los avances técnicos y científicos al servicio de la eliminación del considerado enemigo, el análisis de los mecanismos que llevaron al Holocausto permite tomar consciencia del poder de la tecnología y del uso perverso que se le puede para la violación de los derechos humanos como sucedió recientemente en Siria.

5. La estigmatización y la negación de los derechos fundamentales de ciertos grupos pueden convertirse en violaciones graves de los derechos humanos y algunas circunstancias en genocidio si no se adoptan rápidamente medidas preventivas. La educación es esencial para entender mejor las causas e identificar las señales de alarma así como para para llevar a cabo mayores esfuerzos de prevención a corto plazo

6. El no hacer nada mientras otros están siendo brutalmente oprimidos por las acciones del gobierno es una forma de complicidad que, en el caso del Holocausto, dio como resultado que el trabajo de los colaboracionistas fuera socialmente más tolerado. El pastor protestante Martín Niemöller lo expresó claramente en el sermón que pronunció en su iglesia en Kaiserslautern, Alemania, en 1946[2]:

“Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista,

 Cuando vinieron a buscar a los judíos, no protesté, porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar”.

7. Para Francis Deng, Asesor Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para la Prevención del Genocidio: “la manera más efectiva de prevención reside en la gestión constructiva de la diversidad para promover la igualdad, la inclusión, el respeto a los derechos fundamentales y el cumplimiento de los valores y las prácticas democráticas”[3].

Benito Juárez, el Benemérito de las Américas, estableció hace 150 años la norma fundamental para tener una vida armónica tanto en el quehacer cotidiano como en los escenarios nacional e internacional: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Benito Juárez, el Benemérito de las Américas, estableció hace 150 años la norma fundamental para tener una vida armónica tanto en el quehacer cotidiano como en los escenarios nacional e internacional: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

 

* Conferencia inaugural de las jornadas conmemorativas del Holocausto. Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías. 27 de abril 2017.

[1] Sector de Educación, UNESCO. ¿Por qué enseñar sobre el Holocausto? París: UNESCO. 2013.Pág. 2. . <www.unesco.org/education>

[2] Niemöller, Martin. @First they came for the SocialistsHolocaust Encyclopedia. United States Holocaust Memorial Museum.

[3] Ibid. Pág. 12.

 

 

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El espíritu olímpico

Ana Portnoy

Los XXXI Juegos Olímpicos que se celebrarán en Río de Janeiro entre el 5 y el 21 de agosto son los primeros que se llevan a cabo en Sudamérica y los segundos en un país latinoamericano, 48 años después de que México fuera sede. En 306 eventos de 28 disciplinas participarán 10,500 atletas.

Hoy justas deportivas, en sus orígenes fueron competencias dedicadas al dios griego Zeus. Los primeros juegos olímpicos se verificaron en julio del año 776 aC. en a ciudad de Olimpia en donde se encontraba el santuario del dios,  llevándose a cabo cada 4 años y participando atletas de distintas regiones de Grecia.

Sus objetivos fueron el desarrollo del cuerpo y el alma, la amistad entre las distintas ciudades-estado y el acatamiento al mandato de los dioses. Durante la celebración de los juegos se promulgaba, si había un conflicto bélico, una tregua llamada “paz olímpica” para que los atletas pudieran viajar con seguridad desde sus ciudades a Olimpia.

Desde los 12 años los griegos iniciaban la educación para el deporte –ejercicios físicos y atletismo-, tanto para normar su comportamiento como para desarrollar su musculatura. A los 20 años se les consideraba listos tanto para tomar las armas como para participar en los juegos olímpicos.

En ellos sólo participaban hombres que entrenaban bajo un severo y supervisado régimen de disciplina deportiva. Las competencias iniciaban con diversos ritos religiosos y consistieron en carreras de velocidad de distintas distancias, carrera de carros, salto de longitud, lanzamiento de disco y de jabalina, lucha  y box.  Posteriormente se agregaron concursos musicales.

Para el siglo 4 aC. ya participaban atletas de otras regiones del Mediterráneo por lo que se fue perdiendo el contenido religioso destacándose más la competencia y la profesionalización del deporte.

Bajo la hegemonía romana sobre Grecia la práctica deportiva y las competencias perdieron su importancia y con el cristianismo como la única religión del imperio, se condenó el culto al cuerpo y al deporte que se habían expresado en la frase “mente sana en cuerpo sano”. El emperador Teodosio el Grande abolió las Olimpíadas en 394 dC. al considerarlas un festejo pagano. En 1,200 años se habían celebrado 293 justas.

Los juegos olímpicos renacieron en 1896 gracias a los esfuerzos del Barón de Coubertin y se llevaron a cabo por primera vez después de 1500 años nuevamente en Grecia. Fue tal su éxito que en 1924 se agregaron los Juegos Olímpicos de Invierno y en 1960 las Paralimpiadas dedicadas a las competencias de deportistas con capacidades diferentes.

A la fecha solo se han suspendido los de 1916 y los de 1944 debido a las dos guerras mundiales.

 

¿La de-construcción de Europa?

Ana Portnoy

El Zollverein fue la unión aduanera de 1834 por la que los estados alemanes, entonces independientes, se vincularon económicamente eliminando tarifas arancelarias y ampliando la comercialización de bienes. Para algunos historiadores este acuerdo fue el arranque de la unificación alemana que se concretó en 1871. Su éxito sería el antecedente para la creación de un bloque económico europeo en la segunda mitad del siglo XX y que paulatinamente llevó al establecimiento de la Unión Europea.

Por siglos las relaciones entre los estados europeos estuvo caracterizada por conflictos bélicos, ya fueran por territorio, religión o seguridad nacional. Las dos guerras mundiales, con casi 90 millones de muertos en conjunto, fueron las más mortíferas. En 1950 en plena Guerra Fría el ministro francés de Asuntos Exteriores, Robert Schumann, presentó un plan para una mayor interacción económica entre países que impidiera un nuevo conflicto armado. Así surgió la Comisión Económica del Carbón y el Acero (CECA) formada por Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos.

Con la adhesión de más países y a través del Tratado de Roma de 1957 se estableció la Comunidad Económica Europea para  fincar “los fundamentos de una unión más estrecha y sin fisuras entre los países europeos” que llevaría a la integración económica y, paulatinamente, a la unión política.

El Reino Unido, sin embargo, se negó a ingresar por la importancia de los lazos comerciales y políticos con sus colonias y ex-colonias en la Commonwealth y el temor a perder soberanía ante las instancias supranacionales que conducirían a la unidad europea. Sin embargo, el espectacular crecimiento económico de la CCE le hizo cambiar de opinión solicitando su incorporación en 1961 y lográndola once años después.

En 1992 con el Tratado de Maastrich la CCE se transformó en la Unión Europea (UE) con el objetivo de integrarse políticamente de manera más estrecha, aceptando tener una serie de  políticas comunes: seguridad, medio ambiente, relaciones exteriores, salud, justicia y migración. Se concedió la ciudadanía europea a los ciudadanos de cada nación así como libre tránsito (Acuerdo Schengen 1995) y se iniciaron las negociaciones para la unión económica y monetaria y una moneda única, el euro (1999). Gran Bretaña, sin embargo, no se adhirió a estas dos últimas.

La UE ha permitido más de medio siglo de paz, estabilidad y prosperidad en Europa, elevando los niveles de vida de los ciudadanos de los países miembros. En el 2012 recibió el Premio Nóbel de la Paz por fomentar la paz, la reconciliación, la democracia y los derechos humanos  en Europa.

Sin embargo, la construcción de Europa no ha estado exenta de cuestionamientos y conflictos. La crisis económica en los años ´90 disparó el desempleo y cada país se abocó más a las cuestiones nacionales que a las europeas. Hubo graves tensiones monetarias que cuestionaron la unión económica y, además, el conflicto en los Balcanes trajo nuevamente la guerra a suelo europeo sin que la UE pudiera implementar una política exterior y de seguridad comunes.

El euroescepticismo, el nacionalismo extremo, la inmigración –tanto interna como de refugiados no-europeos-, las instancias supranacionales y su burocracia y la oposición al rescate de los países endeudados han fortalecido la oposición a mantenerse dentro de la UE. Estas tendencias son los retos que enfrenta la Unión Europea como lo demostró el refrendo por el Brexit el pasado mes de junio, en el cual el 52% del electorado en Reino Unido votó por abandonar la Unión Europea.

       Auschwitz
Bernardo Hinojosa* 
                 
                   
Para los muertos en Auschswitz
 
                   I
 
Visito este lugar maldito
donde los asesinos 
tuvieron su fiesta,
y donde la muerte ronda 
como buitre por el cielo.
 
Escucho los gritos en el viento:
 
gritos silenciosos,
gritos anónimos,
gritos sin voz,
gritos sin rostro,
gritos que acusan.
 
Susurros terribles,
que dicen al visitante:
 
“Aquí me torturaron,
aquí me humillaron,
aquí fui fusilado,
aquí me asfixiaron.
 
No encontrarás mi tumba,
porque no les bastó matarme.
Mis cenizas volaron por las chimeneas,
y las esparció el viento”.
 
El viento frío,
el viento terrible,
el viento que pregunta:
 
¿por qué, por qué, por qué?
 
Se lo pregunta a los asesinos, si,
pero también  a los indiferentes
y a quienes voltearon la vista,
tan culpables como los asesinos.
 
¿Por qué, por qué, por qué ?
 
¿Por qué las filas a la muerte?
¿Por qué los cuerpos desnutridos?
¿Por que las familias exterminadas?
¿Por qué las fosas con los cadáveres?
 
¿Por qué, por qué, por qué?
 
Y me avergüenzo de ser hombre.
Y nace un grito en mi garganta:
 
!Nunca más!
!Nunca más!
!Nunca más!          
 
 
                      II
 
Que nadie me llame culpable,
si yo no maté a nadie.
Yo a ninguno le hice daño,
¡Yo nunca lo supe!
 
Si, viví cerca de Auschwitz,
y vi a lo lejos sus chimeneas
con sus columnas de humo oscuro,
pero no sabía lo que ahí pasaba.
 
Vi llegar a los soldados
y llevarse presos a mis vecinos
para no volverlos a ver,
pero nunca pregunté a donde iban.
 
Vi en las plataformas a los trenes
repletos de hombres famélicos,
y vi regresar los carros vacíos,
pero no supe que hacían con ellos.
 
Sí, yo fabriqué el Zyklon B,
el insecticida maldito
que fue el gas de la muerte, 
pero solo era un empleado.
 
Un fuerte olor a muerte
impregnaba todo el pueblo
de un desagradable olor dulzón,
pero nunca supimos de dónde venía.
 
¡Soy inocente, yo soy inocente!,
y nadie me puede culpar.
Yo nunca lo supe, ¡no supe nada!
Yo nunca quise saberlo.
 
Y sin embargo, por las noches,
los fantasmas me persiguen.
 
 
                  III
 
Auschwitz, 
Afganistán,
Ayotzinapan,
Bosnia,
Cambodia,
Hungría,
Irak,
Mao,
Pol Pot,
Tlaltelolco,
Siria,
Somalia,
Stalin,
Sudáfrica,
Sarajevo
Sudán,
Treblinka,
Vietnam,
10 de Junio…
 
¿Por qué, por qué, por qué?
¿Hasta cuando?
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*Agradezco al autor el permitirme publicar en Gusto por la historia este poema así como la ilustración de su autoría.

De la Hermandad a ISIS

Ana Portnoy

A lo largo de la historia diversas religiones han considerado que herejes e infieles deben ser convencidos de una visión particular de la moralidad y la salvación del alma justificando la violencia en su contra como un designio divino. Las Cruzadas, la Inquisición, la Reforma y Contrarreforma y hoy en día el Estado Islámico de Irak y Siria son muestra de la violencia justificada a través de la religión.

La tolerancia a judíos y cristianos en Al-Andalus entre los siglos IX al XI permitió un florecimiento cultural y científico precursor del Renacimiento. Sin embargo al invadir España, los almohades y almorávides los persiguieron y masacraron, incluyendo a los mismos mahometanos dedicados a estudios calificados de profanos.

Hoy el fundamentalismo islámico es visto como el mayor peligro para la paz mundial, con atentados en los cinco continentes y la pretensión del establecimiento de un califato por parte de ISIS que ha masacrado no solo a yazidíes y cristianos, sino también a la población musulmana considerada apóstata o herética.

La primera organización islámica considerada terrorista es la Hermandad Musulmana fundada por Hassan al-Banna en Egipto en 1928 con el objetivo de establecer un estado musulmán universal regido por la ley coránica.

Su activismo político antibritánico y antisecular así como obras de caridad le atrajeron a miles de seguidores. Para los años 1940 tenía 500,000 miembros y sus metas se habían propagado por todo el mundo árabe.

En 1954, acusada de intentar asesinar al presidente Nasser, la Hermandad fue prohibida y miles de sus miembros encarcelados y torturados. La organización creció en la clandestinidad radicalizándose y abogando por el yihad –la guerra santa-. El Jihad Islámico y al-Qaeda se inspiraron en sus principios.

La expansión del islamismo se ha explicado como reacción contra la secularización de miles de musulmanes, sobre todo aquellos establecidos en Occidente; el atraso económico y las abismales diferencias sociales en los países islámicos; la corrupción de la mayoría de sus gobiernos; el fracaso del nacionalismo panárabe; y la oposición contra la forma de vida occidental, considerada impía, degenerada y pervertidora de la moral religiosa así como la alienación, pobreza o violencia en la que viven los jóvenes musulmanes en los países europeos.

Los grupos yihadistas tienen como principales objetivos recuperar la pureza de la fe y la forma de vida de los primeros siglos del islam así como el restablecimiento del califato, el imperio territorial sobre todas las tierras musulmanas en el que la ley coránica, sea la única fuente de derecho.

No importa cuánta sangre inocente se derrame.