Medios
Presentación del libro Betibú de Claudia Piñeiro en MARCO
Cómo disfrutar la ópera, en recuerdo del crítico musical Alejandro Fernandez
Alejandro Fernández,crítico musical
El Norte, Monterrey, N.L., 6 de octubre 2012. Sección Arte pág. 4
La ópera es considerada como la suma de las artes porque combina elementos tomados de expresiones múltiples como el teatro, la poesía, la música, el canto, la danza y la plástica, plasmada en los elementos escenográficos.
¿Cómo disfrutar a plenitud una ópera? Lo recomendable es leer primero el argumento, es decir el relato en que está basada la ópera. Una sinopsis puede ser útil antes de ir al teatro, aunque es mejor ir más lejos y leer la fuente del libreto, es decir el texto.
Conviene informarse sobre el compositor, su trayectoria e importancia de la obra dentro del género.
Debemos situar el estilo al que pertenece el autor y el contexto histórico y social de su creación. Cuánto tiempo tomó al compositor escribir la partitura, para qué teatro fue escrita y otros detalles que nos darán luz de lo que vamos a escuchar.
Todos estos recursos son hoy de fácil acceso gracias a internet, donde podemos encontrar información inimaginable.
Es necesario entonces escuchar la música, y qué mejor que buscar las partes más conocidas de la pieza, como son las arias, dúos, tríos y concertantes o piezas de conjunto en las que participan los cantantes.
Un ejercicio interesante es hacer comparaciones de estas selecciones. La mejor manera de introducirse a la ópera es disfrutar una y otra vez de los pasajes relevantes.
Luego ya empapados de estas partes es indispensable ver una ópera completa. Existen versiones completas en la red o en DVD para los más interesados.
También es muy útil leer el libreto al tiempo que se repasa una grabación. De esta manera podemos apreciar la unidad que existe entre texto y música.
Conocer la clasificación de las voces es imprescindible, esta información también puede obtenerse fácilmente en la web. De esta manera podremos darnos cuenta por qué el compositor atribuyó un tipo vocal a un determinado personaje.
Por ejemplo, las sopranos o mezzo sopranos casi siempre son las protagonistas y los tenores tienen generalmente el papel titular masculino.
En esto no hay reglas pues existen papeles protagónicos para bajos o barítonos y hasta contraltos, la voz más grave femenina.
Apreciar las voces no es una tarea fácil para un principiante, pero conforme uno se va adentrando en el arte lírico se dará cuenta de las calidades de los intérpretes. Investiguemos quiénes son los cantantes más famosos del pasado y del presente y cuáles son sus papeles referenciales.
Para comprender la ópera es necesario exponerse en múltiples ocasiones y analizar todos los aspectos anteriormente mencionados.
Otro elemento fundamental es la puesta en escena, que consta de los elementos escenográficos, el vestuario y el trazo que el director escénico ha concebido para los cantantes.
Este director instruye a los cantantes en sus movimientos, discute con ellos sus papeles y se coordina con el director de orquesta, quien es el responsable musical de la producción y de lo que ocurre en el foso orquestal.
Es deseable exponerse en principio a una puesta en escena tradicional que sigue los deseos originales del compositor. Luego ya podríamos conocer las propuestas «aventureras» que hoy abundan en los teatros operísticos.
Ópera «El elíxir de amor» en el Met de Nueva York
LA PASIÓN EN UN BREBAJE
Fernando Treviño Lozano[1]
Octubre de 2012
ANTECEDENTES
“El Elíxir de Amor”, una de las óperas cómicas más célebres de todo el repertorio operístico, fue compuesta por Doménico Gaetano Maria Donizetti, mejor conocido solamente como Gaetano Donizetti y estrenada en el Teatro Canobbiana de Milán el 12 de mayo de 1832.
El ahora afamado músico nació en Bérgamo, Italia el 29 de noviembre de 1797. Su familia era de muy escasos recursos y aunque perteneció al coro de su parroquia, no se puede hablar de una formación musical sofisticada, con excepción de las clases que recibió del párroco del templo, Simón Mayr quien, al haber él mismo compuesto algunas óperas, entre las que se distingue “Medea in Corinto”, introdujo al joven a este género musical, al tiempo que lo guiaba por los complejos caminos del contrapunto y la fuga, conjuntamente con el Padre Mattei en Bologna.
Aunque su vida estuvo íntimamente ligada al are lírico, no debe olvidarse que su prodigiosa facilidad para componer memorables melodías lo llevó a producir también una asombrosa colección de dieciocho cuartetos para cuerdas, docenas de canciones y un imponente Réquiem, entre otras cosas.
DONIZETTI Y LA ÓPERA
La producción operística de Donizetti, misma que abarca más de setenta obras, es difícilmente igualada y mucho menos superada en la historia de la música. La velocidad a la que componía era tan prodigiosa, que en algunos años, llegó a estrenar hasta cinco óperas, como sucedió en 1827.
Su primera obra, “Una follia” está perdida, por lo que es “Enrico di Borgogna” estrenada en 1818 cuando el autor tenía apenas veinte años, la que se encuentra en primer lugar entre sus obras sobrevivientes. Sin embargo, no es hasta 1822 con el estreno en Roma de “Zoraide di Granata” que Donizetti llega a atraer la atención de público y empresarios, aunque la crítica no le fue tan favorable; un lamentable hecho que acompañó a este genial músico durante prácticamente toda su vida.
En el ámbito internacional, logró notoriedad hasta 1830, a la edad de 33 años, con el estreno de su magnífica ópera “Anna Bolena”, la primera obra de una trilogía que gira en torno a la figura de la reina Isabel I de Inglaterra. El magistral libreto de Felice Romani, aunado a una magnífica fluidez dramática y acompañada de arrebatadoras melodías, hacen de esta obra un apetitoso bocado para público e intérpretes del mundo entero. La trilogía termina de integrarse con “Maria Stuarda” de 1835 y “Roberto Devereux” de 1837 y son una muestra de la atraído que se sentía Donizetti por argumentos derivados de la historia de Inglaterra, como sucedió con aquellos pasajes que inspiraron sus óperas “Alfredo il Grande” (1823), “Elizabetta al castelo di Kenilworth” (1829), y “Rosmonda d´Inghilterra” (1834).
Entre otras óperas dramáticas que fueron y siguen siendo clave para consolidar la reputación de Donizetti, tanto en el mundo del arte lírico como de la historia de la música en general, se encuentran “Lucrecia Borgia” de 1833, “La Favorita” de 1840 y desde luego, la que se considera su obra maestra en este género, la inmortal “Lucia di Lammermoor” de 1835.
El autor contrajo nupcias con Virginia Vaselli en 1828. Con ella procreó tres hijos, mas ninguno de ellos alcanzó a sobrevivir. Una epidemia de cólera, agravada por complicaciones de su último parto, acabó con la vida de Virginia en 1837. En 1843, Donizetti comenzó a mostrar los primeros síntomas de sífilis. Viajó a París en busca de tratamiento, pero fue en vano. Tras regresar a su ciudad natal en 1845, perdió la razón y exhaló su último aliento el ocho de abril de 1848, a la edad de cincuenta años. La última ópera de brotara de su pluma, estrenada durante su vida, fue la versión revisada de “Dom Sebastien” en febrero de 1845.
Es de suma importancia el mencionar que Donizetti, junto con Rossini y Bellini, conforman la cúspide del llamado “bel canto”, un estilo vocal que comenzó a utilizarse en el siglo XVI, durante la era barroca y que prevaleció hasta prácticamente la primera mitad del siglo XIX. Consiste en darle énfasis al colorido de la voz y desarrollar al máximo su virtuosismo mediante el uso de difíciles notas ligadas, trinos, escalas y pasajes pletóricos de dificultades técnicas, así como un uso frecuente de notas agudas y sobreagudas. Con su muerte, tomando en cuenta que Bellini ya había fallecido y que Rossini estaba retirado, termina este glorioso período de la ópera, mismo que aunque siguió influyendo a compositores de años posteriores como Giuseppe Verdi e incluso a algunos contemporáneos, ya no volvió a constituir el estilo central de la época.
EL ELÍXIR DE AMOR
Aunque la vena de Donizetti fue preponderantemente dramática, no dejan de sobresalir algunas óperas cómicas que, sin duda alguna, forman parte permanente del repertorio operístico.
Entre las más importantes, encontramos “La fille du régiment” una ópera compuesta sobre un libreto en francés y estrenada en París en 1840; “Don Pasquale” de 1843 y desde luego, “L´elisir d´amore” de 1832.
En este último año, encontramos a Bartolomeo Merelli, empresario del Teatro de la Canobbiana de Milán, sumamente frustrado por la falta de cumplimiento de una obra comisionada a un compositor. Desesperado, busca a Donizetti y le encomienda una ópera dándole como plazo ¡catorce días! El compositor, conocido ampliamente por su capacidad para componer obras en pocos días, contacta a Felice Romani, un frecuente colaborador suyo en el ámbito de los libretos. El escritor no encuentra un tema totalmente original, pero trabaja sobre uno que Eugene Scribe había escrito para el compositor francés Daniel Francois Auber para su ópera “Le Philtre”, misma que había sido estrenada en 1831. Esta historia, proviene a su vez en la narración “Il Filtro” de Silvio Malaperta.
Si bien la idea general es la misma, Donizetti insistió en la realización de cambios substanciales, mismos que le permitieron una mayor fluidez escénica, así como la inclusión del texto que daría lugar al aria “Una furtiva lagrima”, misma que no sólo es el momento más esperado de toda la ópera, sino que forma parte de la lista de obras que está en el repertorio de prácticamente todos los tenores y que es indudablemente una pieza favorita del público, desde el momento de su estreno hasta nuestros días.
El papel de Nemorino, el tenor, fue un favorito de figuras tales como Enrico Caruso, Beniamino Gigli, Tito Schipa y Luciano Pavarotti; mientras que el de la soprano, Adina, ha estado en el repertorio de Joan Sutherland, Angela Gheorghiu, Mirella Freni y Kathleen Battle, entre otras.
El antiguo sueño de hombres y mujeres de contar con una poción que haga caer rendidos de amor a quienes deseamos conquistar, toma forma en esta ópera maravillosa. Un charlatán, el Doctor Dulcamara, vende a Nemorino un brebaje que supuestamente tiene tal poder. Una serie de cómicas circunstancias hacer creer a Nemorino que la poción realmente funciona, cuando es en realidad el verdadero amor el que finalmente lo une a Anina.
No podemos dejar de mencionar que en la historia de la ópera hay tres que se consideran las indiscutibles obras maestras del género “buffo” de la ópera: “Las Bodas de Fígaro” de Mozart “El Barbero de Sevilla” de Rossini y “el Elíxir de Amor” de Donizetti. Es pues una oportunidad de oro el deleitarnos con una de ellas, que además será presentada con un reparto por demás inmejorable.
[1] Agradezco la gentileza del autor por autorizarme publicar este texto en Gusto por la historia. También se publicó en El Norte, Monterrey, N.L. el 6 de octubre 2012 en la Sección Arte, pág. 4
Charla sobre «Fidencio y el fidencismo» en el MUNE
Café Literario en el Aula Juan XXIII
V Seminario de Historia del Noreste «Los personajes del noreste»
Arte y arquitectura en México: una mirada a Nuevo León
Objetivo:
Analizar el patrimonio artístico de México a través del recono- cimiento de las características y elementos compositivos de los principales monumentos arquitectónicos del Virreinato ubicados en diferentes regiones del país. A partir de ello, revisar ejemplos del barroco y el neoclásico en Nuevo León.
Imparte:
Rodrigo Ledesma Gómez, historiador del arte y catedrático de tiempo completo en la Universidad de Monterrey.
Lugar: CONARTE, Antiguo Palacio Federal, Planta baja
Fechas: 12, 13, 19 y 20 de octubre de 2012
Horarios: Viernes de 18:00 a 20:00 hrs. Sábados de 10:00 a 13:00 hrs.
Costo: 400 pesos
Fe, ciudadanía y el Tec de Monterrey
Mensaje del Sr. Tony Blair en el Foro Global de Ciudadanía.
El Norte, Monterrey, N.L., 5 de octubre 2012. Primera Sección pág. 9.
Los recientes acontecimientos en Benghazi y en otras partes del mundo musulmán ilustran lo importante que es entender la relación entre la fe y la globalización. Los brotes de violencia representan más que las actitudes de los musulmanes en su conjunto, esa película ofensivamente pobre que representan las creencias de los americanos u occidentales en su conjunto.
Sin embargo, es un buen ejemplo del hecho de que a menudo existe una dimensión religiosa en los conflictos. La fe motiva y galvaniza a los individuos, las sociedades y las naciones.
Es evidente que la religión es importante, pero no existe consenso en su rol en la esfera pública. La separación de la Iglesia y el Estado es fundamental para muchas democracias, como en México, que se considera esencial para preservar la libertad religiosa y el Estado de Derecho. Pero lo que puede ser tan obvio a nivel institucional no siempre funciona a nivel individual. Puede separar a la Iglesia y el Estado, pero no puede separar a la fe y la ciudadanía.
La verdadera lucha no es entre credos diferentes, sino entre una actitud abierta y una cerrada. ¿Nos comprometemos con el mundo de una manera que preserva nuestras creencias e identidad, pero de forma abierta y respetuosa de las diferencias, o nos cerramos y nos volvemos temerosos e ignorantes?
Lo que se requiere para que la democracia funcione apropiadamente es que tiene que ser amigable con la religión.
La ordenada jerarquía en la que los individuos tenían relaciones con sus gobiernos y los gobiernos nacionales tenían relaciones entre sí se ha evaporado. La cultura religiosa y la apertura a la diversidad religiosa deben convertirse en trascendentales y valoradas normas sociales.
Ésta es la motivación detrás de dos de los más grandes programas de mi Fundación de la Fe. Los programas para las escuelas llamados Face to Faith (De Cara a la Fe) permiten a los profesores de secundaria enseñar la comprensión de las religiones del mundo a sus estudiantes. Estudiantes de 19 países se dan cita en un diálogo a través de videoconferencias, aprendiendo a no temerse entre sí, sino a discutir las diferencias en un ambiente de apertura y respeto.
Este año, cerca de 8 mil estudiantes mexicanos participarán en el programa.
Nuestro programa universitario, The Faith and Globalization Initiative (La Iniciativa de Fe y Globalización), cumple un rol similar a nivel universitario en 17 universidades de 10 países. Educa a los estudiantes en la compleja relación entre las creencias religiosas y los procesos de globalización, permite un debate constructivo entre los legisladores actuales.
El 21 de septiembre anuncié una nueva fase de colaboración entre el Tec de Monterrey y mi Faith Foundation.
El Tec de Monterrey hace una enorme contribución a esta iniciativa. A través de su experiencia en la enseñanza en línea, ha impartido un curso en Fe y Globalización a más estudiantes que cualquier otra institución en la iniciativa.
Pero no termina ahí. En el mundo actual la educación continua y profesional es más importante que nunca. Las habilidades para entender la fe y la globalización son necesarias urgentemente hoy en día, así como en el futuro.
Estoy encantado de que el Tec de Monterrey ha accedido a trabajar con mi Fundación para diseñar e impartir un curso de formación profesional para los diplomáticos internacionales. Les ayudará a relacionarse con las difíciles cuestiones en la intersección de la fe y la globalización. La experiencia del Tec de Monterrey asegurará que este curso pueda ser tomado por los diplomáticos de todo el mundo, donde y cuando más lo necesiten.
Los acontecimientos en Benghazi ilustran trágicamente el lado oscuro de lo que puede pasar cuando la religión y la globalización chocan. Pero al mismo tiempo, en todo el mundo, personas de diferentes religiones están trabajando juntas para lograr un cambio positivo. Están reduciendo el conflicto en las comunidades y combatiendo la pobreza y la enfermedad.
No cabe duda de que la religión pueda ser una fuerza para el bien. A través de asociaciones, como la que compartimos con el Tecnológico de Monterrey, podemos asegurar que la relación positiva entre la fe y la globalización se convierta en la que domine en el siglo 21.
El autor es el fundador y patrono de la Tony Blair Faith Foundation. Fue primer ministro del Reino Unido entre 1997 y 2007 y líder del Partido Laborista entre 1994 y 2007.






