Los primeros pobladores norestenses.

Cuando estudiamos la historia de Nuevo León y los estados del noreste mexicano y del sur de Estados Unidos, no podemos partir de las nociones modernas de fronteras, límites relativamente recientes pues apenas se empezaron a fijar con una cierta precisión en la segunda mitad del siglo XVIII.

El objetivo de estos límites era optimizar la administración de la Nueva España que había sido reorganizadas con las reformas borbónicas con provincias internas. De ahí viene el concepto, que a muchos nos parece incongruente por la centralidad de la ciudad de México, de considerar a los estados del país como el interior de la república.

Sin embargo, la frontera no fue fija pues si bien se incluía a Tejas dentro de la geografía nacional, con la independencia de ese estado y luego con la guerra mexicano-norteamericana de 1846-1848 los límites fueron sufrieron modificaciones.

Por supuesto que los pobladores originales de esta inmensa región no tenían esa noción de fronteras que para nosotros es tan fácil de comprender. Aunque genéricamente se les ha denominado chichimecas, en realidad fueron diversos grupos diferenciados por las características geográficas y climáticas de los territorios en que moraron.

Conformaron diversos grupos humanos, algunos nómadas, otros seminómadas, unos sedentarios con una agricultura establecida y otros con mayor grado de desarrollo los que moraron el noreste.

Unos grupos fueron cazadores y recolectores y seguían a los animales que cazaban conforme las estaciones del año, viviendo en cuevas o a la intemperie. Como evidencias de su paso por el territorio nos quedan restos de fogatas, puntas de lanza y petroglifos como lo que se encuentra en la zona de Boca de Potrerillos en Mina. Otros construyeron poblados fijos y tuvieron un acceso asegurado a los alimentos gracias a la agricultura. Por los estudios arqueológicos se ha establecido que el inicio del cultivo del maíz se dio en el área de Tamaulipas alrededor del año 8,000 aC.

Cada grupo humano tuvo sus propias características de acuerdo a los recursos naturales con los que contaron y las herramientas que desarrollaron para hacer más exitosa su sobrevivencia: lanzas, arcos y flechas para cazar animales, redes y anzuelos para los pobladores de las costas, o instrumentos de labranza y desarrollo de cerámica y cestería para las poblaciones sedentarias. En el Museo del Obispado de la ciudad de Monterrey así como en el Museo Bernabé de las Casas en el municipio de Mina se resguardan puntas de flecha y lajas que se han encontrado en el territorio de Nuevo León.

Hombres, mujeres, niños y ancianos desempeñaron distintas funciones dentro de su comunidad, si bien la sobrevivencia del grupo dependía de una cooperación entre todos.

Las diferencias culturales fueron especialmente lingüísticas, pues no hubo un único idioma en toda la región y tampoco los mismos símbolos para rendir culto a la naturaleza. Algunos estudiosos hablan de 250 tribus distintas, entre ellas los comanches, apaches, guachichiles, coahuiltecos, tamaholives, lipanes, icauras, guaracatas, acancuaras, inqueros, camahanes, incuenos entre otros a los que los conquistadores llamaron borrados o pintados debido a los tatuajes y dibujos que adornaban sus cuerpos, quedando como vestigios de su presencia algunos nombres de poblaciones en la región.

De esta manera, podemos ver que la noción que el territorio del noreste mexicano era un gran espacio yermo, desértico o semidesértico, sin pobladores es realmente un gran equívoco.

Los españoles llegaron a la región varios años después de la conquista de Tenochtitlán en 1521 en sus viajes de reconocimiento y conquista hacia el norte buscando gloria, poder y méritos y, sobre todo, minas que les permitieran enriquecerse con oro y plata.  Los pobladores autóctonos se enfrentaron a la expansión de la corona hispánica y se opusieron tenazmente a su incorporación a la civilización europea y evangelización, es decir, a la política de “traerlos de paz” de las autoridades españolas. Considerados salvajes e indómitos, muchos indígenas fueron capturados, esclavizados y explotados en el trabajo de las minas y de las encomiendas.

Los testimonios de Alonso de León en el siglo XVII los describe de esta manera: “andan los varones desnudos, en carnes…no difieren las indias de ellos…. Ellas cubren sus partes deshonestas con heno o zacate o unos torcillos que hacen de cierta hierba…. Habitaban por montes y bajíos, mudándose de una parte a otra… viviendo dos días aquí y cuatro acullá». (Rodrigo Mendirichaga. Los cuatro tiempos de un pueblo. Monterrey: ITESM 1985. Pág. 20).

Su oposición a los europeos que fueron despojándolos de sus territorios, su rebeldía contra el avance de misiones y presidios y los intentos por someterlos duraron más de tres siglos. Todavía en la segunda mitad del siglo XIX a la región se le consideraba un territorio de guerra viva y los gobiernos tanto de México como de Estados Unidos adoptaron la política de envenenar sus pozos de agua para liquidarlos.

Muchos de los héroes de la guerra mexicano-norteamericana, o contra la intervención francesa se foguearon en la guerra contra las tribus del noreste. El último ataque contra Bustamante fue en 1886.

 

 

El nacimiento de la democracia.

Como parte de la tradición de Occidente en la que estamos inmersos, hemos aprendido que las democracias contemporáneas proceden de los modelos grecolatinos, especialmente de Atenas y de la república romana. Recordando nuestros años escolares, desde las clases de historia y civismo en primaria estudiamos que los griegos, son los padres de esta forma de gobierno.

Sin embargo, podemos preguntarnos si nuestras nociones de vida democrática y participación ciudadana son las mismas que hace 2, 500 años.

En Grecia, entre los siglos VI y V A.C. empezó a desarrollarse la noción de democracia entendida como el gobierno del pueblo. En esta concepción, sin embargo, los derechos ciudadanos estaban restringidos únicamente a los hombres atenienses, excluyendo a las mujeres, a los esclavos y a los extranjeros.

Para ser ciudadano eran necesarias dos condiciones: la primera era tener más de 18 años, aunque como los jóvenes cumplían con un servicio militar obligatorio de dos años, en realidad empezaban a participar en la vida política de la ciudad a los 20. La segunda era ser hijo de padre y madre atenienses.

La democracia griega se caracterizó por estar conformada por una Asamblea que era el centro del poder ejecutivo, legislativo y judicial. En la toma de decisiones de la Asamblea participaban todos los ciudadanos a los que se convocaba alrededor de 40 veces al año. La Asamblea tomaba decisiones sobre leyes, economía, relaciones exteriores y el orden público. La asignación de puestos ejecutivos era por sorteo y no por elección, excepto los mandos militares, los participantes en el Consejo de los Quinientos y algunos funcionarios públicos.

El Consejo de los Quinientos estaba formado por cincuenta representantes de cada una de las 10 tribus originales que conformaba el Ática y todo hombre libre  podía formar parte. En cierta manera, este Consejo es un antecedente del sistema parlamentario moderno. Los ciudadanos elegidos debían dedicar un año entero al servicio del Estado, abandonando sus asuntos privados y recibiendo una remuneración más bien simbólica. La ley prohibía que un ateniense participara en el Consejo más de dos veces en su vida y como eran necesarios 500 miembros cada año y el número de ciudadanos era aproximadamente de 40.000, cualquier ateniense que lo deseara tenía muchas posibilidades de formar parte del Consejo.

Por otra parte, para la impartición de justicia existieron tribunales populares. Estos se rigieron por los conceptos de igualdad entre los ciudadanos y un modelo basado en el orden jurídico propio de la ciudad. Los tribunales legitimaron su actuación aduciendo que lo hacían conforme la voluntad popular y no por decreto divino, concepto muy novedoso en su momento, pues en las culturas que les fueron contemporáneas todo poder ejercido por reyes y sacerdotes emanaba de los dioses y los habitantes tenían que acatar la voluntad de las deidades.

Por supuesto que la construcción del modelo democrático griego no fue instantáneo, sino producto de sus circunstancias. En tanto Esparta tuvo un régimen militarista y los enemigos persas una monarquía, desde los relatos de la guerra de Troya, que históricamente se ubica alrededor del siglo XIII A.C., se empezó a dar importancia al comportamiento heroico y al buen nombre de un individuo, es decir, un reconocimiento a los méritos personales.

Sin embargo, tomaría casi setecientos años de gobiernos aristocráticos, monárquicos o tiránicos para que durante los años de las guerras contra los persas Solón reformara a la sociedad ateniense. Toda la población participó en el esfuerzo bélico y después de la victoria definitiva se consolidó la noción de democracia, es decir, un gobierno conformado por los ciudadanos atenienses, ricos o pobres, aristócratas o campesinos.

La oración fúnebre de Pericles define lo que fue la democracia en Atenas:

“ Tenemos un régimen político que no emula las leyes de otros pueblos y más que imitadores de los demás somos un modelo a seguir. Su nombre, debido a que el gobierno no depende de unos pocos sino de la mayoría, es democracia. En lo que concierne a los asuntos privados, la igualdad, conforme a nuestras leyes, alcanza a todo el mundo, mientras que en la elección de los cargos públicos, no anteponemos las razones de clase al mérito personal, conforme al prestigio de que goza cada ciudadano en su actividad; y tampoco nadie en razón de su pobreza, encuentra obstáculos, debido a la oscuridad de su condición social si está en condiciones de prestar un servicio a la ciudad».


Conmemoración del Centenario de la Independencia.

Monumento a la Independencia o Ángel de la Independencia


Conmemora el primer centenario de la guerra y fue inaugurado por Porfirio Díaz el 16 de septiembre de 1910.

La estatua del ángel representa a la diosa griega de la Victoria, Niké, que se representaba con alas, pero también se le considera como una representación simbólica de la Victoria.

La corona de laurel que levanta con una mano representa el reconocimiento a los insurgentes y la cadena con eslabones rotos  que sostiene en la otraindica el rompimiento del orden colonial.

La columna mide 36 mts. De alto y en su base las esculturas representan la Ley, la Paz, la Justicia y la Guerra.

En mármol están representados al centro Miguel Hidalgo rodeado por José María Morelos, Nicolás Bravo, Francisco Xavier Mina y Vicente Guerrero. Adicionalmente, una escultura de un león conducido por un niño simbolizan la preeminencia de la verdad  y la inteligencia sobre la fuerza.

Antonio Rivas Mercado fue el director del proyecto, Roberto Gayol dirigió la obra y las esculturas fueron hechas por Enrique Alciati.

En 1925 los restos de los héroes fueron sepultados bajo la columna (Hidalgo, Allende, Aldama, Jiménez, Matamoros, Morelos, Mina, Quintana Roo y Leona Vicario, Bravo, Guerrero,  y Guadalupe Victoria).

El terremoto de 1957 derribó al ángel de su pedestal.

Hablemos de futbol

Ana Portnoy

Deporte favorito no sólo de los mexicanos, sino de millones de personas en los cinco continentes, sus partidos pueden llegar a detener las actividades cotidianas y los fines de semana, concentrar a los fanáticos en estadios, campos deportivos o alrededor de la televisión vitoreando sus equipos favoritos. Para las novias y esposas ya se acuñó la frase «viuda del futbol» para definir su «estado civil» si no comparte el gusto por este deporte.

Al igual que la tauromaquia, el origen del futbol y otros juegos tienen un pasado remoto y una vinculación con prácticas religiosas que se pierden en el tiempo. Sólo recordemos los juegos de pelota de los antiguos mexicanos como parte de un ritual en el que el ganador era sacrificado a los dioses. Y para él, era un honor, la oportunidad de alcanzar una esencia divina. En la región mesoamericana quedan restos arqueológicos con su característica forma de T y los aros de piedra en donde tenían que pasar las pelotas de caucho.

Se cree que el fútbol fue jugado por primera vez en Egipto, como parte de un rito para la fertilidad alrededor del siglo III antes de Cristo, aunque anteriormente en China se había inventado una pelota hecha con raíces duras que formaban una masa esférica y que se cubría con pedazos de cuero.

Los hindúes y los persas la adoptaron para sus juegos, arrojándola con la mano. En Grecia, al balón hecho con la vejiga de buey se le denominó esfaira (esfera). Probablemente el juego más parecido al futbol actual era el que se popularizó en la Antigua Grecia, con varios estilos para jugarlo, algunos de los cuales prohibían arrojar la pelota con las manos.

Cuando Grecia fue conquistada por los romanos, éstos adoptaron el Harpaston griego, considerado como el deporte precursor del futbol moderno. Llamaron al balón «pila», término que con el tiempo se transformaría en pilotta, evolucionando finalmente a pelota. Con la expansión de su imperio, llevaron a las islas británicas el juego aunque los nativos ya practicaban también una especie  de futbol.

Es en Inglaterra en el siglo VIII cuando el futbol se popularizó, no como un deporte sino como un juego de guerra. Se cuenta que cuando un príncipe danés fue decapitado, su cabeza fue pateada como si fuera una pelota. En los pueblos el juego se popularizó, y en ocasiones varios cientos de personas participaron intentando meter el balón en una meta específica que hoy llamamos portería.

En la Edad Media hubo juegos de pelota en los que participaba los caballeros y se cuenta que durante las Cruzadas el rey inglés Ricardo Corazón de León llegó a proponer al caudillo musulmán Saladino que decidieran en manos de quién quedaría Jerusalem con un partido.

Esta forma de futbol fue un juego sumamente violento, en donde abundaron cientos de heridos y muertos. En 1331 el rey Eduardo III promulgó leyes que prohibían su práctica que, sin embargo, no tuvieron eco y los ingleses mantuvieron la pasión futbolera que  se convirtió en el deporte nacional. La evolución de la manera de jugarlo a principios del siglo XIX dio origen al rugby, es decir al futbol moderno.

A diferencia de la Edad Media, el gobierno y las empresas promovieron el juego de futbol como recreación para los días de descanso como una manera de evitar la ociocidad y los vicios de los trabajadores en las fábricas. En lugar de reuniones en las que aflorara el consumo de alcohol, las discusiones acaloradas, la crítica al gobierno o la organización de protestas y huelgas, participar en un equipo canalizaba las energías y daba la oportunidad de desfogar las emociones. Surgieron equipos de las fábricas y también de asociaciones estudiantiles y universitarias así como representativos regionales. La práctica llegó a convertirse en una profesión en la que hoy en día muchos futbolistas gozan fama de celebridad, perciben sueldos estratosféricos e imponen modas seguidas por sus millones de fanáticos. Además, gracias a la mercadotecnia que gira alrededor del deporte, los deportistas, sus prendas y los gustos de los fans se traduce en ingresos multimillonarios para muchas empresas.

En 1815 el Colegio de Eton estableció una serie de reglas para evitar la violencia en los partidos. En 1848 apareció el Primer Reglamento de Cambridge, destinado a unificar las distintas reglas que se utilizaban en el país y en 1863 se creó la primera Asociación de Futbol en una taberna en Londres que con una reglamentación particular en la que se prohibió cargar y arrojar la pelota con las manos diferenciando definitivamente el futbol del rugby. En este momento nace el futbol tal y como se practica hasta hoy en día. El 21 de mayo de 1904 se fundó la FIFA (Federación Internacional del Fútbol Asociado) en Francia con representantes de Bélgica, Dinamarca, Holanda, España. Suiza y Suecia y se establecieron reglas mundiales. Rápidamente se adhirieron representantes de otros países.

Millones de personas comparten el gusto y la pasión por el mismo deporte, en el que la afición se hermana sin distinguir entre raza, religión y condición económica. Por otro lado, la pasión futbolera también ha generado violencia y muertos –basta recordar los desmanes tanto si gana como se pierde- e inclusive un conflicto bélico entre Honduras y El Salvador  en 1970 que el periodista polaco Ryszard Kapuscinski llamó “la guerra del futbol”.

Hoy en la final del Clásico entre Tigres y Rayados ya hay un ganador seguro: toda la afición regia en un partido que será memorable!

Viajes con Heródoto

Ryszard Kapuscinski. Barcelona: Anagrama. 2006.

Unos pocos años antes de morir en 2007, el reconocido periodista y escritor polaco, tan reconocido que obtuvo el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (2003) y a quien que nominó para el Premio Nobel de Literatura, Ryszard Kapuscinski publicó un libro que tal vez debió ser de los primeros de su obra y no de los últimos.

En él narra sus primeras experiencias como enviado de un diario polaco, Sztandar Mlodych, en los tiempos en que el bloque soviético se fortaleció a través del Pacto de Varsovia, época en la que se conformaba el bloque de los países no-alineados y en el que el liderazgo de la orbe socialista estaba en manos de Nikita Khrushov.

Obra autobiográfica, viaje en busca de traspasar las fronteras –no sólo territoriales sino también culturales-, encuentro con la alteridad al descubrir otras culturas, mentalidades y modelos políticos, Ryszard Kapuscinski tuvo, como Dante Alghieri en La Divina Comedia, un chaperón.

En 1955, y para su sorpresa, llevó como acompañante en sus primeras encomiendas internacionales  a India, China y después a África, a Herodoto, el padre de la historia, pues recibió como insólito regalo de la redactora en jefe del diario en el que trabajaba Los Nueve Libros de la Historia, obra escrita alrededor del año 444 aC.

En Viajes con Herodoto, el periodista entremezcla sus primeras misiones, sus lecturas de Los Nueve Libros, sus reflexiones sobre las razones de Herodoto y de las narraciones sobre los hechos en el mundo mediterráneo del siglo V aC. El griego, viajero internacional (¿podríamos decir que uno de los primeros turistas?),  casi lleva de la mano a uno de los últimos grandes viajeros de nuestra época.  Y nos topamos conque no hay novedad bajo el sol. Las grandezas y las mezquindades del hombre hace 2,500 años siguen siendo similares.

Si el entorno del autor era la Guerra Fría en la que se librando una confrontación tanto ideológica como en conflictos localizados para un reparto del planeta, Herodoto recuenta los intentos persas por conquistar al mundo conocido y la resistencia griega por preservar su libertad y su forma de vida. Fue tal vez la primera confrontación Este-Oeste, la guerra entre dos modelos civilizatorios opuestos.

Si la traducción al polaco de la obra clásica se demoró por la censura y se publicó apenas 2 años después de la muerte de Stalin, quien había llevado a cabo sanguinarias purgas que eliminar a la clase intelectual y a los oficiales del ejército soviético, Kapuscinski recuenta la recomendación de Trasibulo, gobernante de Mileto a Periandro, tirano de Corintio en el siglo V aC. de eliminar a cualquier miembro de una sociedad que llegara a destacar y pudiera opacar al gobernante: “Era, empero, de notar que no paraba entretanto Trasibulo de descabezar las espigas que entre las demás veía sobresalir, arrojándolas de sí luego de cortadas… hasta que dejó talada aquella mies, que era un primor de alta y bella…. Periandro dio al instante en el blanco… comprendiendo muy bien que con lo hecho le prevenía Trasibulo que se desembarazase de los ciudadanos más sobresalientes del Estado”.

Herodoto es maestro de Ryszard Kapuscinski. Le enseña cómo mirar al Otro, cómo indagar sobre los acontecimientos, cómo comprobar verdades y cómo recelar de interpretaciones. Es una lección en metodología y construcción del conocimiento. En una entrevista autor polaco declaró: «Siempre creí que los reporteros éramos buscadores de contextos, de las causas verdaderas que explican lo que sucede en nuestro mundo».

Con él las fronteras entre periodismo, literatura e historia se diluyen para dejarnos un testimonio de primera mano de las sociedades, en especial en África, en la última mitad del siglo XX.

Una interesante entrevista realizada en 2006 por Ramón Lobo del diario español El País se puede leer en «El sentido de la vida es cruzar fronteras»:

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/sentido/vida/cruzar/fronteras/elpepucul/20060423elpdmgrep_2/Tes

Migraciones

Si bien la migración ilegal de mexicanos a Estados Unidos se ha convertido en un asunto importantísimo, álgido y urgente de resolver en la agenda binacional, hay que recordar que en el siglo XX hubo un largo período en el que tratados entre los dos países regularon la emigración legal de miles de personas como trabajadores temporales, especialmente durante los años de la Segunda Guerra Mundial en los años 1940, revocándose en 1955 el marco legal que los protegió, iniciándose el fenómeno de los llamados “mojados”, los inmigrantes ilegales que cada año cruzan la larga frontera que divide a México de Estados Unidos.

Las medidas adoptadas en Estados Unidos para detener esta inmigración han intensificado el debate, especialmente por la construcción de un muro que separa físicamente a los dos países, además de la propuesta de iniciativas de ley que pretenden considerar al inmigrante ilegal como un delincuente.

Debemos recordar que la tendencia a la búsqueda de mejores condiciones de vida ha sido una constante en la historia de la humanidad. El hombre primitivo emigraba siguiendo a los grandes mamíferos de los que se alimentaba hace miles de años. Hubo constantes desplazamientos de población durante la Antigüedad que fueron poblando al continente asiático y al europeo. El descubrimiento de América trajo al continente a miles de inmigrantes, ya fueran voluntarios -conquistadores y colonizadores- o forzados -esclavos negros-.

En el siglo XIX hubo una masiva emigración europea a los países de Hemisferio occidental y a las colonias de ultramar de los grandes imperios, provocada por las condiciones de desempleo, las convulsiones políticas y las oportunidades económicas de los países recién independizados que atrajeron tanto a colonos como empresarios para poblar o invertir en las grandes regiones desde las planicies en Estados Unidos hasta la pampa argentina o bien, al asentamiento de varios miles de ingleses, franceses y belgas en África y en Indochina. Estados Unidos, considerado el modelo democrático que garantiza las libertades individuales y tierra de promisión económica por su capitalismo absorbió a 35 millones de extranjeros entre 1842 y 1917.

También en las primeras décadas del siglo XX millares de personas se vieron forzadas a buscar nuevos horizontes, ya fuera por las convulsiones provocadas por las dos guerras mundiales o por los procesos de descolonización o  por el nacionalismo que llegó a extremos radicales, provocando la persecución de grupos étnicos o religiosos que buscaron amparo en los cinco continentes. La migración de escenarios bélicos sigue siendo una constante.

La migración aglutinó a individuos de múltiples nacionalidades, religiones, idiomas, tradiciones culturales y niveles socio-económicos, que hasta el momento de abandonar sus lugares de origen no habían sabido de la existencia de los otros y que fueron hermanados en la experiencia de emigrar y enfrentar un futuro incierto en nuevas latitudes.

Actualmente en las grandes ciudades de cada país, viven cientos de individuos cuyas raíces culturales proceden de otras parte y cuyos idiomas maternos, costumbres, vida familiar, hábitos alimenticios y formas de comportarse ante la alegría, el dolor y las necesidades cotidianas fueron diferentes.

Sin embargo, si durante el siglo XIX el fenómeno de migración se dio de los países europeos que llevaban a cabo un proceso de industrialización a la periferia, la segunda mitad del siglo XX empezó a presenciar un fenómeno a la inversa, la atracción de los países desarrollados, no únicamente Estados Unidos sino Europa Occidental, sobre los países en vías de desarrollo, con miles de individuos que aspiran abandonar sus lugares de origen por la explosión demográfica y las condiciones de pobreza y marginación.

Basta tener presente las imágenes de quienes intentan brincar las mallas ciclónicas en Ceuta y Melilla para pasar ilegalmente de África a España y de ahí cruzar los Pirineos hacia el resto de Europa; leer las noticias sobre camiones de doble fondo que transportan a mexicanos y centroamericanos hacia la frontera estadounidense; leer sobre los barcos  sobrecargados de pasajeros con riesgos de morir ahogados, como sucede en el estrecho de la Florida o en el mar de China; o enterarse sobre los polizontes que viajan en la sección de carga de los aviones con riesgo de morir congelados a los pocos minutos del despegue.

En la medida en que las condiciones de marginación persistan, el anhelo de una mejor vida va a seguir estimulando a las personas que pretenden llegar a esas mecas de desarrollo sin importar los riesgos y la ilegalidad, lo que los hace sujetos inclusive a explotación y maltrato en los países que los atrajeron.

Por otro lado, a los países receptores las migraciones les plantean retos de asimilación lo que presiona a sus economías y a sus políticas socio-culturales. También ejercen presión sobre sus modelos políticos puesto que radicalizan a los partidos xenofóbicos pero también, amparados en las garantías individuales, atentan contra las libertades ciudadanas, como ha sucedido en Europa con los fundamentalistas islámicos que atentan contra la vida de quienes han criticado o su religión o han caricaturizado al profeta Mahoma.

Así, la problemática de la migración no es un asunto reciente y limitado exclusivamente a las relaciones binacionales México-Estados Unidos. Su amplitud y el impacto que tiene sobre millones de personas plantean la necesidad de políticas y de estrategias nacionales y nuevas colaboraciones internacionales para resolver las condiciones que la provocan.

Fuentes de las imágenes:

http://images.google.com/imgres?imgurl=http://www.diariodeamerica.com/public/noticias/mexico%2520border%2520320%2520x%2520240_noticias_1663.jpg&imgrefurl=http://www.diariodeamerica.com/front_nota_detalle.php%3Fid_noticia%3D1663&usg=__-SRkKiweK7MHnTtkmttkgB5ICw=&h=240&w=320&sz=17&hl=en&start=29&um=1&tbnid=QZyR1185FN-arM:&tbnh=89&tbnw=118&prev=/images%3Fq%3Dmigraci%25C3%25B3n%2Bilegal%2Bm%25C3%25A9xico%2Beua%26ndsp%3D20%26hl%3Den%26client%3Dsafari%26rls%3Den%26sa%3DN%26start%3D20%26um%3D1


Tiempo linear, calendario cíclico

¿Recuerda usted aquella popular canción de Joan Manuel Serrat tomada de un poema de Antonio Machado

Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar,

pasar haciendo camino, camino sobre la mar….?

Lo nuestro… lo humano, lo inmanente, lo cambiante.

Nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI pertenecemos a sociedades que, la mayoría, transitan velozmente entre avances tecnológicos, nuevos paradigmas del conocimiento y formas de comunicación global cada vez más vertiginosos y asequibles a todos los confines del planeta. La distancia que nos separa de la generación de nuestros padres en la concepción del mundo, de la sociedad y del sitio del individuo en ella es abismal pues vivimos una era en la que el cambio constante es lo único estable. En el entorno posmoderno, quedan pocas nociones con pretensiones de universalidad y permanencia absoluta que nos puedan dar una certeza de nuestro lugar en el mundo y de nuestra misión en la vida, si es que tenemos una que nos de aún la ilusión de trascender.

Alphonse Mucha. Las cuatro estaciones

Sin embargo, hasta antes de la era industrial y de la revolución racionalista, para todas las culturas la idea del cambio implicaba más bien el cumplimiento del ciclo vital y la permanencia: la naturaleza indicaba el paso de las estaciones en fechas precisas que llegaban con cada equinoccio y solsticio renovando la vegetación, la vida del hombre y de los animales que se preparaban para enfrentar el mismo destino que la generación anterior: nacimiento, crecimiento, reproducción, muerte. De esta forma las actividades económicas, sociales y rituales tenían sus temporadas, sus ritos, sus patronos y sus fiestas propias. Año tras año el cambio era plenamente reconocido y predicho con exactitud gracias a observaciones astronómicas y el uso de calendarios lunares y solares que marcaban el inicio y el fin del ciclo anual, de la siembra y de la cosecha, del momento de fecundar la tierra y de presenciar el renacimiento de la naturaleza así como de las heladas y de las noches largas que implicaban el deterioro y la muerte.

Las distintas nociones mágicas y las religiones consolidadas establecieron ritos y ceremonias para conmemorar el eterno retorno, como lo denominara Mircea Eliade. Cada año Hades tendría a Perséfone en el inframundo por seis meses en los que la tierra sería yerma y después Deméter recuperaría a su hija para engalanar los campos con el verdor y la frescura que trae consigo el verano y la opulencia de la recolección en el otoño.

Así también, la vida del hombre pasaba por cambios perfectamente reconocibles y que implicaron rituales para marcar el fin de una etapa y el inicio de otra: ritos de matrimonio y procreación, de nacimiento y de iniciación como miembro productivo del grupo así como de muerte y esperanza en la resurrección.

Desde las culturas paleolíticas hasta nuestros días estos ritos han perdurado, puesto que bautizos, sacramentos, comunión y extremaunción manifestadas de distintas formas de acuerdo a las distintas nociones religiosas siguen siendo los rituales que conciben la vida humana como un ciclo y cada cultura celebra simbólicamente el paso de una etapa a la siguiente.

Y si bien las culturas antiguas tenían una noción de tiempo circular en el que se repetía el ciclo indefinidamente, con el desarrollo de religiones teleológicas y providencialistas se concibió un inicio del cosmos a través de la creación por la voluntad divina y un final de la historia de acuerdo a un plan celestial establecido de antemano, es decir, un principio y un fin con un avance constante hacia la postrimería de los tiempos que acerca al momento del juicio final o a la culminación de la historia terrena.

Sin embargo, en la vida cotidiana, la noción del tiempo y del calendario se mantuvo en su concepción circular. Cada año, a pesar de estar más viejos, festejamos el mismo día la fecha de nuestro nacimiento, matrimonio o la defunción de familiares; conmemoramos el final del año, o las festividades cívicas y religiosas en sus aniversarios si bien el tiempo prosigue inexorablemente con su curso. Es decir,  como si nuestro calendario siguiera siendo cíclico cuando de acuerdo a nuestra concepción religiosa el devenir del tiempo no da vuelta atrás.

Es por eso que cada inicio de año trae consigo tantas promesas y esperanzas. Queremos ser mejores, más felices, cumplir todas nuestras promesas, limitar los excesos, dejar una huella. Vemos el Año Nuevo como una nueva oportunidad, y aunque la cifra suma dos dígitos más,  también ya estamos listos para cumplir con todos los ritos milenarios que las fechas traen consigo.

Le deseo un muy feliz año

Imágenes:

Cuatro Estaciones: http://beautyminded.wordpress.com/2009/08/01/what-season-are-you/

Perséfone y Hades: http://www.summagallicana.it/lessico/a/Ades.htm 

2010: http://www.goodfinancialcents.com/2010-roth-ira-conversion-rules/

Nazaret en la época de Jesús

Destacan que hasta ahora se hallaron tumbas de la época de Jesús en Nazareth, sin embargo, no se habían descubierto asentamientos.

Reuters

Nazareth,  Israel (21 diciembre 2009).- La Autoridad de Antigüedades de Israel dijo hoy que se hallaron los restos de una casa de la época de Jesús en Nazareth, en el primer descubrimiento de este tipo.

Los arqueólogos no establecieron ningún vínculo directo entre la vivienda en Nazareth y Jesús. Muchos cristianos creyentes sostienen que la casa de la infancia de su madre, María, fue una caverna donde ahora yace la Iglesia de la Anunciación.

Yardenna Alexandre, quien dirigió la excavación cerca de la iglesia, dijo que se descubrieron las paredes de una casa del siglo I que consistía de dos cuartos y un jardín.

«El descubrimiento es de extrema importancia porque revela por primera vez una casa del pueblo judío de Nazareth», dijo Alexandre en un comunicado emitido por la Autoridad de Antigüedades.

«La construcción que encontramos es pequeña y modesta y probablemente es típica de las viviendas de Nazareth de ese período», agregó.

«Hasta ahora se hallaron tumbas de la época de Jesús en Nazareth, sin embargo, no se habían descubierto asentamientos atribuidos a aquel período», sostuvo.

Alexandre describió Nazareth, ahora la ciudad árabe más grande de Israel con una población de 65 mil habitantes, como una «pequeña aldea» durante la época de Jesús.

Yardenna Alexandre, quien dirigió la excavación, dijo que se descubrieron las paredes de una casa del siglo I que consistía de dos cuartos y un jardín
Foto: AFP

Fuente: El Norte. Monterrey, N.L., 22 de diciembre de 2009. Sección Vida. Pág. 12.

[http://www.elnorte.com/vida/articulo/534/1066145/]

¿Historia o novela?

Mucho se ha discutido sobre los límites entre historia y literatura, entre los hechos acontecidos, crudos, tal como fueron, y la ficción, la narratividad, la reconstrucción de posibilidades, de razones posibles, de emociones, elementos que los documentos o restos materiales, evidencias fácticas de los sucesos, no registran.

Hoy en día, cuando se reconoce que el relato histórico también es narratividad e interpretación,  la historia y la literatura vuelven a tocarse como antaño. Tanto el novelista como el historiador cuentan una historia y buscan darle sentido a través de las palabras. Tal vez la primera historia novelada sea la Ilíada, el poema escrito por Homero entre los siglos VIII y VI aC. y que cuenta  una  trágica historia de amor cuyo destino estaba en manos de los dioses olímpicos. Esta obra clásica  fue considerada durante mucho tiempo producto de la imaginación de su autor, hasta que Heinrich Schliemann demostró en 1873 que efectivamente existió la ciudad de Troya y que el estrato correspondiente al siglo XIII aC. fue sitiado, conquistado y quemado por sus enemigos micénicos. El poema homérico había preservado en la memoria colectiva un suceso que de otra forma ya hubiera sido olvidado hace mucho.

Aunque la relación de la literatura y la historia ha sido estrecha en el sentido que los relatos se ubican en espacios y tiempos como los cantares de gesta, las novelas de aventuras y los relatos míticos, la novela histórica como un género literario en sí surgió a inicios del siglo XIX bajo la influencia del romanticismo.

Como novela, su naturaleza es ficcional y no pretende representar fidedignamente una realidad ni suministrar pruebas fehacientes al lector, y el novelista puede permitirse ciertas licencias, como la creación de personajes, diálogos y motivos. Por otra parte, con un sustento histórico, hay escenarios y contextos que le dan visos de verosimilitud a la obra, que se respalda en hechos sucedidos.

Así, las figuras históricas se transforman en personajes novelados a través de los cuales los autores reconstruyen intenciones, mentalidades, valores, aprecios y enconos que acercan al lector a la vida íntima y cotidiana de una época o a las razones que provocaron una serie de acontecimientos. De esta manera Alejandro Magno, los Reyes Malditos, los Reyes Católicos o Antonio López de Santa Anna -el seductor de la Patria-como personajes literarios nos invitan, a través de la pluma de  escritores como Mary Renault, Maurice Druon, Jean Plaidy, o Enrique Serna a adentrarnos a la historia, esta vez en los textos históricos para conocer los hechos tal y como sucedieron.

Pompeya

Un paseo en Pompeya

Fuente: Abraham Tamayo. Tomado de History Channel. En You Tube.

«Pompeya y una Villa Romana. Arte y cultura alrededor de la Bahía de Nápoles». Exposición en el Museo de Antropología e Historia de la Ciudad de México.

Con una museografía excepcional que recrea el interior de una casa pompeyana y con objetos originales procedentes del Museo Arqueológico de Nápoles y otras instituciones italianas (Museo Arqueológico de Campi Flegrei, Oficinas de Excavaciones de Pompeya y de Oplontis en Torre Annunziata), esta exposición es una oportunidad única de conocer cómo vivían los romanos acaudalados en el siglo I dC.

Al entrar recibe al visitante un interesante video que explica la historia y la tragedia de Pompeya y Herculano, ciudades destruidas por la erupción del Vesubio el 24 de agosto del año 79. El material piroplástico que asfixió a todos aquellos que no lograron huir de la ciudad, también preservó durante 1,700 años restos óseos, pinturas, esculturas, joyas y objetos de uso cotidiano que permiten apreciar la magnificencia de la cultura romana.

La colección consta de pinturas al fresco, esculturas de mármol y de bronce, objetos de oro y plata y un magnífico mosaico que adornó el piso de alguna villa.

Estará abierta al público hasta el 14 de febrero de 2010, en horario de 9 a 19 horas con excepción de los lunes. El Museo ofrece visitas guiadas nocturnas -tuve el privilegio de tener como guía al arqueólogo Gerardo P. Taber, curador de la exposición-.

«El arte de las villas de Pompeya llega por primera vez a México»

México, 17 nov (EFE).- Un centenar de obras de arte pertenecientes a las lujosas villas de las ciudades de Pompeya y Herculano serán expuestas a partir de mañana en el Museo Nacional de Antropología e Historia (INAH) de la capital mexicana, que recreará con ellas la vida de los próceres romanos.»Esta exposición es una gran oportunidad para que el público mexicano pueda apreciar parte de lo que somos de la cultura occidental, de la que precisamente sus raíces están en Roma», dijo a Efe el arqueólogo Gerardo Taber.

Bajo el título de «Pompeya y una Villa Romana. Arte y cultura alrededor de la bahía de Nápoles» la exposición montada en seis salas ofrece la posibilidad de ver esculturas de mármol y bronce, frescos, mobiliario, murales, mosaicos y joyería.

Está dividida en cuatro apartados: «Patrones y propietarios», con bustos y retratos de los nobles; «Interiores», con elementos ornamentales de las villas; «Exteriores y jardines», que muestra esculturas de bronce y murales, y «El gusto por lo antiguo», que reúne objetos que evocan el arte griego.

Las obras de arte fueron obtenidas de las villas que en el año 79 de nuestra era quedaron enterradas en lava por la erupción del volcán Vesubio.

«Pompeya era el destino de moda en esa época, era como la Costa Azul (en Francia), como Cancún aquí (en México), y entonces eran los más excelsos trabajos artísticos los que se ponían en Pompeya», recordó Taber.

En esta zona de Campania, sur de lo que hoy es Italia, los senadores y nobles romanos acostumbraban a descansar rodeados de un gran lujo. Ahí la elite gozaba de los baños termales y de «la belleza de la bahía» de Nápoles, aseguraron expertos del INAH.

«La ventaja que tenemos es que, a las excavaciones que se han hecho en el lugar, con las cenizas, quedó como congelada en el tiempo la forma de vida de la gente en Pompeya» afirmó la responsable de museos y exposiciones del INAH, Patricia del Real.

Dioses como Dionisio, Venus, Apolo, Diana y Eros representados en colosales y pequeñas esculturas, acompañados de murales con motivos arquitectónicos, un mosaico dedicado a «La Academia» de Platón, y relieves de mármol como uno dedicado al héroe griego Aquiles, son algunas de las obras que albergaban las villas.

Buena parte de este arte es de inspiración helenística pues los aristócratas romanos conservaban muchas de las costumbres griegas y sentían especial admiración por los mitos y el arte griegos.

Las obras provienen de los museos arqueológicos de Nápoles y de Campi Flegrei, así como de las excavaciones de Pompeya y Oplontis, y llegan a México como parte del programa de intercambio cultural entre este país e Italia tras ceder el INAH al último la exposición «Teotihuacan».

Las excavaciones en Pompeya y Herculano comenzaron a fines del siglo XVIII y fue en el XIX cuando generó interés mundial los estilos y diseños artísticos encontrados en una ciudad sepultada por la lava del Vesubio».

La exposición se inauguró el 25 de noviembre y se podrá visitar hasta el 14 de febrero de 2010. Se espera que acudan más de 200,000 personas

Fuentes:

Elmundo. es. <http://www.elmundo.es/america/2009/11/18/mexico/1258540166.html&gt;

Excélsior, edición virtual. <http://www.exonline.com.mx/diario/noticia/comunidad/expresiones/

pompeya_exhibe_lujo_del_imperio_romano/782058>

Se derrumba en Pompeya antiguo domo de gladiadores.

El Norte, Monterrey, N.L., 7 de noviembre 2010. Sección Vida.

El «Domus de los Gladiadores», uno de los milenarios edificios de las ruinas de la antigua Pompeya, se derrumbó ayer, dando paso a un nuevo debate sobre si el Gobierno italiano está haciendo lo suficiente por salvaguardar un tesoro mundial.

La construcción de piedra de 2 mil años, situada en la calle principal del famoso sitio arqueológico y de unos 80 metros cuadrados, colapsó justo después del amanecer mientras Pompeya estaba cerrada a los visitantes, dijeron funcionarios.

Guardianes se encontraron con el derrumbe del espacio cuando abrieron el sitio que alberga a este Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Conocido por su nombre en latín «Schola Armaturarum Juventus Pompeiani», la estructura no estaba abierta a los visitantes aunque era visible para los turistas.

Historiadores del arte y residentes se han quejado de que sitios arqueológicos como Pompeya se encuentran en estado de decadencia y requieren de una mejor conservación.

Fuente de la imagen: Yahoo News. Ancient Pompeii gladiator house collapses.<http://news.yahoo.com/s/nm/20101106/lf_nm_life/us_italy_pompeii_3&gt;