Ópera “Un baile de máscaras” de Giuseppe Verdi en el Auditorio Luis Elizondo

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Transmisión de la ópera “La Tempestad” de Thomas Ades en HD

Vendrá del Met una ‘Tempestad

Presentan ópera basada en obra de Shakespeare

Félix Barrón.

El Norte, Monterrey, N.L., 9 de noviembre 2012. Sección Vida. p.  22

Basada en la obra de William Shakespeare, Thomas Adès creó la ópera “La Tempestad”, propuesta contemporánea que será proyectada mañana en el ciclo “En Vivo desde el Met de Nueva York”, en el Auditorio Luis Elizondo, a las 11:55 horas.

El Metropolitan Opera House la presentará bajo una producción de primer nivel, indicó Fernando Treviño, director del ciclo que organiza Difusión Cultural del Tec de Monterrey.

“La ópera está hecha por un compositor contemporáneo, un compositor nacido en marzo de 1971, que tiene 41 años, pero comenzó a tener éxito con sus obras desde los 19 años”, explicó Treviño.

En pocas ocasiones, agregó, se tiene la oportunidad de apreciar propuestas jóvenes montadas por la prestigiosa casa de ópera y, además, ver cómo el mismo autor de la obra dirige la orquesta, como lo hará Adès durante la presentación.

 La dirección general es de Robert Lepage, quien recrea en el escenario el interior del teatro italiano de La Scala, en el siglo 18.

En el drama, Próspero, duque de Milán, es despojado del poder por su hermano Antonio y enviado a mar abierto. Con su hija Miranda desembarca en una isla desierta.

Años después, Antonio naufraga en esa misma isla.

El barítono Simon Keenlyside interpretará a Próspero, mientras que las sopranos Isabel Leonard y Audrey Luna darán vida a Miranda y a Ariel, respectivamente.

Aunque musicalmente la duración es de dos horas, la transmisión, en pantalla de alta definición, dura tres horas porque incluye entrevistas videograbadas con los cantantes, además del intermedio.

“Adès quería un argumento que fuera de mucho interés, con algo de fantasía y magia. Así la historia combina sentimientos y pasiones humanas, como el amor y el rencor, con elementos mágicos”, indicó Treviño.

 Los boletos, disponibles en taquilla o en Ticketmaster, van de los 105 a los 368 pesos, con descuento para estudiantes.

 Previo a la proyección, a las 11:10 horas, Treviño dará una plática introductoria a la obra.

Informes al teléfono 8358-4051.

 

 

Cómo disfrutar la ópera, en recuerdo del crítico musical Alejandro Fernandez

Alejandro Fernández,crítico musical

El Norte, Monterrey, N.L., 6 de octubre 2012. Sección Arte pág. 4

La ópera es considerada como la suma de las artes porque combina elementos tomados de expresiones múltiples como el teatro, la poesía, la música, el canto, la danza y la plástica, plasmada en los elementos escenográficos.

¿Cómo disfrutar a plenitud una ópera? Lo recomendable es leer primero el argumento, es decir el relato en que está basada la ópera. Una sinopsis puede ser útil antes de ir al teatro, aunque es mejor ir más lejos y leer la fuente del libreto, es decir el texto.

Conviene informarse sobre el compositor, su trayectoria e importancia de la obra dentro del género.

Debemos situar el estilo al que pertenece el autor y el contexto histórico y social de su creación. Cuánto tiempo tomó al compositor escribir la partitura, para qué teatro fue escrita y otros detalles que nos darán luz de lo que vamos a escuchar.

Todos estos recursos son hoy de fácil acceso gracias a internet, donde podemos encontrar información inimaginable.

Es necesario entonces escuchar la música, y qué mejor que buscar las partes más conocidas de la pieza, como son las arias, dúos, tríos y concertantes o piezas de conjunto en las que participan los cantantes.

Un ejercicio interesante es hacer comparaciones de estas selecciones. La mejor manera de introducirse a la ópera es disfrutar una y otra vez de los pasajes relevantes.

Luego ya empapados de estas partes es indispensable ver una ópera completa. Existen versiones completas en la red o en DVD para los más interesados.

También es muy útil leer el libreto al tiempo que se repasa una grabación. De esta manera podemos apreciar la unidad que existe entre texto y música.

Conocer la clasificación de las voces es imprescindible, esta información también puede obtenerse fácilmente en la web. De esta manera podremos darnos cuenta por qué el compositor atribuyó un tipo vocal a un determinado personaje.

Por ejemplo, las sopranos o mezzo sopranos casi siempre son las protagonistas y los tenores tienen generalmente el papel titular masculino.

En esto no hay reglas pues existen papeles protagónicos para bajos o barítonos y hasta contraltos, la voz más grave femenina.

Apreciar las voces no es una tarea fácil para un principiante, pero conforme uno se va adentrando en el arte lírico se dará cuenta de las calidades de los intérpretes. Investiguemos quiénes son los cantantes más famosos del pasado y del presente y cuáles son sus papeles referenciales.

Para comprender la ópera es necesario exponerse en múltiples ocasiones y analizar todos los aspectos anteriormente mencionados.

Otro elemento fundamental es la puesta en escena, que consta de los elementos escenográficos, el vestuario y el trazo que el director escénico ha concebido para los cantantes.

Este director instruye a los cantantes en sus movimientos, discute con ellos sus papeles y se coordina con el director de orquesta, quien es el responsable musical de la producción y de lo que ocurre en el foso orquestal.

Es deseable exponerse en principio a una puesta en escena tradicional que sigue los deseos originales del compositor. Luego ya podríamos conocer las propuestas “aventureras” que hoy abundan en los teatros operísticos.

 

Ópera “El elíxir de amor” en el Met de Nueva York

LA  PASIÓN EN UN BREBAJE

Fernando Treviño Lozano[1]

Octubre de 2012

 ANTECEDENTES

“El Elíxir de Amor”, una de las óperas cómicas más célebres de todo el repertorio operístico, fue compuesta por Doménico Gaetano Maria Donizetti, mejor conocido solamente como Gaetano Donizetti y estrenada en el Teatro Canobbiana de Milán el 12 de mayo de 1832.

El ahora afamado músico nació en Bérgamo, Italia el 29 de noviembre de 1797. Su familia era de muy escasos recursos y aunque perteneció al coro de su parroquia, no se puede hablar de una formación musical sofisticada, con excepción de las clases que recibió del párroco del templo, Simón Mayr quien, al haber él mismo compuesto algunas óperas, entre las que se distingue “Medea in Corinto”, introdujo al joven a este género musical, al tiempo que lo guiaba por los complejos caminos del contrapunto y la fuga, conjuntamente con el Padre Mattei en Bologna.

 Aunque su vida estuvo íntimamente ligada al are lírico, no debe olvidarse que su prodigiosa facilidad para componer memorables melodías lo llevó a producir también una asombrosa colección de dieciocho cuartetos para cuerdas, docenas de canciones y un imponente Réquiem, entre otras cosas.

DONIZETTI Y LA ÓPERA

La producción operística de Donizetti, misma que abarca más de setenta obras, es difícilmente igualada y mucho menos superada en la historia de la música. La velocidad a la que componía era tan prodigiosa, que en algunos años, llegó a estrenar hasta cinco óperas, como sucedió en 1827.

Su primera obra, “Una follia” está perdida, por lo que es “Enrico di Borgogna” estrenada en 1818 cuando el autor tenía apenas veinte años, la que se encuentra en primer lugar entre sus obras sobrevivientes. Sin embargo, no es hasta 1822 con el estreno en Roma de “Zoraide di Granata” que Donizetti llega a atraer la atención de público y empresarios, aunque la crítica no le fue tan favorable; un lamentable hecho que acompañó a este genial músico durante prácticamente toda su vida.

En el ámbito internacional, logró notoriedad hasta 1830, a la edad de 33 años, con el estreno de su magnífica ópera “Anna Bolena”, la primera obra de una trilogía que gira en torno a la figura de la reina Isabel I de Inglaterra. El magistral libreto de Felice Romani, aunado a una magnífica fluidez dramática y acompañada de arrebatadoras melodías, hacen de esta obra un apetitoso bocado para público e intérpretes del mundo entero. La trilogía termina de integrarse con “Maria Stuarda” de 1835 y “Roberto Devereux” de 1837 y son una muestra de la atraído que se sentía Donizetti por argumentos derivados de la historia de Inglaterra, como sucedió con aquellos pasajes que inspiraron sus óperas “Alfredo il Grande” (1823), “Elizabetta al castelo di Kenilworth” (1829), y “Rosmonda d´Inghilterra” (1834).

Entre otras óperas dramáticas que fueron y siguen siendo clave para consolidar la reputación de Donizetti, tanto en el mundo del arte lírico como de la historia de la música en general, se encuentran “Lucrecia Borgia” de 1833, “La Favorita” de 1840 y desde luego, la que se considera su obra maestra en este género, la inmortal “Lucia di Lammermoor” de 1835.

 El autor contrajo nupcias con Virginia Vaselli en 1828. Con ella procreó tres hijos, mas ninguno de ellos alcanzó a sobrevivir. Una epidemia de cólera, agravada por complicaciones de su último parto, acabó con la vida de Virginia en 1837. En 1843, Donizetti comenzó a mostrar los primeros síntomas de sífilis. Viajó a París en busca de tratamiento, pero fue en vano. Tras regresar a su ciudad natal en 1845, perdió la razón y exhaló su último aliento el ocho de abril de 1848, a la edad de cincuenta años. La última ópera de brotara de su pluma, estrenada durante su vida, fue la versión revisada de “Dom Sebastien” en febrero de 1845.

 Es de suma importancia el mencionar que Donizetti, junto con Rossini y Bellini, conforman la cúspide del llamado “bel canto”, un estilo vocal que comenzó a utilizarse en el siglo XVI, durante la era barroca y que prevaleció hasta prácticamente la primera mitad del siglo XIX. Consiste en darle énfasis al colorido de la voz y desarrollar al máximo su virtuosismo mediante el uso de difíciles notas ligadas, trinos, escalas y pasajes pletóricos de dificultades técnicas, así como un uso frecuente de notas agudas y sobreagudas. Con su muerte, tomando en cuenta que Bellini ya había fallecido y que Rossini estaba retirado, termina este glorioso período de la ópera, mismo que aunque siguió influyendo a compositores de años posteriores como Giuseppe Verdi e incluso a algunos contemporáneos, ya no volvió a constituir el estilo central de la época.

 EL ELÍXIR DE AMOR

Aunque la vena de Donizetti fue preponderantemente dramática, no dejan de sobresalir algunas óperas cómicas que, sin duda alguna, forman parte permanente del repertorio operístico.

 Entre las más importantes, encontramos “La fille du régiment” una ópera compuesta sobre un libreto en francés y estrenada en París en 1840; “Don Pasquale” de 1843 y desde luego, “L´elisir d´amore” de 1832.

En este último año, encontramos a Bartolomeo Merelli, empresario del Teatro de la Canobbiana de Milán, sumamente frustrado por la falta de cumplimiento de una obra comisionada a un compositor. Desesperado, busca a Donizetti y le encomienda una ópera dándole como plazo ¡catorce días! El compositor, conocido ampliamente por su capacidad para componer obras en pocos días, contacta a Felice Romani, un frecuente colaborador suyo en el ámbito de los libretos. El escritor no encuentra un tema totalmente original, pero trabaja sobre uno que Eugene Scribe había escrito para el compositor francés Daniel Francois Auber para su ópera “Le Philtre”, misma que había sido estrenada en 1831. Esta historia, proviene a su vez en la narración “Il Filtro” de Silvio Malaperta.

 Si bien la idea general es la misma, Donizetti insistió en la realización de cambios substanciales, mismos que le permitieron una mayor fluidez escénica, así como la inclusión del texto que daría lugar al aria “Una furtiva lagrima”, misma que no sólo es el momento más esperado de toda la ópera, sino que forma parte de la lista de obras que está en el repertorio de prácticamente todos los tenores y que es indudablemente una pieza favorita del público, desde el momento de su estreno hasta nuestros días.

 El papel de Nemorino, el tenor, fue un favorito de figuras tales como Enrico Caruso, Beniamino Gigli, Tito Schipa y Luciano Pavarotti; mientras que el de la soprano, Adina, ha estado en el repertorio de Joan Sutherland, Angela Gheorghiu, Mirella Freni y Kathleen Battle, entre otras.

 El antiguo sueño de hombres y mujeres de contar con una poción que haga caer rendidos de amor a quienes deseamos conquistar, toma forma en esta ópera maravillosa. Un charlatán, el Doctor Dulcamara, vende a Nemorino un brebaje que supuestamente tiene tal poder. Una serie de cómicas circunstancias hacer creer a Nemorino que la poción realmente funciona, cuando es en realidad el verdadero amor el que finalmente lo une a Anina.

 No podemos dejar de mencionar que en la historia de la ópera hay tres que se consideran las indiscutibles obras maestras del género “buffo” de la ópera: “Las Bodas de Fígaro” de Mozart “El Barbero de Sevilla” de Rossini y “el Elíxir de Amor” de Donizetti. Es pues una oportunidad de oro el deleitarnos con una de ellas, que además será presentada con un reparto por demás inmejorable.


[1] Agradezco la gentileza del autor por autorizarme publicar este texto en Gusto por la historia. También se publicó en El Norte, Monterrey, N.L. el 6 de octubre 2012 en la Sección Arte, pág. 4

Breve reseña de las óperas de la temporada 2012-2013 “En vivo desde el Met”

Por Fernando Treviño Lozano

Mayo de 2012

EL ELÍXIR DE AMOR

De las cerca de setenta óperas compuestas por Gaetano Donizetti (1797-1848), sólo alrededor de una docena de ellas sobreviven hoy en día en los escenarios. Predominan las obras de carácter dramático; pero hay dos joyas de la ópera cómica que son favoritas indiscutibles de los amantes del arte lírico: Don Pasquale y L’elisir d’amore. Esta última, trata del viejo sueño de la humanidad de hacer que nuestro ser amado nos corresponda, utilizando una pócima mágica, es decir, sin tener que luchar por ser correspondidos. La obra está llena de bellísimas melodías, sobresaliendo la famosa aria belcantista Una furtiva lágrima.

 OTELO

Al concluir la composición de Aída en 1871, Giuseppe Verdi (1813-1901) consideró que era tiempo de retirarse de la creación musical. Había alcanzado la cima y sentía que su carrera como compositor había llegado a su fin. Pero no contaba con que años más tarde, su amigo Franco Facio, coludido con su editor Giulio Ricordi, lo convencerían de volver a tomar la pluma y el papel pautado para dar al mundo lo que sería su penúltima ópera: Otelo, basada en el muy conocido drama de Shakespeare. Desde su exitoso estreno en Milán en 1887, esta ópera ha sido un ícono del repertorio, además de constituir un reto para el tenor estelar, quien enfrenta dificultades vocales tales que han hecho que a la ópera se le conozca como “asesina de la voz”. 

LA TEMPESTAD

Basada también en una obra de Shakespeare, ésta ópera comisionada por la “London’s Royal Opera House” y estrenada en 2004 bajo la dirección de su joven pero muy exitoso compositor inglés, Thomas Adès (1971- ) constituye una muy especial adición a su catálogo de creaciones, mismo que incluye un magnífico concierto para violín y orquesta, fantasías sinfónicas y otra ópera: Powder Her Face. El lenguaje musical de Adès, aunque muy personal, sigue los cánones tradicionales melódicos y armónicos. Además, está llena de originales matices orquestales y vocales. Es pues una magnífica oportunidad de disfrutar de música contemporánea que sin duda tendrá un lugar prominente en el futuro.

LA CLEMENCIA DE TITO 

El último año de la vida de Wofgang Amadeus Mozart (1756-1791), estuvo plagado de vicisitudes de todo tipo. Mientras trabajaba en su celebérrimo Réquiem, mismo que dejaría inconcluso, compuso y estrenó otras obras. Entre ellas, se encuentran dos óperas: “La Flauta Mágica”, una e sus creaciones más conocidas, y “La Clemencia de Tito” una obra seria (no cómica), cantada en italiano y estrenada en Praga en septiembre del año mencionado. Por muchos años opacada por sus obras líricas más populares, recientemente ha recobrado su merecido lugar, presentándose pues una muy especial ocasión de gozar de una ópera plagada de bellas melodías que sólo un genio como Mozart pudieron habernos legado. 

UN BAILE DE MÁSCARAS

Aunque sólo tangencialmente relacionada con el asesinato histórico del Rey Gustavo III de Suecia en 1792, precisamente durante un baile de máscaras; dada la enorme censura que en la época de Giuseppe Verdi (1813-1901) había sobre obras que trataran de magnicidios, esta ópera encontró enormes dificultades para su estreno. Sin embargo, tras lograrse en 1859, esta obra se colocó de inmediato en el repertorio internacional. Contando con maravillosos pasajes para personajes de las principales tesituras de la voz y acompañados de una genial orquestación, no es extraño que esta obra se encuentre dentro de las favoritas, no solamente del repertorio verdiano, sino del arte lírico en general.

AÍDA

Una versión muy difundida en libros y enciclopedias es que Giuseppe Verdi (1813-1901) compuso esta ópera para la inauguración del Canal de Suez. La verdad es otra. Habiéndosele pedido la creación de un himno para conmemorar el acontecimiento antes citado, él declinó la oferta, pero sí concibió la idea de componer una ópera sobre un argumento que se desarrollara en esos exóticos rumbos. El libreto de Antonio Ghislanzoni sobre una esclava etíope presa en Egipto e involucrada en un triángulo amoroso con la hija del Faraón y un gran guerrero egipcio, presentaron el material ideal. El resultado fue una de las obras más populares que existen, no solamente en el género operístico, sino en la Música en general. Desde fastuosas producciones, incluyendo camellos, caballos y elefantes en escena, hasta realizaciones que no abusan de extravagancias, han servido de marco a la música genial que brotó de la pluma de Verdi.  Tiernos momentos amorosos se conjugan con maravillosos momentos triunfales, que hacen de esta obra una verdadera joya que nadie debe dejar de admirar. Por algo se le conoce, merecidamente, como “La Reina de las Óperas”.

LOS TROYANOS

 Considerada por muchos críticos como “la más grande de la óperas francesas del Siglo XIX”, este ambicioso proyecto de su autor, Héctor Berlioz (1803-1869) fue por mucho, el mayor de su producción operística.

Integrada por dos partes: “la Caída de Troya” y “Los Troyanos en Cartago”, mismos que en ocasiones se representan en forma separada, la obra está basada en pasajes de la célebre “Eneida” de Virgilio, el gran poeta romano.

Su autor jamás la vio puesta en escena. Tampoco se interpretó íntegramente en francés durante su vida, ni siquiera en forma de concierto.

La representación de esta obra, además de requerir de cantantes con gran dominio de su técnica vocal, una gran orquesta y una complicadísima mecánica teatral, es de una dificultad tal, que la ha mantenido fuera de los escenarios. Por ello, el poder admirarla en todo su esplendor, representa una oportunidad excepcional.

MARÍA ESTUARDO

Estrenada en Milán en 1835, esta ópera forma, junto con Anna Bolena y Roberto Devereux, la llamada “Trilogía Tudor” de Gaetano Donizetti (1797-1848), todas ellas compuestas alrededor de la figura de Isabel I de Inglaterra. Durante la época de su composición y más aún durante los ensayos para su estreno, Donizetti se vio asediado por la censura, misma que prohibía referencias a la enemistad entre María Estuardo e Isabel I. La ópera logró representarse, pero fue eliminada de los escenarios tras la sexta función y su autor no volvió a verla durante el resto de su vida, a pesar de un breve resurgimiento en 1866.

No fue sino hasta 1958 que gracias al director orquestal italiano Oliviero de Fabriitis, volvió a las casas de ópera, convirtiéndose en una favorita de las grandes sopranos belcantistas de la época y hasta nuestros días.

La obra tiene todo el sello de quien la compuso: bellas melodías, extensas dificultades vocales y escenas dramáticas inolvidables.

RIGOLETTO

Esta ópera de Giuseppe Verdi (1813-1901), estrenada con mucho éxito en 1851, forma con Il Trovatore y La Traviata el triunvirato que en los años cincuenta del Siglo XIX, introdujeron al compositor al mundo de los inmortales en la historia de la música.

Si bien, Verdi ya había alcanzado fama internacional con su ópera Ernani (1844), estas tres obras fueron las que lo consagraron, no sólo por el resto de su vida, sino para la posteridad.

Con un argumento basado en el drama de Víctor Hugo Le roi s’amuse (El Rey se divierte), Verdi logra dibujar musicalmente a cada personaje con gran precisión y darles arias, duetos, y ensambles que se encuentran entre los más célebres en los más de cuatrocientos años que tiene la ópera de existir como género musical. Mientras llega la famosísima aria del Duque de Mantua  La donna è mobile en el cuarto acto, el autor nos mantiene atentos con una pléyade de melodías imposibles de olvidar.

PARSIFAL

La famosa leyenda del Santo Grial o Cáliz Sagrado, ha inspirado infinidad de obras de arte en prácticamente todas sus manifestaciones. Los famosos Caballeros Templarios, guardianes del Cáliz que Cristo utilizó en la Última Cena, aunados al mítico personaje del medioevo arturiano Perceval o Parzival, fueron la fuente de inspiración para ésta, la última ópera que Richard Wagner (1813-1883) completó.

Concebida en 1857, pero compuesta veinticinco años después, fue estrenada en el segundo festival de Bayreuth en 1882. Dado el carácter místico-religioso del centro de su argumento, Wagner dejó instrucciones de que no se considerara como una ópera, sino una ceremonia. De hecho, antes de 1903 sólo se representó en Bayreuth; mientras que en otros teatros se hacía solamente en funciones de concierto.

Wagner revolucionó la ópera alemana, tuvo grandes influencias en el desarrollo de este género musical en otros países e inició una nueva etapa del Romanticismo en la Música. A pesar de sus detractores, la ópera contiene momentos de sublime inspiración y no hay duda de que se trata de una obra maestra universal.

FRANCESCA DE RÍMINI 

En el Canto V de la Divina Comedia de Dante, dedicado a los amantes adúlteros, aparecen dos personajes, Paolo Malatesta y Francesca de Rímini cuya apasionada historia ha atraído a varios músicos como Tchaikovsky, Rachmaninov y Ricardo Zandonai (1883-1944). Éste último, autor de la ópera que nos ocupa, nació en Sacco di Rovereto, ciudad que en aquel entonces formaba parte del Imperio Austro-Húngaro y es autor de más de una docena de óperas, música religiosa, piezas sinfónicas y conciertos.

Gabriele D’Annunzio escribió un drama sobre el tema, mismo que sirvió de base para el libreto de Tito Ricordi, que fue el utilizado por el compositor.

Estrenada en Turín en 1914, la obra contiene escenas estrujantes que el autor aprovechó para escribir una música llena de ardor pasional y con un magistral manejo orquestal, mismo que deja entrever una marcada influencia de Puccini.

JULIO CÉSAR

 Aunque George Frideric Handel (1685-1759) compuso docenas de óperas, Giulio Cesare in Egitto, conocida más comúnmente como Giulio Cesare, fue la única que se mantuvo en el repertorio de las casas de ópera desde su estreno en 1724.

La obra, perteneciente a la Era Barroca y escrita conforme al estilo italiano que prevalecía en la época, a pesar de haber sido comisionada por la Real Academia de Música de Londres y estrenada en esa ciudad, consta de una serie de arias que requieren de una muy especial y difícil técnica vocal, con enormes dificultades para el control de la respiración, así como de los ornamentos que son práctica usual de las obras barrocas. Hay relativamente pocos ensambles y una escasa participación del coro; pero la gloriosa música del genial compositor, hacen de esta obra una verdadera joya.

Actualmente, existe una tendencia muy marcada a revivir óperas de Handel, tanto en Casas de Ópera como en la discografía del compositor. Al escuchar el fruto de la inspiración del autor, no queda más que preguntarnos la razón por la que permanecieron olvidadas por tanto tiempo. ¡Finalmente, se hace la muy necesitada justicia!

Programación y fechas.

 

 

 

 

Ópera en el Tecnológico de Monterrey

A partir del semestre de otoño de 2010 el ITESM campus Monterrey  inició las transmisiones en alta definición de la temporada anual de ópera de la Metropolitan Opera House de Nueva York, teniendo como sede el Auditorio Luis Elizondo.

El Dr. Fernando Treviño Lozano es el director de programa “En vivo desde el Met de Nueva York” y se ha abocado a impartir en el vestíbulo del Auditorio una charla introductora antes de la transmisión de cada ópera , lo que ha permitido a los asistentes conocer y disfrutar más esta manifestación artística. Ha publicado en el periódico El Norte textos sobre dos de las óperas que se han transmitido en la temporada 2011-2012 y le agradezco mucho que me haya permitido reproducirlas en Gusto por la historia.

LA TRAVIATA

La historia de un último adiós.

Publicado en El Norte, 14 de abril de 2010. Sección Arte. Pág. 4

I. El origen. 

La costumbre generalizada al hablar del título de una ópera y de su autor, es el mencionar preponderantemente al compositor de la música. En realidad, el desarrollo de una obra de este género requiere de una historia, misma que puede provenir de una narración corta, una novela, una obra teatral, una leyenda, o cualquier otra fuente que provea de una secuencia o serie de eventos. Una vez que el músico detecta posibilidades de que esa historia pueda convertirse exitosamente en una ópera, éste contacta a un escritor, que en ópera se llama libretista para que manufacture un documento literario, mismo que se conoce precisamente como libreto y que tiene el formato de una obra teatral, pero cuya preparación requiere de mucho cuidado, ya que tiene que proveer al compositor de oportunidades para integrar recitativos, arias, duetos, tríos, ensambles, concertantes, escenas corales y demás.

Una vez que se cuenta con esa materia prima, el músico va dejando que su inspiración lo vaya guiando por el intrigante camino de la creación, para ir confeccionando lo que, una vez concluida se conoce como ópera.

Una exitosa pieza operística, no necesariamente debe que tener una buena historia, por más deseable que ésta sea. Lo que sí es imprescindible es que cuente con un excelente libreto y música de primer orden. No es raro encontrarnos con historias visiblemente inverosímiles, que un buen libretista puede transformar en la base para que el músico componga melodías inolvidables, dando como resultado una obra maestra.

En el caso de La Traviata, ópera en tres actos compuesta por Giuseppe Verdi y estrenada en 1853, la historia tiene su origen en la novela La Dama de las Camelias de Alexandre Dumas, hijo, escritor francés decimonónico cuya producción literaria estuvo muy ligada al teatro y la narración de naturaleza romántica, tales como El Medio Mundo, El Hijo Natural y El Padre Pródigo;  en contraposición con la obra de su padre, cuya producción más célebre se centró en obras de aventuras (Los Tres Mosqueteros y El Conde de Montecristo, entre otras). 

La novela, basada en hechos de la vida del propio autor, narra la historia de una cortesana parisina (Margerithe Gautier) de mediados del siglo diecinueve, cuya vida se va desmoronando paulatinamente, mientras va Abando Nando su vida disipada para cultivar un nievo y verdadero amor por su enamorado Armand Duval. La tragedia no se hace esperar y la trama se encamina a un desgarrador final.

II. La ópera.

 Seguramente que el empresario Bartolomeo Merelli nunca imaginó que al convencer a Giuseppe Verdi de retornar a la composición musical, no únicamente estaba esforzándose  para reclamar un derecho contractual que tenía contra el compositor, sino que prestó un servicio a la Música y a la humanidad entera.

 El año 1840 fue sin duda alguna uno de los más trágicos en la vida del ahora celebérrimo Verdi. En el curso de tres meses, el músico sufrió la muerte de su primera esposa Margherita, así como de sus dos hijos. Aunado a estas tragedias, el fracaso de su segunda ópera “Un Giorno di Regno” tras el reciente éxito de su primera, “Oberto”, hundió a Verdi en una depresión tal, que juró no escribir una nota más durante el resto de su vida. 

La insistencia de Merelli de que examinara el libreto de Temístocle Solera sobre un pasaje bíblico fue tal, que un día Verdi accedió a llevarlo a su casa. Las primeras líneas que el compositor leyó “Va pensiero sull’ ali dorate” (Vuela pensamiento sobre las alas doradas del viento), un himno a la libertad que estimularon tanto el ardor patriótico del músico (en ese entonces su amada Italia se encontraba bajo el dominio de Austria), que finalmente puso manos a la obra y de su inspiración nació Nabucco cuyo éxito fue tan arrollador a partir de su estreno en 1842, que provocó el reinicio de la carrera creativa de este gran músico, uno de los más connotados compositores de ópera en la historia del género artístico a que dedicó su vida.

Otros éxitos siguieron, entre otros: I Lombardi (1843), Ernani (1844), Macbeth (1847) y Luisa Miller (1849), sólo por mencionar algunos. Pero fue el trío compuesto entre 1851 y 1853, a saber: Rigoletto, Il Trovatore y La Traviata los que no únicamente lo establecerían como un maduro compositor del género operístico, sino que definirían el estilo verdiano que maduraría y produciría obras maestras que ahora forman parte integral de la historia del Arte.

La Traviata que como ya mencionamos, tiene su origen el la novela  La Dama de las Camelias de Alexandre Dumas, fue transformada en un magnífico libreto por Francesco Maria Piave e inspiró música inmortal en Verdi. Cabe hacer notar que Piave y Salvatore Camanrano fueron los libretistas más cercanos a Verdi a lo largo de su carrera. Al primero, además del de La Traviata, se deben otras muy importantes colaboraciones, tales como: Ernani (1844), I due Foscari (1844), Atila (1846), Macbeth (1847), Il Corsaro (1848), Stiffelio (1850), Rigoletto (1851),  Simón Boccanegra (1857) y La Forza del Destino (1862).

Tras su estreno en el teatro La Fenice de Venecia el seis de marzo de 1853, Verdi escribió a varios amigos que él consideraba que la ópera había sido un fiasco. Se quejaba de los miembros del reparto, de la escenografía y del vestuario. Sin embargo, las críticas fueron favorables y el compositor fue requerido en el escenario después de cada acto, tanto en el estreno como en funciones subsecuentes. ¡Difícilmente se puede pues calificar de un fracaso! 

Algo peculiar en Traviata es el hecho de que Verdi rompió con los argumentos históricos, mitológicos, fantásticos o inverosímiles que habían plagado la ópera desde el siglo XVII, para poner música a un drama con personajes de la época, y retratando a una sociedad contemporánea de su tiempo. Esto se deriva a que el material literario que utilizó, pertenece a una corriente llamada realismo.

Tres son los personajes centrales del drama. Pero no cabe duda que el pilar dramático y musical es Violetta Valery, nombre que en el libreto asume el personaje de Margarithe Gautier de la novela original. El papel es uno de los más codiciados por las sopranos líricas, quienes seguramente sueñan con alguna vez verse en escena interpretando a Violetta, quien además canta algunas de las páginas más inspiradas y vocalmente complicadas de Verdi.

La trama contiene muchas de las pasiones más intensas de que es capaz el ser humano. Presentes están el odio, los celos, la envidia, el engaño y la vida banal. Por otra parte, el amor y el sacrificio proveen un balance que al final nos deja con un sentimiento de que una tragedia ha sucedido, pero que ésta ha sido en nombre de un verdadero y muy profundo amor.

Dos momentos definen el destino de Violetta. El primero se advierte en el primer acto, cuando ella se encuentra con el dilema de seguir libre en la vida o atarse al amor de un hombre. El segundo sucede precisamente en el segundo acto, en ese momento en el que ella clama: “Ámame Alfredo” desgarrándose interiormente por el sacrificio que ha prometido al padre de su amado y sabiendo que eso le va a costar el amor de quien la ha hecho feliz.

 En resumen, Violetta tiene que experimentar varios “adioses”: a su vida de cortesana, a su posición económica, a su amado Alfredo. Pero finalmente el  más doloroso, el más estrujante es sin duda su último adiós: ¡su adiós a la vida!

FAUSTO

La leyenda y su influencia en el arte.

Publicado en El Norte, 14 de abril de 2010. Sección Arte. Pág. 4.

La eterna juventud.

El anhelo del hombre de permanecer siempre joven, su rechazo a enfrentar el paso de los años y la ancianidad, es tan antiguo como la humanidad misma. Desde tiempo inmemorial nos encontramos con relatos de pócimas y encantamientos que llevaban a quien los ingiriera o practicara a lograr este propósito.

Cuentos infantiles como Blanca Nieves, nos hablan de personajes que a toda costa querían preservar su juventud y belleza, al grado de ser capaces de quitar la vida a alguien más para lograrlo. La literatura en general, está plagada de historias sobre seres con poderes maravillosos que jamás envejecían. De muchos es conocida la leyenda del conquistador español Juan Ponce de León y Figueroa, quien pasó gran parte de su vida buscando la mítica “Fuente de la Juventud”.

Estudios acreditados sobre este curioso fenómeno llegan a una gran variedad de conclusiones, pero la más frecuente es que el hombre en general desea, consciente o inconscientemente, el evitar el encuentro con lo que se encuentra la final del camino: la muerte. 

Uno de los procedimientos que se repiten con más frecuencia para lograr la juventud eterna es el recurrir a los poderes de la obscuridad y hacer un pacto con ellos. En otras palabras, hacer un trato con Satán para recibir la inmortalidad o una cantidad de años de vida adicionales, a cambio de servirle por toda la eternidad, cuando alguna condición contenida en el propio pacto se haga presente y la vida, a pesar de todo, llegue a su fin.

Fausto

La leyenda de esta figura tan conocida en el ámbito artístico, tiene sus raíces en un personaje de la vida real llamado Georgius Faustus, oriundo de Alemania y que existió entre los siglos XV y XVI, a quien le gustaba experimentar con substancias químicas y que cada noche salía a pasear con sus dos perros de quienes se decía que eran demonios.

En el arte, Fausto ha aparecido en varias de sus manifestaciones, pero particularmente en la Literatura (y como corolario el Cine), así como en la Música.

Así, nos encontramos con la publicación, en 1587 de una narración de autor anónimo en la que Johann Fausten, teólogo y practicante de la magia negra, se somete a Mefistófeles, discípulo del demonio a cambio de una cierta cantidad extra de años de vida. Esta primera aparición de Fausto fue seguida de otra muchas, en prosa y en verso; pero indudablemente la que destaca sobre todas, es el drama decimonónico de Johann Wolfgang von Goethe, misma que es considerada como uno de los pilares de la literatura universal.

En Música, la lista no es menos grande, encontrándonos con canciones, sinfonías, música para instrumentos solistas y óperas de autores de la talla de Beethoven, Schubert, Liszt, Berlioz, Schumann, Spohr, Boito, Sarasate y otros muchos, quienes encontraron inspiración en esta fantástica leyenda, para componer obras que se centran en el mismo personaje de Fausto o en algunos de los que siempre le circundan, tales como su amada Margarita o el malvado Mefistófeles. 

El Fausto de Gounod.

Así como en Literatura, la obra de Goethe sobresale de entre todas las demás, en Música es la ópera de Charles Gounod la que viene a la mente cuando se menciona el tema.

Esta composición, sobresale no solamente entre las basadas en temas relacionados con Fausto, sino que es indudablemente la obra maestra de su autor y la que lo ha colocado entre los inmortales.

Estrenada en París en 1859, utiliza un libreto de Jules Barbier y Michel Carré, basada en el drama Fausto y Margarita del propio Carré, quien a su vez, se inspiró en Goethe. Integrada por cinco actos e incluyendo uno de los ballets de ópera más célebres de todos los tiempos, su argumento circunda alrededor de un anciano erudito quien en el ocaso de sus días se lamenta de no encontrarle sentido a la vida. Invoca la ayuda del demonio y aparece Mefistófeles quien mostrándole imágenes de los placeres de la vida y en particular de la bella doncella Margarita, arranca de Fausto la promesa de su alma, a cambio de la juventud necesaria para seducir a la dama. En el curso del argumento, Fausto y Mefistófeles acuden a una taberna donde la seducción de Margarita de lleva a cabo. Ésta concibe un hijo de Fausto quien posteriormente la abandona. Ella asesina al niño por remordimiento. Mefistófeles se muestra feliz, ya que en lugar de un alma, se llevará dos. Pero al final, Margarita, profundamente arrepentida es perdonada y llevada al cielo por un coro de ángeles, mientras Fausto tiene que ir a cumplir su parte del pacto en el inframundo.

Perteneciente al género de Gran Ópera, Fausto requiere de grandes voces para sus papeles principales, coros magnificentes y como ya se mencionó, un ballet, que aunque algunas veces se omite, no deja de ser representado de manera autónoma con mucha frecuencia.

Plagada de bellas melodías, una orquestación de primer orden y frecuentemente presentada en suntuosas producciones, Fausto de Gounod es una obra que no debe escapar a la atención de todos los amantes de la música.

Temporada de ópera del Met HD, 2012-2013

Elíxir de amor de Gaetano Donizetti, 13 de octubre 2012.Con Anna Netrebko, Matthew Polenzani, Mariusz Kwiecien y Ambrogio Maestri

Otelo de Giuseppe Verdi, 27 de octubre de 2012 con Johan Botha y Renée Fleming.

Premiere de La Tempestad de Thomas Adès10 de noviembre de 2012. Con Simon Keenlyside. El compositor dirigirá la orquesta.

La clemencia de Tito de Wolfgang Amadeus Mozart, 1 de diciembre, 2012. Con Elīna Garanča, Giuseppe Filianoti y Barbara Frittoli

Un baile de Máscaras de Giuseppe Verdi, 8 de diciembre 2012. Con Marcelo Álvarez Karita Mattila, Dmitri Hvorostovsky,  Kathleen Kim y Stephanie Blythe.

Aída de Giuseppe Verdi, 15 de diciembre 2012. Con Liudmyla Monastyrska, Roberto Alagna y Olga Borodina.

Las Troyanas de Héctor Berlioz, el 5 de enero de 2013 Con Deborah Voigt, Susan Graham, Marcello Giordani y Dwayne Croft.

María Estuardo de Gaetano Donizetti, 19 de enero 2013. Con Joyce DiDonato y Elza van den Heever.

Rigoletto de Giuseppe Verdi, 16 de febrero 2013. Con Piotr Beczala, Željko Lucic  y Diana Damrau.

Parsifal de Richard Wagner, 2 de mazo 2013. Con Jonas Kaufmann,  Katarina Dalayman, Peter Mattei, Evgeny Nikitin y René Pape.

Francesca da Rimini de Riccardo Zandonai, 16 de marzo 2013. Con Eva-Maria Westbroek y Marcello Giordani.

Julio César de Georg Friedrich Handel, 27 de abril 2013. Con David Daniels y Natalie Dessay.

Temporada de ópera del Met, 2011-2012

Ernani de Giuseppe Verdi, sábado 25 de febrero a las 12 pm.

Sinopsis de la ópera.

Video de la Metropolitan Opera House.

El ocaso de los dioses, de Richard Wagner, sábado 11 de febrero a las 11 am.

Sinopsis de la ópera

Trailer del Metropolitan Opera House.

La isla encanta, pastiche con obras de Vivaldi, Händel, Rameau y otros compositores barrocos el sábado 21 de enero  2012 a las 12 pm.

Extraordinaria nueva producción de la ópera del Met cuya primera representación será el 31 de diciembre de 2011. El sábado 21 de enero será la función que se trasmitirá en Alta Definición a escenarios en todo el mundo.

El pastiche es una técnica utilizada en literatura, y ahora también en la ópera, en la que se imitan diversos textos, estilos o autores en una misma obra (Wikipedia. Pastiche <http://es.wikipedia.org/wiki/Pastiche&gt;).

La isla encantada contará con reconocidísimos cantantes,  música maravillosa de los grandes compositores barrocos y una trama inspirada por las obras La tempestad   y Sueño de una noche de verano de William Shakespeare.

El autor del libreto es Jeremy Sams, el director orquestante es William Christie y participarán en los principales roles Plácido Domingo, David Daniels, Joyce DiDonato, Danielle de Niese y Luca Pisaroni.

Video del New York Times sobre la puesta en escena de La isla encantada  (en inglés).

Crítica del New York Times sobre el estreno de La isla encantada el sábado 31 de diciembre de 2011: Shiny Bibelot From Shakespeare, Handel & Co. (en inglés).

Estrenará Plácido ‘La Isla Encantada’

La presentación mundial será en la Metropolitan Opera House el 31 de diciembre del 2011

El Norte, Monterrey, N.L., 28 de diciembre 2011. Sección Vida.


El célebre tenor español Plácido Domingo forma parte del elenco que estrenará este sábado 31 en la Gran Manzana la ópera “La Isla Encantada”, una producción que combina textos de Shakespeare con música de Haendel y Vivaldi, entre otros compositores.

De 70 años de edad, el cantante tendrá el papel de “Neptuno” en esta obra concebida por Jeremy Sams, cuya presentación mundial en la Metropolitan Opera (Met) se llevará a cabo en la última noche de Año Viejo 2011, señala el sitio en internet de la casa operística.

El resto del elenco que participará en el estreno de la obra es principalmente de origen estadounidense, con excepción del italiano nacido en Venezuela, Luca Pisaroni, quien interpretará a “Calibán”, personaje de “La Tempestad”, del escritor inglés.

Para crear “La Isla Encantada”, Sams utilizó la técnica del “pastiche” del siglo 18, según la cual nuevos libretos son combinados con música de diferentes obras para crear una producción inédita.

En este caso, los personajes son extraídos de dos de las obras más simbólicas de Shakespeare: “La Tempestad” y “Sueño de una Noche de Verano”.

La primera fue escrita en 1611. Es un drama sobre un naufragio en cinco actos escritos en verso y prosa. La fuente de inspiración de esta pieza se ubica en la llamada commedia dell’arteitaliana.

“Sueño de una Noche de Verano”, realizada alrededor de 1595, es una comedia romántica plagada de fantasía, sueños y realidades, amor y magia. Sus hilos argumentales se centran en dos parejas de nobles amantes que sufren y disfrutan el amor.

La música de “La Isla Encantada” incluye arias de Haendel, Vivaldi y los compositores franceses Jean-Philippe Rameau, André Campra y Jean-Marie Leclair.

Con su participación en esta ópera, Plácido podría cerrar un año lleno de aplausos y reconocimientos.

Fue en este año, el 21 de enero, cuando llegó a los 70 años de edad. Su deseo fue seguir cantando.

“Si alguien me dijera: ‘Vas a cantar todavía tres, cuatro añitos más’, firmo enseguida”, dijo en esa ocasión.

Antes de su cumpleaños, fue condecorado en Madrid con la Orden de las Artes y las Letras de España concedida por el Gobierno español por su amplísima trayectoria.

El reconocimiento se unió al homenaje que el tenor, que emigró de niño a México, recibió el día de su aniversario en la ópera madrileña con la familia real española presente.

En julio, el tenor, lleno de emoción, bautizó con su nombre un avión de la aerolínea española Iberia que cubre las rutas de España con Latinoamérica, Estados Unidos y Sudáfrica.

También en este año la presidencia de la FIFA lo nombró integrante del Consejo de Sabios, también conformado por el político estadounidense Henry Kissinger y el holandés Johan Cruyff, ícono del futbol mundial.

Programa para la temporada 2011-2012