Grecia: La mitología

Los dioses griegos.

Fuente: iesalagon. Junta Extremadura.net. [http://iesalagon.juntaextremadura.net/web/departamentos/latin/materiales/grie2_archpdf/mitologia.pdf]

Dioses de la mitología griega.

https://www.youtube.com/watch?v=GcUBktSUTZ0

https://www.youtube.com/watch?v=2M-3CDAt-zw

Fuente: hanchorizopicante. Dioses de la mitología griega. Documental 1. Tomado del History Channel. En You Tube: <https://www.youtube.com/watch?v=GcUBktSUTZ0>

Delfos, el oráculo de Apolo.

Fuente: griegoimagen. Delfos 1. Delfos 2. En Youtube:

<www.youtube.com/watch?v=4cef0vxgOG4&feature=related>

<www.youtube.com/watch?v=hJVZAsjFTak>

 

Sopa de tomate

No hay nada más reconfortante para un día frío como un buen plato de sopa. Combinando carnes y verduras con algún líquido, son un alimento muy nutritivo.

Las primeras sopas se cocinaron alrededor de alguna fogata en el período neolítico (¿hace 11,000-8,000 años?) , una vez que los hombres hicieron vasijas de barro bien cocidas y que se colocaban sobre el fuego.

La palabra sopa deriva del latín vulgar suppa, pan remojado en caldo, procediendo del término germánico soppa, con el mismo significado.

De hecho la palabra restaurante –que deriva también del latín restaurabo, restaurar- se utilizó por primera vez en Francia para denominar sopas que se vendían por las calles bajo el pregón que combatían el cansancio físico. En 1765 se abrió el primer restaurante especializado en ellas y, de ahí, así se empezó a denominar a los negocios dedicados al servicio de alimentos.

Desde el miso japonés hasta el caldo de pollo, al que se le atribuyen cualidades curativas, todas las culturas tienen en su gastronomía diferentes tipos de sopas. Es de acuerdo a sus ingredientes y a las técnicas de elaboración cómo se les da distintos nombres (potajes, cremas, bisques, veloutés, etc.)

Sopa de tomate (jitomate).

El tomate es rico en vitamina C y en minerales, con nutrientes que toleran el calor. Uno de sus principales componentes es el licopeno con grandes cualidades antioxidantes. Se recomienda consumirlo si padece de calambres y, cocinado, como prevención contra el cáncer de próstata, de mama y enfermedades neurodegenerativas.

El xitomatl, de origen americano, fue muy estimado por las culturas mesoamericanas y ha sido ingrediente fundamental en salsas.  Conocido en Europa como pomo d’oro -manzana de oro-, primeramente se le consideró como una planta venenosa. Hoy en día ¿Se imagina una pizza o una pasta sin salsa de tomate?

El tomate es en realidad una baya de la familia de las moras, como las fresas, frambuesas, zarzamoras. A finales del siglo XIX y por una cuestión de impuestos, en Estados Unidos se le clasificó  como verdura para que sus productores no pagaran tarifas arancelarias, además de considerar que no era fruta al no ser utilizado en la elaboración  postres. Desde abril del 2009 es considerado la fruta oficial del estado de Ohio.

Ingredientes

Para 6-8 personas

½ taza de cebolla picada fino

1-2 dientes de ajo picados

6-8 tomates picados (pueden ser guaje y bola o una mezcla de distintos jitomates), inclusive de lata con su jugo.

2 zanahorias peladas y picadas

½ pimiento morrón rojo picado

1 cucharada de pasta de tomate

¼ taza de puré de tomate

8-10 tazas de caldo de pollo (se puede sustituir por agua agregando consomé en polvo)

Perejil picado al gusto

Sal y pimienta negra al gusto

Una pizca de azúcar (elimina la acidez del tomate)

Albahaca picada

Manera de hacerse:

Acitronar la cebolla y el ajo. Agregar las zanahorias y el pimiento y dejar cocer 3-4 minutos. Agregar primero la pasta de tomate a que cubra las verduras y luego el tomate fresco y/o de lata y dejar cocer 8 minutos. Salpimentar y agregar el azúcar, el puré, el perejil y el caldo.  Traer a ebullición, bajar la lumbre, tapar la olla y dejar cocer por 45 minutos.

Agregar la albahaca y dejar a fuego lento 10 minutos más.

Se puede dejar enfriar, licuar y recalentar para servir. También se puede congelar.

Al servir se puede agregar a cada plato alguna de estas guarniciones:

Dos cucharadas de arroz blanco cocido.

Una cucharada de pesto.

Una cucharada de crema agria o de jocoque seco.

Crotones o tiras delgadas de tortilla de maíz frita.

Una rebanada pequeña de queso de cabra o 1 cucharada de queso parmesano rallado.

Un chorrito de aceite de trufa.

Una rebanada de pan rústico ligeramente tostado.

Nota: si se elabora con menos líquido y se le agrega orégano molido al final de la cocción tendrá una rica salsa para pasta.

Viajes con Heródoto

Ryszard Kapuscinski. Barcelona: Anagrama. 2006.

Unos pocos años antes de morir en 2007, el reconocido periodista y escritor polaco, tan reconocido que obtuvo el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (2003) y a quien que nominó para el Premio Nobel de Literatura, Ryszard Kapuscinski publicó un libro que tal vez debió ser de los primeros de su obra y no de los últimos.

En él narra sus primeras experiencias como enviado de un diario polaco, Sztandar Mlodych, en los tiempos en que el bloque soviético se fortaleció a través del Pacto de Varsovia, época en la que se conformaba el bloque de los países no-alineados y en el que el liderazgo de la orbe socialista estaba en manos de Nikita Khrushov.

Obra autobiográfica, viaje en busca de traspasar las fronteras –no sólo territoriales sino también culturales-, encuentro con la alteridad al descubrir otras culturas, mentalidades y modelos políticos, Ryszard Kapuscinski tuvo, como Dante Alghieri en La Divina Comedia, un chaperón.

En 1955, y para su sorpresa, llevó como acompañante en sus primeras encomiendas internacionales  a India, China y después a África, a Herodoto, el padre de la historia, pues recibió como insólito regalo de la redactora en jefe del diario en el que trabajaba Los Nueve Libros de la Historia, obra escrita alrededor del año 444 aC.

En Viajes con Herodoto, el periodista entremezcla sus primeras misiones, sus lecturas de Los Nueve Libros, sus reflexiones sobre las razones de Herodoto y de las narraciones sobre los hechos en el mundo mediterráneo del siglo V aC. El griego, viajero internacional (¿podríamos decir que uno de los primeros turistas?),  casi lleva de la mano a uno de los últimos grandes viajeros de nuestra época.  Y nos topamos conque no hay novedad bajo el sol. Las grandezas y las mezquindades del hombre hace 2,500 años siguen siendo similares.

Si el entorno del autor era la Guerra Fría en la que se librando una confrontación tanto ideológica como en conflictos localizados para un reparto del planeta, Herodoto recuenta los intentos persas por conquistar al mundo conocido y la resistencia griega por preservar su libertad y su forma de vida. Fue tal vez la primera confrontación Este-Oeste, la guerra entre dos modelos civilizatorios opuestos.

Si la traducción al polaco de la obra clásica se demoró por la censura y se publicó apenas 2 años después de la muerte de Stalin, quien había llevado a cabo sanguinarias purgas que eliminar a la clase intelectual y a los oficiales del ejército soviético, Kapuscinski recuenta la recomendación de Trasibulo, gobernante de Mileto a Periandro, tirano de Corintio en el siglo V aC. de eliminar a cualquier miembro de una sociedad que llegara a destacar y pudiera opacar al gobernante: “Era, empero, de notar que no paraba entretanto Trasibulo de descabezar las espigas que entre las demás veía sobresalir, arrojándolas de sí luego de cortadas… hasta que dejó talada aquella mies, que era un primor de alta y bella…. Periandro dio al instante en el blanco… comprendiendo muy bien que con lo hecho le prevenía Trasibulo que se desembarazase de los ciudadanos más sobresalientes del Estado”.

Herodoto es maestro de Ryszard Kapuscinski. Le enseña cómo mirar al Otro, cómo indagar sobre los acontecimientos, cómo comprobar verdades y cómo recelar de interpretaciones. Es una lección en metodología y construcción del conocimiento. En una entrevista autor polaco declaró: «Siempre creí que los reporteros éramos buscadores de contextos, de las causas verdaderas que explican lo que sucede en nuestro mundo».

Con él las fronteras entre periodismo, literatura e historia se diluyen para dejarnos un testimonio de primera mano de las sociedades, en especial en África, en la última mitad del siglo XX.

Una interesante entrevista realizada en 2006 por Ramón Lobo del diario español El País se puede leer en «El sentido de la vida es cruzar fronteras»:

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/sentido/vida/cruzar/fronteras/elpepucul/20060423elpdmgrep_2/Tes

Migraciones

Si bien la migración ilegal de mexicanos a Estados Unidos se ha convertido en un asunto importantísimo, álgido y urgente de resolver en la agenda binacional, hay que recordar que en el siglo XX hubo un largo período en el que tratados entre los dos países regularon la emigración legal de miles de personas como trabajadores temporales, especialmente durante los años de la Segunda Guerra Mundial en los años 1940, revocándose en 1955 el marco legal que los protegió, iniciándose el fenómeno de los llamados “mojados”, los inmigrantes ilegales que cada año cruzan la larga frontera que divide a México de Estados Unidos.

Las medidas adoptadas en Estados Unidos para detener esta inmigración han intensificado el debate, especialmente por la construcción de un muro que separa físicamente a los dos países, además de la propuesta de iniciativas de ley que pretenden considerar al inmigrante ilegal como un delincuente.

Debemos recordar que la tendencia a la búsqueda de mejores condiciones de vida ha sido una constante en la historia de la humanidad. El hombre primitivo emigraba siguiendo a los grandes mamíferos de los que se alimentaba hace miles de años. Hubo constantes desplazamientos de población durante la Antigüedad que fueron poblando al continente asiático y al europeo. El descubrimiento de América trajo al continente a miles de inmigrantes, ya fueran voluntarios -conquistadores y colonizadores- o forzados -esclavos negros-.

En el siglo XIX hubo una masiva emigración europea a los países de Hemisferio occidental y a las colonias de ultramar de los grandes imperios, provocada por las condiciones de desempleo, las convulsiones políticas y las oportunidades económicas de los países recién independizados que atrajeron tanto a colonos como empresarios para poblar o invertir en las grandes regiones desde las planicies en Estados Unidos hasta la pampa argentina o bien, al asentamiento de varios miles de ingleses, franceses y belgas en África y en Indochina. Estados Unidos, considerado el modelo democrático que garantiza las libertades individuales y tierra de promisión económica por su capitalismo absorbió a 35 millones de extranjeros entre 1842 y 1917.

También en las primeras décadas del siglo XX millares de personas se vieron forzadas a buscar nuevos horizontes, ya fuera por las convulsiones provocadas por las dos guerras mundiales o por los procesos de descolonización o  por el nacionalismo que llegó a extremos radicales, provocando la persecución de grupos étnicos o religiosos que buscaron amparo en los cinco continentes. La migración de escenarios bélicos sigue siendo una constante.

La migración aglutinó a individuos de múltiples nacionalidades, religiones, idiomas, tradiciones culturales y niveles socio-económicos, que hasta el momento de abandonar sus lugares de origen no habían sabido de la existencia de los otros y que fueron hermanados en la experiencia de emigrar y enfrentar un futuro incierto en nuevas latitudes.

Actualmente en las grandes ciudades de cada país, viven cientos de individuos cuyas raíces culturales proceden de otras parte y cuyos idiomas maternos, costumbres, vida familiar, hábitos alimenticios y formas de comportarse ante la alegría, el dolor y las necesidades cotidianas fueron diferentes.

Sin embargo, si durante el siglo XIX el fenómeno de migración se dio de los países europeos que llevaban a cabo un proceso de industrialización a la periferia, la segunda mitad del siglo XX empezó a presenciar un fenómeno a la inversa, la atracción de los países desarrollados, no únicamente Estados Unidos sino Europa Occidental, sobre los países en vías de desarrollo, con miles de individuos que aspiran abandonar sus lugares de origen por la explosión demográfica y las condiciones de pobreza y marginación.

Basta tener presente las imágenes de quienes intentan brincar las mallas ciclónicas en Ceuta y Melilla para pasar ilegalmente de África a España y de ahí cruzar los Pirineos hacia el resto de Europa; leer las noticias sobre camiones de doble fondo que transportan a mexicanos y centroamericanos hacia la frontera estadounidense; leer sobre los barcos  sobrecargados de pasajeros con riesgos de morir ahogados, como sucede en el estrecho de la Florida o en el mar de China; o enterarse sobre los polizontes que viajan en la sección de carga de los aviones con riesgo de morir congelados a los pocos minutos del despegue.

En la medida en que las condiciones de marginación persistan, el anhelo de una mejor vida va a seguir estimulando a las personas que pretenden llegar a esas mecas de desarrollo sin importar los riesgos y la ilegalidad, lo que los hace sujetos inclusive a explotación y maltrato en los países que los atrajeron.

Por otro lado, a los países receptores las migraciones les plantean retos de asimilación lo que presiona a sus economías y a sus políticas socio-culturales. También ejercen presión sobre sus modelos políticos puesto que radicalizan a los partidos xenofóbicos pero también, amparados en las garantías individuales, atentan contra las libertades ciudadanas, como ha sucedido en Europa con los fundamentalistas islámicos que atentan contra la vida de quienes han criticado o su religión o han caricaturizado al profeta Mahoma.

Así, la problemática de la migración no es un asunto reciente y limitado exclusivamente a las relaciones binacionales México-Estados Unidos. Su amplitud y el impacto que tiene sobre millones de personas plantean la necesidad de políticas y de estrategias nacionales y nuevas colaboraciones internacionales para resolver las condiciones que la provocan.

Fuentes de las imágenes:

http://images.google.com/imgres?imgurl=http://www.diariodeamerica.com/public/noticias/mexico%2520border%2520320%2520x%2520240_noticias_1663.jpg&imgrefurl=http://www.diariodeamerica.com/front_nota_detalle.php%3Fid_noticia%3D1663&usg=__-SRkKiweK7MHnTtkmttkgB5ICw=&h=240&w=320&sz=17&hl=en&start=29&um=1&tbnid=QZyR1185FN-arM:&tbnh=89&tbnw=118&prev=/images%3Fq%3Dmigraci%25C3%25B3n%2Bilegal%2Bm%25C3%25A9xico%2Beua%26ndsp%3D20%26hl%3Den%26client%3Dsafari%26rls%3Den%26sa%3DN%26start%3D20%26um%3D1


México: El período colonial

Corto sobre el Virreinato de la Nueva España.

Fuente: whitemex2Corto sobre la historia y la verdadera identidad de la Nueva España.

[http://www.youtube.com/watch?v=DFRCjfsxUZk&feature=related]

Arte colonial novohispano en el Museo Nacional del Virreinato (Convento de Tepotzotlán)

Fuente:

fkr4ter182:  Nace y se nutre. El arte religioso mexicano, con créditos del Canal Judicial, el INAH y CONACULTA, .

[http://www.youtube.com/watch?v=9nE7r9ZNQqA]

Tiempo linear, calendario cíclico

¿Recuerda usted aquella popular canción de Joan Manuel Serrat tomada de un poema de Antonio Machado

Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar,

pasar haciendo camino, camino sobre la mar….?

Lo nuestro… lo humano, lo inmanente, lo cambiante.

Nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI pertenecemos a sociedades que, la mayoría, transitan velozmente entre avances tecnológicos, nuevos paradigmas del conocimiento y formas de comunicación global cada vez más vertiginosos y asequibles a todos los confines del planeta. La distancia que nos separa de la generación de nuestros padres en la concepción del mundo, de la sociedad y del sitio del individuo en ella es abismal pues vivimos una era en la que el cambio constante es lo único estable. En el entorno posmoderno, quedan pocas nociones con pretensiones de universalidad y permanencia absoluta que nos puedan dar una certeza de nuestro lugar en el mundo y de nuestra misión en la vida, si es que tenemos una que nos de aún la ilusión de trascender.

Alphonse Mucha. Las cuatro estaciones

Sin embargo, hasta antes de la era industrial y de la revolución racionalista, para todas las culturas la idea del cambio implicaba más bien el cumplimiento del ciclo vital y la permanencia: la naturaleza indicaba el paso de las estaciones en fechas precisas que llegaban con cada equinoccio y solsticio renovando la vegetación, la vida del hombre y de los animales que se preparaban para enfrentar el mismo destino que la generación anterior: nacimiento, crecimiento, reproducción, muerte. De esta forma las actividades económicas, sociales y rituales tenían sus temporadas, sus ritos, sus patronos y sus fiestas propias. Año tras año el cambio era plenamente reconocido y predicho con exactitud gracias a observaciones astronómicas y el uso de calendarios lunares y solares que marcaban el inicio y el fin del ciclo anual, de la siembra y de la cosecha, del momento de fecundar la tierra y de presenciar el renacimiento de la naturaleza así como de las heladas y de las noches largas que implicaban el deterioro y la muerte.

Las distintas nociones mágicas y las religiones consolidadas establecieron ritos y ceremonias para conmemorar el eterno retorno, como lo denominara Mircea Eliade. Cada año Hades tendría a Perséfone en el inframundo por seis meses en los que la tierra sería yerma y después Deméter recuperaría a su hija para engalanar los campos con el verdor y la frescura que trae consigo el verano y la opulencia de la recolección en el otoño.

Así también, la vida del hombre pasaba por cambios perfectamente reconocibles y que implicaron rituales para marcar el fin de una etapa y el inicio de otra: ritos de matrimonio y procreación, de nacimiento y de iniciación como miembro productivo del grupo así como de muerte y esperanza en la resurrección.

Desde las culturas paleolíticas hasta nuestros días estos ritos han perdurado, puesto que bautizos, sacramentos, comunión y extremaunción manifestadas de distintas formas de acuerdo a las distintas nociones religiosas siguen siendo los rituales que conciben la vida humana como un ciclo y cada cultura celebra simbólicamente el paso de una etapa a la siguiente.

Y si bien las culturas antiguas tenían una noción de tiempo circular en el que se repetía el ciclo indefinidamente, con el desarrollo de religiones teleológicas y providencialistas se concibió un inicio del cosmos a través de la creación por la voluntad divina y un final de la historia de acuerdo a un plan celestial establecido de antemano, es decir, un principio y un fin con un avance constante hacia la postrimería de los tiempos que acerca al momento del juicio final o a la culminación de la historia terrena.

Sin embargo, en la vida cotidiana, la noción del tiempo y del calendario se mantuvo en su concepción circular. Cada año, a pesar de estar más viejos, festejamos el mismo día la fecha de nuestro nacimiento, matrimonio o la defunción de familiares; conmemoramos el final del año, o las festividades cívicas y religiosas en sus aniversarios si bien el tiempo prosigue inexorablemente con su curso. Es decir,  como si nuestro calendario siguiera siendo cíclico cuando de acuerdo a nuestra concepción religiosa el devenir del tiempo no da vuelta atrás.

Es por eso que cada inicio de año trae consigo tantas promesas y esperanzas. Queremos ser mejores, más felices, cumplir todas nuestras promesas, limitar los excesos, dejar una huella. Vemos el Año Nuevo como una nueva oportunidad, y aunque la cifra suma dos dígitos más,  también ya estamos listos para cumplir con todos los ritos milenarios que las fechas traen consigo.

Le deseo un muy feliz año

Imágenes:

Cuatro Estaciones: http://beautyminded.wordpress.com/2009/08/01/what-season-are-you/

Perséfone y Hades: http://www.summagallicana.it/lessico/a/Ades.htm 

2010: http://www.goodfinancialcents.com/2010-roth-ira-conversion-rules/

Nazaret en la época de Jesús

Destacan que hasta ahora se hallaron tumbas de la época de Jesús en Nazareth, sin embargo, no se habían descubierto asentamientos.

Reuters

Nazareth,  Israel (21 diciembre 2009).- La Autoridad de Antigüedades de Israel dijo hoy que se hallaron los restos de una casa de la época de Jesús en Nazareth, en el primer descubrimiento de este tipo.

Los arqueólogos no establecieron ningún vínculo directo entre la vivienda en Nazareth y Jesús. Muchos cristianos creyentes sostienen que la casa de la infancia de su madre, María, fue una caverna donde ahora yace la Iglesia de la Anunciación.

Yardenna Alexandre, quien dirigió la excavación cerca de la iglesia, dijo que se descubrieron las paredes de una casa del siglo I que consistía de dos cuartos y un jardín.

«El descubrimiento es de extrema importancia porque revela por primera vez una casa del pueblo judío de Nazareth», dijo Alexandre en un comunicado emitido por la Autoridad de Antigüedades.

«La construcción que encontramos es pequeña y modesta y probablemente es típica de las viviendas de Nazareth de ese período», agregó.

«Hasta ahora se hallaron tumbas de la época de Jesús en Nazareth, sin embargo, no se habían descubierto asentamientos atribuidos a aquel período», sostuvo.

Alexandre describió Nazareth, ahora la ciudad árabe más grande de Israel con una población de 65 mil habitantes, como una «pequeña aldea» durante la época de Jesús.

Yardenna Alexandre, quien dirigió la excavación, dijo que se descubrieron las paredes de una casa del siglo I que consistía de dos cuartos y un jardín
Foto: AFP

Fuente: El Norte. Monterrey, N.L., 22 de diciembre de 2009. Sección Vida. Pág. 12.

[http://www.elnorte.com/vida/articulo/534/1066145/]

Cuernitos (Croissants)

Desde tiempos inmemoriales, se estableció una relación entre alimentos y símbolos, ya fueran religiosos (peces, granada, miel), rituales (vino, pan), económicos (caviar, champaña), históricos (chiles en nogada, pan ácimo).

Sobre la relación alimento-hecho histórico, uno de los mitos más populares es el que vincula la elaboración del popular cuernito (croissant) con la defensa del imperio austríaco ante el asedio otomano. Según se cuenta, un panadero de Budapest lo preparó por primera vez en 1686 durante el sitio de la ciudad por parte de los turcos otomanos.

El relato establece que una noche, mientras preparaba la masa, el panadero escuchó ruidos extraños y alertó a los militares que tenían a su cargo la defensa de la ciudad. Al tomar cartas en el asunto, los soldados descubrieron que los enemigos cavaba un túnel bajo las murallas y,  gracias a la advertencia, los turcos fueron derrotados. Para conmemorar la victoria, el panadero elaboró un pan en forma de luna creciente, símbolo del Islam, implicando que los patriotas austro- húngaros se “comieron” a los turcos.

Esta misma historia ubica en Viena durante el asedio turco de 1863 la “invención” del cuernito.

Sin embargo, panes hechos en forma de luna creciente se han elaborado desde la Edad Media si no es que con anterioridad, con referencia a un culto lunar, aunque fehacientemente se establece que su elaboración inició en París en los años 1830 en una pastelería especializada en repostería vienesa. Pronto se convirtió en un alimento popular para el desayuno, ya sea simple o relleno de chocolate. Tiempo después se le empezó a utilizar para hacer emparedados.

Cuernitos rellenos al horno

Para ocho personas.

Esta receta fue producto de la necesidad. Queriendo hacer un quiche y sin tener a la mano pasta de hojaldre, los cuernitos fueron un buen sustituto! Este es un platillo fácil y versatil.

Ingredientes:

8 cuernitos salados

Mantequilla suavizada

Mostaza al gusto

8 rebanadas de queso amarillo

8 rebanadas de jamón (o pavo, o pollo asado desmenuzado, o salmón cocido desmenuzado o verduras cocidas o guisadas al gusto –brócoli al vapor, cebolla acitronada y tocino, espinacas, rajas poblanas con elote y calabacita. Se pueden utilizar verduras congeladas que se han dejado llegar a temperatura de ambiente y se han enjuagado).

3/4 taza de queso manchego (o asadero o gruyere o una mezcla de varios) rallado

1 taza de leche

1 taza de crema acidificada

3 huevos

sal y pimienta al gusto

eneldo y nuez moscada molida al gusto (opcional)

Enmantequillar un refractario rectangular.

Manera de hacerse:

Rebanar los cuernitos por la mitad y untar en un lado mantequilla y en el otro la mostaza. Colocar la mitad inferior en el refractario y cubrir con el queso amarillo y con el relleno que se prefiera. Tapar con la otra mitad.

Procurar que no queden espacios entre ellos. Espolvorear el queso rallado encima.

Licuar la leche, la crema, los huevos y los condimentos y verter encima de los cuernos. Dejar reposar en el refrigerador media hora.

Precalentar el horno a 180 grados centígrados.

Hornar 40 minutos o hasta que la salsa cuaje y empiece a dorar.

Servir un cuernito caliente o tibio por persona acompañado por la ensalada de su preferencia.

 

¿Historia o novela?

Mucho se ha discutido sobre los límites entre historia y literatura, entre los hechos acontecidos, crudos, tal como fueron, y la ficción, la narratividad, la reconstrucción de posibilidades, de razones posibles, de emociones, elementos que los documentos o restos materiales, evidencias fácticas de los sucesos, no registran.

Hoy en día, cuando se reconoce que el relato histórico también es narratividad e interpretación,  la historia y la literatura vuelven a tocarse como antaño. Tanto el novelista como el historiador cuentan una historia y buscan darle sentido a través de las palabras. Tal vez la primera historia novelada sea la Ilíada, el poema escrito por Homero entre los siglos VIII y VI aC. y que cuenta  una  trágica historia de amor cuyo destino estaba en manos de los dioses olímpicos. Esta obra clásica  fue considerada durante mucho tiempo producto de la imaginación de su autor, hasta que Heinrich Schliemann demostró en 1873 que efectivamente existió la ciudad de Troya y que el estrato correspondiente al siglo XIII aC. fue sitiado, conquistado y quemado por sus enemigos micénicos. El poema homérico había preservado en la memoria colectiva un suceso que de otra forma ya hubiera sido olvidado hace mucho.

Aunque la relación de la literatura y la historia ha sido estrecha en el sentido que los relatos se ubican en espacios y tiempos como los cantares de gesta, las novelas de aventuras y los relatos míticos, la novela histórica como un género literario en sí surgió a inicios del siglo XIX bajo la influencia del romanticismo.

Como novela, su naturaleza es ficcional y no pretende representar fidedignamente una realidad ni suministrar pruebas fehacientes al lector, y el novelista puede permitirse ciertas licencias, como la creación de personajes, diálogos y motivos. Por otra parte, con un sustento histórico, hay escenarios y contextos que le dan visos de verosimilitud a la obra, que se respalda en hechos sucedidos.

Así, las figuras históricas se transforman en personajes novelados a través de los cuales los autores reconstruyen intenciones, mentalidades, valores, aprecios y enconos que acercan al lector a la vida íntima y cotidiana de una época o a las razones que provocaron una serie de acontecimientos. De esta manera Alejandro Magno, los Reyes Malditos, los Reyes Católicos o Antonio López de Santa Anna -el seductor de la Patria-como personajes literarios nos invitan, a través de la pluma de  escritores como Mary Renault, Maurice Druon, Jean Plaidy, o Enrique Serna a adentrarnos a la historia, esta vez en los textos históricos para conocer los hechos tal y como sucedieron.

Mira si yo te querré.

Luis Leante. Barcelona: Alfaguara. 2007.

Poco es lo que conocemos de la historia, los conflictos y los dilemas de otras partes del mundo. La información que nos llega, ya sea a través de los noticiarios o de la prensa es limitada y se concentra o en los conflictos bélicos o las reuniones de los “grandes” o, en nuestro caso, de los conflictos regionales más sonados.

Quien conoce sobre los saharauis y su confrontación con el gobierno marroquí es un caso excepcional, y apenas hace unos días nos enteramos de que existe un conflicto entre Marruecos y lo que se conoció como el Sahara Español pues la activista por la autonomía de este territorio, Aminetu Haidar y a través de una huelga de hambre que duró un mes logró despertar la presión internacional que obligó al gobierno de Rabat a permitirle regresar a su hogar y a su familia.

Sobre este conflicto, el español Luis Leante escribió una novela, Mira si yo te querré, que fue ganadora del X Premio Alfaguara de novela 2007. Este premio tiene como propósito fundamental contribuir a que “desaparezcan las fronteras nacionales y geográficas del idioma, para que toda la familia de los escritores y lectores de habla española sea una sola, a uno y otro lado del Atlántico”.

La novela de Luis Leante cobra actualidad estos días pues el contexto de su obra contiene las vicisitudes del pueblo saharaui y sus condiciones de vida provocadas por el imperialismo, el proceso de descolonización, la ocupación extranjera y el desplazamiento de la población en  el territorio que antiguamente se conoció como el Sahara Español, contexto para una historia de amor, de búsqueda y de desencuentro.

 

Con el reparto imperialista de África y la Conferencia de Berlín de 1883, España reclamó el territorio en 1885 aunque ocupó el Sahara Español hasta 1934, predominio que mantuvo durante 41 años. El movimiento por la liberación del Sahara Español encabezada por el frente Polisario (siglas de Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro) se estableció en 1973 tras la represión del régimen franquista a los intentos de negociación pacífica por la independencia de la colonia. El Frente Polisario captó a los soldados saharauis que formaban parte de las Tropas Nómadas del ejército español y que se enfrentaron violentamente al ejército hispano para lograr la independencia del país en los últimos meses de 1975,  coincidiendo con la muerte del General Francisco Franco.

Al mismo tiempo,  el 6 de noviembre de 1975  el gobierno marroquí inició la llamada “Marcha Verde” traspasando la frontera internacionalmente reconocida del Sahara Occidental ocupando el territorio costero. Con los Acuerdos de Madrid firmados una semana después se estableció una administración temporal tripartita constituida por España, Marruecos y Mauritania. Este acuerdo no obtuvo el reconocimiento de la ONU.  El 26 de febrero de 1976 España abandonó unilateralmente el territorio, tras lo cual el Frente Polisario  proclamó la República Árabe Saharaui Democrática y emprendió una guerra de liberación contra Mauritania y Marruecos.

En 1979 Mauritania, derrotada, firmó la paz con el Frente Polisario renunciando a sus pretensiones en el territorio y  en 1991  Marruecos y el Frente Polisario firmaron un alto el fuego auspiciado por la ONU que estableció la Misión de Naciones Unidas (MINURSO) para llevar a cabo un refrendo en el Sahara Occidental  que se celebraría el siguiente año. Para ese refrendo se llevaría a cabo un censo de población con derecho a voto para decidir el destino del país, si cobraría su independencia o si se integraría a Marruecos.

Desde entonces, el Frente Polisario ha  acusado al gobierno marroquí de ir aplazando la convocatoria del referéndum mediante apelaciones para que la población no saharaui instalada por el gobierno marroquí en la zona ocupada y que ya es mayoría tenga derecho a voto. Marruecos rechaza a estas acusaciones. A pesar de los esfuerzos que se han realizado desde 1991, el conflicto no se ha resuelto. En 2003 Marruecos propuso conceder al Sahara Occidental una amplia autonomía bajo su soberanía y la creación de un Consejo Real para los Asuntos del Sahara – CORCAS compuesto por miembros de distintos clanes y tribus saharauis designados por el rey de Marruecos, pero esta solución fue rechazada por el Frente Polisario.

Actualmente, el territorio del Sáhara Occidental se halla dividido por un muro  de más de 2.000 kms. de largo que divide de norte a sur el Sáhara Occidental. La zona al oeste del muro es el territorio ocupado por Marruecos, mientras que la zona al este del muro constituyen los denominados «territorios liberados» bajo el control del Frente Polisario.

En la novela, Luis Leante mantiene la fidelidad cronológica y fáctica de los hechos históricos,  narrando el último año de la presencia española y la organización de resistencia saharaui, la invasión marroquí y mauritana hasta la vida en los campos de refugiados en Argelia, haciendo múltiples referencias a los acontecimientos, lo que le da mayor credibilidad a la novela.

El autor, además de perfilar con claridad el conflicto político y territorial del Sahara Occidental, nos permite vislumbrar también que las decisiones políticas tomadas en los niveles más altos trastocan y provocan sufrimiento a la población civil que padece las atroces condiciones de vida y que son víctimas de las circunstancias sin tener la oportunidad de manifestarse o decidir al respecto. Por ello, además de contarnos una historia de amor a lo largo de 26 años y dar a conocer a sus lectores sobre la situación del país, aprendemos sobre la problemática social y cultural derivada de un proceso inacabado de descolonización. Aborda las estratagemas de los rebeldes y las corruptelas y auto-sabotajes de los mandos militares, los eufemismos políticos de una llamada marcha verde que es más bien un ataque a la población civil desplazada e indefensa, la marginación de los refugiados y sus condiciones de vida “encerrados en un lugar que no tiene muros ni puertas“ agravadas por la vida en el desierto que magistral y bellamente describe, la trata de blancas que sugiere con sutileza en el personaje de Le Monsieur y sus cárceles clandestinas de mujeres en las que éstas están resignadas a su suerte, y que es actualmente un gravísimo problema de explotación sexual, así como de la añoranza por la patria propia que en boca de la enfermera Layla se expresa de la siguiente manera:

“Podríamos excavar cimientos, construir edificios, trazar calles, hacer alcantarillados. Pero eso significaría que nos hemos dado por vencidos. Nosotros estamos aquí de forma provisional, porque nuestro país está ocupado por los invasores. Cuando la guerra termine, volveremos. Y todo esto se lo tragará el desierto”. (p 175).

Esta novela, histórica y pasional, está muy bien escrita con una estructura que atrapa la atención de inmediato. Permite entender que sucedió estos días con Aminetu Haidar y es, además, una invitación al conocimiento que no se puede rechazar fácilmente.

Mapa: Association de soutien à un référendum libre et régulier au Sahara Occidental.

[http://www.arso.org/SOMAP2.GIF]

CONTRACORRIENTE

Marruecos y el Sahara occidental

Farid Kahhat

Reforma, México D.F., 20 de noviembre de 2010. .Pág. 17A

En octubre de 1975, cuando el colonialismo español en el Sahara occidental estaba a punto de llegar a su fin, la Corte Internacional de Justicia con sede en La Haya emitió una opinión consultiva que concluía en lo esencial dos cosas: en primer lugar, que los elementos de juicio a su disposición «no demostraban la existencia de ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sahara occidental, por una parte, y el reino de Marruecos o el complejo mauritano, por la otra». En segundo lugar, que por ende era aplicable a ese territorio la resolución 1514 de 1960 aprobada por la Asamblea General de la ONU «y, en particular, la aplicación de la libre determinación mediante la expresión libre y auténtica de la voluntad de las poblaciones del territorio».

Pese a ello, al abandonar ese territorio, entre fines del 75 y principios del 76, el Estado español traspasa unos dos tercios del mismo al reino de Marruecos, y el resto a Mauritania. En forma simultánea, e invocando la opinión de la Corte y la resolución de la Asamblea General, el movimiento independentista Frente Polisario proclama la República Árabe Saharaui Democrática, e inicia acciones militares tanto contra Mauritania como contra Marruecos. Tras derrotar a Mauritania (que renuncia a cualquier pretensión sobre el territorio), se suscita un impasse militar con Marruecos, que lleva a un cese al fuego y al inicio de negociaciones entre las partes en 1991.

Las negociaciones se dan bajo la mediación de la ONU, en el entendido de que el conflicto habría de resolverse mediante un referendo. Este nunca se realiza y a partir de 2003 Marruecos revierte su decisión de respaldar ese referendo y ofrece a cambio un régimen de autonomía para el territorio en 2007 (autonomía que, huelga decirlo, tampoco se ha puesto en práctica).

Tras cerca de 20 años de negociaciones sin acuerdo alguno, mientras los campamentos de refugiados en territorio de Argelia (Estado aliado y mecenas del Frente Polisario) languidecen en la penuria, y el reconocimiento internacional a la República Saharaui tiende a menguar con el tiempo, surgen los campamentos de protesta que vimos hace unas semanas en el Sahara Occidental. Esta protesta parecía original tanto por mostrar un nuevo liderazgo saharaui como por sus reivindicaciones, concentradas en mejorar las condiciones de vida en la región, sin alusión alguna al tema de la autodeterminación.

Pero a la vez la protesta reivindicaba un mayor acceso a las decisiones sobre los recursos regionales (en momentos en que Marruecos negocia un acuerdo pesquero con Europa), y precedía por unas pocas semanas a una nueva (y probablemente infructuosa) ronda de negociaciones entre Marruecos y el Polisario, bajo la supervisión del enviado de la ONU, Christopher Ross.

Por esas razones el Gobierno marroquí parecía sospechar que se trataba de un mero cambio de táctica por parte del movimiento independentista, pese a lo cual inició negociaciones con los líderes de la protesta. Cuando según el Ministro portavoz del gobierno marroquí, Khaled Naciri, estas parecían avanzar hacia una solución, se produjo la toma por asalto de los campamentos. De allí en adelante toda la información es objeto de controversia, dado que el Gobierno marroquí impidió el acceso de la prensa a la zona (y no sólo a la occidental, sino también a cadenas árabes como Al Jazeera): se discute desde el número y la identidad de las víctimas hasta la motivación y conducta de las partes (ambas se acusan de haber propiciado la violencia para sabotear las negociaciones en ciernes).

La versión marroquí es que el campamento fue virtualmente secuestrado por delincuentes reclutados por el Polisario, que impusieron no sólo su agenda sino también sus métodos (presumiblemente violentos). Lo cual parece inverosímil, teniendo en consideración que la razón por la cual los periodistas no podían acceder a los campamentos es el hecho de que estos estaban íntegramente rodeados por agentes de seguridad marroquíes. La presunta conducta del Polisario a su vez fue atribuida por la prensa de Marruecos a la influencia que sobre esa organización ejerce el Gobierno argelino. Lo cual llevaría a preguntar por qué entonces el Gobierno marroquí no envió a su similar argelino una nota de protesta ni llamó a consulta a su Embajador en Argel.

Pese a una cierta liberalización del proceso político en Marruecos, cuando se trata del Sahara occidental esa liberalización sigue estando ausente. Un reporte de Human Rights Watch de 2008 sostenía que Marruecos sigue recurriendo a leyes represivas, procesos judiciales carentes del debido proceso y a la violencia policial incluso contra quienes respaldan la autodeterminación del Sahara occidental por medios pacíficos.

Como es el caso de Aminetu Haidar, quien cobrara notoriedad mediática tras una huelga de hambre que protagonizó en 2009 en territorio español. Se haya tratado de una auténtica protesta social o de una mera maniobra táctica del Polisario, la conclusión a la que habrá de arribar la mayoría de la población probablemente sea similar a la que expresa ahora Haidar: «Si Marruecos ya nos apalea para poner fin a una protesta de índole social, no merece la pena andarse con más dilaciones. Reivindiquemos directamente la autodeterminación y la independencia del pueblo saharaui.