Fuente: IZARBL. Lázaro Cárdenas del Río. Tomado de Televisa y Clío. México Siglo XX. «Los Sexenios: Lázaro Cárdenas, entre el pueblo y el poder» basado en la obra de Enrique Krauze. En You Tube: <www.youtube.com/watch?v=AeEhrdRedyo&feature=related>
Autor: anaportnoy
Friedrich Katz, el biógrafo de Pancho Villa
Villa según Katz
Lourdes Zambrano.
El Norte, Monterrey, N.L. 6 de noviembre de 2010. Sección Arte Pág. 1.
En el mes del Centenario de la Revolución Mexicana se recuerda al Francisco Villa que delineó en su obra maestra el historiador y antropólogo austriaco Friedrich Katz, fallecido el 16 de octubre
Sus décadas de investigación histórica, centrada en México, le dieron reconocimiento, pero fue la biografía que escribió de Pancho Villa la que le dio la inmortalidad.
Friedrich Katz es sinónimo del Centauro del Norte, gracias a la obra que publicó en 1998, Pancho Villa, y que hoy es indispensable para cualquiera que esté interesado en conocer la trayectoria del caudillo revolucionario.
Al morir, el pasado 16 de octubre, fue inevitable reconocerlo como «El biógrafo de Villa».
El historiador austriaco, nacido en 1927, tuvo un interés especial en Doroteo Arango, nombre real del caudillo, porque vio en él una característica única, que no reconoció en los demás personajes de la Revolución Mexicana.
«No sólo saca a relucir información detallada de todo lo publicado, sino que suma la documentación extranjera sobre Villa y finalmente hace una caracterización del personaje viéndolo desde diferentes puntos de vista», dice el historiador Óscar Flores.
El director del Centro de Estudios Históricos de la UDEM convivió con el fallecido historiador y aceptó la sugerencia que le dio para su tesis de doctorado, que obtuvo en la Universidad Complutense de Madrid.
Esta presentación integral de la figura de Villa ayudó a tumbar mitos respecto al carácter bronco y el mote de bandido con el que fue identificado.
Flores destaca cómo Katz presentó las reacciones del caudillo ante situaciones concretas, su plan y proyecto sociopolítico, y su faceta humana.
«Antes considerábamos que tomaba decisiones un poco precipitadas sobre asesinar, fusilar o incautar haciendas. Sin embargo, todo tenía un fin dentro de su proyecto de regeneración, como decía Katz, sociopolítica, económica de la región y de México».
Además, al investigador le llamaba mucho la atención cómo había manejado de una forma magistral la relación con Estados Unidos, comenta Flores.
«El de Villa, a diferencia de los otros movimientos revolucionarios, era el más cercano a los intereses americanos, como también dice Katz.
«Casi todos los cónsules americanos de la zona, de Coahuila, de Chihuahua, hablaban bien de él, incluso mandaban escritos a Washington diciendo que Villa era el personaje al que habría que apoyar», señala el historiador.
Incluso, el investigador austriaco relató que el caudillo tenía hasta un agente secreto en Washington.
En entrevista con Grupo REFORMA, Katz comentó que el aprendizaje que tuvo al investigar sobre la vida del Centauro del Norte fue que se requiere de un gran carisma para movilizar a la gente.
«El pueblo se identificaba con él tremendamente. Era el único dirigente con el que la gente entraba a las batallas gritando ‘¡Viva Villa!’. No conozco a nadie que haya tenido ese talento», dijo.
Aun así, a Katz no le gustaba que se utilizara la palabra «héroe» para describirlo.
«Implica una visión en blanco y negro. Obviamente los personajes tienen matices. Eso intenté mostrar con Villa», dijo en esa ocasión.
Para el historiador José Javier Ruiz Ibáñez, en su reseña de Pancho Villa, publicada en la red, la obra lejos de ser una biografía típica, usa la figura histórica del líder revolucionario para elaborar un fresco en el que el protagonismo no se le otorga de forma privativa al personaje.
«Más que centrar el análisis en seguir una peripecia existencial por lo demás apasionante, el autor se esfuerza en comprender cómo se generó y evolucionó el personaje Pancho Villa», dijo el también autor de Las Milicias del Rey de España: Sociedad, Política e Identidad de las Monarquías Ibéricas.
«La personalidad de Villa que se aprehende de la lectura de estos muy bien documentados volúmenes es la de un hombre político bastante más sagaz e imaginativo de lo que la visión de rebelde primitivo podía dar, pero también la de un militar cuya capacidad de liderazgo en operaciones de envergadura se veía muy disminuida por su falta de formación y por su rigidez a la hora de entender la guerra».
La relación de Katz con México inició en su adolescencia, cuando llegó al País en pleno gobierno cardenista. Su familia, de origen judío, tuvo que huir de Francia ya que el régimen nazi estaba a punto de mandarlos a un campo de concentración.
Posteriormente, la filiación política de su padre les cerró las puertas en Estados Unidos. México los acogió sin problemas.
«Éste será el país en el que concentraré mi trabajo, mi interés, mi simpatía y mi amor», dijo.
Flores comenta que cuando Katz llegó al País había un ánimo de revisión de la historia reciente.
«Es un momento en el cual se está revalorando la historia de México, se está discutiendo si entra o no su nombre (el de Villa) a la Cámara de Diputados», señala.
Durante su estancia en el País, Katz estudió en el Liceo Franco-Mexicano, en donde, irónicamente no le enseñaron historia de México. Eso avivaría su interés por descubrir qué había detrás de esa nueva sociedad a la que había llegado.
«Mi pasión por la historia de México tiene muchas raíces. Una es la gratitud porque este país me salvó la vida y otra es porque siendo víctima de la Historia, es natural que uno se pregunte por qué», confesó en entrevista.
Tras cursar la universidad en Nueva York, Katz regresó al País en 1948, para entrar en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, en donde estudió el México precolombino.
Nunca más dejaría la historia mexicana de lado.
En 1982 salió a la luz su primer libro sobre la Revolución Mexicana, La Guerra Secreta en México, una etapa que le causaba gran fascinación.
Katz ahora está también insertado en la historia nacional gracias a su amor por mostrarles a los mexicanos una visión distinta de su propia Revolución.
Para su próximo viaje.
Recomendaciones cuando va a salir de viaje nunca faltan. Que si hay un restaurant maravilloso al que tenemos que ir a comer, que si tal museo tiene una colección fantástica, que las arenas más finas y el agua más cálida se encuentran en una única playa que debemos visitar. Los consejos y opiniones de quienes se enteran de nuestra próxima salida nos generan emoción, a veces con una cierta dosis de angustia, sobre las decisiones que tenemos que tomar para aprovechar mejor el tiempo.
Gracias al Internet, podemos dar un paseo virtual de los sitios que visitaremos desde la comodidad de nuestra casa, anticipándonos a las sorpresas que nos esperan.
Sin embargo, el viaje será mucha más provechoso y más disfrutable si podemos planearlo con una asesoría de expertos. Una buena agencia de viajes puede orientarnos sobre compañías que ofrecen paseos en grupo o privados, vuelos por líneas aéreas locales que son más baratos que los que podamos encontrar por nuestra cuenta, hoteles céntricos y cómodos al alcance de varios presupuestos: su experiencia vale oro sobre todo si viajaremos a lugares exóticos o si tememos no tener manera de comunicarnos o movernos solos.
Por otro lado, viajando por nuestra cuenta o aún en un tour, una buena guía del país o la ciudad que visitaremos nos da información relevante sobre la historia, la cultura y los sitios más destacados. Existen muchas editoriales que tienen libros especializados sobre todos los destinos que uno se pueda imaginar, escritos por autores que los conocen a fondo y muchas incluyen mapas específicos, fotografías así como recomendaciones sobre alojamientos, restaurantes y toda clase de paseos que orientan sobre lo que hay que ver y hacer. Son cómodas de llevar por su peso y su tamaño aquellas que se pueden cargar en la bolsa de mano.
Para prevenir cualquier inconveniente, hay que llevar un botiquín con los medicamentos cotidianos más aquellos que puedan curar una gripa, un problema estomacal, una molestia muscular, una alergia. Consulte con su médico sobre cuáles debe de incluir, esperando no tener que utilizarlos. También conviene contar con un seguro internacional para resolver la demora o la pérdida de equipaje, la cancelación de vuelos, consultas médicas, accidentes etc.. Éste se contrata ya sea en la agencia de viajes o por Internet.
A la hora de empacar tome en cuenta las restricciones de las líneas aéreas en cuestión del peso de las maletas. Algunas sólo permiten la documentación de una que no sobrepase 20 kgs. y que la de cabina pese menos de 10, así que la decisión de qué llevar es estratégica. Consulte las condiciones del clima un par de días antes de empacar tomando en cuenta que en ocasiones el viento impacta en la sensación térmica y para las noches puede necesitar algo más abrigador. Un pequeño paraguas nunca está de más. Y si tiene que transbordar para el destino final, lleve un cambio de ropa en su maleta de mano por si el equipaje no llega a tiempo. Por supuesto que pasaportes, visas y valores no se guardan en la valija que se documenta. No olvide colocar al menos dos identificaciones en las asas.
Salga de su casa con 2 o 3 fotocopias de sus documentos: pasaporte, visas, boletos de avión, información sobre los hoteles en donde se alojará, así como los datos de las agencias con las que llevará a cabo sus paseos. También anote en un lugar seguro la información de sus tarjetas de crédito, y cheques de viajero con los teléfonos de emergencia para reportar robos o pérdida. Lleve un juego de copias en su bolsa o maleta de mano y deje otra con un familiar. Una vez en su destino, guarde el pasaporte en la caja de seguridad y si necesita una identificación, mejor salga del hotel con la fotocopia.
A menos que viaje en primera clase, la comida del avión no es siempre apetitosa, además que con todos los recortes que las líneas aéreas han hecho para evitar gastos, a veces lo único que se ofrece al viajero son cacahuates o galletas saladas, por lo que no está de más llevar bolsitas con fruta seca, barras de granola, galletas o chocolates e inclusive un sándwich a su gusto. Recuerde estar bien hidratado en los vuelos largos. Más vale prevenir que lamentar.
En cada aeropuerto o, si viaja en barco, en cada puerto, tendrá que cumplir con las medidas de seguridad que las amenazas de actos terroristas han hecho cada vez más estrictas. Por ello procure llegar temprano y tome con calma la lentitud y las revisiones a las que se le someta. Recuerde las restricciones sobre líquidos y geles que lleve en la maleta de mano o en la bolsa, pues no deben sobrepasar cierta cantidad y se les debe colocar en una bolsita de plástico –ziploc-. Anticipe la revisión quitándose todo aquello de metal que pueda activar la alarma y si lleva una computadora o un libro electrónico éstos tendrán que estar a la vista en una bandeja. Y si la lentitud de la revisión amenaza con sacarlo de sus casillas, recuerde que será Ud. quien esté en el aire o en altamar y quiere tener la tranquilidad de una travesía sin riesgo alguno.
Finalmente, una vez acomodado en su asiento o instalado en su camarote, relájese y disfrute todo lo que su viaje le ofrecerá.
Fuentes de las imágenes:
Nuestra fe católica. De equipajes y caminos.<http://nuestrafecatolica-apologia.blogspot.com/2010/04/de-equipajes-y-caminos.html>
Book Line and Sinker. Travel Guides: Use Them or Lose Them? <http://booklineandsinker.com/2009/07/19/travel-guides-use-them-or-lose-them/>
Enrique Ventura. Controles de seguridad en aeropuertos. <http://enriqueventura.es/dibujos/la-vanguardia/controles-aeropuertos/>
Mosaico de atún
Para los meses calurosos un platillo fresco y atractivo resulta muy apetitoso. En este caso, además, es muy nutritivo pues contiene proteinas y carbohidratos.
El uso adecuado de la gelatina es crucial. Para hidratarla, se debe espolvorear sobre un líquido a temperatura de ambiente y dejar reposar por tres minutos. Antes de mezclarla con los otros ingredientes hay que suavizarla para que no forme grumos, por lo que se debe calentar a fuego lento hasta que se disuelva y tenga la consistencia de un jarabe espeso.
Ingredientes
1 pan blanco o integral entero, de forma rectangular
1 sobre de gelatina sin sabor hidratada en 1/4 de taza de agua
2 latas de atún, escurrido y desmenuzado
3/4 taza de papas cocidas, peladas y partidas en cuadritos
3/4 taza de chícharos cocidos
3/4 taza de ejotes cocidos
3/4 taza de zanahorias peladas, cocidas y partidas en cuadritos
3 huevos duros picados
6 cucharadas de crema
1/2 cucharita de pimienta negra recién molida
1 cucharadita de sal
2 cucharaditas de páprika
1 taza de mayonesa
Manera de hacerse:
Cortar horizontalmente la tapa superior del pan y reservarla. Sacar con cuidado el migajón, procurando no romper las paredes interiores del pan (del migajón se pueden hacer crotones para alguna ensalada).
Combinar el atún, las verduras y los huevos en un tazón hondo. Agregar la crema, la mayonesa y los condimentos.
Calentar la gelatina hasta que se haga líquida (en el horno de microondas a temperatura máxima 22-25 segundos) y agregar a la mezcla de atún, que se verterá dentro del pan con una cuchara. Cubrir con la tapa que se reservó y envolver de manera apretada en papel aluminio. Refrigerar 6 horas mínimo o desde la noche anterior.
Acomodar sobre un platón alargado. Para servir se corta en rebanadas.
Como entremés alcanza para 10 o 12 porciones, como plato fuerte para 8.
Nota
Si quiere reducir el consumo de grasa, utilice atún en agua, mayonesa light, elimine las yemas y en lugar de crema puede poner yogurt blanco desgrasado y que no sea dulce. No cambia ni la consistencia, ni la presentación ni el sabor del platillo.
La crisis de las humanidades
A medida que nos percatamos sobre el deshumanizado contexto en el que estamos viviendo, preguntándonos en qué momento nuestra sociedad empezó a convertirse en una jungla en donde la ley del más fuerte y el más violento prevalece, tenemos que hacer una reflexión sobre qué ha sucedido para que lleguemos a esta preocupante realidad.
Discutimos si es la falta de valores, la transformación de la noción tradicional de familia, el atractivo de la riqueza inmediata, la falta de solidaridad, la ambición desmedida, la corrupción o la impunidad, o una multicausalidad que hace muy difícil encontrar una solución que nos permita recuperar la tranquilidad. Dentro de este complejo espectro, tenemos que tomar en cuenta no sólo la educación los modelos de conducta que los niños y jóvenes viven en sus casas, sino plantearnos también qué es lo que ha sucedido en el ámbito educativo.
Tras la Segunda Guerra Mundial, con el despegue tecnológico y económico de los países del Lejano Oriente, se empezó a dar gran énfasis a las ciencias físicas y naturales para estimular el desarrollo industrial a través de la capacitación de ingenieros, científicos y técnicos por medio de estudios que enfatizan esas áreas de conocimiento.De acuerdo a esta visión, los estudios humanísticos empezaron a perder el valor y estimación que habían tenido durante siglos. Los países en desarrollo como el nuestro, tomando como modelo el éxito económico de Japón, Corea y Taiwán promovieron durante las últimas décadas del siglo XX las carreras técnicas e ingenieríles que sustentarían la industrialización lo que les permitiría insertarse en la esfera de los países ricos.
Sin embargo, analizando con detenimiento esta tendencia, llama la atención que se optó por una solución a corto plazo para resolver un problema de largo plazo. El resultado se ha manifestado en una sociedad a la que le faltan habilidades básicas que van desde la comprensión elemental de lectura hasta el análisis y el pensamiento crítico en asuntos sociales lo que ha conducido, además de una devaluación de las ciencias sociales y humanas, a una carencia de interés político, económico, social, cultural y ecológico, una sociedad en la que la satisfacción de los intereses materiales rige y justifica la manera de alcanzarlos.
La enseñanza tradicional de las ciencias sociales y de las humanidades, central en la curricula hace más de medio siglo, fue concebida en muchos programas académicos sólo como un complemento de los estudios de biología, física, química y matemáticas. La misma metodología tradicional de su enseñanza, basada en la memorización más que en el desarrollo de un pensamiento crítico han hecho que estas áreas carezcan de interés y atractivo para los alumnos, quienes tienen sobre sí la presión de estudiar contenidos que les sean útiles, en una sociedad que valora más el desarrollo técnico que el cultural.
El término Humanidades deriva de la doctrina Humanitas que el romano Cicerón desarrolló como parte de la educación que debería recibir el orador ideal. En latín significa humanidad o humanismo, pero conforme al proyecto de Cicerón también se refiere a un programa educacional. Se le identificó con el término griego Paideia, es decir, la educación que debía preparar al hombre libre en su vida adulta y ciudadana.
El estudio de Humanitas fue un programa básico de educación clásica que en la Edad Media se transformó en la base de la educación cristiana a través de los colegios catedralicios y las universidades. Dentro de los estudios humanísticos se incluyeron las llamadas artes liberales que abarcaban la lingüística, la historia, las matemáticas y ciertas nociones de ciencia. En los siglos XVI y XVII incluían las llamadas disciplinas humanas contrastadas con los estudios de teología. Se enseñó la gramática, la retórica, la poesía, la historia, la filosofía moral, la lengua y la literatura clásicas.
El estudio humanístico tuvo una larga tradición educativa, visto como fundamental para la maduración de la persona tanto como ser humano así como ciudadano. Su pilar ha sido la lengua y la literatura que permiten al hombre expandir su capacidad mental de las limitaciones del lenguaje cotidiano y adentrarse en otras culturas e idiosincrasias al tiempo que amplían su horizonte intelectual poniéndolo en contacto con los logros espirituales de otros hombres, otras culturas y otros tiempos.
El estudio de las obras literarias en los programas humanísticos no sólo se debe a la perenne importancia de la literatura, sino que es una reacción contra la sobre-especialización y el enfoque pragmático de la ciencia y la tecnología.
El humanismo es la actitud por medio de la cual se concede importancia primordial al hombre y a los valores humanos. No sólo abarca el estudio académico de las humanidades grecolatinas, sino que también considera como objeto de estudio toda aquella producción e interés humanos no incluidos dentro de las divisiones de ciencias exactas y naturales. Incluye la literatura, el arte en todas sus manifestaciones, la filología, la historia y la filosofía.
Un modelo educativo incluyente de las humanidades tiene como objetivo forjar una sociedad basada en el hombre desarrollando integralmente todo su potencial, promoviendo los valores humanos y universales, y favoreciendo la libertad individual. Generan habilidades que permiten al individuo expresar sus anhelos, sentimientos y creatividad. También pretende que el individuo cobre conciencia de sí mismo, de sus relaciones y de su responsabilidad con otros hombres, con su sociedad y con el mundo que le rodea.
Sólo el estudio de las humanidades puede dar al individuo una perspectiva de su cultura y civilización y estas áreas del conocimiento deben recibir la misma atención en los modelos educativos que el estudio de las matemáticas, la genética o la física.
No queremos una sociedad formada únicamente por eficientes tecnócratas, sino por seres humanos comprometidos cabalmente con su entorno y con su sociedad.
Roma: Descubren el palco real del teatro de Herodes.
El profesor del Instituto de Arqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalem y director de las excavaciones, Ehud Netzer explicó que este descubrimiento ofrece una prueba más del estilo de vida fastuoso que llevaba el célebre monarca de Judea, famoso por su vasta construcción en la zona y mencionado en textos judíos y cristianos tempranos.Explicó que el palco real (que mide ocho metros de largo por siete de ancho y unos seis de altura) es el espacio central entre un grupo de salas anexas a la parte superior de la estructura del teatro, que se encuentra a medio camino de la colina cercana al mausoleo de Herodes (descubierto en el año 2007); agrega que su parte posterior y sus paredes laterales están decoradas con un elaborado toque de pinturas murales y molduras de yeso, un estilo que no se había visto nunca en Israel.
¡Moles, Monsieur!
Mi amiga Lucía y su novio Pierre, originario de Francia, llegaron este septiembre a México. Ambos son chefs en aquel país europeo y vinieron para realizar tours gastronómicos por algunos estados.
Por tener ya algunos años en el extranjero, Lucía me pidió que los acompañara en el recorrido durante el cual se podía observar su interés por vivir experiencias gastronómicas distintas. En cambio, Pierre, por su condición de degustador experto más alineado a la ortodoxia, mantenía una posición menos flexible, además de arrogante, en las actividades que realizábamos.
Tal fue el caso en la cata-maridaje que hicimos en San Miguel de Allende, donde lasommelier hablaba sobre la buena conjunción entre diversos platillos de la cocina mexicana y los vinos tintos, blancos y espumosos.
Mención especial hizo sobre la armonía que existe, para cierta corriente culinaria en México, entre la champaña y nuestro platillo nacional: el mole. De hecho, tal maridaje formaba parte de la cena de esa noche.
Al escuchar tal combinación, Pierre interrumpió a la asesora:“voila ¿mole con champaña? Qué mezcla tan explosiva; según los cánones, la champaña es una bebida que debe tomarse como aperitivo y dada su viva acidez no es apta para acompañar cualquier alimento, menos al mole que es un platillo altamente condimentado”
Ella le contestó que cuando la acidez de la champaña es la adecuada, puede maridar con casi todo tipo de sabores. “La acidez y su gas carbónico, agregó, limpian el paladar para seguir disfrutando las viandas sin la sensación de saturación o de picor”. Al escuchar esta explicación, en tono sarcástico el francés le reviró “si se trata de limpiar el paladar con burbujas, mejor tomo agua de Vichy, que no es tan cara como la champaña”, lo que arrancó las carcajadas de uno que otro.
La sommelier prosiguió y nos relató el origen prehispánico del mole. Fue hasta la segunda década del siglo XX, cuando adquirió su carácter de emblema de la cocina mexicana, se volvió del gusto de todas las clases sociales y se posicionó como producto de exportación. Para finalizar su comentario, visiblemente emocionada, la experta dijo convencida: “el mole es a México, lo que las ancas de rana y los caracoles a Francia; la paella a España y el roast beef a Inglaterra.”
Los meseros hicieron su aparición y comenzaron a servir el menú cuyo plato fuerte fue pechuga de pato bañada en mole negro de Oaxaca, acompañada por champaña. Sin quitar la mirada del guiso, el francés probaba la carne y el sabor del mole que combinaba con pequeños sorbos del burbujeante líquido. Cuando su gusto no encontró la armonización prometida, rompiendo el protocolo, ordenó de inmediato una botella de tinto mexicano shiraz.
Al tiempo que seguía degustando el platillo, nos decía: “de las decenas de moles que hay, sólo he probado pocos; quizá por que me recuerda al curry. Su intenso sabor a chiles y especias no me gusta; además, su color y consistencia me parecen desagradables a la vista; de hecho este que estoy comiendo ahora no es la excepción”. Sus comentarios nos parecían fuera de lugar, tomando en cuenta que estaba criticando ni más ni menos que a nuestro platillo patrio.
No obstante, para terminar, Pierre trinchó un pedazo de pan y secó hasta el último rastro de mole que quedaba en el plato. Se limpió la boca, se encogió de hombros y dijo con sorna “no está mal, pero creo que la Venganza de Moctezuma me está pasando factura, siento burbujas en el estómago y no creo que sean las de la champaña”; pidió permiso y se levantó; luego, lo vimos regresar, pero por el pasillo de la cocina.
Minutos después, el mesero se dirigió hacia él con un paquete y a bocajarro le dijo enfrente de todos: “Monsieur, el chef agradece que le haya gustado tanto la cena, pero desafortunadamente no puede darle la receta del mole”.
Los comensales conteníamos la risa viendo el rostro desencajado de Pierre que había sido descubierto por el servicial pero indiscreto empleado, quien remató: “pero para que no se quede con el antojo, le preparé esteitacate de enchiladas de mole para que se las desayune, si no con champaña… ¡aunque sea con un champurrado!”
Roma: De la monarquía a la república
Fuente: edumagisII Roma Monarquía República en Slideshare:
<http://www.slideshare.net/edumagisII/roma-monarquia-republica>
Roma: La construcción del imperio
La expansión territorial
Fuente: artehistoria.com. La expansión de Roma en You Tube:
<www.youtube.com/watch?v=PSy_MTXzGe8&feature=channel>
Las guerras púnicas
Fuente: thedevilarchangel «Guerras Púnicas» en You Tube:
<www.youtube.com/watch?v=oGYc6DS380Y&feature=related>
Nota: Disculpen la expresión al final del video!!!
La Batalla de Cannas, Segunda Guerra Púnica.
Fuente: Artehistoria. «La batalla de Cannas» en You Tube:
<www.youtube.com/watch?v=eeOPmNl9hQk>
La conquista romana de Hispania, Segunda Guerra Púnica.
Fuente: ArteHistoria «Las legiones romanas en Hispania» en You Tube:
<www.youtube.com/watch?v=mvbM6_ENoks&feature=related>
Julio César, la conquista de las Galias y el camino hacia el poder imperial
Fuente: ArteHistoria «Grandes Batallas: las campañas de Julio César» en You Tube:
<www.youtube.com/watch?v=rtbRWEC6rTA&NR=1>
La extensión máxima del imperio romano.
Fuente: artehistoria.com. El imperio romano en You Tube:
<www.youtube.com/watch?v=w6EhtSWECPk&feature=channel>
La insurgenta
Carlos Pascual. México: Grijalbo. 2010
La conmemoración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución han sido la oportunidad para la publicación de novelas históricas sobre diversos personajes y pasajes de la historia nacional. Con la intención de “humanizar” a los héroes forjadores de la patria, muchas han intentado recrear pasajes poco conocidos de sus biografías y, algunas de ellas, inclusive develar facetas truculentas que la construcción de un héroe a través de la historia oficial ha mantenido ocultas para que el ejemplo impoluto de las grandes acciones sean una lección ciudadana para las siguientes generaciones.
Desde los mismos albores del México independiente el mismo Carlos María de Bustamante, periodista novohispano cofundador del Diario de México en 1805 y editor del periódico El Correo Americano del Sur de Morelos se propuso, una vez culminada la independencia, escribir una historia – Cuadro histórico de la revolución de la América Mexicana, comenzada el 15 de septiembre de 1810 por el ciudadano Miguel Hidalgo y Costilla, Cura del pueblo de los Dolores, en el obispado de Michoacán. – para que la memoria y virtudes de los héroes no quedara en el olvido, pues “notaba con sentimiento que las personas que fueron testigos presenciales y que habían sobrevivido a tan grandes acontecimientos, iban desapareciendo rápidamente y que a vueltas de pocos años se encontrarían muy pocas capaces de instruirnos con verdad de lo mismo que vieron, o que trastornándoles el decurso del tiempo la memoria circunstanciada de los sucesos los referirían diminutos o inexactos en la mayor parte” A su pluma se debe la glorificación de los caudillos insurgentes desde 1823.
En el caso de La insurgenta, el autor Carlos Pascual recrea, a través de los testimonios de sus contemporáneos, la vida y las acciones de Leona Vicario, quien junto con la Corregidora Josefa Ortiz de Domínguez son las únicas mujeres que se incluyen en el panteón de los héroes, si bien la participación femenina en la guerra de independencia fue mucho más amplia –el autor dedica la obra a las más de 38 mujeres insurgentes apresadas, condenadas y muchas ajusticiadas, incluyendo a las zacatecanas que tras la guerra exigieron derechos de ciudadanía.
Bajo la premura de justificar si la heroína recién fallecida merecería un entierro de estado y ser nombrada Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria, la comisión instituida por Antonio López de Santa Anna debe recabar en tres días suficientes evidencias y votos de diversos personajes del México de los años 1840 para tales propuestas, si bien, de antemano la decisión del presidente ya ha sido tomada y sólo debe de contar con el aval de la comisión, portavoz de la ciudadanía, pues, a fin de cuentas, necesita un evento que exalte el nacionalismo y le atraiga loas y que al mismo tiempo distraiga la atención ciudadana de los graves problemas nacionales.
En el desfile de declarantes hay detractores de la Vicario así como aquellos que exaltan su heroísmo, su entrega a la causa y su participación política tras la Independencia como la primera mujer periodista del país y también la primera mujer en presentarse ante el Congreso. Como personajes tenemos a familiares, sirvientes, inquisidores, militares y políticos, a la Güera Rodríguez, a Lucas Alamán, a Carlos María de Bustamante, a Valentín Gómez Farías, a Nicolás y Víctor Bravo, al mismo Santa Anna y, a través de una carta, a Juárez así como a Sebastian Lerdo de Tejada presentado como pasante de leyes en 1842 pero quien, tres décadas después y ya como presidente de México, hace un recuento de los acontecimientos.
A través de sus voces y de la descripción del ambiente en el que se llevan a cabo las audiencias, el autor hace una crítica no sólo a la sociedad mexicana del siglo XIX, sino también al México actual. Así, el personaje de Lerdo de Tejada anota: “Me espanta el saber a nuestra sociedad dividida, como si viviésemos aún en tiempos coloniales, entre blancos y mestizos, mestizos e indios e inclusive, “ciudadanos” y “pueblo” pues todos aquellos hombres letrados y educados consideran que la ciudadanía tiene que ver con el color de la piel y la preparación…”.
Carlos María de Bustamante declara: “Hay momentos en la vida de México en que uno creyera que por fin hemos alcanzado algo de civilidad, de cordura, de madurez, en que pareciera que México está a punto, listo y dispuesto, para tomar parte en el gran concierto de las naciones. Pero también llega siempre el momento en que todas estas esperanzas, en que todas estas ilusiones se malogran, se pierdan. Es nuestro país la gran patria de las ilusiones y también de las más grandes desilusiones… los hechos me remiten a la realidad circundante y me doy cuenta [que] los hechos mismos se declaran en nuestra naturaleza”.
A su vez, Lucas Alamán reclama “¿A quién se le ocurre pensar que nuestra patria necesita :algo más que próceres, héroes, discursos y nacionalismos mal entendidos para iniciar el progreso?… un pueblo empobrecido y hambreado será siempre u pueblo adorador de los mártires y de los Padres de la Patria.”
Además de los elementos ficcionales que permite el género, la novela incluye textos reales que le dan veracidad al relato, como artículos periodísticos, cartas, dichos populares.
Es a través de cada declaración que Carlos Pascual reconstruye las distintas facetas de esta mujer que debió pasar a la historia nacional por sus propios méritos y no sólo por ser la amorosa esposa de Andrés Quintana Roo. Y, al mismo tiempo que nos compenetramos en la vida y las acciones de Leona Vicario, el autor nos invita a la reflexión sobre las nociones de ciudadanía, de nacionalismo e identidad y, a fin de cuentas, de la conciencia histórica.



