Roma: La vida de sus mujeres

Fuente:  pedro4095.  Imperio romano (vida y muerte en roma). Tomado del History Channel. En You Tube:

http://www.youtube.com/watch?v=wtHa42noJmA&feature=related

Anuncios

La dieta mediterránea

En  el estudio sobre hábitos alimenticios y enfermedades cardiovasculares   que se llevó a cabo en 1970 uno de los descubrimientos más impactantes fue que los habitantes de Creta presentaban el más bajo índice de colesterol y enfermedades del corazón, a pesar que el 40% de las calorías consumidas provenían de grasa, particularmente del aceite de oliva y de aceitunas. La alimentación cretense consistía en cereales, verduras y pescado con un bajo consumo de carne. Además, bebían vino todos los días. En 1993 a este estilo de alimentación se le empezó a conocer como la Dieta Mediterránea.

El equilibrio entre los alimentos se establece de la siguiente manera:

El 60% deben ser hidratos de carbono complejos -cereales, raíces y tubérculos o leguminosas.

El 15%  deben ser verduras y frutas, tanto frescas como cocinadas.

Carnes y, de preferencia, pescados constituyen también un 15%.

Un 10% corresponde a alimentos fundamentalmente grasos -particularmente el aceite de oliva-.

Ensalada griega (Joriátiki salata)

4 tomates rojos y firmes cortados en cuarterones

1 pepino pelado y rebanado

1 cebolla mediana rebanada delgado

1 pimiento verde cortado en aros (remover las semillas)

150 gms. de queso feta

Aceitunas negras (kalamata) al gusto

1 cucharadita de alcaparras enjuagadas

1/2 taza de aceite de oliva extra-virgen

una pizca de orégano

sal al gusto

En una ensaladera poner los tomates, pepino, cebolla y pimiento. Agregar las aceitunas, las alcaparras y el orégano. Salar y mezclar. Acomodar encima el queso feta y rociar con el aceite de oliva.

Gastronomía romana

Apicius, “De Re Coquinaria”.

Considerado el libro de cocina más antiguo, De Re Coquinaria -Sobre el Arte Culinario- fue escrito en el siglo III dC. por Caelio Apicio y permite vislumbrar la vida cotidiana de los romanos.

En realidad hubo tres gastrónomos romanos llamados Apicio pero ninguno escribió el libro: se cree que éste fue elaborado por un autor que ligó su propio nombre al de los gastrónomos para promover su obra. Entre 1483 y 1486 se reprodujo en Europa. De este mismo autor se conoce otro texto intitulado  De Opsoniis et Condimentis.

Las recetas de Apicio

Vino de rosas

Los pétalos de una rosa se colocan en un saquito de lino  que se deja dentro de un recipiente con vino por siete días. Después se cambian los pétalos por unos nuevos y se dejan remojar otros siete días. Nuevamente se reemplazan y se dejan una semana más. Se cuela el vino y antes de servir se le agrega miel al gusto. Sólo los mejores pétalos deben ser utilizados

Cena a base de verduras.

Cualquier verdura puede servir para este propósito: blanquear betabeles tiernos y apios maduros, acomodarlos en un recipiente resistente al calor, sazonar con pimienta y comino, agregar caldo y al gusto una reducción de jugo de uva o vino nuevo. Calentar a fuego lento.

Cena hervida.

En un platón hondo se acomodan pimientos, menta, apio, queso, piñones, miel, vinagre, caldo, yemas, agua, pan remojado, queso y pepinos, alternando las capas. Se agregan alcaparras picadas, hígados de pollo y se cubren con  caldo gelatinizado. Se coloca en hielo y al congelarse se desmolda y se sirve.

Gelatina -aspic- de pollo

En un mortero machacar semillas de apio, menta seca, gengibre, cilantro fresco, pasitas, miel, vinagre, aceite y vino para hacer una vinagreta. Colocar tres piezas de pan en un molde, alternando con piezas de pollo cocido, sesos de ternera o de cordero cocidos, queso, piñones, pepino, cebolla seca picada finamente, cubriendo con caldo gelatinizado. Enterrar el molde en nieve hasta su borde. Al desmoldar servir con la vinagreta.

Demostración de dos recetas de Apicio


Apicio, en una obra denominada El Propietario Cuidadoso, indicó a sus lectores cómo mejorar el sabor de la carne (cocinándola primero en leche y después en agua); que hacer para mejorar el sabor de la miel pasada (revolviendo una parte con dos de miel de buena calidad). Otras indicaciones eran para preservar y conservar la comida fresca, lo que era un problema por la falta de medios de refrigeración y cuando el pescado tenía que ser transportado por cientos de kilometros siendo el caballo el medio de comunicación más rápido.

La cena de Trimalción, de acuerdo a Petronio en “El Satiricón”.

Fuente de la presentación en power point: Slideshare. Gastronomía romana.La cena de Trimalción, Petronio el satiricón [sic].

<http://www.slideshare.net/javiguevara/gastronoma-romana-270881&gt;

Fuente de los videos:  balermapsychobilly. Cocina Romana. Flan de queso -Tortilla de leche. De Re Coquinaria. Balerma Historia. Ambas en You Tube:

<www.youtube.com/watch?v=oKW67bXw52U>

<www.youtube.com/watch?v=4gZQ3q4cAEI&feature=related>


Cholent, estofado de alubias, cebada perla y carne de res

Junto con los cereales varias leguminosas han sido la base de la alimentación humana durante milenios. Todas las leguminosas son muy similares en cuanto a sus características nutricionales. Son muy ricas en proteínas, carbohidratos y fibra mientras que su contenido lípido es bajo y los ácidos grasos que contiene son insaturados –excepto la soya- además que son importante fuente de vitamina B. Son también una buena fuente de minerales como el calico, hierro, zinc, fósforo, potasio y magnesio así como de tiamina, riboflavina y niacina. Por su contenido en fibra se les recomienda para disminuir los niveles de colesterol y de glucosa sanguínea y su consumo puede ser benéfico para prevenir cancer y enfermedades coronarias.

Su consumo es importante y en las culturas mesoamericanas el frijol consumido en conjunto con el maíz, fue una importantísima fuente de proteínas en una dieta en la que el consumo de carne fue muy limitado.

Probablemente fue la lenteja una de las primeras especies domesticadas y una de las primeras menciones de su consumo se encuentra en la Biblia en el relato de Jacob y Esaú quien le da a su hermano los derechos de primogenitura por un plato de lentejas.

Cholent

Bajos las prescripciones de kashrut -pureza e higiene de los alimentos- así como el obligado respeto a las restricciones al trabajo del Shabat, la comida familiar cada sábado con la que se conmemora la sacralidad del sábado se tiene que elaborar desde antes de la víspera del viernes.

Desde la Edad Media, ya sea en la tradición sefaradita -española- de la Adafina o del Hamin como en la ashkenazita -europea centro-oriental- del cholent resolvió el dilema de cómo ofrecer una comida caliente especialmente en los fríos meses del invierno.

La receta del cholent, la respuesta ashkenazita que cumple con los preceptos higiénicos respetando la sacralidad del día varía de región a región y de familia a familia. El corte de carne utilizado generalmente es aquél que requerirá largas horas de cocimiento y la sazón depende del gusto de la cocina, por lo que aquí se presenta una receta básica. Importante es considerar que la temperatura del horno debe de ser muy baja, pero asegurando que no se apague el piloto y que durante la larga cocción se tiene que revisar el nivel del líquido para que el guiso no se queme. Se puede utilizar una olla eléctrica de cocción lenta (slow cooker). Las cantidades dependerán del número de comensales, si bien la receta es para 10 personas.

Ingredientes

1 bolsa de alubias (frijoles blancos) revisadas y remojadas en agua caliente por 3 horas.

1 taza de cebada perla

10 papas medianas, peladas espolvoreadas con harina, páprika, sal y pimienta al gusto.

Chambarete, cuete, pecho de res o costilla cargada, calculando una porción por persona

Huesos con tuétano al gusto (opcional)

2 cebollas rebanadas y muy doradas

8 dientes de ajo pelados y muy dorados

Manera de preparase

Precalentar el horno a 140 grados centígrados.

En una pavera se colocan los tuétanos y la mitad de las alubias. Acomodar la carne, la cebolla y los ajos encima y cubrir con el resto de las alubias. Hacer un hueco al centro y verter la cebada perla.

Agregar suficiente agua caliente sazonada con sal, pimienta y páprika.

Calentar el estofado sobre la estufa y espumar, agregar las papas y cubrir con papel aluminio grueso y colocar encima la tapa de la pavera.

Meter al horno a muy baja temperatura y hornear por 10-12 horas, revisando de vez en cuando que el líquido no se haya consumido por completo.

 

 

Pan pita

En el antiguo Egipto el clima determinó qué se comía y qué se bebía. Padres de la biotecnología, los antiguos egipcios son considerados como los primeros en elaborar cerveza, pan y vino.

El pan fue la base de la alimentación para todas las clases sociales. Se preparaba con un tipo de trigo denominado emmer (Triticum dicoccum) y en ocasiones se le agregaba cebada.

El pan se horneaba de 30 formas distintas además de la redonda que conocemos como pita, al que se le podía agregar un relleno como si fuera un emparedado.

Sobre la pita se servían verduras, leguminosas o guisos y, al igual que la tortilla en México, este “plato” también se comía.

Pan pita hecho en casa

Ingredientes:

1 sobre de levadura

2 cucharaditas de sal

1 cucharada de azúcar

4 tazas de harina blanca

1 ½ tazas de agua tibia

1 cucharada de aceite de oliva.

Manera de hacerse:

Mezclar la levadura con el azúcar en un tazón, agregar media taza de agua y la levadura y dejar reposar 10 minutos para que inicie la fermentación.  Disolver la sal en el resto del agua .

En un tazón grande poner la harina y agregar la levadura disuelta y el agua con sal. Amasar para formar una pasta. Agregar más agua si es necesario. Amasar 10-15 minutos. Se puede hacer con una batidora eléctrica que cuente con el aditamiento especial (gancho).

Agregar el aciete de oliva y mezclar hasta que éste se absorba.

Cubrir el tazón con un trapo de cocina limpio y dejar reposar hasta que la masa duplique su tamaño, entre una y dos horas, dependiendo de la temperatura del ambiente. Procurar que no haya una corriente de aire. Volver a amasar –a mano-por unos minutos.

Precalentar el horno a 170 grados centígrados.

Cortar la masa en porciones del tamaño de un huevo y formar bolitas con las manos.Espolvorear harina y darles un grueso de 7-8 milímetros.

Colocar 2 o 3 pitas en una charola galletera ligeramente engrasada y hornear en la parrilla inferior del horno por 2 o 3 mimutos por lado.

Las pitas tienen que quedar blancas y suaves.

Ya horneadas se envuelven en un trapo de cocina limpio mientras se enfrían y se guardan en bolsas de plástico paraevitar que se resequen.

Para servirlas se pueden recalentar sobre un comal, en un sartén o en el hornito eléctrico.

La vida cotidiana en el Antiguo Egipto

Las márgenes del río Nilo formaron uno de los valles más fértiles en el mundo antiguo y permitieron la producción de alimentos para una de las más espectaculares civilizaciones.

Los desbordamientos anuales del río depositaban materia orgánica que enriquecía la tierra cultivable y las cosechas anuales llegaron a ser frecuentemente tres.

Padres de la biotecnología, el pan y la cerveza fueron los  alimentos que no faltaron en la mesa del rico y del  pobre. Y también desarrollaron una importante industria del vino.

El pan cumplió la función de alimentar, pero también fue el recipiente para servir verduras y guisos con la ventaja adicional que se podía comer, como las tortillas en Mesoamérica.

La cerveza, a la que se agrgaban especias, fue la bebida nacional que inclusive se ofrecía como libación a los dioses.

El vino estuvo reservado a las clases más ricas y se elaboraba con uvas, granadas, higos o ciruelas.

Pescado, aves, frutas y verduras estuvieron al alcance de todas las clase sociales, aunque la carne de vacuno estuvo reservada a las élites.

Aunque hay pocas evidencias sobre cómo elaboraban sus alimentos, pues no escribieron recetas ni utilizaron libros de cocina, mucha información sobre sus costumbres gastronómicas se puede deducir de las pinturas en las tumbas y de los restos orgánicos que se han conservado en las ofrendas a los muertos.

Durante milenos ha persistido en Egipto el consumo de ciertos alimentos, como leguminosas -habas, garbanzo, lentejas-, pan pita y dulces elaborados con dátiles.

Fuente: jjgnbf, Antiguo Egipto. Vida Cotidiana. Tomado del History Channel. En You Tube:

<www.youtube.com/watch?v=Ry7Y5qiObXI&feature=related>

I

Pan de miel

De acuerdo a la leyenda griega, en los tiempos antiguos los hombres de la Edad de Oro se alimentaban exclusivamente de la miel producida por las abejas. Zeus niño, escondido en Creta, creció comiéndola. Desde el inicio de los tiempos, la humanidad ha disfrutado y se ha beneficiado por su consumo.

La miel fue uno de los primeros alimentos recolectados por el hombre prehistórico y se le dio el simbolismo de abundancia y bienestar. Textos antiguos de diversas culturas ensalzan sus virtudes, El autor del Atharva Veda hindú solicita a “Asvins, señor de la luminosidad, úngeme con la miel de abeja, para que pueda dirigir con fortaleza mis palabras entre los hombres”. El romano Virgilio en el libro IV de las Geórgicas escribe sobre “el regalo celestial de la miel”. Y los indios cheyennes en su mito de la creación cuentan que “los primeros hombres se alimentaron de miel y de frutas silvestres y nunca padecieron hambre”.

Antes de la aparición del hombre, osos y primates buscaron las colmenas y algunas especies de monos descubrieron que con una ramita podían obtenerla sin arriesgarse a un ataque por parte de las abejas.


A través del arte rupestre se puede saber cómo recolectaba el hombre prehistórico  la miel. Hace 12,000 años, en la Cueva de la Araña en Valencia, el artista  aprovechó un hueco en la roca y pintó a un hombre suspendido por cuerdas metiendo su mano en la grieta para tomar su tesoro dorado y depositarlo en un cesto mientras las abejas revolotean a su alrededor. Pinturas similares se han encontrado en Sudáfrica, en Zimbabwe y en la India.

La poderosa atracción de la miel obligó al hombre a esforzarse por obtenerla inventando medios para alcanzarla protegiéndose de las abejas  así como creando recipientes para almacenarla y transportarla.

Este maravilloso producto no sólo es un endulzante natural sino que también tiene propiedades preservativas y curativas y por ello se le han dado valores mágicos. La miel ya se utilizó en la gastronomía y en la ritualidad egipcias, en los banquetes griegos y en la cocina romana, incluyéndola Apicio en la receta de una  salsa de pescado.

Las primeras menciones de pan de miel -o pan de especias o de gengibre- datan del siglo XVII aunque su preparación fue muy anterior. Los chinos en el siglo X inventaron el pan de miel al que llamaron mi-king. Trescientos años después la corte de Gengis Kahn lo disfrutó y lo difundió hacia el Occidente llegando a los turcos y a los  árabes en Medio Oriente en donde europeos que llegaban como peregrinos a Tierra Santa lo probaron y lo llamaron panis mellitus. Algunos cruzados perdidos en las marismas rumanas dependieron de él para poder sobrevivir.

Con el paso del tiempo se le fueron agregando especias -canela, clavo, anis, gengibre y/o nuez moscada-. Se dice que Catalina de Medici incluía ciertos tipos de veneno en su preparación para deshacerse de sus enemigos, aunque tal vez esta anécdota pretenda explicar porqué su corte sufrió de cólicos una vez que se sirvió a todos.

Hasta hoy en día el pan de miel, o de especies, es el manjar característico de algunas regiones -Dijon, Reims, Paris- o de algunas festividades -pan de gengibre en Navidad-.

Fuente: Maguelonne Toussaint-Samat. History of Food. New York: Barnes&Noble Books. 1992.

Honik Lekaj (pan de miel para el Año Nuevo judío).

Precalentar el horno a 170 grados centígrados.

5 huevos enteros

1 taza de aceite (no de oliva)

1 taza de miel

1 taza de jugo de naranja

1 taza de café fuerte

1 3/4 taza de azúcar

4 tazas de harina cernida

2 cucharaditas de bicarbonato de sodio

Batir los huevos con el azúcar y alternar los ingredientes líquidos con la harina. Al final se agrega el bicarbonato.

Al gusto, se pueden agregar pasitas, nueces, clavo, canela, fruta cristalizada o mermelada de fresa o de naranja.

En un molde rectangular grande se pone una hoja de papel encerado, se engrasa y enharina y se vierte la masa. Hornear hasta que el pan esté firme y salga seco el palillo con el que se revise la cocción.