Arquitectura de barro cocido en zonas arqueológicas mesoamericanas

En Soledad de Maciel se halló el único edificio piramidal en Mesoamérica con una coraza de tierra cocida.

Yanireth Israde.

Reforma.com 25 de Julio 2011. <http://www.reforma.com/cultura/articulo/617/1233234/&gt;

Tancama

En la costa uno y en la serranía el otro. Los dos sitios prehispánicos que suma el INAH al patrimonio arqueológico, Soledad de Maciel y Tancama, son milenarios y sus pobladores se revelan como domadores de territorios e inventores de tecnologías.

En Soledad de Maciel, por ejemplo, se levantaron construcciones antisísmicas y se fabricaron también los primeros tabiques de Mesoamérica.

Ambos forman parte de las 10 zonas arqueológicas que el INAH abrirá durante el sexenio para conmemorar el Bicentenario.

Cuatro ya reciben visitantes y Tancama, en el corazón de la Sierra Gorda de Querétaro, comenzó a operar hace unas semanas, pero espera su apertura oficial.

Antes de finalizar el año se prevé inaugurar Soledad de Maciel, también conocido como Xihuacan, cuyo museo de sitio adelantó su estreno para mostrar, desde marzo, las más de 800 piezas que integran su acervo. Será el enclave prehispánico de mayor dimensión en la Costa Grande de Guerrero, con una ocupación de más de 3 mil años. Sólo su centro ceremonial cubre 29 hectáreas.

Apenas se excavó hectárea y media, sin embargo, los hallazgos han sido sorprendentes.

Un botón de muestra es el edificio piramidal principal o templo mayor de Xihuacan, único en Mesoamérica con una coraza de tierra cocida, detalla el arqueólogo Rodolfo Lobato, responsable de las investigaciones.

 «En Mesoamérica no habíamos detectado arquitectura en tierra cocida, que equivaldría a una cerámica, pero adecuada a los acabados exteriores de los basamentos».

Los pobladores de Xihuacan fabricaron también los primeros tabiques prehispánicos, que tenían una longitud de 50 centímetros y casi 30 centímetros de ancho.

 «Eso desmiente el mito de que el tabique llegó con los españoles a América», puntualiza.

 Construyeron además un centro ceremonial a prueba de sismos basado en una gran plataforma de adobes mampuestos, sobre la cual montaron las edificaciones.

 «Esta tecnología constructiva posiblemente respondió al epicentro que hay en la costa, donde tiembla mucho. El sistema mampuesto de adobes logra que cualquier estructura funcione de forma monolítica, como un solo cuerpo, entonces podemos hablar de una tecnología antisísmica».

Las sacudidas de la tierra importaban tanto como los movimientos celestes, según lo demuestra la ubicación del templo mayor en relación con el sol. Por eso Xihuacan recibió el nombre de «lugar de los poseedores de turquesa», que se traduce como «los que poseen el tiempo» o «los que controlan el calendario».

 Tancama se encuentra ligado también a los astros. En huasteco significa «Cerro de Fuego», denominación que recuerda la alineación del sol con la cima del Cerro Alto, cercano al sitio, y la ubicación de sus monumentos de acuerdo con equinoccios y solsticios, como ha dicho el arqueólogo Pablo López.

 Tenacidad huasteca

Tancama demuestra los alcances de la cultura huasteca, procedente de la Costa del Golfo, cuyos pobladores domaron la agreste Sierra Gorda de Querétaro.

La presencia huasteca en este centro ceremonial de 3.6 hectáreas fue una sospecha durante mucho tiempo. Ahora, tras años de investigación y excavaciones, puede considerarse un hecho, explica el arqueólogo Jorge Quiroz, quien coordina los estudios en el sitio que alcanzó su apogeo hace aproximadamente mil 500 años.

De características huastecas son los edificios redondos que se encontraron en este rincón serrano, la cerámica y los restos óseos de personajes de élite con deformación craneana intencional hallados en entierros individuales y colectivos. Al igual que en la Huasteca se han encontrado, además, mutilaciones dentales.

Tancama no tiene por lo pronto piezas arqueológicas en exhibición, aunque existe un proyecto para presentarlas en el Museo Regional de la Sierra Gorda, indica el especialista.

Luego de Tancama y Soledad de Maciel, se abrirán seis zonas: tres en Chiapas, una en Zacatecas, otra en Sonora y una más en Puebla.

Una condición primordial para abrir una zona arqueológica es que la tierra donde se encuentren monumentos prehispánicos sea de propiedad federal, advierte Salvador Guilliem, titular de la Coordinación Nacional de Arqueología de INAH.

 «Queremos evitarnos conflictos a futuro, que no aparezca después un dueño, un heredero de las tierras, que tampoco sean ejidales ni de propiedad común, no queremos reclamos, por eso nos interesa tanto el asunto de la tenencia.»

Fuente de la imagen:  INAH en el artículo original de Reforma.com

¿Con melón o con sandía? ¿Como China o como India?

Hace pocos años el reconocido editorialista del New York Times Thomas Friedman escribió sobre los distintos dilemas de desarrollo que enfrenta América Latina en el 2011 –Latin America’s Choice en The New York Times,  Junio 21, 2006- .

Durante décadas se ha considerado como  retos fundamentales  para toda la región acortar la brecha que separa a ricos de pobres, combatir la corrupción que es un mal endémico en todos los países, incrementar la gobernabilidad y acabar con el narcotráfico.

Sin embargo, para Friedman los retos se reducen a decidir si la región pretender ser proveedora de materias prima para China o bien, tomar el ejemplo de la India que le ha dado énfasis al desarrollo de su capital humano.

Según este editorialista, América Latina se ha caracterizado por sacarle más provecho a sus recursos que a sus habitantes.  Por ello, el gran mercado chino y la necesidad voraz que éste tiene de materias primas se han convertido en una oportunidad para exportar insumos: petróleo, soya, hierro, carne, pescados y madera, entre otros productos.

De estas oportunidades algunos países latinoamericanos se han aprovechado más que otros, como Brasil que entre enero y septiembre del 2005 aumentó en un 28.67% sus exportaciones  a ese país, o como Perú, que a pesar de su baja industrialización tuvo ese año un crecimiento de un 5%  por sus ventas a oriente.

Sin embargo, para China América Latina no sólo es un gran proveedor de insumos, sino que, simultáneamente, toda la región se ha convertido en el gran mercado de sus productos que son relativamente baratos y que ponen al alcance de poblaciones con ingresos muy bajos bienes de consumo masivo como ropa, zapatos, juguetes y herramientas. Brasil, en esos mismos 9 meses, aumentó sus importaciones chinas en un 73.83 %. Estas importaciones afectan a las industrias nacionales especialmente por sus bajos precios, por la piratería y por su introducción, en muchas instancias ilegal.

Por lo tanto, tenemos que preguntarnos si queremos seguir siendo productores de materias primas que en el mercado internacional tienen un precio bajo y consumidores de productos chinos.

Para Friedman, los países que se hacen adictos a vender sus recursos naturales raramente desarrollan sus recursos humanos a través de instituciones educativas y compañías innovadoras. Una vez que se agotan los insumos, la población se empobrece más.

La segunda opción es tomar el modelo de la India y el énfasis que ese país ha dado a la educación, especialmente en el área de computación y de ciencias, resaltando en el eficiente dominio del inglés y facilitando los procedimientos y la legislación para establecer industrias nuevas e innovadoras que hacen negocios a nivel global. India es considerada hoy en día el nuevo valle del silicón.

El caso con el que Thomas Friedman ejemplificó su análisis es el de una empresa computacional en Uruguay que en 2005 contaba con 550 programadores uruguayos entrenados y dirigidos por ingenieros indios que escribían los códigos y administraban los sistemas computacionales para compañías en toda América latina.

Su propuesta ha sido enfatizar en modelos educativos innovadores capaces de responder a los retos del desarrollo de manera creativa e innovadora, con un sistema educativo que tenga una cobertura masiva y que inicie a edades más tempranas.

Al mismo tiempo, debe haber un estímulo a la invención y creación, promoción de la propiedad intelectual y la innovación tecnológica, así como una reforma legislativa.

Como conclusión de su artículo Thomas Friedman estableció que la elección de Latinoamérica no tiene que ser entre los modelos capitalistas de Occidente, ya sea el estado de bienestar social europeo o el modelo hiper-competitivo de Estados Unidos, sino entre los modelos de la India que enfatiza en el desarrollo de sus recursos humanos o China y el síndrome basado en la venta de recursos naturales que no mejora las condiciones de vida ni las expectativas económicas de la región.

Hallazgo de una basílica romana en Alejandría

Los cinco meses de excavación permitieron hallar estatuas de la diosa egipcia Isis y del dios greco-egipcio Serapis.
 Los arqueólogos han sacado a la luz la primera basílica de la era romana construida en Alejandría, anunciaron funcionarios egipcios.

 Detalle de la excavación arqueológica

Según voceros del Consejo Supremo de Antigüedades, la basílica fue construida sobre las ruinas de un templo de la era tolemaica, que finalizó con la muerte de Cleopatra en el 30 antes de Cristo.

Dos hileras paralelas de pilares de granito y piedra caliza sugieren que la basílica era un lugar de encuentro social utilizado con fines mercantiles y judiciales.Los cinco meses de excavaciones que finalizaron cuando los arqueólogos llegaron al agua subterránea permitieron hallar estatuas de la diosa egipcia Isis y del dios greco-egipcio Serapis.

Serapis, el dios greco-egipcio hallado en la excavación

Fuente: Reforma.com. Exhuman basílica romana en Alejandría.  7 de julio 2011. Sección Cultura. <http://www.reforma.com/cultura/articulo/615/1228636/&gt;
Fuente de las imágenes: The Washington Post with Foreign Policy. Archaeologist unearth statues and first Roman-era basilica in Egypt’s port city of Alexandria. <http://www.washingtonpost.com/world/middle-east/archaeologists-unearth-statues-and-first-roman-era-basilica-in-egypts-port-city-of-alexandria/2011/07/07/gIQAl8B51H_story.html&gt;

Antonio y Cleopatra

Colleen McCullough. México: Planeta Internacional. 2009.

La atracción que la historia romana, en particular el turbulento siglo I aC. en el que el imperio reemplazó la vida republicana no se limita a la famosa película que la bellísima Elizabeth Taylor protagonizó con Richard Burton en 1963 y que causó revuelo no sólo por el lujo y el costo de la filmación, sino también por la pasión

que los artistas llevaron de la pantalla a sus vidas personales y que no fueron nada privadas, sino muy públicas, como queremos imaginar que  fue la pasión entre la misma Cleopatra y Julio César y, después, Marco Antonio.

Esta popularidad también aumentó con la muy bien ambientada serie televisiva sobre Roma, creada por Bruno Heller, John Millus y William. J. MacDonald  que en dos temporadas -2005 y 2007- abordó la guerra civil entre Pompeyo y Julio César, la guerra civil y el triunfo de Octavio en Egipto a través de los ojos de dos legionarios, Lucio Voreno y Tito Pulo.

De hecho, en revistas de divulgación popular abundan los artículos sobre Cleopatra, sobre la búsqueda que hoy en día se lleva a cabo de su tumba, sobre si su belleza fue legendaria o más bien sus cualidades intelectuales y su agradable conversación causaban mayor impresión que su físico poco agraciado. El número de julio 2011 del National Geographic le dedica uno de sus artículos.

La autora Colleen McCullough ya había cobrado popularidad hace más de treinta años con su novela El Pájaro Espino. Antonio y Cleopatra constituye el último volumen de la enciclopédica serie de novelas históricas “Masters of Rome” (“Amos de Roma”) que se empezaron a publicar hace 21 años .

La investigación que realizó la autora sobre la política, los personajes, la vida cotidiana, los alimentos, las tácticas bélicas y las relaciones familiares debe haber sido un trabajo titánico pues se pueden corroborar los acontecimientos históricos y las biografías de los personajes principales en fuentes primarias y secundarias, con las libertades que la novela tiene en la reconstrucción de diálogos, escenas de la vida privada y los pensamientos de los protagonistas. No se debe olvidar que no es un libro de historia sino una obra semi-ficcional en la que se incluyen expresiones en latín para una mejor ambientación del período de que trata –y también para que McCullough demostrar su erudición. Afortunadamente la traducción se puede encontrar en un glosario al final del libro-. Este texto va más allá del romance entre la reina egipcia y Marco Antonio, triunviro de Roma en los últimos años de la vida republicana y de la guerra civil que hundieron en la turbulencia a los romanos y sus instituciones en el siglo I aC.

Tras el asesinato de Julio César en 44 aC, la lucha por el poder del extensor imperio romano va a confrontar a los primos Marco Antonio y Octavio que junto con Lépido se dividen el territorio, sin dejar de ambicionar las regiones que tocaron a cada triunviro, especialmente el rico Egipto cuya producción de trigo podría alimentar a todas las legiones y a la población italiana.

La novela histórica Antonio y Cleopatra constituye el último volumen de la enciclopédica serie “Masters of Rome” (“Amos de Roma”) escrita por Colleen McCullough. La obra va más allá del romance entre la reina egipcia y Marco Antonio, triunviro de Roma en los últimos años de la vida republicana y de la guerra civil que hundieron en la turbulencia a los romanos y sus instituciones en el siglo I aC.

La investigación que realizó la autora sobre la política, los personajes, la vida cotidiana, los alimentos, las tácticas bélicas y las relaciones familiares debe haber sido un trabajo titánico pues se pueden corroborar los acontecimientos históricos y las biografías de los personajes principales en fuentes primarias y secundarias, con las libertades que la novela tiene en la reconstrucción de diálogos, escenas de la vida privada y los pensamientos de los protagonistas. No se debe olvidar que no es un libro de historia sino una obra semi-ficcional en la que se incluyen expresiones en latín para una mejor ambientación del período de que trata –y también para que McCullough demostrar su erudición. Afortunadamente la traducción se puede encontrar en un glosario al final del libro-.

En este contexto, la historia de amor de Cleopatra tanto con Julio César como con Marco Antonio no se limita a una emoción,  o una pasión, sino que tiene una fuerte motivación política. Primero salvaguardar una cierta autonomía  de su reino ante la voracidad romana y evitar que Egipto se convierta en provincia del imperio y, tras la muerte de César, la preocupación de Cleopatra por su primogénito Cesarión, hijo natural suyo y del dictador romano, a quien ve no solo como faraón de la dinastía ptolemáica, sino también como gobernante en Roma al considerar que como hijo de Julio César tenía mayor legitimación que Octavio, apenas reconocido como hijo adoptivo y heredero del romano en su testamento.

A través de los avatares de la novela, nos encontramos con un Marco Antonio decepcionado de César, por no haberlo nombrado sucesor, quien desprecia a Octavio pero en vez de demostrar su genio militar va de francachela en francachela para caer enamorado primero de la fortuna de Egipto y después de la reina-faraón Cleopatra VII  con quien engendrará tres hijos.

Por otra parte, queda clara la relación en Roma de Octavio y el Senado, la sutil manera como se va haciendo del poder y de la popularidad, la influencia política de su esposa Livia y el papel de Marco Agripa como su general más hábil, el mismo Agripa del que queda la dedicatoria en el fronspicio del Panteón.

 Colleen McCullogh, como lo demostró hace más de treinta años, es una narradora excepcional, la trama está llena de intrigas, descripciones precisas, con personajes bien definidos en su ambición y poder.

Arroz con leche y flores de chabacano

El arroz, grano originario de la India y de China, ha sido la base de la alimentación de los países de Oriente. Su consumo se expandió primero a Egipto y después a Grecia en donde se le consideró como un alimento excepcional. De la cocina helénica pasó al resto de Europa y de España al Nuevo Mundo, en donde se convirtió en un alimento esencial de la gastronomía latinoamericana.

Bajo en grasas y rico en gluten, es muy versatil pues se le puede consumir en sopas, como plato fuerte y también como postre.

Ingredientes

1              taza de arroz lavado

2              litros de leche

1              huevo

1 1/4     tazas de azúcar

1/2     lata de leche Clavel

1              cucharada de esencia de vainilla

1              cucharada de maizena disuelta en 1/4 de taza de agua fría.

1              bolsa de chabacano seco o, aproximadamente 150 gms.

Agua suficiente para cubrir los chabacanos.

Manera de hacerse

El arroz y la leche se ponen en la olla exprés y cuando llegue al hervor se tapa la olla, se baja la lumbre y se deja cocer 10 minutos. Se retira de la lumbre y se deja enfriar hasta que acabe de escapara el vapor.

Mientras tanto, el huevo se revuelve con el azúcar, la leche clavel y la vainilla en un recipiente pequeño y se agrega esta mezcla al arroz. Se pone de regreso en la lumbre y con una cuchara de madera se revuelve la mezcla. Se agrega la maizena disuelta en el agua y se deja hervir cinco minutos a fuego bajo para que espese.

Retirar del fuego y verter en el tazón y cubrir con papel encerado para que no se haga una nata.

Dejar enfriar.

Mientras tanto, los chabacanos se remojan 10 minutos en agua y se ponen a la lumbre hasta que suavicen, alrededor de 10 minutos. Se cuelan.

Para servir, se retira el papel encerado del arroz y se acomodan los chabacanos, dándoles la forma de flor. Esto se puede lograr cortándolos con una tijera de cocina de tal forma que se puedan enrollar en espiral.

El postre se puede servir a temperatura de ambiente o frío.

Rinde 10 o 12 porciones.

La barca solar del faraón

Restaura Egipto antiguo bote.

Reforma.com,  23 de junio 2011. Sección Cultura. <http://www.reforma.com/cultura/articulo/613/1224743/&gt;

La embarcación fue descubierta en 1954.

Arqueólogos han comenzado a excavar una embarcación de madera de 4 mil 500 años de antigüedad hallada cerca de la Gran Pirámide de Giza, una de las principales atracciones de Egipto, dijo un funcionario del Consejo de Antigüedades.

La embarcación es una de las dos enterradas junto al faraón Khufu, al parecer una costumbre religiosa para transportarlo al otro mundo. Khufu, también llamado Keops, fue al parecer el constructor de la Gran Pirámide de Giza.

El profesor Sakuji Yoshimura, de la Universidad de Waseda y al frente del proyecto de restauración junto con el Consejo de Antigüedades de Egipto, dijo que los científicos descubrieron que la segunda embarcación lleva el nombre de Khufu, fundador de la cuarta dinastía hacia el año 2680 a.C. y que gobernó Egipto durante 23 años.

Zahi Hawass, ministro de Estado para las Antigüedades, consideró la excavación como uno de los proyectos arqueológicos y de conservación más importantes del mundo.

Confía que su exhibición aumente el turismo en Egipto, que ha disminuido sustancialmente desde la revuelta popular que derrocó en febrero al presidente Hosni Mubarak.

La embarcación fue descubierta en 1954 junto con otra, que fue restaurada y es considerada uno de los descubrimientos más significativos en la meseta de Giza debido a su edad, tamaño y estado de preservación.

La segunda embarcación es al parecer más pequeña que la primera, que mide unos 43 metros de eslora.

Mediante un sistema de poleas y sogas, un equipo de científicos izó el primero de los 41 bloques de piedra caliza, con un peso de 16 toneladas cada uno, para descubrir los fragmentos de la antigua embarcación.

En los próximos dos meses, los expertos esperan descubrir otras 600 piezas que forman parte de los restos de la embarcación enterrada. La restauración demorará seguramente unos cuatro años y posteriormente quedará expuesta en el Museo del Barco Solar cerca de la gran pirámide, que suele atraer a millones de turistas, la principal fuente de ingresos de Egipto.

Ambas embarcaciones fueron construidas con madera de cedro libanés y acacias egipcias.

Fuente de la imagen: RPP Internacional. Desentierran barca solar del faraón Keops en Egipto. <http://www.rpp.com.pe/2011-06-23-desentierran-barca-solar-de-faraon-keops-en-egipto-noticia_378182.html&gt;

Sobre la presencia judía en Monterrey

Ana Portnoy

A Eliezer Portnoy z”l

1. El período colonial

Desde el momento mismo del descubrimiento de América en 1492, la presencia de criptojudíos fue un fenómeno en la Hispanoamérica colonial. Ese mismo año, una vez que los Reyes Católicos culminaron con el proceso de reconquista del territorio ibérico de manos musulmanas, decretaron la expulsión de todos los judíos que no aceptaran el bautismo. Se ha calculado que la mitad de los hispano-judíos, alrededor de 300,000 optaron por la conversión al catolicismo, de los cuales muchos mantuvieron la práctica del judaísmo en secreto. El objetivo de la Inquisición fue persuadirlos, por medio de edictos, procesos, juicios, condenas físicas e incluso el riesgo de morir ajusticiados si eran pertinaces, a volver a la senda de la Iglesia. El auto de fe se convirtió en un espectáculo público en el que participaron autoridades civiles y eclesiásticas, así como el pueblo llano. El estigma que se imponía a los familiares de los procesados les persiguió y marginó socialmente a través de varias generaciones.

Pretendiendo conservar su fe judaica sin riesgos para sus vidas, muchos de estos cristianos nuevos que secretamente pretendieron cumplir con los preceptos de la Ley de Moisés buscaron la manera de llegar al Nuevo Mundo, a pesar de las expresas prohibiciones a su inmigración a las colonias hispanoamericanas, considerando que en estas tierras encontrarían un clima de libertad religiosa por la lejanía con la metrópoli. Sin embargo, como cristianos bautizados, por sus prácticas judaicas, su persistencia en conservar ritos y creencias y su rechazo a la nueva fe fueron considerados herejes. Para castigar su desvío de la enseñanza de la iglesia y para  evitar la influencia que pudieran tener entre los indígenas, almas recién evangelizadas, se estableció en México el Tribunal del Santo Oficio en 1526 y el aparato inquisitorial en 1571.

El primer procesado y ajusticiado por el Santo Oficio en el quemadero de Santiago de Tlateloco en 1528 fue Hernando Alonso, conquistador que participó en la toma de Tenochtitlan. Y a pesar del riesgo de caer en manos de la Inquisición los criptojudíos españoles y portugueses buscaron la manera de llegar al Nuevo Mundo, pues consideraron que la gran extensión territorial de las colonias, como la Nueva España o los virreinatos en América del Sur así como los territorios ignotos  les permitiría practicar su judaísmo con seguridad.

De todos los procesos inquisitoriales llevados a cabo contra criptojudíos en la Nueva España, el de la familia del gobernador Luis de Carvajal y de la Cueva es el más conocido, tanto por las capitulaciones que otorgaron a un descendiente de cristianos nuevos el gobierno de una inmensa extensión territorial como fue el Nuevo Reino de León así como por la prebenda de nombrar a su sucesor en el cargo. Con el nombramiento como gobernador, el rey Felipe II otorgó a Luis de Carvajal la facultad para conducir a cien personas al reino que iba a poblar y pacificar, individuos que saldrían de España sin necesidad de demostrar que eran cristianos viejos –es decir  que podían probar su ‘pureza de sangre’, fieles a la Iglesia por generaciones-  o que no procedían de linaje de judíos o moros recién convertidos.

El gobernador, ignorante de las creencias religiosas de la familia de su hermana Francisca, decidió traer consigo en 1580 a ésta, a su marido y a sus hijos, nombrando a Luis, su sobrino predilecto y homónimo, heredero del reino puesto que no tenía hijos propios. En América, Luis de Carvajal ‘el Mozo’ se entregó por completo a la fe judaica, interpretando en todos los sucesos de su vida cotidiana la presencia y protección del Dios de Israel e intentando cumplir con el mayor número de preceptos religiosos. Cuando tenía 18 años murió su padre, quien fue inhumado de acuerdo a las costumbres judías y el joven asumió el cargo de jefe de familia.

El gobernador se enteró de la vida secreta de sus familiares al intentar su sobrina Isabel atraerlo al judaísmo. Constató sus sospechas al averiguar cómo había sido enterrado su cuñado y reescribió su testamento, desheredando a Luis ‘el Mozo’. Sin embargo, no delató a sus familiares ante la Inquisición, lo que constituía un delito contra la fe católica. Cuando en 1588 se enfrentó,  en un litigo de límites territoriales, con el marqués de Villamanrique, virrey de la Nueva España,  se descubrió que los parientes del gobernador eran cristianos nuevos judaizantes. Denunciada ante la Inquisición, toda la familia fue detenida un año después, acusándose a Don Luis de haber recibido, favorecido y encubierto a apóstatas judaizantes, si bien no se pudo comprobar que él mismo realizara esas prácticas.

En el auto de fe que se realizó en 1590 en la ciudad de México, se condenó al gobernador a un año de cárcel y al destierro, se quemó la efigie de su cuñado Francisco Rodríguez de Matos al tiempo que el resto de su familia abjuró de sus prácticas judaicas, confiscándoseles todos sus bienes y recibiendo penitencia espiritual. El joven Luis quedó inicialmente bajo custodia de Fray Mateo García en el Hospital de Convalecientes y luego en el hospital del convento-colegio de Santiago Tlaltelolco, donde enseñó gramática y latín a los indígenas y fue el escribano del administrador. Gracias a este cargo tuvo acceso a la biblioteca del convento, lo que le permitió ampliar sus conocimientos del Viejo Testamento y escribir su autobiografía, en la que declaró su apego al judaísmo, religión que practicó con mayor brío a partir de ser perdonado. El gobernador Luis de Carvajal y de la Cueva  falleció en las cárceles inquisitoriales en 1591.

Cuatro años después toda la familia Carvajal fue aprehendida nuevamente por proseguir con sus prácticas judaicas. La pena por la reincidencia era la muerte, ya fuera a garrote vil (estrangulamiento) si se convertían al catolicismo o quemados vivos si se mantenían en su apostatía. En el Auto de Fe del 8 de diciembre de 1596 fueron ajusticiados Luis, su madre, sus hermanas Isabel, Catalina y Leonor, su amigo Manuel de Lucena, al igual que Diego Enríquez, Beatriz Enríquez y Manuel Díaz. De la familia Carvajal únicamente fue perdonada Ana, la hermana menor, quien fue procesada y muerta en el auto de fe que se llevó a cabo 52 años después.

De Luis de Carvajal el Mozo y su familia se puede resumir que su delito fue haber sido reconciliados en la fe cristiana en 1590 y, a pesar de su abjuración anterior, haber seguido guardando y cumpliendo la Ley de Moisés, sus ritos y sus ceremonias, sin aceptar con sinceridad el catolicismo.  Se les condenó por ser falsos cristianos, impenitentes y relapsos. Al ser llevado al patíbulo Luis dio muestras de arrepentimiento y besó la cruz, muriendo estrangulado y siendo su cuerpo quemado en la hoguera, aunque se tienen dudas sobre la sinceridad de su conversión final, puesto que su temor a la tortura y al dolor eran bien conocidos. Su historia es uno de los episodios más estudiados sobre la presencia criptojudía en Hispanoamérica en la época colonial y el que mayor difusión ha tenido.

El número de procesados por la Inquisición novohispana en los tres siglos del período colonial se ha calculado alrededor de las tres mil personas.  Tanto por la prohibición de sus creencias y prácticas religiosas, por el temor a la persecución y muerte en manos del Santo Oficio, la falta de dirigentes religiosos y la estigmatización sobre los descendientes de procesados, para el siglo XVIII cesó la práctica secreta del judaísmo entre los novohispanos descendientes de conversos, quienes se asimilaron a la sociedad mayoritaria quedando de ellos los registros de los procesos inquisitoriales albergados actualmente en el ramo de Inquisición en el Archivo General de la Nación, así como filiaciones familiares o costumbres a las que se atribuye un origen hispanojudío –sefaradita– tanto en el noreste de México como en el sur de Estados Unidos y que hasta la fecha son objeto de estudio por parte de investigadores nacionales y extranjeros.

2. En la Modernidad.

En México después de la independencia, la población extranjera fue muy reducida, a pesar de los esfuerzos de los gobiernos nacionales por atraer extranjeros para colonizar y poblar al país, política promovida también por todos los países americanos. La inestabilidad política de México durante la primera mitad del siglo XIX atrajo, en muchos casos, a individuos que se establecieron temporalmente en México. En los municipios neoleoneses hubo algunos españoles, árabes y norteamericanos, contados chinos e italianos y, de aquellos que se establecieron definitivamente en la región, la mayoría se concentró en Monterrey, atraídos por la incipiente industrialización y las oportunidades comerciales, sobre todo durante la segunda mitad del siglo. A partir de 1860 hay apenas cuatro o cinco menciones de individuos de los que sus apellidos podrían indicar que fueron judíos. Para 1890 sólo Gustavo Levy originario de Alemania estableció raíces definitivas en Monterrey conservando sus descendientes el recuerdo de su origen. Otros, como  Samuel Lederer procedente de Hungría y Daniel Guggenheim de Estados Unidos establecieron empresas mineras gracias a la política de fomento del gobierno porfirista. Con el inicio de la Revolución mexicana, el grueso de los extranjeros establecidos en México abandonaron el país.

Sin embargo, a pesar de la guerra civil, dos de los inmigrantes judíos que fincaron las bases para la formación de la contemporánea comunidad israelita de Monterrey llegaron en esa época. De Jacobo Saffir hay evidencias que en 1911 ya se encontraba en el país y Jacobo Lederbaum llegó en 1916. Antes de 1920 ambos ya estaban establecidos en Monterrey, el primero de ellos con su esposa y cinco hijos.

Y si en el período colonial la intolerancia religiosa europea expulsó a miles de individuos en busca de horizontes que les permitieran la práctica de su religión, en el siglo XX la inestabilidad política y económica ocasionadas por la Primera Guerra Mundial así como la discriminación e intolerancia a las minorías provocó una nueva emigración a América de cientos de miles de europeos y de individuos del Cercano oriente. Para el grueso de ellos Estados Unidos era la nueva tierra de promisión, con oportunidades de libertad personal y de progreso económico.

Sin embargo, después de recibir a más de 34 millones de migrantes entre 1842 y 1917, el gobierno norteamericano estableció un sistema de cuotas de procedencia nacional que canalizó a miles de personas a todos los confines del Hemisferio Occidental, puesto que en la nueva legislación se permitiría la entrada a Estados Unidos a aquellos extranjeros que hubieran radicado durante cinco años en cualquier país americano.

Así, varias decenas de miles de extranjeros se establecieron en México, país que mantuvo una política de puertas abiertas a la inmigración hasta finales de la década de 1920. Alemanes, italianos, japoneses, chinos, húngaros, ingleses, palestinos, libaneses, sirios, polacos, lituanos, rusos, cubanos llegaron al país y se establecieron a lo largo y ancho de México. En el Registro de Extranjeros que llevó a cabo el municipio de Monterrey en 1932, más de cinco mil extranjeros vivían en la ciudad, siendo 250 de ellos de religión judía.

La oleada inmigratoria judía a México procedente de Europa en esa década provino de países que se enfrentaban a crisis políticas y económicas provocadas por el fin de la Gran Guerra, el surgimiento de nuevas naciones, el desempleo, la falta de capacidad de la industria para absorber a los trabajadores y la falta de tierra. El nacionalismo extremo provocó acciones antisemitas y las condiciones de vida para los judíos fueron especialmente desesperadas en Europa Oriental, aún antes del ascenso de Hitler al poder en Alemania. Se establecieron impuestos discriminatorios en su contra, se realizaron boicots a su actividad económica, destrucción de sus propiedades y programas de exclusión promovidos por los gobiernos mismos. Tal fue la situación en Polonia, Rumania, Hungría, Latvia y Lituania, que dejó a la población judía como única alternativa la emigración.

Los judíos que arribaron al noreste del país en los años 1920 y 1930 eran en su mayoría inmigrantes de origen europeo oriental, sobre todo de Lituania, Polonia y Rusia, en donde se habían enfrentado a medidas antisemitas, discriminación y persecución. Y si bien hubo una presencia judía en Monclova, Piedras Negras, Saltillo, Villa Acuña, Nuevo Laredo, Torreón, Villa Frontera, Nueva Rosita, Matamoros, Reynosa, Tampico y Linares,  con el transcurso del tiempo los judíos de los poblados más pequeños que tuvieron interés en mantener su práctica religiosa emigraron hacia poblaciones en donde se hubieran establecido comunidades organizadas, como fue el caso de Monterrey, o bien a la ciudad de México.

Para 1924 alrededor de 30 jóvenes solteros y seis familias nucleares judías vivían en Monterrey y se abocaron a establecer una comunidad estructurada que brindara servicios religiosos y actividades recreativas y educativas. Una de las primeras instancias fue la apertura de una biblioteca que contó con una cincuentena de libros y periódicos en yidish –idioma de los judíos europeos derivado del alemán-. Para 1925 estableció el Club Social Hatikva –Esperanza en hebreo- que inició sus labores en diciembre de ese año alquilando un local en las calles de Isaac Garza y Zaragoza y que se convirtió en el centro de la vida judía en Monterrey. Sus servicios incluyeron clases de español para los nuevos inmigrantes, actividades culturales y recreativas y programas de estudio vespertino con contenidos judaicos para los niños que acudían a las escuelas de la localidad – especialmente la enseñanza del idioma yidish. Este esfuerzo educativo condujo al establecimiento del Colegio Hatikva (hoy Nuevo Colegio Israelita de Monterrey) en 1935.

A partir de 1936 una vez que el gobierno promulgó la nueva Ley de Población que cerró las puertas a la inmigración, el número de extranjeros que llegó al país se redujo considerablemente –si bien notable excepción fue la recepción de refugiados republicanos españoles-. Sólo familiares directos de aquellos judíos que ya tenían la residencia mexicana y pocos sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial llegaron a México y de éstos unos cuántos a Monterrey. En 1944 arribó el rabino Moisés Kaiman quien ha sido, hasta la fecha, el dirigente religioso de la comunidad israelita regiomontana.

Los inmigrantes extranjeros que llegaron a Monterrey se establecieron en vecindades y rentaron cuartos en el centro de la ciudad, en ocasiones arriba de negocios en donde se empleaban. El residir en el mismo barrio permitió a los recién llegados tanto comunicarse en su idioma materno como encontrar seguridad emocional, ayuda económica,  identidad y sentido de pertenencia en tanto se adaptaban a su nueva patria. Paulatinamente, algunos de los inmigrantes establecieron, al igual que los judíos, centros sociales propios, perdurando hasta nuestros días los clubes Alemán y Palestino-Libanés.

En los años 1940, conforme se urbanizó el poniente de la ciudad, las familias judías se establecieron en la colonia Vista Hermosa, en donde se construyó en la siguiente década el edificio que alberga tanto a la escuela como a la sinagoga y al club deportivo-social que hoy constituyen el Centro Israelita de Monterrey, A.C.

La comunidad judía está formada actualmente por alrededor de 120 familias, es decir, aproximadamente 500 personas, en su mayoría descendientes de aquellos inmigrantes que arribaron hace 80 años. Cuenta con los servicios religiosos propios, un cementerio en la colonia San Jorge y un colegio incorporado a la SEP que imparte los grados escolares de jardín de niños hasta tercero de secundaria. Y al igual que los demás descendientes de inmigrantes extranjeros que llegaron a la ciudad el siglo pasado, los miembros de la comunidad israelita están plenamente integrados a la vida económica, social y cultural de Monterrey, considerándose orgullosamente regiomontanos.

Las invasiones bárbaras en la historia de Europa

Ana Portnoy

En cada momento de la historia, los pueblos que vivieron en los límites de la civilización, con hábitos e idiomas distintos fueron considerados incivilizados, salvajes y violentos, dispuestos a acabar con los progresos y beneficios de la vida en esa sociedad.

Los griegos consideraron bárbaros a todos los pueblos no helenos y los romanos, que intentaron conquistar territorios que habitaron diversos pueblos, los que consideraron casi como animales salvajes, antropófagos y con poderes infernales en el campo de batalla.

Los bárbaros fueron, sin embargo, los extranjeros, que en muchos casos influyeron en la gestación de la cultura clásica, o que pretendieron inmigrar o conquistar a las grandes civilizaciones con la que colindaban o con las que competían por mercados, finalmente fundando nuevas culturas al fusionarse con sus antiguos enemigos.

Las tribus que terminaron con el Imperio Romano de Occidente en el siglo V dC. ya moraban en Europa mil quinientos años antes. También controlaron regiones en Asia y en África y fueron pueblos con un gran poderío militar, una desarrollada organización política y habilidades diplomáticas.

Fue tal su poderío que Julio César decidió no intentar la conquista de Germania y establecer una frontera definitiva con ellos.

Estos pueblos bárbaros –vándalos, alanos, suelvos, francos, godos, ostrogodos, visigodos- tuvieron una estructura social y económica que los mantuvo unidos y les permitió subsistir. No llegaron a ser romanizados y mantuvieron sus tradiciones e idiomas.

Los pueblos godos, nómadas procedentes de Polonia que se desplazaron hacia el sureste de Europa, presionaron a los romanos que lograron contenerlos.

Los visigodos lograron derrotar al emperador Valente en el año 378, aunque el imperio romano de Occidente logró sobrevivir 98 años más.

Las tensiones entre romanos y bárbaros fueron inevitables. Sin embargo, los invasores no pretendieron repartirse el imperio, más bien empezó una forzada convivencia entre ellos.

Muchos de ellos se integraron al ejército y a la administración romanos y gran cantidad de godos sirvieron como soldados mercenarios, aprendiendo así el latín y los modos y costumbres latinos.

Sin embargo, la llegada de los hunos acabaría siendo catastrófica para el imperio. Procedentes de Asia, eran jinetes implacables que arrasaban con los territorios conquistados. Se enfrentaron a los visigodos a los que arrojaron al Oeste de Europa.

A mediados del siglo V su caudillo Atila mantuvo en jaque a los romanos, llegando con sus ejércitos a las puertas de Roma. Finalmente en 476 otro pueblo bárbaro, los herúlos, depusieron al último emperador, Rómulo Augusto.

Los pueblos invasores se repartieron el gran botín que representó el imperio romano occidental. Los visigodos se asentaron en España y los ostrogodos en Italia. Con este repartimiento de tierras y con su conversión al cristianismo inició la Edad Media. Por lo tanto, en el origen de los estados europeos actuales están subsumidos los pueblos extranjeros que terminaron con la hegemonía romana.

Durante la Edad Media, otros pueblos considerados también bárbaros amenazaron a Europa. Nuevamente la guerra y los saqueos fueron su forma de vida, como fue el caso de los vikingos del norte, grandes navegantes que zarparon de Escandinavia entre los siglos VIII y XI y llegaron hasta el Mar Negro y las costas de Norteamérica. En muchas ocasiones, sus invasiones fueron en realidad movimientos de migración y en el siglo X se establecieron en las cosas del noroeste de Francia, cristianizándose y pasando a la historia como normandos. El nombre de la región perdura hasta la fecha.

Otros invasores fueron los mongoles, potente coalición de tribus cuyo caudillo fue Genghis Kahn. El imperio mongol abarcó China y Rusia y llegaron a invadir Europa y el Cercano Oriente. Con un ejército muy disciplinado y despiadado, el poder de la Horda de Oro se mantuvo durante más de dos siglos. Su crueldad fue legendaria: en el año 1221 masacraron en pocos días a más de un millón y medio de civiles de la ciudad persa de Nishapur construyendo con las cabezas de sus víctimas varias pirámides. La catedral de San Basilio en el Kremlin ruso conmemora la derrota definitiva de los mongoles a manos de Iván IV a mediados del siglo XVI.

La historia de los bárbaros es, por ello, fundamental para entender la historia de Europa, especialmente el establecimiento de pequeños estados cuyas fronteras actuales, en muchos casos, corresponden con los antiguos límites entre las tribus.

Tal vez de esas remotas experiencias perdure el miedo al extranjero y los procesos de aculturación y de integración muchas veces forzados han sido una constante en la historia de la humanidad.

Fuentes de las imágenes:

Tania Abraham. Moscú Rojo en Revista espacial.org. <http://www.espacial.org/miscelaneas/sociedad/moscu1.htm&gt;

Antonio García Sánchez. Ego Roma. El imperio romano. <http://roma-mardecastilla.blogspot.com/2008/02/el-imperio-romano-crisis-y-cada.html&gt;

Mundo historia. Imperio Mongol, porque no todo  fue guerra y muerte.  <http://www.mundohistoria.org/blog/articulos_web/imperio-mongol-porque-no-todo-fue-guerra-muerte&gt;

Wikimedia Commons tomado de Ewan ar Born file:Grandes invasions Empire romainfr.svg. <http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Invasiones_bárbaras_Imperio_romano-es.svg&gt;

 

Strudel

El strudel es un pastel hecho con una masa o pasta extendida rellena y que se enrolla antes de hornear para que al partirlo se vean las  distintas capas.

Ha tenido una gran popularidad desde el siglo XVIII, apreciado ya no solo en los países que formaron el imperio austro-húngaro sino prácticamente en toda Europa. Tiene similitud con la repostería bizantina y turca – un rollo horneado en la que hay capas de masa y de relleno- que recuerda los baklavas y dedos de novia de la cocina del Mediterráneo oriental.

Los strudel más populares son de manzana y de requesón. También se preparan con ciruelas, chabacanos, cerezas y frutas secas.

La masa original se hace de harina con un alto contenido de gluten, huevo y agua y se extiende sobre un mantel hasta que queda translúcida –inclusive permite, según se cuenta, que se transparente una carta amorosa-. Así es como lo hacía mi abuelita.

gregpatent. A Baker’s Odyssey: Apple Strudel Recipe.

Sin embargo, hoy en día su preparación se facilita con la pasta de hojaldre comprada o con la pasta filo (se puede conseguir en tiendas de productos del Cercano Oriente). Así es como lo hago yo.

 yatiblogvids. How to make Strudel.

 Strudel de manzana

Ingredientes:

300 gms. de pasta de hojaldre fresca

5-6 manzanas (golden, granny smith y gala) peladas, descorazonadas y rebanadas

Nueces picadas, arándanos deshidratados o pasitas al gusto

Pan molido

Mermelada al gusto (puede ser de dos o tres distintas: fresa, naranja y chabacano o ciruela)

Un chorrito de aceite (no de oliva)

Una yema de huevo batida con un poco de leche

Manera de hacerse:

Precalentar el horno a 180 grados centígrados. Colocar en el fondo una cazuelita con agua, pues al vaporizar permitirá que se separen las capas del hojaldre.

Utilice, si lo tiene, un tapete de silicon que impide que se peguen los alimentos -silpat-, si no, engrase y enharine una charola galletera.

Sobre una superficie enharinada se extiende con un rodillo la pasta de hojaldre a que quede delgada formando un rectángulo  (si se usa la pasta filo se tiene que seguir las instrucciones de su manejo para que no se seque y quiebre).

Espolvorear pan molido, nueces picadas y arándanos o pasitas.

En uno de los extremos a lo ancho colocar las manzanas rebanadas.

Encima se ponen intercaladas las mermeladas, un chorrito de aceite y pan molido.

Con cuidado se empieza a enrollar la pasta procurando apretar el relleno para que no pierda la forma y cerrando las orillas para que no se desparrame -para sellarlas se va untando la yema de huevo con una brochita-.

Se coloca el rollo sobre la charola, se barniza con la yema de huevo y se le hacen 4 pequeños cortes en la superficie.

Se hornea alrededor de una hora o hasta que esté dorado.

Se rebana, se le espolvorea azúcar glas y se sirve tibio acompañado de helado de vainilla o crema dulce batida.