Tenemos que hablar de Kevin

Lionel Schriver. Barcelona: Anagrama, 2009.

Esta novela fue publicada en 2003, cuatro años después de la masacre en la preparatoria Columbine en el estado de Colorado, uno más de los asesinatos en masa perpetrados por adolescentes en los últimos 25 años, no sólo en Estados Unidos sino en otras partes del mundo, en un momento en el que las sociedades se preguntan qué provoca estos comportamientos sociópatas. Este libro  se aboca al análisis de la problemática desde una perspectiva bastante original que sorprende al lector desde las primeras páginas.

La autora, Margaret Ann Schriver, utiliza el nombre propio de Lionel para firmar esta obra, tal vez  para evitar el prejuicio de que la narrativa tuviera por eso un enfoque femenino.  Su agente literario originalmente rechazó enviar el manuscrito a alguna editorial por el impacto que su temática tendría. Tras muchas vicisitudes para encontrar quien estuviera dispuesto a publicarlo  –finalmente lo hizo la editorial Harper Collins- mucho de su éxito ha sido el debate que ha despertado entre círculos de lectores y grupos de discusión virtuales, a tal grado que la edición en inglés en paperback incluye un apéndice con preguntas para debatir.

En 2005 ganó  el Orange Prize for Fiction que se otorga en Gran Bretaña para celebrar la excelencia, originalidad y accesibilidad a obras escritas por mujeres.

Laprotagonista es Eva Katchadourian, hija de inmigrantes armenios a Estados Unidos, quien lleva en su  conciencia la memoria de la masacre cometida contra sus ancestros en la Turquía de 1915, acontecimiento que ya es un antecedente emocional de ser víctima o sobreviviente en una masacre. Por medio de varias cartas dirigidas a su marido Franklin, quiere dilucidar de qué manera se fue gestando la personalidad de su hijo Kevin y cómo se llegó a ese jueves de abril de 1999 en el que sus existencias tomaron un giro sin retorno.

Desde las primeras páginas sabemos que el muchacho ha sido condenado por asesinar a siete compañeros de escuela, a la única maestra que le tuvo simpatía y a un empleado de la institución que estuvo en el lugar y en el momento equivocados.

En cada carta, la madre desmenuza su propia vida, su idílica relación de pareja, su exitosa carrera profesional y los dilemas a los que se enfrentó cuando tuvo que decidir si quería tener un hijo o no. Y plantea las renuncias a la vida personal, de pareja y profesional que le exigió la crianza de un niño difícil con una marcada inclinación hacia la maldad.

Este libro plantea la disyuntiva de la maternidad, no sólo como un cometido biológico intrínseco a la naturaleza femenina, sino también como un acto de voluntad, demostrando que la biología no necesariamente genera un anhelo por un hijo ni despierta el instinto materno.

Por otro lado, analiza qué factores conducen a un adolescente a concebir el asesinato como una forma de realización personal, un acto para diferenciarse en medio de una masa amorfa, pretendiendo destacar con una acción excepcional así sea calificado de monstruoso y antinatural.

El libro también nos permite considerar a los  otros involucrados en un crimen de esa magnitud y no sólo a las víctimas inocentes y sus familiares devastados, las instituciones sociales y el sistema de justicia, el medio ambiente, la cultura y los valores, sino que detalla la vida del joven asesino, su entorno familiar, el desarrollo de su personalidad y, particularmente, la relación con sus padres quienes se confrontaron entre la justificación de los incidentes aparentemente accidentales desde la infancia o la acción maliciosa y deliberada de Kevin por dañar y destruir.

Y, finalmente, el énfasis es sobre Eva, quien tiene que descubrir si en ella hay  algún tipo de responsabilidad y culpabilidad por el comportamiento de su hijo

En la sociedad tan violenta en la que vivimos y en la que diariamente los medios de comunicación nos saturan con noticias de actos criminales cometidos no sólo por adultos sino por adolescentes y niños, bien cabe la reflexión sobre sus entornos, los contextos familiares en los que se desenvuelven y si sus familias, o la falta de ellas, tienen corresponsabilidad en sus actos. ¿Es el individuo por sí mismo que reacciona a circunstancias excepcionales o es reflejo de su historia personal?

La novela fue llevada al cine en  el 2011 con Tilda Swinton, John C. Reilly, Ezra Miller, Siobhan Fallon y Ashley Gerasimovich. La dirección estuvo a cargo de Lynne Ramsay.

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