Medios
Orquesta de Cámara Consort en MARCO el domingo 23 de febrero 2014
En el Museo de Historia Mexicana durante febrero 2014
Juárez en Nuevo León a 150 años.
México y sus constituciones
Ana Portnoy
La Constitución que nos rige cumplió 97 años. Fue considerada como la legislación social más avanzada de su época, una declaración de principios a los que aspiraba la nueva sociedad mexicana para tener una patria más justa, más democrática y más participativa.
Desde 1814 se han promulgado 7 constituciones. El Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana se dio en Apatzingán en plena guerra de Independencia pretendiendo establecer las bases para un naciente país. La ley sería la expresión de la voluntad general para alcanzar la felicidad común, proclamando los derechos ciudadanos, un sistema político representativo y la libertad de expresión así como la exclusividad de la religión católica. Para evitar la tiranía, el poder ejecutivo sería ejercido por un triunvirato que no podría encabezar el mando militar, lo que minó el liderazgo de Morelos. Esta constitución no se implementó aunque su ideario libertario fue la referencia para las que le seguirían.
Tras la Independencia, México enfrentó una gran inestabilidad en la búsqueda de la definición de su sistema de gobierno, por lo que las constituciones y leyes orgánicas proclamadas entre 1824 y 1857 tuvieron una vigencia muy corta y no lograron impedir la lucha entre facciones que desgarró al país en asonadas, guerras intestinas, intentos de secesión –sólo Tejas logró su independencia- así como la pérdida del 55% del territorio en 1848.
La Constitución de 1857 reflejó los ideales liberales al abolir fueros y privilegios y desamortizar los bienes eclesiásticos-. Fue el bastión legal ante la intervención francesa, avalando los principios republicanos y el gobierno legítimo de Juárez. Sin embargo, fue reformada para permitir las sucesivas reelecciones del Gral. Díaz.
Nuestra actual Constitución mantuvo los principios fundamentales de la anterior con las innovaciones de los artículos 3, 27, 123 y 130. Sin embargo, con una redacción que permitió diversas interpretaciones, no impidió el fuerte presidencialismo, la hegemonía de un partido oficial durante 70 años ni la sujeción de los poderes legislativo y judicial al ejecutivo hasta hace pocas décadas.
A lo largo de estos casi cien años, ha sufrido alrededor de 560 reformas, justificadas como las modificaciones que las leyes requieren conforme se transforma la vida nacional, además de las adecuaciones que los tratados internacionales que México ha suscrito imponen en la legislación. Sin embargo, estos cambios sustanciales plantean si no ha llegado el momento para convocar un nuevo congreso constituyente que promulgue una nueva Acta Magna acorde a la realidad del siglo XXI.
En vivo desde el Met de Nueva York: Rusalka
El hombre que amaba los perros.
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Leonardo Padura.
Barcelona: Tusquets
2009.
Novela histórica que parte de un excelente trabajo de investigación y permite conocer de qué manera se fraguó el asesinato de León Trotski en la ciudad de México en agosto de 1940.
Leonardo Padura, el reconocido escritor cubano que cobró fama internacional con sus novelas policíacas, en este trabajo mantiene el suspenso policíaco pero arraigado en un hecho histórico en el que los hilos asesinos manejados por Stalin llegaron al tranquilo barrio de Coyoacán en la ciudad de México. Apegado a los hechos, desmenuzando la personalidad y circunstancias de la víctima y su asesino, esclareciendo los porqués de la persecución antitrotskista, el lector se adentra en esta historia hábilmente estructurada y narrada en más de setecientas páginas casi olvidando que algunos personajes, diálogos y reflexiones son ficción.
Iniciando el relato en la Habana contemporánea conocemos a Iván, amagado por una vida llena de frustraciones, quien cuenta cómo conoció al extranjero Jaime López, que, sospechamos en conforme se avanza la lectura, es en realidad Ramón Mercader el asesino de Trotski. Ganándose su confianza, Iván recibirá como herencia de ese hombre que amaba a los perros una truculenta historia de conspiraciones cuyos escenarios van del exilio del Trotski en Alma Atá a la España convulsionada por la guerra civil, así como a la URSS tras la muerte de Stalin.
La obra sigue la vida cotidiana e intelectual de estos hombres, así como del entorno que les rodeó, dilucidando sus ideales y sus desilusiones a través de una historia en la que los personajes reales y los ficcionales permiten comprender tanto la guerra fraticida que desgarró a España como el proceso por el cual Josef Stalin estableció un gobierno totalitario en la Unión Soviética persiguiendo y eliminando a los líderes bolcheviques y aterrorizando a la población del país para afianzar su poder.
Los tres personajes principales, Iván, Ramón Mercader y León Trotski, comparten su amor por los perros, pero también su desilusión a los grandes ideales por los que estuvieron dispuestos a vivir, luchar y morir. La Cuba de Iván muestra el cansancio por un régimen que ha empobrecido a la población, sujeto a una vigilancia y una burocracia en la que la expectativa por la nueva sociedad ha sido sustituida por la resignación en “un país oscuro, paralizado y en vías de derrumbe” donde el objetivo diario es la sobrevivencia. Mercader, el joven combatiente comunista reclutado como agente para ganarse la confianza de Trotski y ejecutarlo, llegará finalmente a Moscú en los años 1950, desilusionado por el estalinismo y por la convicción de haber sido un títere para cobrar una venganza ajena. Y Trotski, el intelectual que organizó los soviets y el ejército rojo, el comunismo de guerra y el triunfo en la guerra civil, enemigo del zar rojo por la confianza y la cercanía que tuvo con Lenin, será traicionado por sus amigos y abandonado por sus seguidores, desilusionado por el cariz del régimen soviético que él ayudó a construir pues, a nombre del socialismo y de una sociedad para el Hombre Nuevo, se llevaron a cabo traiciones, represiones y genocidios.
El autor, como lo anota al final de la novela, quiso “utilizar la historia del asesinato de Trotski para reflexionar sobre la perversión de la gran utopía del siglo XX, ese proceso en el que muchos invirtieron sus esperanzas y tantos hemos perdido sueños, años y hasta sangre y vida”.
Nota: Desaparecidas desde 1939, en 2007 se encontraron en México tres cajas con cerca de 4,500 negativos de los corresponsables de la guerra civil española Frank Capa, Gerda Taro y David Seymour «Chim», colección a la que se denominó «La maleta mexicana». La exposición «El pasado revelado«en el Antiguo Colegio de San Ildefonso en la ciudad de México los mostrará hasta el 2 de marzo 2014.
Gana cubano Asturias de Letras.
El Norte, Monterrey N.L. 10 de junio 2015. Edición virtual.
El escritor cubano nacionalizado español Leonardo Padura, conocido por sus obras policiacas con contenido crítico a la sociedad de su país de origen, fue galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015.
El jurado, reunido en Oviedo, destacó que Padura ha sido un autor arraigado en su tradición.
«Decididamente contemporáneo, un indagador de lo culto y lo popular; un intelectual independiente de firme temperamento ético», consideró el jurado.
«(En su obra) destaca un recurso que caracteriza su voluntad literaria: el interés por escuchar las voces populares y las historias perdidas de los otros».
Nacido en La Habana en 1955, Padura alcanzó fama internacional con su serie de novelas del detective Mario Conde, entre las que destacan Pasado perfecto, Vientos de cuaresma y Adiós, Hemingway.
Conde es un personaje oprimido que resuelve crímenes en la parte más sórdida de la sociedad cubana posterior a la caída de la Unión Soviética.
Uno de sus éxitos más recientes, traducido a varios idiomas, es El hombre que amaba a los perros (2009), basada en la historia de Ramón Mercader, asesino de León Trotsky, fundador del Ejército rojo soviético.
Esta es la trigésima quinta edición de los galardones y la primera conocida como Premios Princesa de Asturias.
Cada uno de los premios, que se entregan desde 1981, está dotado con 50 mil euros, unos 56 mil dólares, y una escultura del artista catalán Joan Miró.
Hoy es historia: La ley es rey
Ana Portnoy
El Norte, Monterrey N.L. 14 de febrero 2014. Sección Vida pág. 19.
En el pasado, los gobernantes fueron como dioses. Con poderes absolutos, sumo sacerdote y cabeza del gobierno a la vez, faraones, reyes y emperadores organizaron sus estados, impartieron justicia, encabezaron ritos, comandaron ejércitos y promulgaron las leyes que rigieron a sus sociedades, proclamando que éstas eran reveladas por los dioses. A Hammurabi se le representó recibiéndolas del dios solar Shamash y en la tradición monoteísta Dios las dictó a Moisés en el Monte Sinaí.
En el mundo antiguo, destacó por su excepcionalidad la democracia ateniense que dio derechos, voto y la oportunidad de participar en instancias del estado a los hombres, con condición que fuesen hijos de atenienses, mayores de 21 años y con recursos económicos. Aristóteles, en el siglo IV aC., consideró que la mejor forma de gobierno era la constitucional que garantizara a los ciudadanos igualdad ante la ley, con derechos y responsabilidades cívicas a favor del bien común.
En Roma, para evitar la tiranía, el Senado tuvo amplias facultades políticas que fueron menguando conforme los emperadores afianzaron su poder y, como en el antiguo Egipto, fueron divinizados. Con la cristianización del imperio la noción de Dominus Divus –Señor Divino- se transmutó al derecho divino de los reyes para gobernar. El Papa, al coronar al rey medieval, establecía la preeminencia y legitimidad del gobernante, quien, a su vez le debía fidelidad y obediencia.
En el siglo XVIII, con el racionalismo y la Ilustración, se desarrollaron los fundamentos teóricos del constitucionalismo a partir de las teorías sociales y políticas formuladas por Thomas Hobbes, John Locke, el Barón de Montesquieu y Juan Jacobo Rousseau quienes concedieron derechos a los ciudadanos y propusieron limitar el absolutismo de los reyes a través del imperio de la ley y la separación de poderes, como ya sucedía en Inglaterra con su modelo de monarquía parlamentaria.
La primera constitución de la Modernidad fue la estadounidense promulgada en 1787, seguida por la Declaración francesa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789. Ambas garantizaron las libertades fundamentales del hombre, así como las de credo, de expresión, de reunión y de prensa, reflejando los ideales ilustrados de libertad individual y derechos naturales., expresando los ideales a los que debe aspirar cada sociedad
Éstas fueron los modelos para las constituciones de los países latinoamericanos una vez alcanzada su independencia.
Fuente imágenes:
Club de lectura en el Museo de Historia Mexicana
27 de enero, “Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto”.
Ana Portnoy
La ONU estableció, en la 42 sesión plenaria del 1 de noviembre de 2005 y a través de la resolución 60/7 que la recordación de una de las mayores atrociddes cometidas por el hombre en contra del hombre fuese en la fecha en la que el ejército soviético liberó Auschwitz. Al entrar al campo de concentración encontraron individuos famélicos que los nazis no habían tenido tiempo de liquidar en las cámaras de gas o en las llamadas “marchas de la muerte” que emprendieron una vez que tuvieron la certeza de su derrota en la Segunda Guerra Mundial.
¿Cómo llegó una de las naciones más desarrolladas del siglo XX, cuna de filósofos, científicos, músicos y poetas a nociones de superioridad racial y políticas de exterminio que condujeron a la muerte no solo de seis millones de judíos ( de éstos millón y medio de niños), sino también de discapacitados –incluyendo a miles de ciudadanos alemanes-, a Testigos de Jehová, homosexuales, comunistas, sacerdotes católicos y pastores protestantes? Entre el total de muertos de la guerra que se calculan entre 55 y 60 millones (casi un 2% de la población mundial del momento)[1], el número de no combatientes victimados se establece entre 15 y 28 millones[2].
La derrota bélica, el castigo del Tratado de Versalles con la cláusula responsabilizando a Alemania por la Gran Guerra, la búsqueda de culpables a la humillación recibida y las difíciles condiciones de vida permitieron que Hitler y su partido llegaran al poder en 1932 fincando un estado totalitario que buscaría la reivindicación a través del llamado “reino de los mil años”, el Tercer Reich.
La pseudo teoría racial que tradujo a la vida social los conceptos darwinistas de superioridad y supervivencia del más apto, así como el tradicional antisemitismo europeo, aunados al anticomunismo, la noción de superioridad de la raza aria capaz de sojuzgar y masacrar a otras consideradas inferiores y la justificación de que Europa era su espacio vital llevaron a Alemania, y al mundo, a la Segunda Guerra.
Con el paso de los decenios y conforme los sobrevivientes del exterminio -testigos y evidencia viva del horror- empezaron a morir, la corriente revisionista que reescribía la historia minimizando los horrores del genocidio llegó incluso a negar el Holocausto. En contra de esas versiones, para preservar del olvido y con el objetivo de que se concientice y eduque sobre los riesgos de la violación a los derechos humanos y las personas asuman el compromiso por su defensa, se generaron, por un lado el proyecto Shoá[3] de Steven Spielberg quien después de filmar “La lista de Schindler” procuró, con apoyo de Yad Vashem –la institución israelí que salvaguarda las evidencias del Holocausto-, filmar los testimonios de los sobrevivientes así como el establecimiento por parte de la ONU del “Día Internacional de Conmemoración en memoria de las víctimas del Holocausto” con la iniciativa que su enseñanza sea incluida en los programas educativos de todos los países.
El abogado José Alejandro González Garza expresó la importancia de la memoria y la conmemoración[4]: “La indiferencia hace daño y puede llegar a matar. No podemos ignorar ni tolerar la violencia que vivimos porque “sólo se da entre criminales”. Tolerar el abuso, la corrupción y la violencia a cualquier nivel y de cualquier persona porque “a mí no me afecta”… es un camino largo y sinuoso a nuestra ruina. Todos vamos en el mismo barco… Conocer la Shoá nos recuerda que no basta que haya malos para que el mal triunfe, también se necesitan muchos buenos que no hagan nada”.
[1] Carlos Corral, catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, en colaboración con Antonio Alonso, profesor de la Universidad San Pablo-CEU de Madrid. «Ante el 70 aniversario del inicio de la II Guerra mundial, actitud de Santa Sede«.
[2] F. W. Putzger: Historischer Weltatlas, ed. Velhagen & Klasing, 1969. Citado por Wikipedia. Anexo:Víctimas de la Segunda Guerra Mundial.
[3] Holocausto en hebreo.
[4] “Nuestro Holocausto», El Norte, Monterrey N.L., 20 de abril 2013, pág. 8.










