Antecedentes antropológicos de Tamaulipas

Antonio Guerrero Aguilar

Cronista de la Ciudad de Santa Catarina

SabinasHidalgo.net 7 de febrero 2011

El actual territorio de Tamaulipas fue un corredor natural de migración humana propiciada por un puente terrestre intercontinental ocasionado por los glaciares del período pleistoceno hace 50 mil años aproximadamente y que se dio a través de tres regiones, la Sierra Madre, la Sierra de Tamaulipas y la Huasteca. En esas áreas vemos testimonios y vestigios que nos hablan de los antiguos pobladores que pasaron por la llamada Aridoamérica con rumbo a Mesoamérica. Lo interesante del caso, es que la división que Kirckoff hizo de las llamadas zonas culturales en México, no se aplican concretamente en Tamaulipas, pues tenemos referencias y zonas arqueológicas muy relevantes al norte de la línea del Trópico de Cáncer.

Por ejemplo, la ancestral presencia humana en la región, abarca desde emplazamientos, estructuras ceremoniales, dibujos o pinturas en frontones y rocas y entierros perfectamente orientados a la intención humana de conservación y regreso a la madre tierra. Existen zonas arqueológicas en los lomeríos aledaños al río Bravo, cerca de la presa Falcón, en los municipios de Mier y Guerrero. En el llamado Delta del Bravo, cerca de Matamoros y de Brownsville, se han localizado ornamentos de conchas finamente labradas que muestran contacto comercial entre las etnias de la región con las de la Huasteca, los vestigios arqueológicos situados en el cañón del Diablo en la Sierra de Tamaulipas, al norte del municipio de Xicoténcatl y tal vez el más conocido de todos, el Balcón de Moctezuma, que guarda vestigios de ocupación humana entre los siglos XII y XVI.

El Balcón de Moctezuma está a 15 kilómetros del Trópico de Cáncer entre 900 y mil metros sobre el nivel del mar y se localiza a 26 kilómetros al suroeste de Ciudad Victoria, siguiendo la carretera que conduce a Jaumave. Se desconoce quienes fueron sus pobladores originales, pero por las estructuras y la forma arquitectónica se deduce que eran de procedencia huasteca. También existe la posibilidad de que la hayan habitado grupos chichimecas que conocieron la vida sedentaria y que mantuvieron contacto cultural y comercial con la Huasteca.

A la llegada de los conquistadores, habitaban esta región cercana al Balcón de Moctezuma, cuatro grupos étnicos, todos ellos considerados bárbaros y belicosos, que vivían de la caza y de la recolección, como los janambres, pisones, siguillones y pames. La distribución de los grupos humanos estaba de la siguiente manera: en el norte vivían grupos de coahuiltecos, en el centro indios pisones y janambres, en la Sierra de Tamaulipas vivían diversas etnias entre las que destacaban los Olives, que llamaban a su zona Tamaolipa. Fue precisamente fray Andrés de Olmos, quien llamó a la misión de los Olives, Tamaolipa, que significa “lugar de los olives”. En la Sierra Madre perteneciente a Tamaulipas, vivían grupos norteños imitadores de la cultura mesoamericana y en el sur los huastecos, emparentados a su vez con la cultura maya.

 

México: El régimen cardenista

Fuente: IZARBL. Lázaro Cárdenas del Río. Tomado de Televisa y Clío. México Siglo XX. «Los Sexenios: Lázaro Cárdenas, entre el pueblo y el poder» basado en la obra de Enrique Krauze. En You Tube: <www.youtube.com/watch?v=AeEhrdRedyo&feature=related>

Friedrich Katz, el biógrafo de Pancho Villa

Villa según Katz

Lourdes Zambrano.

El Norte, Monterrey, N.L. 6 de noviembre de 2010. Sección Arte Pág. 1.

En el mes del Centenario de la Revolución Mexicana se recuerda al Francisco Villa que delineó en su obra maestra el historiador y antropólogo austriaco Friedrich Katz, fallecido el 16 de octubre

Sus décadas de investigación histórica, centrada en México, le dieron reconocimiento, pero fue la biografía que escribió de Pancho Villa la que le dio la inmortalidad.

Friedrich Katz es sinónimo del Centauro del Norte, gracias a la obra que publicó en 1998, Pancho Villa, y que hoy es indispensable para cualquiera que esté interesado en conocer la trayectoria del caudillo revolucionario.

Al morir, el pasado 16 de octubre, fue inevitable reconocerlo como «El biógrafo de Villa».

El historiador austriaco, nacido en 1927, tuvo un interés especial en Doroteo Arango, nombre real del caudillo, porque vio en él una característica única, que no reconoció en los demás personajes de la Revolución Mexicana.

«No sólo saca a relucir información detallada de todo lo publicado, sino que suma la documentación extranjera sobre Villa y finalmente hace una caracterización del personaje viéndolo desde diferentes puntos de vista», dice el historiador Óscar Flores.

El director del Centro de Estudios Históricos de la UDEM convivió con el fallecido historiador y aceptó la sugerencia que le dio para su tesis de doctorado, que obtuvo en la Universidad Complutense de Madrid.

Esta presentación integral de la figura de Villa ayudó a tumbar mitos respecto al carácter bronco y el mote de bandido con el que fue identificado.

Flores destaca cómo Katz presentó las reacciones del caudillo ante situaciones concretas, su plan y proyecto sociopolítico, y su faceta humana.

«Antes considerábamos que tomaba decisiones un poco precipitadas sobre asesinar, fusilar o incautar haciendas. Sin embargo, todo tenía un fin dentro de su proyecto de regeneración, como decía Katz, sociopolítica, económica de la región y de México».

Además, al investigador le llamaba mucho la atención cómo había manejado de una forma magistral la relación con Estados Unidos, comenta Flores.

«El de Villa, a diferencia de los otros movimientos revolucionarios, era el más cercano a los intereses americanos, como también dice Katz.

«Casi todos los cónsules americanos de la zona, de Coahuila, de Chihuahua, hablaban bien de él, incluso mandaban escritos a Washington diciendo que Villa era el personaje al que habría que apoyar», señala el historiador.

Incluso, el investigador austriaco relató que el caudillo tenía hasta un agente secreto en Washington.

En entrevista con Grupo REFORMA, Katz comentó que el aprendizaje que tuvo al investigar sobre la vida del Centauro del Norte fue que se requiere de un gran carisma para movilizar a la gente.

«El pueblo se identificaba con él tremendamente. Era el único dirigente con el que la gente entraba a las batallas gritando ‘¡Viva Villa!’. No conozco a nadie que haya tenido ese talento», dijo.

Aun así, a Katz no le gustaba que se utilizara la palabra «héroe» para describirlo.

«Implica una visión en blanco y negro. Obviamente los personajes tienen matices. Eso intenté mostrar con Villa», dijo en esa ocasión.

Para el historiador José Javier Ruiz Ibáñez, en su reseña de Pancho Villa, publicada en la red, la obra lejos de ser una biografía típica, usa la figura histórica del líder revolucionario para elaborar un fresco en el que el protagonismo no se le otorga de forma privativa al personaje.

«Más que centrar el análisis en seguir una peripecia existencial por lo demás apasionante, el autor se esfuerza en comprender cómo se generó y evolucionó el personaje Pancho Villa», dijo el también autor de Las Milicias del Rey de España: Sociedad, Política e Identidad de las Monarquías Ibéricas.

«La personalidad de Villa que se aprehende de la lectura de estos muy bien documentados volúmenes es la de un hombre político bastante más sagaz e imaginativo de lo que la visión de rebelde primitivo podía dar, pero también la de un militar cuya capacidad de liderazgo en operaciones de envergadura se veía muy disminuida por su falta de formación y por su rigidez a la hora de entender la guerra».

La relación de Katz con México inició en su adolescencia, cuando llegó al País en pleno gobierno cardenista. Su familia, de origen judío, tuvo que huir de Francia ya que el régimen nazi estaba a punto de mandarlos a un campo de concentración.

Posteriormente, la filiación política de su padre les cerró las puertas en Estados Unidos. México los acogió sin problemas.

«Éste será el país en el que concentraré mi trabajo, mi interés, mi simpatía y mi amor», dijo.

Flores comenta que cuando Katz llegó al País había un ánimo de revisión de la historia reciente.

«Es un momento en el cual se está revalorando la historia de México, se está discutiendo si entra o no su nombre (el de Villa) a la Cámara de Diputados», señala.

Durante su estancia en el País, Katz estudió en el Liceo Franco-Mexicano, en donde, irónicamente no le enseñaron historia de México. Eso avivaría su interés por descubrir qué había detrás de esa nueva sociedad a la que había llegado.

«Mi pasión por la historia de México tiene muchas raíces. Una es la gratitud porque este país me salvó la vida y otra es porque siendo víctima de la Historia, es natural que uno se pregunte por qué», confesó en entrevista.

Tras cursar la universidad en Nueva York, Katz regresó al País en 1948, para entrar en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, en donde estudió el México precolombino.

Nunca más dejaría la historia mexicana de lado.

En 1982 salió a la luz su primer libro sobre la Revolución Mexicana, La Guerra Secreta en México, una etapa que le causaba gran fascinación.

Katz ahora está también insertado en la historia nacional gracias a su amor por mostrarles a los mexicanos una visión distinta de su propia Revolución.

La insurgenta

Carlos Pascual. México: Grijalbo. 2010

La conmemoración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución han sido la oportunidad para la publicación de novelas históricas sobre diversos personajes y pasajes de la historia nacional. Con la intención de “humanizar” a los héroes forjadores de la patria, muchas han intentado recrear pasajes poco conocidos de sus biografías y, algunas de ellas, inclusive develar facetas truculentas que la construcción de un héroe a través de la historia oficial ha mantenido ocultas para que el ejemplo impoluto de las grandes acciones sean una lección ciudadana para las siguientes generaciones.

Desde los mismos albores del México independiente el mismo Carlos María de Bustamante, periodista novohispano cofundador del Diario de México en 1805 y editor del periódico El Correo Americano del Sur de Morelos se propuso, una vez culminada la independencia, escribir una historia – Cuadro histórico de la revolución de la América Mexicana, comenzada el 15 de septiembre de 1810 por el ciudadano Miguel Hidalgo y Costilla, Cura del pueblo de los Dolores, en el obispado de Michoacán. – para que la memoria y virtudes de los héroes no quedara en el olvido, pues “notaba con sentimiento que las personas que fueron testigos presenciales y que habían sobrevivido a tan grandes acontecimientos, iban desapareciendo rápidamente y que a vueltas de pocos años se encontrarían muy pocas capaces de instruirnos con verdad de lo mismo que vieron, o que trastornándoles el decurso del tiempo la memoria circunstanciada de los sucesos los referirían diminutos o inexactos en la mayor parte” A su pluma se debe  la glorificación de los caudillos insurgentes desde 1823.

En el caso de La insurgenta, el autor Carlos Pascual recrea, a través de los testimonios de sus contemporáneos, la vida y las acciones de Leona Vicario, quien junto con la Corregidora Josefa Ortiz de Domínguez son las únicas mujeres que se incluyen en el panteón de los héroes, si bien la participación femenina en la guerra de independencia fue mucho más amplia –el autor dedica la obra a las más de 38 mujeres insurgentes apresadas, condenadas y muchas ajusticiadas, incluyendo a las zacatecanas que tras la guerra exigieron derechos de ciudadanía.

Bajo la premura de justificar si la heroína recién fallecida merecería un entierro de estado y ser nombrada Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria, la comisión instituida por Antonio López de Santa Anna debe recabar en tres días suficientes evidencias y votos de diversos personajes del México de los años 1840 para tales propuestas, si bien, de antemano la decisión del presidente ya ha sido tomada y sólo debe de contar con el aval de la comisión, portavoz de la ciudadanía, pues, a fin de cuentas,  necesita un evento que exalte el nacionalismo y le atraiga loas y que al mismo tiempo distraiga la atención ciudadana de los graves problemas nacionales.

En el desfile de declarantes hay detractores de la Vicario así como aquellos que exaltan su heroísmo, su entrega a la causa  y su participación política tras la Independencia como la primera mujer periodista del país y también la primera mujer en presentarse ante el Congreso. Como personajes tenemos a familiares, sirvientes, inquisidores, militares y políticos,  a la Güera Rodríguez, a Lucas Alamán, a Carlos María de Bustamante, a Valentín Gómez Farías, a Nicolás y Víctor Bravo, al mismo Santa Anna y, a través de una carta, a Juárez así como a Sebastian Lerdo de Tejada presentado como pasante de leyes en 1842 pero quien,  tres décadas después y ya como presidente de México, hace un recuento de los acontecimientos.

A través de sus voces y de la descripción del ambiente en el que se llevan a cabo las audiencias,  el autor hace una crítica no sólo a la sociedad mexicana del siglo XIX, sino también al México actual. Así, el personaje de Lerdo de Tejada anota: “Me espanta el saber a nuestra sociedad dividida, como si viviésemos aún en tiempos coloniales, entre blancos y mestizos, mestizos e indios e inclusive, “ciudadanos” y “pueblo” pues todos aquellos hombres letrados y educados consideran que la ciudadanía tiene que ver con el color de la piel y la preparación…”.

Carlos María de Bustamante declara: “Hay momentos en la vida de México en que uno creyera que por fin hemos alcanzado algo de civilidad, de cordura, de madurez, en que pareciera que México está a punto, listo y dispuesto, para tomar parte en el gran concierto de las naciones. Pero también llega siempre el momento en que todas estas esperanzas, en que todas estas ilusiones se malogran, se pierdan. Es nuestro país la gran patria de las ilusiones y también de las más grandes desilusiones… los hechos me remiten a la realidad circundante y me doy cuenta [que] los hechos mismos se declaran en nuestra naturaleza”.

A su vez, Lucas Alamán reclama “¿A quién se le ocurre pensar que nuestra patria necesita :algo más que próceres, héroes, discursos y nacionalismos mal entendidos para iniciar el progreso?… un pueblo empobrecido y hambreado será siempre u pueblo adorador de los mártires y de los Padres de la Patria.”

Además de los elementos ficcionales que permite el género, la novela incluye textos reales que le dan veracidad al relato, como artículos periodísticos, cartas, dichos populares.

Es a través de cada declaración que Carlos Pascual reconstruye las distintas facetas de esta mujer que debió pasar a la historia nacional por sus propios méritos y no sólo por ser la amorosa esposa de Andrés Quintana Roo. Y, al mismo tiempo que nos compenetramos en la vida y las acciones de Leona Vicario,  el autor nos invita a la reflexión sobre las nociones de ciudadanía, de nacionalismo e identidad y, a fin de cuentas, de la conciencia histórica.

México, a 200 años del inicio de la guerra de Independencia

Ana Portnoy

México conmemora 200 años del inicio de la guerra de Independencia, al igual que muchos de los países hermanos latinoamericanos.

Gracias a las ideas ilustradas-libertarias del siglo XVIII, a los postulados de la soberanía del pueblo depositada en la corona española así como al descontentobronce criollo por el excesivo control de la metrópoli que además les negaba oportunidades para el ascenso a los más altos cargos de la administración colonial, la coyuntura de 1808 cuando los invasores  franceses encarcelaron al rey Fernando VII provocó que en todas las colonias hispanas se planteara la posibilidad de recuperar dicha soberanía, al menos temporalmente mientras el rey legítimo recuperara su trono. Por ello, el “grito de Dolores” incluyó la viva al rey español.

Al igual que todos los pueblos y países a lo largo de la historia, la construcción de un discurso nacionalista recurre a eventos heroicos y omite las páginas negras de los eventos que lo legitiman. La muerte de siete manifestantes se convierte en la masacre de Boston que anticipa la guerra de independencia estadounidense y la saga del Pípila, si es que fue tal y como la narra la historia de bronce, omite el asesinato de peninsulares y criollos refugiados en la Alhóndiga de Granaditas que provocó la oposición a la insurgencia por parte de aquellos miembros de las clases pudientes novohispanas que propugnaban por el rompimiento con España, pues temieron una violencia fuera de control, tal y como sucedió después en el asedio a Guadalajara.

Las discusiones y antagonismos entre Hidalgo, el caudillo moral del movimiento, y su jefe militar Ignacio Allende quedan a un lado en el bloque monolítico que es una historia oficial.

Y si conmemoramos el inicio de la gesta, ¿por qué no recordar su culminación aunque haya sido en manos de Iturbide quien se promovió de tal manera que fue coronado emperador meses después? ¿Porque para la historia republicana es un traidor y un advenedizo al poder? Se nos olvida que los héroes y villanos son hombres de su tiempo, con los vicios y virtudes que compartieron con amigos y enemigos. Y se nos olvida también la importancia de los acontecimientos internacionales que permiten explicar porqué Agustín de Iturbide, enemigo encarnizado de la insurgencia, decidió unirse a Guerrero en 1821.

Nuestra patria está contenida en un contexto ideológico y global, en el que los acontecimientos no suceden por azar. Sin embargo, en el discurso histórico oficial se eligen y se desechan personajes, se embellecen pasajes y se exalta el nacionalismo. A fin de cuentas, la historia es un instrumento que permite justificar y legitimar.

Las conmemoraciones del 2010 deben ser una invitación para que nos preguntemos quiénes somos y quiénes queremos ser, desde una conciencia crítica que nos permita recuperar los ideales libertarios pero que también nos conduzca a reconocer porqué estos ideales se han quedado en los grandes discursos y no al alcance de toda la nación.

México: El porfiriato

El desarrollo económico del Porfiriato.

Fuente: CECH0809. El Porfiriato Económico. En You Tube:

<www.youtube.com/watch?v=FQSqLg4Jj-4&feature=related>

Nota: Muy buen material pero con errores gramaticales.

La crisis del Porfiriato

Fuente:  Kikapu8. La crisis del Porfiriato. Con base en el Vol. 1 de la colección «La Vida en México en el Siglo XX», editada por la UNAM en diez DVD. En You Tube.

<www.youtube.com/watch?v=dVXylIIWOjI&feature>