Mis próximos cursos primavera 2019

El fin de la Guerra Fría y la disolución de la URSS 

Horario:  Martes de 10:30 a 12 horas.

Lugar: Instituto Mexicano de Ejecutivos en Finanza

Fecha de inicio: 22 de enero 2019.

Informes: 8363-0109

 

Un viaje por México:  Campeche, la ciudad amurallada

Horario: Miércoles de 11:30 a 13 horas.

Lugar: Fundación Educativa San José: Aula Juan XXIII.

Fecha de inicio: 23 de enero 2019.

Informes: 8401-5500.

Con opción  de  participar en un viaje de estudios  a Campeche.

 

Historia del pensamiento religioso: Reforma y Contrarreforma, la crisis del siglo XVI

Horario: Jueves de 16:00 a 17:30 horas.

Lugar: Fundación Educativa San José: Aula Juan XXIII.

Fecha de inicio: 24 de enero 2019.

Informes: 8401-5500.

 

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App gratuita para preparar el examen para obtener la nacionalidad española

Escrito por Tribuna Israelita. Publicado en Noticias
La organización sin fines de lucro para la difusión de la cultura sefaradí en España, eSefarad.com presentó recientemente la aplicación móvil actualizada eSefarad/CCSE (disponible en google play para teléfonos Android) que permite estudiar y practicar para la prueba de conocimientos constitucionales y socioculturales de España (CCSE) creada por Instituto Cervantes, uno de los requisitos para quienes deseen obtener la nacionalidad española, incluyendo a quienes la soliciten en virtud de su origen sefaradí
El examen incluye preguntas sobre gobierno, legislación y participación ciudadana así como sobre cultura, historia y sociedad.
La aplicación incluye la documentación publicada por el Instituto Cervantes para la preparación del examen que incluye un total de 300 preguntas de las cuales 25 serán las formuladas en el mismo y que también puede ser descargado de forma completa en el sitio http://www.esefarad.com/archivos/manual_ccse_2018_esefarad.pdf.
La app cuenta con tres modos de operación:
MODO ESTUDIO: en el que el usuario puede recorrer – de forma secuencial o aleatoria – todas las preguntas del manual con sus respectivas respuestas para estudiarlas y aprenderlas.
MODO PRUEBA: en éste el usuario puede responder todas las preguntas del manual y saber si su respuesta fue correcta o no y en ese caso, cual es la respuesta correcta.
MODO EXAMEN: es una simulación de un examen real de 25 preguntas. Una vez que el usuario lo resuelva, la app indicará el resultado final, destacando la cantidad de preguntas acertadas, las falladas y las no contestadas dando por aprobado o no según el límite establecido para eso.
Es importante destacar que la app eSefarad/CCSE no tiene ninguna relación con el Instituto Cervantes ni con ningún otro organismo ni ministerio oficial español y su única intención es “colaborar con aquellas personas que estén interesadas en prepararse para el trámite de obtención de la nacionalidad española”.

App gratuita para preparar el examen para obtener la nacionalidad española

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El examen incluye preguntas sobre gobierno, legislación y participación ciudadana así como sobre cultura, historia y sociedad.
La aplicación incluye la documentación publicada por el Instituto Cervantes para la preparación del examen que incluye un total de 300 preguntas de las cuales 25 serán las formuladas en el mismo y que también puede ser descargado de forma completa en el sitio http://www.esefarad.com/archivos/manual_ccse_2018_esefarad.pdf.
La app cuenta con tres modos de operación:
MODO ESTUDIO: en el que el usuario puede recorrer – de forma secuencial o aleatoria – todas las preguntas del manual con sus respectivas respuestas para estudiarlas y aprenderlas.
MODO PRUEBA: en éste el usuario puede responder todas las preguntas del manual y saber si su respuesta fue correcta o no y en ese caso, cual es la respuesta correcta.
MODO EXAMEN: es una simulación de un examen real de 25 preguntas. Una vez que el usuario lo resuelva, la app indicará el resultado final, destacando la cantidad de preguntas acertadas, las falladas y las no contestadas dando por aprobado o no según el límite establecido para eso.
Es importante destacar que la app eSefarad/CCSE no tiene ninguna relación con el Instituto Cervantes ni con ningún otro organismo ni ministerio oficial español y su única intención es “colaborar con aquellas personas que estén interesadas en prepararse para el trámite de obtención de la nacionalidad española”.

Isabel Turrent: El nuevo Zar y sus trolls

Isabel Turrent
El Norte, Monterrey, N.L.,  12 Nov. 2017.  Pág. 8A.

Vladimir Putin ha dicho más de una vez que es el heredero de un milenio de historia. El Zar posmoderno de Rusia, con sus condecoraciones de hojalata y rostro botoxeado. Tal como apareció en la portada de The Economist a principios de noviembre: oculto tras el mito de que su legitimidad trasciende a la revolución de 1917, y se pierde en el tiempo.

Stalin admiraba a Iván el Terrible, Putin ha tenido la prudencia de no ponerle nombre a sus héroes imperiales. Ha hecho bien. No tiene la estatura de los grandes gobernantes del pasado. No le llega, literalmente, ni a los talones a Pedro el Grande, ni a los tacones a Catalina II. Tampoco comparte su objetivo histórico: convertir a Rusia en parte de Europa.

Se parece, si acaso, a Alejandro III (y sus asesores, al tétrico Pobedonostsev, la eminencia gris del Zar). Ellos, como Putin y sus hacedores de imagen e idearios, eran profundamente conservadores. Pregonaban el retorno a la gloria y los valores del pasado (Alejandro, a los años dorados de principios del 19; Putin a la Unión Soviética).

Tan temeroso como Putin de cualquier protesta popular y dispuesto a echar mano de cualquier medio para mantener a la sociedad desmovilizada (la cárcel, el exilio o la muerte), Alejandro III se adelantó al Zar de hoy, restringió la libertad de prensa, centralizó la administración (la famosa vertical del poder de Putin), y usó el racismo como catalizador para unir a la sociedad.

Por último, fundó en 1881 un cuerpo de policía secreta, la Ojrana, que es la madre y maestra de las organizaciones que, con distintas siglas, han reprimido a la sociedad rusa y promovido los intereses del país en el mundo.

La especialidad de la Ojrana era reclutar y entrenar a agentes dobles que luego infiltraba en las organizaciones de oposición en Rusia y en el extranjero.

Es el origen de la KGB, donde se formó Putin, y del sofisticado espionaje en el exterior que culminó con la intervención rusa en las elecciones del 2016 en Estados Unidos.

Los soviéticos copiaron el modelo: sus Embajadas eran representaciones diplomáticas y, a la vez, centros de propaganda y de espionaje.

El cultivo de “moles” -como bautizó Le Carré a los agentes dobles- de la KGB fue tan eficaz como el de la Ojrana. En Gran Bretaña, colocaron agentes hasta en la cúpula de los cuerpos encargados de la seguridad interna y exterior: el M15 y el M16. Y en Estados Unidos, en los años 80, tenían, de menos, un mole en el FBI y otro en la CIA.

Vladimir Putin, que más que un Zar es la encarnación de la KGB (FSB desde 1995) en el poder, recogió la larga experiencia subversiva de los servicios de inteligencia rusos y los fortaleció.

En su primer año de gobierno elevó los salarios de los militares y los cuerpos de seguridad en un 20 por ciento y les dio un amplio margen de libertad de acción dentro y fuera de Rusia. El objetivo era y es debilitar a los países y organizaciones que considera una amenaza para el territorio y la seguridad de Rusia y, también, asegurar la supervivencia de la cleptocracia autoritaria que encabeza.

En el 2009, cuando Putin ni siquiera usaba una computadora, Vladislav Surkov -el Pobedonostsev que lo asesora- intuyó la importancia propagandística de las redes: un medio más barato y directo que los agentes para desinformar a los votantes dentro y fuera de Rusia, por encima de cualquier control democrático.

Surkov empezó a contratar blogueros, a invertir en las nacientes redes en Rusia y en Estados Unidos. Para entender y usar las redes, Yuri Milner, un empresario al servicio del Kremlin, cuenta Julia Ioffe en The Atlantic, compró 5 por ciento de Facebook.

En unos años, Moscú reclutó un ejército de hackeadores, bots y trolls, que a más de apoyar a la ultraderecha en Europa para fragmentar a la Unión Europea, ayudaron a llevar a Trump a la Casa Blanca. Subieron decenas de miles de anuncios, mensajes y videos, que repetían en el mismo tono del alt-right, el racismo, la misoginia y el nativismo que decidió la elección.

De acuerdo con Facebook, la propaganda rusa en su red le llegó a 126 millones de estadounidenses, el 40 por ciento de la población.

Los hackers rusos son sólo parte de quienes pueden usar la información que recogen las redes para alterar el resultado de las elecciones en el 2018 en México. El País necesita una agencia que imponga transparencia y un electorado informado.

opinion@elnorte.com

El estudio del Holocausto y la educación para la paz*

Ana Portnoy

Irina Bokova, directora General de la UNESCO, cuestionó lo siguiente: “La historia del genocidio perpetrado durante la Segunda Guerra Mundial no pertenece solamente al pasado. Es una historia viva, que nos concierne a todos, cualesquiera que sean nuestras distintas procedencias, culturas o religiones. Después del Holocausto se han producido otros genocidios en varios continentes.  [Si la historia es maestra de vida] la pregunta debe ser ¿cómo podemos obtener mejores enseñanzas del pasado?”[1]

UN SIGLO DE GENOCIDIOS

Independientemente de su localización geográfica, todas las culturas humanas a lo largo del tiempo se han involucrado en el asesinato de otros seres humanos, desde el hombre de las cavernas hasta la violencia perpetrada en colegios, en cafés y en avenidas y estaciones del metro en muchas regiones del mundo y que aparecen en las noticias a diario.

Y si en el paleolítico las armas fueron primero piedras y luego lanzas y flechas, en la medida en que la tecnología ha desarrollado armamento con mayor poder de destrucción también ha crecido el número de muertos a manos de otras personas. Sólo recordemos los ataques nucleares que en instantes provocaron la muerte de más de 150,000 personas en Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945.

El siglo XX y el comienzo de éste nuestro siglo XXI han sido marcados por ejemplos de genocidio y atrocidades masivas sin paralelo. Las masacres en Namibia en 1904;  el exterminio armenio en 1915; las purgas estalinistas entre 1931 y 1953; los varios millones de muertos en los diez años de la llamada Revolución Cultural china;  la muerte de más de 3,000,000 de camboyanos a manos del régimen del Pol Pot en los años 1970; los miles de muertos de Guatemala en los 30 años de guerra civil; las matanzas en Ruanda en las que el estado hutu casi logró el exterminio de la población tutsi en 1994; la limpieza étnica llevada a cabo por los serbios en los años 1990’s  en la que liquidaron a más de 250,000 bosnios; y hoy día el avance del Estado islámico que persigue y masacra a chiitas, cristianos y yazidíes en Irak y Siria  permite afirmar  que el genocidio es una realidad histórica contemporánea y que como especie los humanos no hemos podido dejar atrás que el hombre sea el peor enemigo del hombre.

Muchas de la violencia en nuestras sociedades tiene como origen la exacerbación de prejuicios y sentimientos que pueden justificarse con concepciones de una raza superior a las otras, o de una práctica religiosa por sobre las demás. También los sentimientos de rechazo a un individuo, un grupo, un pueblo se deben al prejuicio y desprecio a los que se consideran ajenos a la esencia de la identidad nacional, a aquel Otro que no tiene cabida dentro de una sociedad determinada y al que se estigmatiza, se juzga por estereotipos o se deshumaniza. Y si bien las primeras manifestaciones son marginación, discriminación y actos de violencia, incluyendo el grave problema de bullying, se ha llegado a políticas promovidas por los mismos estados para exterminar pueblos enteros.

Las masacres llevadas a cabo durante la Segunda Guerra Mundial son ejemplos máximos de la violación sistemática de los derechos humanos y el establecimiento de una política de exterminio por un régimen. La ideología racista del gobierno nazi en Alemania permitió, e incluso fomentó, acciones que nunca antes habían ocurrido en la historia de la humanidad, pues hasta esta guerra la población civil no había sido nunca el objetivo de los estrategas militares con tal grado de desprecio hacia la vida humana. Jamás un Estado había establecido como política nacional la destrucción total de grupos que consideró indignos de vivir.

En la médula de la historia de la Alemania Nazi se encuentra la realidad del Holocausto (Shoah en hebreo): el intento de la Alemania nazi y sus colaboradores de asesinar a todos los hombres, mujeres y niños judíos a su alcance, un programa de asesinato de masas de dimensión continental, sin precedentes por su totalidad.

El genocidio del pueblo judío por los nazis refleja el dominio de un sistema de pensamiento técnico y modernista utilizado de forma perversa al servicio de la destrucción de seres humanos, organizado por un estado nacional, planificado por una burocracia establecida, facilitado por diversos segmentos de la sociedad y perpetrado por grupos militares vinculados al estado que usaron los medios más eficaces a su disposición para llevar a cabo sus políticas asesinas. Y todo esto ante la mirada indiferente de gobiernos y ciudadanos incluyendo a las democracias occidentales más progresistas.

Durante el Tercer Reich, las autoridades persiguieron a otros grupos debido a su supuesta “inferioridad racial”: los romaníes (gitanos) y algunos pueblos eslavos (polacos y rusos, entre otros) considerados inclusive como subhumanos. Otros grupos fueron perseguidos por motivos políticos, ideológicos o de comportamiento, entre ellos los comunistas, los socialistas, los Testigos de Jehová y los homosexuales. Más de 250,000 ciudadanos alemanes con discapacidades físicas y mentales fueron exterminados por razones eugenésicas, tres millones de prisioneros de guerra soviéticos fueron asesinados y seis millones de judíos -una tercera parte del Pueblo de Israel- fueron masacrados ya fuera en campos de exterminio, fusilados en los bosques, quemados vivos en sinagogas o asesinados en las marchas de la muerte cuando la derrota alemana ya era inminente.

¿POR QUÉ ESTUDIAR EL HOLOCAUSTO?

Ante esta trágica etapa de intolerancia, discriminación violencia y muerte, ¿por qué se debe estudiar el Holocausto que es una de las páginas más obscuras de la historia? Las razones son varias:

1. Las catástrofes provocadas por el ser humano no son accidentes de la historia, sino que pueden y deben ser evitadas.

A pesar de que en 1945 las naciones victoriosas anhelaban poner fin a esos crímenes y acordaron en 1948 una política destinada a prevenir futuros actos de genocidio como es la Convención de las Naciones Unidas para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, otras masacres se han producido en diversas partes del mundo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Ante esta repetición de crímenes de lesa humanidad, tanto políticos, académicos como ciudadanos conscientes de estos crímenes en todo el mundo se han remitido a la historia y las lecciones del Holocausto en el intento de explicar por qué la humanidad ha vuelto a fallar una vez más en la prevención del genocidio.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura –UNESCO- tiene como objetivos fundamentales promover la paz y la comprensión mutua así como la igualdad y el respeto por la justicia sin distinción de raza, género, nacionalidad, religión o lengua, enfatizando la promoción de estos valores primordialmente a través de la educación y, por lo tanto, considera que es esencial aprender del Holocausto para entender mejor las causas que permitieron el genocidio en la civilizada Europa, así como el posterior desarrollo de un marco de derecho internacional y de las instituciones creadas para prevenirlo y castigarlo.

La UNESCO considera también que la comparación cuidadosa con otros ejemplos de violencia colectiva puede contribuir a prevenir atrocidades masivas en el futuro. Por ellos la enseñanza y el aprendizaje del Holocausto permite desarrollar una conciencia y sensibilidad a las condiciones y riesgos que corren los grupos minoritarios en cualquier sociedad.

2. El estudio del Holocausto permite plantear claramente preguntas relativas al uso y abuso del poder político con fines violentos a nivel nacional e internacional.

Estos cuestionamientos permiten tomar conciencia del papel y las responsabilidades del Estado, de los individuos y de la sociedad en su conjunto frente a las violaciones de los derechos humanos, cuestionando el comportamiento humano, el conformismo y el poder de las ideologías particularmente en sociedades que se adhieren a gobiernos que emprenden acciones que violan los derechos humanos reconocidos internacionalmente.

Educar sobre el Holocausto ayuda a los jóvenes a asimilar conceptos clave que serán útiles para estudiar otros ejemplos de violación a los derechos humanos así como de violencia masiva para ser más conscientes de su responsabilidad como ciudadanos de su país y del mundo aceptando y valorando la diversidad, antes que verla como un peligro.

3. A través del conocimiento de esos acontecimientos los estudiantes pueden aquilatar la eficacia de las intervenciones que buscan defender los derechos de los otros como sucedió en Dinamarca cuando el mismo rey Cristian X portó la estrella de David amarilla, el distintivo impuesto por los nazis para identificar a la población judía, y cuyo gobierno salvó a 8,000 personas de la deportación a los campos de exterminio, así como los individuos considerados Justos entre las Naciones, aquellos que arriesgando su propia vida y actuando con valentía y humanidad salvaron la de cientos de perseguidos a pesar del tremendo peligro que corrieron ellos y sus familiares.

4. En esta era digital, con ataques de drones, amenazas de guerra nuclear, armas bacteriológicas y todos los avances técnicos y científicos al servicio de la eliminación del considerado enemigo, el análisis de los mecanismos que llevaron al Holocausto permite tomar consciencia del poder de la tecnología y del uso perverso que se le puede para la violación de los derechos humanos como sucedió recientemente en Siria.

5. La estigmatización y la negación de los derechos fundamentales de ciertos grupos pueden convertirse en violaciones graves de los derechos humanos y algunas circunstancias en genocidio si no se adoptan rápidamente medidas preventivas. La educación es esencial para entender mejor las causas e identificar las señales de alarma así como para para llevar a cabo mayores esfuerzos de prevención a corto plazo

6. El no hacer nada mientras otros están siendo brutalmente oprimidos por las acciones del gobierno es una forma de complicidad que, en el caso del Holocausto, dio como resultado que el trabajo de los colaboracionistas fuera socialmente más tolerado. El pastor protestante Martín Niemöller lo expresó claramente en el sermón que pronunció en su iglesia en Kaiserslautern, Alemania, en 1946[2]:

“Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista,

 Cuando vinieron a buscar a los judíos, no protesté, porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar”.

7. Para Francis Deng, Asesor Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para la Prevención del Genocidio: “la manera más efectiva de prevención reside en la gestión constructiva de la diversidad para promover la igualdad, la inclusión, el respeto a los derechos fundamentales y el cumplimiento de los valores y las prácticas democráticas”[3].

Benito Juárez, el Benemérito de las Américas, estableció hace 150 años la norma fundamental para tener una vida armónica tanto en el quehacer cotidiano como en los escenarios nacional e internacional: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Benito Juárez, el Benemérito de las Américas, estableció hace 150 años la norma fundamental para tener una vida armónica tanto en el quehacer cotidiano como en los escenarios nacional e internacional: “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

 

* Conferencia inaugural de las jornadas conmemorativas del Holocausto. Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías. 27 de abril 2017.

[1] Sector de Educación, UNESCO. ¿Por qué enseñar sobre el Holocausto? París: UNESCO. 2013.Pág. 2. . <www.unesco.org/education>

[2] Niemöller, Martin. @First they came for the SocialistsHolocaust Encyclopedia. United States Holocaust Memorial Museum.

[3] Ibid. Pág. 12.

 

 

Hoy es historia: El Papa y el Patriarca, la histórica reunión de La Habana


Ana Portnoy

El Norte, Monterrey N.L.,  23 de febrero de 2016. Sección Vida, pág. 11.

Histórica es la reunión del Papa con el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa tras 962 años del Cisma de Oriente y Occidente.El rompimiento se fue gestando por confrontaciones teológicas y políticas entre los cristianos bizantinos y los latinos.

Cuando en el 800 el Papa León III dio al rey franco Carlomagno el título de emperador del Sacro Imperio Romano provocó la indignación de Bizancio, el antiguo Imperio Romano Oriental, cuyo gobernante ostentaba ya el título de emperador romano. A ojos de los bizantinos, los reinos de Europa Occidental, aún siendo cristianos, estaban contagiados de la barbarie de sus ancestros godos, ostrogodos, vándalos, suelvos o alanos que habían arrasado al Imperio Romano de Occidente en el año 476.

El Papado resentía la intromisión del emperador bizantino en los asuntos eclesiásticos y se oponía a que los patriarcas, ya fueran de Constantinopla, Antioquia, Jerusalén y Alejandría, utilizaran el título de ecuménicos reclamando que como obispo de Roma el Papa era la autoridad suprema sobre toda la Iglesia y los demás segundos en jerarquía. Había también discrepancias en el uso del calendario y los santorales, disputas sobre diócesis  y confrontación sobre si Roma o Constantinopla, la capital de Bizancio, eran la sede del primado de la iglesia universal.

Otros motivos de confrontación fueron la veneración de íconos en la iglesia oriental, el uso del griego y no del latín en su liturgia y la controversia filoloque sobre el Espíritu Santo que la iglesia latina sostenía procedía tanto de Dios Padre y del Hijo en tanto la bizantina sólo reconocía al Padre como su origen. Otras divergencias eran la naturaleza del pecado original y los dogmas sobre la concepción y asunción de la Virgen.

Roma no reconocía como válido el sacramento de la confirmación administrado por un sacerdote ortodoxo en tanto que en Constantinopla se consideraba herética y judaizante la utilización del pan ácimo en la Eucaristía y se reclamaba que los clérigos latinos se rasuraban la barba y practicaban el celibato obligatorio en toda la jerarquía eclesiástica.

Un concilio podría haber resuelto la confrontación, pero prevalecieron también factores políticos y territoriales pues Bizancio no aceptaba que su emperador y el patriarca dependieran de una autoridad religiosa latina que pretendía tener preeminencia y autoridad sobre ellos. El Papa León XI excomulgó al Patriarca Miguel I Cerulario y éste quemó públicamente la bula y excomulgó a su vez a los delegados papales. De esta forma se consumó el rompimiento en 1054.

A pesar del peligro que representó la expansión del islam a través de los turcos otomanos que conquistaron al imperio bizantino en 1453, las iglesias ortodoxas –rusa, búlgara, rumana, griega- y la  romana no se unieron en su contra. El proceso de acercamiento entre las iglesias inició en el Concilio Vaticano II. En 1965 el Papa Paulo VI y el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Griega Atenágoras I revocaron las sentencias de excomunión y en 2013 su sucesor Bartolomé I asistió en Roma a la inauguración del pontificado del Papa Francisco.

El ataque que han sufrido iglesias y comunidades cristianas en Medio Oriente y África a manos del Estado Islámico es la circunstancia que ha permitido ahora el acercamiento del Papa con Cirilo I, el líder de la Iglesia Ortodoxa Rusa que tiene 80 millones de fieles.

De la Hermandad a ISIS

Ana Portnoy

A lo largo de la historia diversas religiones han considerado que herejes e infieles deben ser convencidos de una visión particular de la moralidad y la salvación del alma justificando la violencia en su contra como un designio divino. Las Cruzadas, la Inquisición, la Reforma y Contrarreforma y hoy en día el Estado Islámico de Irak y Siria son muestra de la violencia justificada a través de la religión.

La tolerancia a judíos y cristianos en Al-Andalus entre los siglos IX al XI permitió un florecimiento cultural y científico precursor del Renacimiento. Sin embargo al invadir España, los almohades y almorávides los persiguieron y masacraron, incluyendo a los mismos mahometanos dedicados a estudios calificados de profanos.

Hoy el fundamentalismo islámico es visto como el mayor peligro para la paz mundial, con atentados en los cinco continentes y la pretensión del establecimiento de un califato por parte de ISIS que ha masacrado no solo a yazidíes y cristianos, sino también a la población musulmana considerada apóstata o herética.

La primera organización islámica considerada terrorista es la Hermandad Musulmana fundada por Hassan al-Banna en Egipto en 1928 con el objetivo de establecer un estado musulmán universal regido por la ley coránica.

Su activismo político antibritánico y antisecular así como obras de caridad le atrajeron a miles de seguidores. Para los años 1940 tenía 500,000 miembros y sus metas se habían propagado por todo el mundo árabe.

En 1954, acusada de intentar asesinar al presidente Nasser, la Hermandad fue prohibida y miles de sus miembros encarcelados y torturados. La organización creció en la clandestinidad radicalizándose y abogando por el yihad –la guerra santa-. El Jihad Islámico y al-Qaeda se inspiraron en sus principios.

La expansión del islamismo se ha explicado como reacción contra la secularización de miles de musulmanes, sobre todo aquellos establecidos en Occidente; el atraso económico y las abismales diferencias sociales en los países islámicos; la corrupción de la mayoría de sus gobiernos; el fracaso del nacionalismo panárabe; y la oposición contra la forma de vida occidental, considerada impía, degenerada y pervertidora de la moral religiosa así como la alienación, pobreza o violencia en la que viven los jóvenes musulmanes en los países europeos.

Los grupos yihadistas tienen como principales objetivos recuperar la pureza de la fe y la forma de vida de los primeros siglos del islam así como el restablecimiento del califato, el imperio territorial sobre todas las tierras musulmanas en el que la ley coránica, sea la única fuente de derecho.

No importa cuánta sangre inocente se derrame.

El Papa Francisco y el rechazo al antisemitismo

El papa Francisco visita la sinagoga de Roma y hace llamado a rechazar el antisemitismo.

Tribuna Israelita. México, D.F., 18 de enero 2016.

   En el marco de la Jornada italiana de Diálogo entre judíos y cristianos, el pasado 17 de enero, el papa Francisco realizó una visita a la Sinagoga de Roma, en la que fue recibido por el rabino principal de la ciudad, Riccardo Di Segni, líderes de la comunidad judía local, encabezada por  Ruth Dureghello representantes israelíes, entre ellos el vocero del Parlamento, Yuli Edelstein y el ministro de Servicios Religiosos, David Azoulay.
En su discurso –ante más de mil asistentes – el Papa destacó los avances de las últimas décadas en el diálogo judío-católico, especialmente desde la Declaración Nostra Aetate del Concilio Vaticano II, asegurando que éste “marcó la vía dando paso a un “sí” al redescubrimiento de las raíces judías del cristianismo y sobre todo a un “no” a cualquier forma de antisemitismo y condena de cualquier injuria, discriminación y persecución”.
En este contexto hizo un firme llamado a condenar y rechazar cualquier forma de antisemitismo así como a comprometerse por la paz y la justicia, recordando que  “la violencia del hombre sobre el hombre está en contradicción con cada religión digna de este nombre y en especial con las grandes religiones monoteístas”.
Asimismo, hizo votos para que el diálogo teológico judío-católico siga avanzando con “discernimiento y perseverancia”.
Posteriormente habló del Holocausto y pidió que el pasado sirva de lección para el presente y el futuro, destacando que “la Shoah nos enseña que es necesaria siempre la máxima vigilancia para poder intervenir tempestivamente en defensa de la dignidad humana y de la paz” y, afirmó que los sufrimientos, angustias y lágrimas de las víctimas y de los sobrevivientes del exterminio nazi “no deben no serán nunca olvidados”.
Por último, agradeció la “comprensión recíproca, la mutua confianza y la amistad con el pueblo judío, al que –como lo hiciera en su momento el papa Juan Pablo II – se refirió como “nuestros queridos hermanos mayores” y se despidió con un saludos de paz en hebreo: “Shalom Alechem”.
Con esta visita, el papa Francisco se convierte en el tercer pontífice que visita la sinagoga de Roma -luego de Juan Pablo II en 1986 y Benedicto XVI en 2010.