¿La de-construcción de Europa?

Ana Portnoy

El Zollverein fue la unión aduanera de 1834 por la que los estados alemanes, entonces independientes, se vincularon económicamente eliminando tarifas arancelarias y ampliando la comercialización de bienes. Para algunos historiadores este acuerdo fue el arranque de la unificación alemana que se concretó en 1871. Su éxito sería el antecedente para la creación de un bloque económico europeo en la segunda mitad del siglo XX y que paulatinamente llevó al establecimiento de la Unión Europea.

Por siglos las relaciones entre los estados europeos estuvo caracterizada por conflictos bélicos, ya fueran por territorio, religión o seguridad nacional. Las dos guerras mundiales, con casi 90 millones de muertos en conjunto, fueron las más mortíferas. En 1950 en plena Guerra Fría el ministro francés de Asuntos Exteriores, Robert Schumann, presentó un plan para una mayor interacción económica entre países que impidiera un nuevo conflicto armado. Así surgió la Comisión Económica del Carbón y el Acero (CECA) formada por Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos.

Con la adhesión de más países y a través del Tratado de Roma de 1957 se estableció la Comunidad Económica Europea para  fincar “los fundamentos de una unión más estrecha y sin fisuras entre los países europeos” que llevaría a la integración económica y, paulatinamente, a la unión política.

El Reino Unido, sin embargo, se negó a ingresar por la importancia de los lazos comerciales y políticos con sus colonias y ex-colonias en la Commonwealth y el temor a perder soberanía ante las instancias supranacionales que conducirían a la unidad europea. Sin embargo, el espectacular crecimiento económico de la CCE le hizo cambiar de opinión solicitando su incorporación en 1961 y lográndola once años después.

En 1992 con el Tratado de Maastrich la CCE se transformó en la Unión Europea (UE) con el objetivo de integrarse políticamente de manera más estrecha, aceptando tener una serie de  políticas comunes: seguridad, medio ambiente, relaciones exteriores, salud, justicia y migración. Se concedió la ciudadanía europea a los ciudadanos de cada nación así como libre tránsito (Acuerdo Schengen 1995) y se iniciaron las negociaciones para la unión económica y monetaria y una moneda única, el euro (1999). Gran Bretaña, sin embargo, no se adhirió a estas dos últimas.

La UE ha permitido más de medio siglo de paz, estabilidad y prosperidad en Europa, elevando los niveles de vida de los ciudadanos de los países miembros. En el 2012 recibió el Premio Nóbel de la Paz por fomentar la paz, la reconciliación, la democracia y los derechos humanos  en Europa.

Sin embargo, la construcción de Europa no ha estado exenta de cuestionamientos y conflictos. La crisis económica en los años ´90 disparó el desempleo y cada país se abocó más a las cuestiones nacionales que a las europeas. Hubo graves tensiones monetarias que cuestionaron la unión económica y, además, el conflicto en los Balcanes trajo nuevamente la guerra a suelo europeo sin que la UE pudiera implementar una política exterior y de seguridad comunes.

El euroescepticismo, el nacionalismo extremo, la inmigración –tanto interna como de refugiados no-europeos-, las instancias supranacionales y su burocracia y la oposición al rescate de los países endeudados han fortalecido la oposición a mantenerse dentro de la UE. Estas tendencias son los retos que enfrenta la Unión Europea como lo demostró el refrendo por el Brexit el pasado mes de junio, en el cual el 52% del electorado en Reino Unido votó por abandonar la Unión Europea.

       Auschwitz
Bernardo Hinojosa* 
                 
                   
Para los muertos en Auschswitz
 
                   I
 
Visito este lugar maldito
donde los asesinos 
tuvieron su fiesta,
y donde la muerte ronda 
como buitre por el cielo.
 
Escucho los gritos en el viento:
 
gritos silenciosos,
gritos anónimos,
gritos sin voz,
gritos sin rostro,
gritos que acusan.
 
Susurros terribles,
que dicen al visitante:
 
“Aquí me torturaron,
aquí me humillaron,
aquí fui fusilado,
aquí me asfixiaron.
 
No encontrarás mi tumba,
porque no les bastó matarme.
Mis cenizas volaron por las chimeneas,
y las esparció el viento”.
 
El viento frío,
el viento terrible,
el viento que pregunta:
 
¿por qué, por qué, por qué?
 
Se lo pregunta a los asesinos, si,
pero también  a los indiferentes
y a quienes voltearon la vista,
tan culpables como los asesinos.
 
¿Por qué, por qué, por qué ?
 
¿Por qué las filas a la muerte?
¿Por qué los cuerpos desnutridos?
¿Por que las familias exterminadas?
¿Por qué las fosas con los cadáveres?
 
¿Por qué, por qué, por qué?
 
Y me avergüenzo de ser hombre.
Y nace un grito en mi garganta:
 
!Nunca más!
!Nunca más!
!Nunca más!          
 
 
                      II
 
Que nadie me llame culpable,
si yo no maté a nadie.
Yo a ninguno le hice daño,
¡Yo nunca lo supe!
 
Si, viví cerca de Auschwitz,
y vi a lo lejos sus chimeneas
con sus columnas de humo oscuro,
pero no sabía lo que ahí pasaba.
 
Vi llegar a los soldados
y llevarse presos a mis vecinos
para no volverlos a ver,
pero nunca pregunté a donde iban.
 
Vi en las plataformas a los trenes
repletos de hombres famélicos,
y vi regresar los carros vacíos,
pero no supe que hacían con ellos.
 
Sí, yo fabriqué el Zyklon B,
el insecticida maldito
que fue el gas de la muerte, 
pero solo era un empleado.
 
Un fuerte olor a muerte
impregnaba todo el pueblo
de un desagradable olor dulzón,
pero nunca supimos de dónde venía.
 
¡Soy inocente, yo soy inocente!,
y nadie me puede culpar.
Yo nunca lo supe, ¡no supe nada!
Yo nunca quise saberlo.
 
Y sin embargo, por las noches,
los fantasmas me persiguen.
 
 
                  III
 
Auschwitz, 
Afganistán,
Ayotzinapan,
Bosnia,
Cambodia,
Hungría,
Irak,
Mao,
Pol Pot,
Tlaltelolco,
Siria,
Somalia,
Stalin,
Sudáfrica,
Sarajevo
Sudán,
Treblinka,
Vietnam,
10 de Junio…
 
¿Por qué, por qué, por qué?
¿Hasta cuando?
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*Agradezco al autor el permitirme publicar en Gusto por la historia este poema así como la ilustración de su autoría.

De la Hermandad a ISIS

Ana Portnoy

A lo largo de la historia diversas religiones han considerado que herejes e infieles deben ser convencidos de una visión particular de la moralidad y la salvación del alma justificando la violencia en su contra como un designio divino. Las Cruzadas, la Inquisición, la Reforma y Contrarreforma y hoy en día el Estado Islámico de Irak y Siria son muestra de la violencia justificada a través de la religión.

La tolerancia a judíos y cristianos en Al-Andalus entre los siglos IX al XI permitió un florecimiento cultural y científico precursor del Renacimiento. Sin embargo al invadir España, los almohades y almorávides los persiguieron y masacraron, incluyendo a los mismos mahometanos dedicados a estudios calificados de profanos.

Hoy el fundamentalismo islámico es visto como el mayor peligro para la paz mundial, con atentados en los cinco continentes y la pretensión del establecimiento de un califato por parte de ISIS que ha masacrado no solo a yazidíes y cristianos, sino también a la población musulmana considerada apóstata o herética.

La primera organización islámica considerada terrorista es la Hermandad Musulmana fundada por Hassan al-Banna en Egipto en 1928 con el objetivo de establecer un estado musulmán universal regido por la ley coránica.

Su activismo político antibritánico y antisecular así como obras de caridad le atrajeron a miles de seguidores. Para los años 1940 tenía 500,000 miembros y sus metas se habían propagado por todo el mundo árabe.

En 1954, acusada de intentar asesinar al presidente Nasser, la Hermandad fue prohibida y miles de sus miembros encarcelados y torturados. La organización creció en la clandestinidad radicalizándose y abogando por el yihad –la guerra santa-. El Jihad Islámico y al-Qaeda se inspiraron en sus principios.

La expansión del islamismo se ha explicado como reacción contra la secularización de miles de musulmanes, sobre todo aquellos establecidos en Occidente; el atraso económico y las abismales diferencias sociales en los países islámicos; la corrupción de la mayoría de sus gobiernos; el fracaso del nacionalismo panárabe; y la oposición contra la forma de vida occidental, considerada impía, degenerada y pervertidora de la moral religiosa así como la alienación, pobreza o violencia en la que viven los jóvenes musulmanes en los países europeos.

Los grupos yihadistas tienen como principales objetivos recuperar la pureza de la fe y la forma de vida de los primeros siglos del islam así como el restablecimiento del califato, el imperio territorial sobre todas las tierras musulmanas en el que la ley coránica, sea la única fuente de derecho.

No importa cuánta sangre inocente se derrame.

Caerá la noche

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Impactante documental que se exhibe dentro del 13avo Festival de Cine Judío en México. que en Monterrey se lleva a cabo en la sala 16 de Cinépolis Galerías Montrrey.

Trata sobre las filmaciones que llevaron a cabo camarógrafos en los ejércitos británico, norteamericano y soviético conforme fueron liberando los campos de trabajos forzados, concentración y exterminio establecidos por los nazis tanto en Polonia como en la misma Alemania.

El proyecto original, cuyos director fue Sydney Bernstein y  contó con la colaboración de Alfred Hitchcock recabó escenas escalofriantes de los alcances del genocidio cuestionándose la indiferencia de los pobladores locales que no se percataron, o no quisieron percatarse de lo que sucedía a pocos kilómetros de sus poblados.

Este documental se pregunta, y responde, porqué a mediados de 1945 el proyecto “Memory of the Camps” (1945)  fue cancelado y los rollos fueron almacenados durante más de 40 años.

 

 

El Papa Francisco y el rechazo al antisemitismo

El papa Francisco visita la sinagoga de Roma y hace llamado a rechazar el antisemitismo.

Tribuna Israelita. México, D.F., 18 de enero 2016.

   En el marco de la Jornada italiana de Diálogo entre judíos y cristianos, el pasado 17 de enero, el papa Francisco realizó una visita a la Sinagoga de Roma, en la que fue recibido por el rabino principal de la ciudad, Riccardo Di Segni, líderes de la comunidad judía local, encabezada por  Ruth Dureghello representantes israelíes, entre ellos el vocero del Parlamento, Yuli Edelstein y el ministro de Servicios Religiosos, David Azoulay.
En su discurso –ante más de mil asistentes – el Papa destacó los avances de las últimas décadas en el diálogo judío-católico, especialmente desde la Declaración Nostra Aetate del Concilio Vaticano II, asegurando que éste “marcó la vía dando paso a un “sí” al redescubrimiento de las raíces judías del cristianismo y sobre todo a un “no” a cualquier forma de antisemitismo y condena de cualquier injuria, discriminación y persecución”.
En este contexto hizo un firme llamado a condenar y rechazar cualquier forma de antisemitismo así como a comprometerse por la paz y la justicia, recordando que  “la violencia del hombre sobre el hombre está en contradicción con cada religión digna de este nombre y en especial con las grandes religiones monoteístas”.
Asimismo, hizo votos para que el diálogo teológico judío-católico siga avanzando con “discernimiento y perseverancia”.
Posteriormente habló del Holocausto y pidió que el pasado sirva de lección para el presente y el futuro, destacando que “la Shoah nos enseña que es necesaria siempre la máxima vigilancia para poder intervenir tempestivamente en defensa de la dignidad humana y de la paz” y, afirmó que los sufrimientos, angustias y lágrimas de las víctimas y de los sobrevivientes del exterminio nazi “no deben no serán nunca olvidados”.
Por último, agradeció la “comprensión recíproca, la mutua confianza y la amistad con el pueblo judío, al que –como lo hiciera en su momento el papa Juan Pablo II – se refirió como “nuestros queridos hermanos mayores” y se despidió con un saludos de paz en hebreo: “Shalom Alechem”.
Con esta visita, el papa Francisco se convierte en el tercer pontífice que visita la sinagoga de Roma -luego de Juan Pablo II en 1986 y Benedicto XVI en 2010.