Mis cursos otoño 2014

90px-Arms_of_the_Kingdom_of_France_(Moderne).svg

Una historia real: Francia y las dinastías que la gobernaron. 

Objetivo del curso: Comprender la historia de Francia como contexto para conocer las dinastías que la gobernaron. Este semestre comprenderá la dinastía Valois (1328–1589).

Lugar: Instituto Mexicano de Ejecutivos en Finanzas, David Alfaro Siqueiros 104  Torreo VAO 2 Piso 9, Valle Oriente.

Horario: Martes de 10:30 a 12.

Fecha de inicio: 19 de agosto.

Informes: Teléfono 8363-0109.

esquema comun beatos

Historia del pensamiento religioso: Los retos del siglo XVI.

Objetivo del curso: Conocer las razones y características de la Reforma religiosa así como el impacto del descubrimiento de América en el pensamiento occidental.

Lugar: Campus Eugenio Garza Sada del ITESM, Morones Prieto y Dinamarca en la Colonia del Carmen.

Horario: Miércoles de 11:30  a 13:30.

Fecha de inicio: 20 de agosto

Informes: Teléfono 8151-4282 o al correo electrónico maaguilar@itesm.mx

Pensamiento Religioso AD2014_invitacion

Unknown

Historia y cinematografía

Europa en el siglo XX: de La Segunda Guerra Mundial a la Guerra Fría.

Impartido en conjunto con el Dr. Alejandro Garza Rangel

Objetivo del curso: Conocer las causas, el desarrollo y las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y la confrontación entre Este-Oeste a partir de 1946.

Lugar: Aula Juan XXIII, Humberto Lobo y Río Rhin en la Colonia del Valle.

Horario: Jueves de 16:30 a 18 horas.

Fecha de inicio: 21 de agosto.

Informes: Teléfono 8401-5500 o al correo electrónico info@aulajuanxxiii.com

image002

Fuentes de las imágenes:

WIKIPEDIA. House of Valois. <http://en.wikipedia.org/wiki/House_of_Valois&gt;

LETRAHERIDO. Historia de la cartografía. <http://www.letraherido.com/170203historiacartografia.htm&gt;

JULIAGL. Documental-Apocalipsis-Segunda Guerra Mundial-National Geographic (Español).<http://www.juliangl.com/apocalipsis-segunda-guerra-mundial-national-geographic-espanol/> 

Anuncios

Hoy es historia: Dos revoluciones

Ana Portnoy

El Norte, Monterrey, N.L., 17 de julio 2014. Sección Vida pág. 9  

¿Se imagina vivir sin iphone, ipad, ipod, icloud? ¿Sin electricidad, automóvil, avión? ¿Sin radio, tele, cine? Ahora imagínese viviendo a la intemperie o en una cueva,  siguiendo a los animales de los que se alimenta y viste, recolectando semillas y elaborando sus propios utensilios de piedra, madera o hueso. Acechado constantemente por animales salvajes.

Las transformaciones más radicales que ha vivido la humanidad han sido las revoluciones neolítica e industrial. Ninguna fue súbita o violenta, pero fueron revolucionarias por el impacto que tuvieron, desde lo económico, político y social hasta el sistema de creencias, el desarrollo tecnológico y el conocimiento que generaron. Ambas en su momento mejoraron las condiciones de vida del hombre y modificaron la naturaleza.

En el Neolítico -alrededor del décimo milenio aC.- inició la agricultura y la ganadería que aseguraron el abastecimiento de alimentos, lo que permitió el sedentarismo y el crecimiento demográfico. Pequeños poblados se convirtieron en grandes ciudades surgiendo las primeras civilizaciones. La sociedad se especializó y estratificó, inició el comercio y surgieron religiones que rindieron culto a dioses protectores de las cosechas. Durante milenios la vida cotidiana, el trabajo de la tierra, los oficios, el conocimiento del cosmos y los modelos políticos se mantuvieron tal y como se habían desarrollado en ese período.

La otra gran revolución, en la cual nosotros seguimos inmersos, es la que inició en Inglaterra a mediados del siglo XVIII con el desarrollo de la tecnología a través de la mecanización y el desarrollo del motor de combustión interna. La economía, hasta entonces rural basada en la agricultura y el comercio dio paso una nueva de carácter urbano  e industrializada que transformó todos los aspectos de la vida, desde lo cotidiano hasta la forma de gobierno y los modelos de pensamiento.

Del trabajo manual y la transportación en carretas se pasó a la fabricación industrial y el transporte en trenes, barcos y aviones que pusieron en contacto todos los confines del planeta. Surgieron nuevas clases socio-económicas, nuevas ideologías y modelos políticos y, con el avance científico, nuevos medicamentos, acceso a alimentos y medidas higiénicas que han resultado en un acelerado crecimiento demográfico: 7,200,000,000 de personas habitamos el planeta, 6 mil millones más que en 1800.

Así como la revolución neolítica duró varios milenios, la industrial lleva casi tres siglos y sus avances siguen transformándonos. El vertiginoso desarrollo de nuevas tecnologías está haciendo realidad lo que hace pocos años era ciencia-ficción y plantean, como fue con el proceso de sedentarización, grandes retos a la vida cotidiana, a las relaciones interpersonales, a los paradigmas culturales y religiosos, al contexto laboral y al ejercicio del poder. El cambio continuo es la característica de nuestro tiempo.