Hoy es historia: 90 años de vida judía en Monterrey

Ana Portnoy

El Norte, Monterrey N.L., a 28 de diciembre 2015. Sección Vida, pág.11.

Gracias a la política de puertas abiertas que el gobierno mexicano mantuvo hasta los años 1930 llegaron a todos los estados de la República miles de inmigrantes procedentes de Europa, Asia y América Latina.

En 1924 vivían en Monterrey 6 familias judías y 30 jóvenes solteros procedentes de Europa Oriental quienes en diciembre de 1925 constituyeron oficialmente el Club Social Hatikva –Esperanza- en un local en las calles de Isaac Garza y Zaragoza convirtiéndose en el centro de la vida judía en la ciudad. Ofreció clases de español para los inmigrantes, actividades culturales y recreativas, servicios religiosos y programas de estudio vespertino con contenidos judaicos para los niños que acudían a las escuelas de la localidad. De ese esfuerzo se fincaron las bases para inaugurar 10 años después el Colegio Hatikva (hoy Nuevo Colegio Israelita de Monterrey).

Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial arribaron al noreste 17 judíos alemanes que lograron escapar del régimen nazi. Se establecieron en el rancho San Gregorio cerca de Saltillo, mudándose a Monterrey pocos años después. Tras la Segunda Guerra Mundial, algunos sobrevivientes del Holocausto arribaron a la ciudad.

Con la llegada del Rabino Moisés Kaiman en 1944 todas las necesidades religiosas quedaron resueltas. Hasta su fallecimiento en 2012 fue el dirigente espiritual de la Comunidad Israelita y la importancia de su participación en la vida regiomontana queda testimoniada en la plaza que en su honor erigió el gobierno del Estado en el Parque Fundidora en 2009.

En los años 1940, al urbanizarse el poniente de Monterrey, las familias judías se establecieron en la colonia Vista Hermosa en donde se construyó el edificio comunitario que alberga la escuela, la sinagoga y el club deportivo-social que constituyen el Centro Israelita de Monterrey, A.C. Fue inaugurado en 1953.

La comunidad judía está formada actualmente por 115 familias, muchas descendientes de aquellos inmigrantes que arribaron hace 90 años y otras que han llegado procedentes de la ciudad de México y de Sudamérica. Cuenta con una sinagoga ortodoxa siendo su dirigente espiritual el Rabino Zalman Libersohn; un colegio incorporado a la SEP que imparte los grados escolares de maternal hasta tercero de secundaria y que ha destacado por su alto nivel académico; así como un cementerio en la colonia San Jorge.

La Comunidad Israelita de Monterrey es totalmente solidaria con la sociedad nuevoleonesa y forma parte del Consejo Interreligioso del Estado de Nuevo León. Plenamente integrados a la vida económica, social, educativa y cultural de Monterrey, los miembros de la comunidad se consideran, y son considerados, orgullosamente regios.

Hoy es historia: Septiembre 1846: Monterrey en guerra.

Ana Portnoy

El Norte, Monterrey N.L.,edición virtual, 23 de septiembre 2015.

El 13 de mayo de 1846 estalló la guerra mexicano-norteamericana bajo el argumento del Presidente James Polk que el ejército mexicano había iniciado las hostilidades al cruzar el río Nueces, entonces el límite entre el estado de Texas, incorporado a Estados Unidos en 1845, y México.

Sin embargo, esta injusta guerra en la que nuestro país perdió el 55% de su territorio fue provocada por la ambición expansionista del país vecino que a través de la doctrina del Destino Manifiesto justificaba que su espacio continental abarcaba de océano a océano y en un momento en que se convertía en el destino de miles de europeos que huían del viejo continente por el crecimiento demográfico y las crisis económicas. Además, la fiebre del oro empujaba a colonos y gambusinos en la conquista del oeste y sin haber logrado convencer a México que vendiera sus territorios norteños, la única forma de apropiación sería a través de las armas.

Mientras que Estados Unidos se abocó a ganar la guerra logrando unidad de mando en cada campaña, México se enfrentaba a la defensa territorial en una situación crítica provocada por una larga anarquía interna, insurrecciones regionales y levantamientos indígenas además de falta de dinero, armas y soldados.

La campaña Río Bravo-Saltillo encabezada por el general Zachary Taylor, instigador de la guerra, le dio al ejército norteamericano el predominio en los estados de Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León asegurado el desembarco en la costa del Golfo para el avance a la capital. En este contexto la Metropolitana Ciudad de Monterrey cumplió 250 años de su fundación el 20 de septiembre de 1846: fortificada por órdenes del general Pedro Ampudia y sitiada por el ejército invasor. Ese día por la tarde el Gral. Worth condujo a sus tropas -6,500 soldados- hacia el cerro del Obispado y al amanecer del día 21 iniciaron los combates en El Fortín y la Tenería. El ejército defensor contó con 5,600 hombres.

La batalla de Monterrey duró 4 días. Los combates llegaron a librarse casa por casa, con una valerosa resistencia de los regiomontanos incluyendo a mujeres como María Josefa Zozaya, de cuya participación queda el testimonio de José Sotero Noriega – “El sitio de Monterrey en 1846” incluido en el texto Nuevo León ocupado de Miguel Ángel González Quiroga y César Morado-: “Sublime como las heroínas de Esparta y de Roma, y bella como las deidades protectoras que se forjaban los griegos [quien] se presenta … entre los soldados que peleaban en la azotea; los alienta y municiona; les enseña a despreciar los peligros. La hermosura y la categoría de esta joven Ie comunicaban nuevos atractivos: era necesario vencer para admirarla, o morir a sus ojos para hacerse digno de su sonrisa. ¡Era una personificación hermosa de la patria misma: era el bello ideal del heroísmo con todos sus hechizos, con toda su tierna seducción!“.

Aunque la defensa de Monterrey fue heroica, la ciudad capituló el 24 de septiembre.

A pesar del heroísmo mexicano en las batallas de Churubusco y Molino del Rey y la defensa del Colegio Militar en Chapultepec un año después, la ciudad de México fue ocupada por los estadounidenses.

Por el Tratado de paz Guadalupe Hidalgo México cedió a Estados Unidos los territorios de California, Nevada, Utah, Nuevo México, partes de Arizona, Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma fijándose la frontera en el Río Bravo. A su vez Estados Unidos pagó 15 millones de dólares por daños al territorio mexicano durante la guerra. No sería expolio sino compensación.