Fuente: MrZoller. Magna Carta en You Tube:
<www.youtube.com/watch?v=wUVnpe8uffs&feature=related>
Fuente: MrZoller. Magna Carta en You Tube:
<www.youtube.com/watch?v=wUVnpe8uffs&feature=related>
Fuente: MrZoller. Dark Ages. En You Tube:
<www.youtube.com/watch?v=Tr2oj9hxszY&feature=mfu_in_order&list=UL>
El principio del fin
Fuente: trashgu. La caída del imperio romano de Occidente. Tomado de BBC, The Fall of Rome. En You Tube:
<www.youtube.com/watch?v=UkG-gu9TUTY&feature=related>
Fuente: glondono66. Ubicación del tema del mito. En Slideshare: <http://www.slideshare.net/glondono66/ubicacion-del-tema-del-mito>
Documental del History Channel sobre la historia de las cruzadas parte 1.
Documental del History Channel sobre la historia de las cruzadas parte 2.
Hallan inscripción en árabe de las Cruzadas.
El Universal, 15 de noviembre de 2011. <http://www.eluniversal.com.mx/cultura/66954.html>
La placa de mármol gris, del siglo XIII, lleva el nombre del emperador Federico II, líder de la Sexta Cruzada que se autocoronó rey de Jerusalén en el Santo Sepulcro.
La pieza estaba en un domicilio privado
Una inscripción en lengua árabe de las Cruzadas, algo hasta ahora inédito en Oriente Medio, fue hallada en un domicilio privado de Tel Aviv y descifrada, informó la Autoridad de Antigüedades de Israel.
La placa de mármol gris, del siglo XIII, lleva el nombre del emperador Federico II, líder de la Sexta Cruzada que se autocoronó rey de Jerusalén en el Santo Sepulcro, iglesia donde se sitúa el nacimiento de Jesucristo.
Los monarcas que abanderaron la conquista de Tierra Santa usaban generalmente el francés como lengua de comunicación y el latín como registro culto y para inscripciones. El latín era así la lengua usada en las placas de las fortalezas o templos que edificaron desde su llegada a las murallas de Jerusalén, en 1099, hasta el fracaso definitivo, en 1271.
Federico II era, sin embargo, un rey “distinto”, que tomó parte de Tierra Santa sin derramamiento de sangre, hablaba árabe con fluidez y llenó su corte de musulmanes, explicó uno de los responsables del descubrimiento, Moshe Sharón.
Antes de recibir las llaves de Jerusalén de manos del sultán egipcio Al-Kamil a raíz de un breve armisticio firmado por ambos en 1229, el emperador mandó fortificar el castillo de Yafa, localidad costera hoy anexa a Tel Aviv, pero entonces importante vía marítima de acceso a la zona.
Federico II mandó entonces colocar en los muros del castillo dos inscripciones con el mismo texto: una en latín (como era habitual entre los monarcas cruzados) y otra en árabe, en sintonía con su cercanía a dicha cultura, señaló Sharón. La inscripción, datada textualmente en el “1229 desde la encarnación de nuestro señor Jesús el Mesías”, enumera los títulos del emperador, excomulgado por el papa Gregorio IX.
Respecto a la placa en latín, aunque sólo queda una pequeña parte, ya en el siglo XIX se atribuyó a Federico II, en cuyo palacio principal de Sicilia no ha sido hallado ningún rótulo en la lengua del Corán.
La pieza en árabe fue hallada hace tiempo en Tel Aviv; la pasada semana se descifró su contenido tras un “complejo proceso”.
Fuente: José Luis Lucas Saorín. Razón y Fe en la Edad Media: siglos I-XIV. En Slideshare: <http://www.slideshare.net/denobisipsis/razn-y-fe-de-san-agustn-al-medievo>
Fuente: sawwen. Constantino I-Fin de las Persecuciones Cristianas. En You Tube: <www.youtube.com/watch?v=x_NEqmOc3Ak>
Los cinco meses de excavación permitieron hallar estatuas de la diosa egipcia Isis y del dios greco-egipcio Serapis.
Los arqueólogos han sacado a la luz la primera basílica de la era romana construida en Alejandría, anunciaron funcionarios egipcios.
Detalle de la excavación arqueológica
Según voceros del Consejo Supremo de Antigüedades, la basílica fue construida sobre las ruinas de un templo de la era tolemaica, que finalizó con la muerte de Cleopatra en el 30 antes de Cristo.
Colleen McCullough. México: Planeta Internacional. 2009.
La atracción que la historia romana, en particular el turbulento siglo I aC. en el que el imperio reemplazó la vida republicana no se limita a la famosa película que la bellísima Elizabeth Taylor protagonizó con Richard Burton en 1963 y que causó revuelo no sólo por el lujo y el costo de la filmación, sino también por la pasión
que los artistas llevaron de la pantalla a sus vidas personales y que no fueron nada privadas, sino muy públicas, como queremos imaginar que fue la pasión entre la misma Cleopatra y Julio César y, después, Marco Antonio.
Esta popularidad también aumentó con la muy bien ambientada serie televisiva sobre Roma, creada por Bruno Heller, John Millus y William. J. MacDonald que en dos temporadas -2005 y 2007- abordó la guerra civil entre Pompeyo y Julio César, la guerra civil y el triunfo de Octavio en Egipto a través de los ojos de dos legionarios, Lucio Voreno y Tito Pulo.
De hecho, en revistas de divulgación popular abundan los artículos sobre Cleopatra, sobre la búsqueda que hoy en día se lleva a cabo de su tumba, sobre si su belleza fue legendaria o más bien sus cualidades intelectuales y su agradable conversación causaban mayor impresión que su físico poco agraciado. El número de julio 2011 del National Geographic le dedica uno de sus artículos.
La autora Colleen McCullough ya había cobrado popularidad hace más de treinta años con su novela El Pájaro Espino. Antonio y Cleopatra constituye el último volumen de la enciclopédica serie de novelas históricas “Masters of Rome” (“Amos de Roma”) que se empezaron a publicar hace 21 años .
La investigación que realizó la autora sobre la política, los personajes, la vida cotidiana, los alimentos, las tácticas bélicas y las relaciones familiares debe haber sido un trabajo titánico pues se pueden corroborar los acontecimientos históricos y las biografías de los personajes principales en fuentes primarias y secundarias, con las libertades que la novela tiene en la reconstrucción de diálogos, escenas de la vida privada y los pensamientos de los protagonistas. No se debe olvidar que no es un libro de historia sino una obra semi-ficcional en la que se incluyen expresiones en latín para una mejor ambientación del período de que trata –y también para que McCullough demostrar su erudición. Afortunadamente la traducción se puede encontrar en un glosario al final del libro-. Este texto va más allá del romance entre la reina egipcia y Marco Antonio, triunviro de Roma en los últimos años de la vida republicana y de la guerra civil que hundieron en la turbulencia a los romanos y sus instituciones en el siglo I aC.
Tras el asesinato de Julio César en 44 aC, la lucha por el poder del extensor imperio romano va a confrontar a los primos Marco Antonio y Octavio que junto con Lépido se dividen el territorio, sin dejar de ambicionar las regiones que tocaron a cada triunviro, especialmente el rico Egipto cuya producción de trigo podría alimentar a todas las legiones y a la población italiana.
La novela histórica Antonio y Cleopatra constituye el último volumen de la enciclopédica serie “Masters of Rome” (“Amos de Roma”) escrita por Colleen McCullough. La obra va más allá del romance entre la reina egipcia y Marco Antonio, triunviro de Roma en los últimos años de la vida republicana y de la guerra civil que hundieron en la turbulencia a los romanos y sus instituciones en el siglo I aC.
La investigación que realizó la autora sobre la política, los personajes, la vida cotidiana, los alimentos, las tácticas bélicas y las relaciones familiares debe haber sido un trabajo titánico pues se pueden corroborar los acontecimientos históricos y las biografías de los personajes principales en fuentes primarias y secundarias, con las libertades que la novela tiene en la reconstrucción de diálogos, escenas de la vida privada y los pensamientos de los protagonistas. No se debe olvidar que no es un libro de historia sino una obra semi-ficcional en la que se incluyen expresiones en latín para una mejor ambientación del período de que trata –y también para que McCullough demostrar su erudición. Afortunadamente la traducción se puede encontrar en un glosario al final del libro-.
En este contexto, la historia de amor de Cleopatra tanto con Julio César como con Marco Antonio no se limita a una emoción, o una pasión, sino que tiene una fuerte motivación política. Primero salvaguardar una cierta autonomía de su reino ante la voracidad romana y evitar que Egipto se convierta en provincia del imperio y, tras la muerte de César, la preocupación de Cleopatra por su primogénito Cesarión, hijo natural suyo y del dictador romano, a quien ve no solo como faraón de la dinastía ptolemáica, sino también como gobernante en Roma al considerar que como hijo de Julio César tenía mayor legitimación que Octavio, apenas reconocido como hijo adoptivo y heredero del romano en su testamento.
A través de los avatares de la novela, nos encontramos con un Marco Antonio decepcionado de César, por no haberlo nombrado sucesor, quien desprecia a
Octavio pero en vez de demostrar su genio militar va de francachela en francachela para caer enamorado primero de la fortuna de Egipto y después de la reina-faraón Cleopatra VII con quien engendrará tres hijos.
Por otra parte, queda clara la relación en Roma de Octavio y el Senado, la sutil manera como se va haciendo del poder y de la popularidad, la influencia política de su esposa Livia y el papel de Marco Agripa como su general más hábil, el mismo Agripa del que queda la dedicatoria en el fronspicio del Panteón.
Colleen McCullogh, como lo demostró hace más de treinta años, es una narradora excepcional, la trama está llena de intrigas, descripciones precisas, con personajes bien definidos en su ambición y poder.
Ana Portnoy
En cada momento de la historia, los pueblos que vivieron en los límites de la civilización, con hábitos e idiomas distintos fueron considerados incivilizados, salvajes y violentos, dispuestos a acabar con los progresos y beneficios de la vida en esa sociedad.
Los griegos consideraron bárbaros a todos los pueblos no helenos y los romanos, que intentaron conquistar territorios que habitaron diversos pueblos, los que consideraron casi como animales salvajes, antropófagos y con poderes infernales en el campo de batalla.
Los bárbaros fueron, sin embargo, los extranjeros, que en muchos casos influyeron en la gestación de la cultura clásica, o que pretendieron inmigrar o conquistar a las grandes civilizaciones con la que colindaban o con las que competían por mercados, finalmente fundando nuevas culturas al fusionarse con sus antiguos enemigos.
Las tribus que terminaron con el Imperio Romano de Occidente en el siglo V dC. ya moraban en Europa mil quinientos años antes. También controlaron regiones en Asia y en África y fueron pueblos con un gran poderío militar, una desarrollada organización política y habilidades diplomáticas.
Fue tal su poderío que Julio César decidió no intentar la conquista de Germania y establecer una frontera definitiva con ellos.
Estos pueblos bárbaros –vándalos, alanos, suelvos, francos, godos, ostrogodos, visigodos- tuvieron una estructura social y económica que los mantuvo unidos y les permitió subsistir. No llegaron a ser romanizados y mantuvieron sus tradiciones e idiomas.
Los pueblos godos, nómadas procedentes de Polonia que se desplazaron hacia el sureste de Europa, presionaron a los romanos que lograron contenerlos.
Los visigodos lograron derrotar al emperador Valente en el año 378, aunque el imperio romano de Occidente logró sobrevivir 98 años más.
Las tensiones entre romanos y bárbaros fueron inevitables. Sin embargo, los invasores no pretendieron repartirse el imperio, más bien empezó una forzada convivencia entre ellos.
Muchos de ellos se integraron al ejército y a la administración romanos y gran cantidad de godos sirvieron como soldados mercenarios, aprendiendo así el latín y los modos y costumbres latinos.
Sin embargo, la llegada de los hunos acabaría siendo catastrófica para el imperio. Procedentes de Asia, eran jinetes implacables que arrasaban con los territorios conquistados. Se enfrentaron a los visigodos a los que arrojaron al Oeste de Europa.
A mediados del siglo V su caudillo Atila mantuvo en jaque a los romanos, llegando con sus ejércitos a las puertas de Roma. Finalmente en 476 otro pueblo bárbaro, los herúlos, depusieron al último emperador, Rómulo Augusto.
Los pueblos invasores se repartieron el gran botín que representó el imperio romano occidental. Los visigodos se asentaron en España y los ostrogodos en Italia. Con este repartimiento de tierras y con su conversión al cristianismo inició la Edad Media. Por lo tanto, en el origen de los estados europeos actuales están subsumidos los pueblos extranjeros que terminaron con la hegemonía romana.
Durante la Edad Media, otros pueblos considerados también bárbaros amenazaron a Europa. Nuevamente la guerra y los saqueos fueron su forma de vida, como fue el caso de los vikingos del norte, grandes navegantes que zarparon de Escandinavia entre los siglos VIII y XI y llegaron hasta el Mar Negro y las costas de Norteamérica. En muchas ocasiones, sus invasiones fueron en realidad movimientos de migración y en el siglo X se establecieron en las cosas del noroeste de Francia, cristianizándose y pasando a la historia como normandos. El nombre de la región perdura hasta la fecha.
Otros invasores fueron los mongoles, potente coalición de tribus cuyo caudillo fue Genghis Kahn. El imperio mongol abarcó China y Rusia y llegaron a invadir Europa y el Cercano Oriente. Con un ejército muy disciplinado y despiadado, el poder de la Horda de Oro se mantuvo durante más de dos siglos. Su crueldad fue legendaria: en el año 1221 masacraron en pocos días a más de un millón y medio de civiles de la ciudad persa de Nishapur construyendo con las cabezas de sus víctimas varias pirámides. La catedral de San Basilio en el Kremlin ruso conmemora la derrota definitiva de los mongoles a manos de Iván IV a mediados del siglo XVI.
La historia de los bárbaros es, por ello, fundamental para entender la historia de Europa, especialmente el establecimiento de pequeños estados cuyas fronteras actuales, en muchos casos, corresponden con los antiguos límites entre las tribus.
Tal vez de esas remotas experiencias perdure el miedo al extranjero y los procesos de aculturación y de integración muchas veces forzados han sido una constante en la historia de la humanidad.
Fuentes de las imágenes:
Tania Abraham. Moscú Rojo en Revista espacial.org. <http://www.espacial.org/miscelaneas/sociedad/moscu1.htm>
Antonio García Sánchez. Ego Roma. El imperio romano. <http://roma-mardecastilla.blogspot.com/2008/02/el-imperio-romano-crisis-y-cada.html>
Mundo historia. Imperio Mongol, porque no todo fue guerra y muerte. <http://www.mundohistoria.org/blog/articulos_web/imperio-mongol-porque-no-todo-fue-guerra-muerte>
Wikimedia Commons tomado de Ewan ar Born file:Grandes invasions Empire romainfr.svg. <http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Invasiones_bárbaras_Imperio_romano-es.svg>