Exposición «El pecado y las tentaciones en la Nueva España» en el Museo de Historia Mexicana

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Ofrece museo ‘doctrina’ con arte del Virreinato.

 Teresa Martínez.

El Norte, Monterrey, N.L., 20 de marzo 2013. Sección Vida, pág. 9.

Muestra Museo de Historia Mexicana obras novohispanas. Abren esta noche la expo ‘El pecado y las tentaciones en la Nueva España’

 Cuando un católico se confiesa ante el sacerdote ocultando sus pecados, el Ángel de la Guarda se entristece y el demonio exclama: «¡Éste es mío!».

El mensaje cruzó dos siglos proveniente del Virreinato y se encuentra plasmado en el óleo «La buena y la mala confesión», integrante de la expo «El pecado y las tentaciones en la Nueva España», que abre hoy a las 19:00 horas en el Museo de Historia Mexicana.

Pintura, escultura y arte utilitario que sirvieron de herramientas para inculcar a los novohispanos principios de la fe católica se ubican en la planta baja del recinto.

 «Lo que se pretende es mostrar de qué manera durante la época del Virreinato (del siglo 16 al 18), la Iglesia católica enseñó la doctrina cristiana a la población novohispana sobre qué significaba pecar o tener tentaciones. Que todo esto involucraba el bienestar de la sociedad», detalló la curadora María del Consuelo Maquívar.

Las 80 obras se dividen en seis núcleos: lucha entre el bien y el mal, doctrina de la Iglesia sobre el pecado original, la redención del género humano, la doctrina del pecado en la Nueva España, el camino de la salvación y el juicio final.

Originada en el Museo de Guadalupe, de Zacatecas, la exposición es un esfuerzo entre varias instituciones, como Conaculta y el INAH. Sus curadores son Violeta Tavizón Mondragón, Rosa María Sánchez Lara, Enrique Javier Nieto, además de Maquívar, todos especialistas en arte colonial.

 La pintura que data de 1709, «El árbol de la vida», de Cristóbal Villalpando, es una de las piezas que abre el recorrido. En el óleo sobre tela se representan la salvación de los pecados humanos con la escena de Adán y Eva cuando fueron expulsados del Paraíso.

 El consumo del pulque, del chocolate o escuchar ciertos ritmos musicales fueron actos considerados pecados porque incitaban a la gula y al erotismo. Esto se alude a través de recipientes y canciones mostradas en una de las salas.

Reflexionar acerca de las piezas será fácil para los visitantes, pues al lado de las piezas hay una cédula con una lectura general de la obra. En el caso de las pinturas se detalla quiénes son los personajes, los elementos y su significado.

 La expo abrirá sus puertas hoy a las 19:00 horas con una charla entre las curadoras Maquívar y Tavizón, y la directora del Museo Guadalupe, Rosa María Franco.

 ARTE EN CORTO

 El pecado y las tentaciones en la Nueva España

 – Con 80 piezas de arte virreinal se tocan la lucha entre el bien y el mal, la doctrina eclesial sobre el pecado original, la redención, la doctrina del pecado en la Nueva España, el camino de la salvación y el juicio final.

 – El guión busca adentrar al espectador en la forma de evangelizar a través del arte, usada por los misioneros españoles en los siglos 16, 17 y 18.

 – Planta baja del Museo de Historia Mexicana hasta el 28 de julio.

 

Kugel de zanahoria

El Kugel (se pronuncia Kugl o Kigl) es un budín horneado muy popular entre los judíos de origen ashkenazita (europeo).

imagesGeneralmente se elabora con fideos de huevo –lokshn– o papas cocidas, aunque también se hace con pan ácimo –matza– calabacitas, manzanas, espinacas, brócoli, camotes o zanahorias y se suele servir en el festejo del Shabbat (Sábado) y en festividades del calendario hebreo.

Similar en su origen etimológico al Gugelhupf alemán –pastel de levadura-, el término se refiere a su forma redonda original.

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Fuente: Wikipedia <http://en.wikipedia.org/wiki/Kugel&gt;

Kugel de zanahorias

Ingredientes

1/2 kilo de zanahorias cocidas a temperatura de ambiente

1 taza de azúcar

1 taza de harina de arroz -Tres Estrellas-

1 taza de leche evaporada

1 barra de mantequilla de 125 gms. a temperatura de ambiente

3 huevos separados y a temperatura de ambiente

1 cucharadita de vainilla

1 cucharadita de royal

Manera de hacerse

Precalentar el horno a 170 grados centígrados.

Licuar las zanahorias con la leche evaporada

Batir la mantequilla a suavizar, agregar el azúcar, vainilla, las yemas, la harina y el royal. Agregar las zanahorias

Batir las claras a punto de turrón e incorporar a mano a la mezcla anterior.

Verter en un refractario engrasado y enharinado y espolvorear encima con corn flakes granulados.

Hornear por 45 minutos o hasta que empiece a dorar. Se puede servir caliente o tibio.

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«Anticuerpos. Obras de Fernando y Humberto Campana 1989 – 2009» en MARCO

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Primera retrospectiva de los hermanos Campana la cual reúne las obras más representativas del trabajo de estas dos grandes figuras del diseño contemporáneo.

Su rico lenguaje visual está firmemente arraigado en su nativa tierra, Brasil, el cual se ve reflejado en los colores, formas, materiales y texturas que utilizan para crear piezas que proyectan la exuberancia de la flora tropical, las raíces de la cultura brasileña e influencia surrealista.

Organizada por Vitra Design Museum, la muestra está compuesta de mobiliario, trajes, esculturas, objetos de uso cotidiano e instalaciones.

 CURADURÍA: Mathias Schwartz–Claus.

MUSEOGRAFÍA: Estudio Groenlandbasel.

SALAS: 1 a la 4 / Planta alta.

DURACIÓN: Del 22 de marzo al 16 de junio, 2013.

TÉCNICAS: Mobiliario, escultura, objetos de uso cotidiano, fotografía y video.

 

Del Antiguo Régimen a la Revolución Francesa

Fuente: Francisco Ayén. De la crisis del Antiguo Régimen a la Revolución Francesa. En Slideshare: <http://www.slideshare.net/fjas30/de-la-crisis-del-antiguo-rgimen-a-la-revolucin-francesa-presentation?from_action=save&gt;

 

En vivo desde el Met de Nueva York: la ópera Parsifal de Richard Wagner

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 «Parsifal», la última ópera de Wagner llega este sábado 2 de marzo al Luis Elizondo.

EN VIVO DESDE EL MET DE NUEVA YORK

Jonas Kaufmann protagoniza al inocente que encuentra la sabiduría en la nueva concepción escénica que François Girard brinda a la última obra maestra de Wagner. Sus compañeros en el escenario, todos reconocidos wagnerianos, son Katarina Dalayman como la misteriosa Kundry, Peter Mattei como el malherido Amfortas, Evgeny Nikitin como el malvado Klingsor, y René Pape como el noble caballero Gurnemanz. Dirige la gran orquesta del Met Daniele Gatti.

 No te pierdas esta nueva producción de la casa de Ópera más famosa del mundo y sé parte de los cientos de miles de espectadores unidos en las transmisiones «En Vivo desde el Met de Nueva York».

BOLETOS EN TAQUILLAS DELA UDITORIO Y A TRAVÉS DEL SISTEMA TICKETMASTER.

INFORMES: 8358.4051

TICKETMASTER: 8369.9000

– Boletos desde $105 pesos
– Estudiantes: 50% presentando su credencial

Richard Wagner y “Parsifal”, su última ópera

Dr. Fernando Treviño Lozano[1].

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 VIDA DEL AUTOR

 Wilhem Richard Wagner, nació en Leipzig, Reino de Sajonia, el 22 de mayo de 1913 y murió en Venecia, Reino de Italia, el 13 de febrero de 1883. Conmemoramos pues durante este año, doscientos años de su nacimiento.

Fue, ante todo, un músico alemán de gran trascendencia, sobre todo por sus obras del género operístico; pero además se distinguió como poeta, dramaturgo, ensayista, crítico, pensador y activista político.

Vino al mundo como el noveno hijo del matrimonio de Carl Friedrich Wagner y de Johanna Paetz. Su padre falleció trágicamente seis meses después de su nacimiento. Su madre volvió a contraer nupcias el año siguiente con el actor y dramaturgo Ludwig Geyer. Fue precisamente de su padrastro que adquirió el gusto por el teatro.

Sus estudios musicales los inició en Leipzig entre 1828 y 1831. Fue durante estos años el los que obras como la Séptima y la Novena Sinfonías de Beethoven, así como la ópera “El Cazador Furtivo” de Carl María von Weber, causaron un fuerte y duradero impacto en el joven Wagner. De hecho, en su quehacer musical fue quien llevó el romanticismo temprano de compositores como los citados, a alturas insospechadas en las que la pasión y las emociones fueron el centro de gravedad de la música como arte. Además acuñó el concepto llamado “Gesamtkunswerk” u “obra de arte total”, en la que pretendía que se fusionaran todos los géneros artísticos en un solo momento y lugar. Así pues, sus óperas, más que seguir los patrones convencionales de la historia o de la época, pretendían sintetizar la música, la literatura, la danza y las artes visuales. Wagner las llamaba “Dramas Musicales”.

Durante su vida, el músico entró en contacto con la obra del filósofo alemán Arthur Schopenhauer, misma que tuvo una gran influencia en su pensamiento político y estético.

Sus ideas simpatizaban con el incipiente socialismo, así como con el antisemitismo. Fueron estos los factores que lo llevaron a cambiar frecuentemente de residencia, no solamente dentro de la aún no unificada Alemania, sino en países como Suiza y Francia. Adicionalmente, su situación financiera fue habitualmente muy precaria, por lo que era víctima constante de persecución por parte de sus acreedores. El compositor y pianista Franz Liszt, amigo de él y admirador de su obra, lo sacó frecuentemente de apuros financieros y lo ayudó en algunas de sus muchas huidas por acosamientos políticos o económicos.

A partir de 1864, Wagner entabló un fuerte lazo de amistad con el Rey Luis II de Baviera, apasionado admirador de la obra de Wagner, quien pagó sus cuantiosas deudas del momento y le construyó un teatro en la ciudad de Bayreuth. Esta obra arquitectónica fue concebida por el propio Wagner y acondicionada con todo lo necesario para representar sus óperas de la manera que él las había soñado. Hoy en día, aún se celebra anualmente en esa ciudad un festival con montaje de las obras del genial músico, mismo que es dirigido y administrado por sus descendientes.

Tres fueron las mujeres más importantes, sentimentalmente halando,  en la vida del compositor. Su primera esposa Wihelmine (Minna) Planer, fue una actriz de quien Wagner se enamoró en 1834; contrajeron nupcias en 1836, pero el matrimonio terminó en divorcio en 1862. Años antes de este fatal desenlace, alrededor de 1852, el matrimonio Wagner estuvo viviendo en una finca que les prestaba el comerciante en sedas Otto Wesendonk, admirador ferviente del músico. Mathilde, esposa de Otto, era una poetisa con quien Wagner desarrolló un tórrido romance, aunque ninguno de los dos quería poner en riesgo sus respectivos matrimonios. La obra conocida como “Las Canciones Wesendonk” son musicalizaciones de cinco poemas que Mathilde le envió a Wagner “para que éste le diera su opinión”. Fue en esta época que el músico abandonó lo que estaba haciendo para trabajar en su magnífica ópera “Tristán e Isolda”, cuyo argumento gira en torno de un amor imposible. Una carta de Wagner a Mathilde fue interceptada por Minna en 1852 y esto puso punto final al episodio.

 Concluido su romance con Mathilde y divorciado de Minna, Wagner comenzó una aventura amorosa con Cósima Liszt, hija de su amigo el pianista y esposa del director orquestal Hans von Büllow; una mujer 24 años menor que él, pero quien aún casada con von Bülow dio a luz a tres hijos de Wagner. Ante esta realidad, no quedó más remedio que el divorcio de Cósima, quien contrajo nupcias con Wagner en 1870. Ella fue su compañera hasta que el compositor falleció en 1883.

OBRAS OPERÍSTICAS

Como se mencionó anteriormente, Richard Wagner es casi exclusivamente recordado por su producción operística, ya sea como obras integrales o como fragmentos sinfónicos que aparecen en ellas, abarcando desde luego, las oberturas y preludios. Su primera ópera completa que llegó a escena fue “Las Hadas” de 1833. Le siguieron “La Prohibición de Amar” (1836); “Rienzi” (1840); “El Holandés Errante” (1841); “Tanhäuser” (1845); “Lohengrin” (1848); “Tristán e Isolda” (1859); “Los Maestros Cantores de Nuremberg” (1867); “El Anillo del Nibelungo” (1874) y “Parsifal” (1882).

Cabe hacer notar que “El Anillo del Nibelungo” es una tetralogía integrada por las siguientes obras; “El Oro del Rhin”, “La Valquiria” Sigfrido” y “El Ocaso de los Dioses”. Llevó a Wagner 26 años el componerla, ya que  inició los primeros bocetos  en 1848, pero no fue sino hasta 1874 que el ciclo completo pudo ser admirado por primera vez en Bayreuth. Esta magnífica y extraordinaria saga, no tiene parangón en la historia de la música.

OBRAS NO OPERÍSTICAS

La producción musical de Wagner suma más de cien obras, de lo que podemos deducir que además de sus óperas, existe una pléyade de composiciones que son prácticamente desconocidas o que se interpretan muy poco. Entre ellas, encontramos dos sinfonías, tres sonatas para piano, oberturas de concierto, piezas orquestales, cantatas, ciclos de canciones y arreglos de obras de otros compositores.

Sin embargo, su obra para la escena en forma de ópera es tan contundente y tuvo tal influencia en la música de su época y después de ella,  que asegura a Richard Wagner un lugar privilegiado dentro del firmamento musical.

PARSIFAL

Al igual que lo que aconteció con el ciclo de “El Anillo”, Parsifal tuvo un largo período de gestación: veinticinco años. El argumento está basado en el poema épico Parzival de Wolfram von Eschenbach, mismo que narra episodios de la vida de este Caballero de la Mesa Redonda de la corte de Rey Arturo. A él le fue encomendada la búsqueda del Santo Grial, para sanar los males que aquejaban a la Corte y al pueblo en tiempo del citado rey. Como era su costumbre, Wagner mismo escribió el libreto, una laboriosa tarea que le llevó muchos años y adicionalmente, desde luego, la música.

Los primeros bocetos los comenzó a elaborar en 1857, pero no fue sino hasta 1882 que la obra fue estrenada en el teatro Festspielhaus de Bayreuth. Durante treinta años, esta casa de ópera tuvo el monopolio de las representaciones de esta ópera, respetando deseos del propio Wagner quien no consideraba a “Parsifal” como una ópera sino como una “ceremonia”. Incluso llegó a pedir que no se aplaudiera en los intermedios, ni al final e la ópera, para respetar su carecer místico. Esta costumbre se mantuvo por muchos años.

El argumento gira alrededor de la Lanza Sagrada que atravesó el costado de Cristo en la Cruz, así como del Santo Grial del cual existen dos versiones; una que dice que se trata del cáliz que Jesús utilizó en la última cena y otra, que narra cómo un ángel recogió en esta copa la sangre que brotó del costado de Cristo crucificado. En la ópera, se usa con la segunda connotación.

 A diferencia de la mayoría de las óperas de Wagner, Parsifal no se desarrolla en torno a una historia de amor. La gran mayoría de los personajes son masculinos (Gurnemanz, Amfortas, Titurel y Kligsor) de voces graves y con partes musicales muy largas y extremadamente difíciles. El único papel femenino de importancia, la hechicera Kundry puede ser representada por una soprano o mezzo-soprano a quien la música le demanda profundas notas graves, así como poderosos agudos que hacen que sólo las más connotadas cantantes wagnerianas se atrevan a cantar. Parsifal, por su parte, es interpretado por un tenor heroico (de gran potencia vocal), cantando un papel largo y de gran intensidad, quien al final de la obra queda como guardián de la Lanza y del Grial. Adicionalmente, la ópera incluye pasajes corales masivos, interpretados por voces a las que frecuentemente se les demanda el utilizar todo el rango de sus respectivas tesituras. Finalmente, el compositor requiere de una orquesta reforzada, de grandes proporciones, especialmente en las secciones de cuerdas y metales, así como la inclusión de campanas.

Con esta creación impar, Wagner se despidió de la composición operística. A doscientos años de su nacimiento, no podemos más que admirar el trabajo de quien dedicó los mejores momentos de su vida a la creación de obras inmortales, que sin duda alguna enriquecen notablemente el patrimonio cultural da la humanidad.


[1] El autor es director del ciclo “En vivo desde el Met de Nueva York”.

Este texto fue publicado en El Norte, Monterrey, N.L.,  23 de febrero de 2013, Sección Arte pág. 4 y una porción del mismo fue publicada en la revista electrónica del Campus Cultural del ITESM. Agradezco la gentileza del Dr. Treviño para reproducirlo en Gusto por la Historia.  

Inauguración de la exposición «Lucha libre, una historia jamás contada» en el MUNE

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Una Historia Jamás Contada se inaugura el miércoles 6 de marzo  en el Museo del Noreste,  MUNE,   a las 19:00 horas. Habrá una charla con el legendario Mil Máscaras  y los curadores de la exposición Christina Cymet y Orlando Jiménez.

La exposición reúne más de mil piezas entre máscaras, vestimenta, trofeos, juguetes y otros objetos que forman parte de la magia de este deporte espectáculo.

La apertura de la Sala será a las 20:00 horas y esperamos una considerable cantidad de luchadores que  han confirmado su presencia en el espacio, por lo que auguramos que este sea un encuentro de múltiples generaciones de gladiadores  del ring y  un festejo para los amantes de la lucha libre.

Hasta este momento, en México no se había contado la historia de la lucha libre como se ha logrado a través de esta exposición. Este año también se celebra el 80 aniversario  de haber sido reconocida como un  deporte profesional..

En la sala las personas podrán tomar fotografías únicamente sin flash.

 

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