El arte secuestrado

Ana Portnoy

Laberinto, Suplemento cultural del periódico Milenio, No. 632. Monterrey, N.L., 24 de julio 2015.

Unknown-1Una de las consecuencias de las guerras es el pillaje. Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis orquestaron una trama destinada al robo sistemático de obras de arte en toda Europa, sustraídas de las casas de familias de coleccionistas, muchas de ellas judías, así como de museos, castillos y monasterios que fueron trasladadas a Alemania con la intención de que engrosaran las colecciones de museo de arte europeo que Hitler planeaba crear en Linz.

Obras maestras de la pintura occidental viajaron en trenes bajo las bombas, fueron ocultadas en minas y sótanos, otras fueron a parar a manos de los jerarcas nazis y muchas más acabaron en el floreciente y turbio mercado del arte durante los años de la guerra e inclusive la posguerra. La pista de no pocas de ellas se perdió definitivamente, mientras que otras volvieron a manos de sus legítimos propietarios, recuperadas por las tropas aliadas. Tras el fin de la Guerra Fría y por medio de protocolos internacionales firmados por casi 50 países –los Principios de Washington de 1998, las directrices de la Alianza de Museos Americanos de 1999 y la Declaración de Terezin de 2009- inició un movimiento internacional para la restitución de las obras de arte que involucra a prestigiosas instituciones culturales que han tenido en sus acervos obras de proveniencia dudosa, muchas de ellas reclamadas por las víctimas o sus descendientes.

De las 650,000 obras robadas durante el régimen nazi entre 1933 y 1945, se estima que 100,000 siguen desaparecidas o han sido identificadas erróneamente. Las recientes campañas de identificación y restitución se enfrentan a una creciente resistencia de las instituciones de arte que aducen que las pruebas de la expropiación son incompletas, que ha transcurrido demasiado tiempo desde los hechos y que las obras maestras son, de todos modos, patrimonio público.

La dama de oro, la historia extraordinaria del Retrato de Adele Bloch-Bauer es la obra escrita por Anne-Marie O’Connor, publicada en español por Vaso Roto Ediciones, que narra cómo María Altmann recuperó parte del patrimonio artístico de su familia que había sido expoliado, eufemismo por no decir robado, por los nazis.

Los antecedentes del litigio inician en marzo de 1938, cuando Austria fue incorporada a través del Anschluss al Tercer Reich y las medidas antisemitas se aplicaron de inmediato a los 192,000 judíos del país. A través de la Vermoegensverkehrsstelle, la oficina para el control de bienes y responsable de la confiscación, se saquearon sus casas, considerándose sus objetos de valor propiedad del régimen hitleriano.

En Austria, a cinco meses de la anexión, Adolf Eichmann inició la llamada solución al problema judío consistente en deportar a los campos de concentración a la población judía, política que luego se implementaría en Alemania y en todos los países ocupados por los nazis. Para 1945 un total de 65,000 judíos austríacos habían sido asesinados y 130,000 forzados al exilio, incluyendo al padre del psicoanálisis Sigmund Freud, al pintor Oskar Kokoschka así como a empresarios, científicos e intelectuales.

Anne-Marie O’Connor ha sido periodista, corresponsal de guerra y autora de diversos textos sobre la vida cultural e intelectual en nuestros tiempos. Reportera de Los Ángeles Times en 2001 conoció a María Altmann quien había iniciado un proceso legal contra el gobierno austríaco para recuperar cinco cuadros de Gustav Klimt, entre ellos el retrato de su tía Adele Bloch-Bauer, obra considerada “la Mona Lista de Austria”.

La dama de oro es un fascinante libro resultado de una investigación acuciosa y exhaustiva que reconstruye fidedignamente el ambiente que rodeó a Gustav Klimt, exponente el movimiento secesionista austríaco de principios del siglo XX y quien pintó el espectacular cuadro de Adele l, encargado por su esposo Ferdinand en 1903 y concluye 103 años después, cuando el cuadro recuperado por su sobrina es vendido a Ronald Lauder, heredero de la famosa línea de cosméticos y quien por años ha intentado recuperar las obras de arte confiscada o robada por el régimen hitleriano a familas judías de Alemania y Austria. Lauder trabajó para ese objetivo mientras fue embajador de Estados Unidos en Austria, formó parte de la comisión designada por el entonces presidente de Estados Unidos Bill Clinton para examinar casos del expolio nazi y es miembro de la “World Jewish Restitution Organization”. El retrato de “Adele Bloch Bauer I” es la pieza central de la colección de Lauder en su Neue Galerie de Nueva York.

Al morir a los 94 años en 2011, María Altmann dejó un legado que trasciende el esfuerzo que hizo por recuperar las obras de arte expoliadas, pues el proceso legal que inició con su abogado Randol Shoenberg, nieto del famoso compositor, fue largo y pavimentado de artilugios por parte del gobierno austríaco para evitar la restitución de lo que era su herencia legítima. Tras siete años de litigios y al obtener el fallo definitivo que reconoció su derecho a recuperar el patrimonio de su familia en 2006 estableció un precedente tanto en la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos como ante el Derecho Internacional sobre la devolución de las obras de arte y los objetos que fueron el botín incautado por el hitlerismo, aún si éstos son considerados bienes estatales por algún gobierno.

Además de dar a conocer esa apasionante historia, La dama de oro nos permite reflexionar no sólo sobre las injusticias del pasado, sino también sobre nuestro tiempo.

Tras la tragedia del Holocausto se esperaría que hubiésemos aprendido la lección de los riesgos a los que lleva la intolerancia y la discriminación. El siglo XX, y al parecer el XXI también, se caracterizan por los genocidios, desde el poco conocido cometido en Namibia en 1904, el armenio en Turquía en 1915, el régimen del Pol Pot en Camboya en los años 1970, el llevado a cabo en Guatemala hace 30 años, las matanzas de tutsis y hutus en Ruanda y la limpieza étnica de los serbios contra los musulmanes en Bosnia en los 90’s. Hoy en día Estado islámico persigue y masacra a chiitas, cristianos y yadizis en Irak y Siria bajo conceptos, como lo hicieron los nazis, de limpieza étnica.

El libro también nos hace preguntar qué es lo que la obra de arte representa que conduce a su apropiación de manera ilegal, como los saqueos arqueológicos, o bien a su destrucción sin tomar en cuenta la riqueza cultural que representan, como sucedió con los talibanes en Afganistán hace una década y ahora con el Estado Islámico que lleva a cabo ataques deliberados contra la historia y la cultura milenarias de Irak y Siria, destruyendo y expoliando ojetos milenarios para hacerse de recursos, justificándolo como una limpieza cultural, como también sucedió durante el nazismo con la quema de libros, el robo y la destrucción de obras de arte.

 

 

Hoy es historia: Arte rupestre

Ana Portnoy

El Norte, Monterrey, N.L., a 16  julio 2015. Sección Vida, pág. 11.

Las pinturas rupestres son la primera manifestación artística considerándose las cuevas de Altamira “la Capilla Sixtina del arte cuaternario”.

Localizadas en Santander fueron descubiertas en 1868. Marcelino Sanz de Sautola, aficionado al naciente estudio prehistórico, las visitó por primera vez en 1875. En sus Breves Apuntes anotó: “Completamente desconocidas… cuando entré por primera vez fui con seguridad de los primeros que las visitaron. Ya existían las pinturas”. En su momento no les dio importancia y menos las supuso obra del hombre prehistórico. Tres años después volvió con su hija dispuesto a excavar buscando objetos de sílex y restos óseos.

A pesar de la escasa iluminación, la niña observó en el techo manchones ocres que formaban figuras de animales. Al señalárselos, Sanz se sorprendió y llegó a la conclusión que databan del tiempo en que los hombres vivieron en cavernas.

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Las representaciones eran sumamente realistas con detalles de astas y colmillos, incluyendo animales ya inexistentes en Santander como mamuts, renos y elefantes, lo que le dio más certeza sobre su antigüedad. Sin embargo sus conclusiones fueron recibidas con gran escepticismo por parte de la comunidad científica.

El descubrimiento de Altamira cambió los conceptos que se tenían de la Prehistoria. El conocimiento del hombre paleolítico dejó de ser meramente teórico y a través de las pinturas se empezó a analizar su medio ambiente, su forma de vida, sus creencias y su mentalidad. Son evidencia del despertar del hombre al mundo de la representación como medio para manifestar inquietudes y temores.

El origen de las pinturas está íntimamente ligado con principios primitivos de magia y animismo. A través de la representación de los animales y su cacería el hombre pretendía asegurar su captura pues de ella dependía su sobrevivencia. También se les ha considerado el inicio de una concepción religiosa en la forma de culto al tótem, el espíritu propicio de la tribu. Por estos dos motivos es un arte realista que muestra la sensibilidad y creatividad de hombres que habían sido considerados salvajes y violentos.

En México se han hallado pinturas rupestres en Baja California y en Tamaulipas. En Nuevo León se han encontrado milenarios grabados en piedra en Parás, García y Mina, evidencia de antiguos cazadores y recolectores seminómadas. En Boca de Potrerillos, a 60 kms al noreste de Monterrey hay más de 3000 petroglifos hechos hace 8 mil años.

El arte rupestre es la primera manifestación de pensamiento abstracto del Homo Sapiens. Su majestuosidad y realismo siguen impresionándonos. Como todo lo producido por el hombre, el arte es también fuente de la historia.

Próximos cursos otoño 2015

La civilización islámica

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Horario:  Martes de 10:30 a 12 horas.

Lugar: Instituto Mexicano de Ejecutivos en Finanza

Fecha de inicio: 11 de agosto 2015.

Informes: 8363-0109

 

Un viaje por México.

Módulo 2: El esplendor maya

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Horario: Miércoles de 11:30 a 13 horas.

Lugar: Fundación Educativa San José: Aula Juan XXIII.

Fecha de inicio: 12 de agosto 2015.

Informes: 8401-5500

Con opción  de  participar en un viaje de estudios  a Villahermosa, Palenque y Bonampak.

 

Europa siglo XX: El final de la Guerra Fría y los retos contemporáneos.

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Horario: Jueves de 16:30 a 18 horas.

Lugar: Fundación Educativa San José: Aula Juan XXIII.

Fecha de inicio: 13 de agosto 2015.

Informes: 8401-5500

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Arte y Sociedad en la historia de México

Para comprender el presente y tratar de esbozar el futuro, es necesario conocer nuestro pasado, por lo que este curso abordará desde los contextos político, económico, social, religioso y cultural cada uno de los períodos de la historia de México: Prehispánico, Colonial, Siglo XIX y Siglo XX.

Será impartido por cuatro especialistas en historia de México.

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Las colecciones inspiradas en Frida Kahlo

COLABORADORES ELLE / @ELLEMEXICO.

ELLE MÉXICO, Lunes 6 de julio 2015. <http://www.elle.mx/moda/2015/07/06/las-colecciones-inspiradas-en-frida-kahlo/> 

Hoy Frida Kahlo cumpliría 108 años de edad, y para conmemorar a la artista mexicana, presentamos cinco marcas que se han inspirado en ella para hacer sus colecciones.

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La pintora y poeta, casada con Diego Rivera y que vivió en la Casa Azul, no tuvo una vida fácil. Nacida en la Ciudad de México un 6 de julio de 1907, Frida Kahlo cumpliría hoy 108 años.

A través de sus pinturas, después de haber sufrido poliomielitis a corta edad, y a los 18 años un accidente que la dejó aplastada y con un pasamanos atravesado en el cuerpo, logró interpretar su sufrimiento.
Frida Kahlo iba en contra de todo y de todos, cosa que la convirtió en un ícono en su época. No creía en la moda europea y no seguía las tendencias. Al contrario, usaba ropa vibrante y típica mexicana, blusas holgadas, faldas largas, y hasta trajes para hombres. Su pelo lo agarraba en una corona de trenza con flores grandes para decorar, y sus grandes y gruesas cejas se hicieron famosas.

Hoy, años después, su estilo sigue siendo característico y único en todo el mundo. Ha sido tema de inspiración para grandes diseñadores y firmas, al igual que un parte aguas en el mundo de la moda en muchos sentidos. Estas cinco marcas han sido sólo algunas de las que se han inspirado en su estilo, sus pinturas y su manera única de ver y vivir la vida:

1. M Missoni: Ready to Wear Verano 2015
La firma italiana Missoni no se queda atrás usando a Frida Kahlo como inspiración. Con un aire geométrico en la colección, la marca se remonta al famoso Día de Muertos para crear diseños modernos pero mexicanos. Estampados con flores, animales y calacas fueron algunos de los protagonistas en los vestidos, así como bordados orgánicos. Hubieron alpargatas y sandalias con flores que le dieron el toque mexicano y campestre a la colección, al igual que telas como algodón y encaje.

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2. Valentino: Colección Resort 2015
Para esta colección, los animales y plantas que aparecían los autorretratos de Frida Kahlo fueron la inspiración. Se usó el algodón en maxi dresses, al igual que bordados sobre transparencias de plantas exóticas y algunas aves y animales, tales como aparecían en las pinturas de Frida. Las peasant blouses y faldas, fueron también piezas que resaltaron en la colección, demostrando el color y sabor de la cultura mexicana que tanto amaba la artista.

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3. Lena Hoschek: Primavera 2013
El legado de Frida Kahlo no tiene límites. La diseñadora austriaca Lena Hoschek la usó también como inspiración para su colección de primavera en el 2013, haciendo una pasarela llena de colores y movimiento. Usó telas dramáticas y en distintos tonos, haciendo honor al Día de Muertos y, además, las modelos llevaron las caras maquilladas de calacas. El pelo de las modelos iba con una corona de trenza y flores grandes, típica y reconocida firma de Frida Kahlo.

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4. Givenchy: Otoño 2010
Riccardo Tisci se inspiró en Frida Kahlo por primera vez en su colección de otoño 2010. El diseñador admitió que las ideas habían venido de las tres más grandes obsesiones de Frida: la religión, la sensualidad y la anatomía humana. La colección estuvo guiada por el esqueleto y los problemas que Frida tuvo con la columna vertebral, usando vestidos largos, estilizados y ajustados, con telas como encajes, transparencias, cristales y aplicaciones. Tisci después dijo que su colección, como todo lo relacionado con la pintora era: “una forma romántica de ver la muerte.”

5. Givenchy: Resort 2011
Más adelante, el diseñador de Givenchy volvió a inspirarse en la famosa artista, esta vez demostrando sus pinturas en los vestidos. Los colores que más usó fueron el rojo, el negro y el blanco, aunque también usó acentos con animal print. Usó transparencias y bordados, remontándose una vez más a la cultura mexicana.

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6. Naeem Khan: Ready to Wear Primavera 2014
Otro diseñador que usó a la famosa mexicana como inspiración fue Naeem Khan. Para su colección de primavera en el 2014, Khan se inspiró en el paisaje y la cultura mexicana y latina que tanto amaba Frida. Usó colores vibrantes y exóticos, resaltando lo más brillante de nuestro país y le dio el toque perfecto peinando a las modelos con la famosa corona de trenza que siempre llevaba la artista. El diseñador uso telas vaporosas y sencillas, encajes, bordados de flores y peasant blouses que le dieron un toque inspirador y artístico a la colección.

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Por: Mariana Rico/@marianaricod de Quién

Charla “El arte secuestrado: las últimas víctimas del Tercer Reich”

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Hablará del ‘arte secuestrado’.

Teresa Martínez

El Norte, Monterrey N.L.,  1 de julio 2015. Sección Vida, pág. 9

Maria Altmann recuperó en 2006 cinco obras de Gustave Klimt pertenecientes a su familia y robadas por los nazis en la Segunda Guerra Mundial.

Una de ellas es el retrato de Adele Bloch-Bauer, que inspiró la novela La dama de oro, de Anne- Marie O’Connor, publicada al español por Vaso Roto, y la película del mismo título protagonizada por Helen Mirren, a estrenarse el viernes.

A partir de un contexto más amplio, la historiadora Ana Portnoy dará la charla “El arte secuestrado: las últimas víctimas del Tercer Reich”, hoy a las 19:00 horas en el auditorio del Centro Cultural Plaza Fátima.

El ejercito nazi confiscó ilegalmente al menos 300 mil obras de arte a familias judías perseguidas durante la Segunda Guerra, detalló Portnoy.

“A partir de la Guerra Fría em- pieza un movimiento internacional de restitución de todas estas obras alos herederos o dueños legítimos”.

María Altmann, sobrinadeBloch-Bauer y encarnada por Mirren en el filme, logró recuperar las pinturas incautadas a sus tíos por los nazis en 1938.

En la charla de entrada libre, la historiadora también hablará de los ataques de los yihadistas del Estado Islámico a sitios arqueológicos de Siria e Iraq.

El libro tiene un costo de 325 pesos y se puede adquirir en librerías o en http://www.vasoroto.com.

Guerras pegan al arte mundial. 

Karen López

El Norte, Monterrey N.L., 3 de julio 2015. SecciónVida, pág. 17.

3225695En una guerra existe el riesgo de que desaparezca el registro histórico-artístico de una cultura, señala Ana Portnoy.

 En una guerra se pierden vidas inocentes y también existe el riesgo de que desaparezca el registro histórico-artístico de una cultura, señaló la historiadora Ana Portnoy.

La también académica trató el caso de las más de 600 mil obras de arte expoliadas por los nazis en la Segunda Guerra Mundial en su charla “El arte secuestrado. Las últimas víctimas del Tercer Reich”, en el auditorio del Centro Cultural Plaza Fátima.A partir del libro recientemente llevado al cine- La Dama de Oro, que narra la lucha de Maria Altmann, sobrina de la musa judía del pintor Gustave Klimt, Adele Bloch-Bauer, por recuperar el legado artístico familiar- Portnoy hizo un recuento de los daños culturales que dejan los conflictos.

También refirió el caso actual de la destrucción de museos y sitios arqueológicos por el Estado Islámico en Siria e Irak.

“¿Por qué es importante para algunos destruir la obra de arte? Hay algo más que motivos religiosos: saben el valor que concede Occidente al arte y quieren asustar acerca de lo que podría ocurrir.

“Lo que están destruyendo no es sólo patrimonio de Irak o Siria, es parte del patrimonio de la humanidad. El problema, al igual que sucedió con los nazis, con la expoliación y la destrucción del arte, es que nos van a dejar sin recuerdos”.

Destacó que, como en el caso del libro, muchas de las obras expoliadas pertenecientes a familias judías no han sido devueltas, sino que alimentan el inventario de museos como el Museo de Bellas Artes de Boston y el MoMa de Nueva York.

Vale oro su charla

Gino Rivera Saravia / Fotos: José Luis Rodríguez

El Norte, Monterrey N.L., 10 de Julio 2015. Suplemento Sierra Madre Págs. 48-53.

La historiadora Ana Portnoy de Berner charla sobre la expoliación de ‘La Mona Lisa Austríaca’, de Gustav Klimt, obra que sirvió de inspiración para la novela ‘La Dama de Oro’, de la estadounidense Anne-Marie O’Connor, publicadapor Vaso Roto Ediciones, editorial regia de Jeannette Lozano de Clariond

¿Qué representa el arte? ¿Qué es lo que conduce a su apropiación, aunque sea de manera ilegal?
La familia Bloch- Bauer sufrió la expoliación por los nazis de lienzos del pintor austríaco Gustav Klimt, entre ellos “Retrato de Adele Bloch-Bauer I”, conocido también como “La Mona Lisa Austríaca”, que inspiró a la periodista estadounidense Anne- Marie O’Connor a contar la historia de su recuperación a través del libro “La Dama de Oro”.

En apoyo a la presentación de la novela, publicada en México por Vaso Roto Ediciones, que pertenece a la regia Jeannette Lozano de Clariond, la historiadora Ana Portnoy de Berner ofreció la charla “El Arte Secuestrado: Las Últimas Víctimas del Tercer Reich” en el Centro Cultural Pla- za Fátima, el 1 de julio.

Ahí, principalmente ahondó en el tema del ambiente beligerante por el que estuvo rodeado la obra pictórica, y trató el caso de las más de 600 mil obras de arte expoliadas por los nazis. “Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis orquestaron una trama destinada al robo sistemático de obras de arte de toda Europa, sustraídas de las casas de familias de coleccionistas -muchas de ellas judías-, así como de museos, que iban a ser trasladas a Alemania con la intención que engrosaran las colecciones del museo que Adolf Hitler planeaba crear en la ciudad de Linz.

“Obras maestras de la pintura occidental viajaron en trenes, fueron ocultadas en minas y en sótanos, otras fueron a parar a manos de los jerarcas nazis y otras muchas acabaron en el floreciente y turbio mercado de arte”, contó Portnoy al inicio de la conferencia, frente a un auditorio que lució lleno.

Ése fue el destino de lienzos de Brueghel, Rembrandt, Goya, Van Gogh, Cézanne, Renoir, Picasso, entre otros.
De esta manera, agregó, después de más de 50 años de la derrota del Tercer Reich, Austria inició la restitución del arte robado, por lo que María Altmann -de cuya familia fue incautada la colección artística en 1938- decidió tomar los pasos necesarios para la recuperación del retrato de su tía Adele Bloch-Bauer, expuesto en la galería Belvedere en Viena, junto con otros cuatro cuadros de Klimt que habían sido parte de la colección de su familia.

O’Connor -siendo reportera de Los Angeles Times en 2001- entrevistó a Altmann sobre el proceso legal que había iniciado, publicando el artículo que sería el embrión del libro.

“’La Dama de Oro’ es un fascinante libro, resultado de una investigación acuciosa y exhaustiva, con un cuerpo bibliográfico digno de una disertación doctoral y con información obtenida por las entrevistas a María que O’Connor llevó a cabo desde el 2001 hasta el 2006, así como la correspondencia que mantuvo con la so- brina de Altmann hasta el 2009.

“La autora reconstruye fidedignamente el ambiente que rodeó a Gustav Klimt, exponente del movimiento secesionista austríaco de principios del siglo 20 y quien pintó el espectacular cuadro de la bella judía Adele, encargado por su esposo Ferdinand en el año 1903”, señaló.

Esta historia, añadió, ahonda en la belle époque en Austria, el ambiente cultural y artístico en torno a Klimt y a su musa, la anexión de Austria al Tercer Reich, la forzada emigración de miles de judíos austríacos y la deportación a campos de concentración de otros miles más; la expoliación de obras de arte a cargo del nazismo, el Holocausto y el dificultoso proceso legal por el que la heredera pasó tras siete años de enfrentar al estado austríaco.

Durante la charla, la historiadora también hizo hincapié en la ‘limpieza cultural’ que realiza el Estado Islámico en Irak y Siria, comparando esta destrucción y este despojo de acervo cultural con los que hicieron los nazis.

Arte recuperado

Actualmente, “Retrato de Adele Bloch-Bauer I” se expone en Neue Galerie New York, tras haber sido comprado por Ronald Lauder, heredero de la línea de cosméticos Estée Lauder y miembro de World Jewish Restitution Organization, por 135 millones de dólares.

Las otras piezas de Klimt, recuperadas por Altmann, fueron subastadas Christie’s en noviembre de 2006, en tan sólo 6 minutos, por 192.7 millones de dólares. El segundo óleo de Adele fue adquirido por un particular en la subasta y, desde el año pasado, se exhibe en el Museum of Modern Art de Nueva York, en un préstamo a largo plazo.

De 600 mil obras robadas durante el régimen nazi entre 1933 y 1945, se estima que 100 mil siguen desaparecidas o han sido identificadas erróneamente, aseguró la historiadora.

 

 

 

 

La muerte de Napoleón

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Simón Leys.

Barcelona: Anagrama, 1988.

Al investigar o enseñar historia, un punto de partida es que no hay “hubiera” en los acontecimientos, es decir, los hechos fueron como fueron, con sus causas y consecuencias y no hay tal cosa como “¿qué hubiera pasado si…?”. Sin embargo, en un planteamiento hipotético que permita explorar escenarios posibles, la pregunta “¿qué tal si…? pueden permitirnos considerar otros factores de análisis así como desenlaces. Por supuesto que el discurso histórico se debe sostener en los sucesos acontecidos tal como fueron y avalados por fuentes y evidencias para que las conclusiones no sean meras hipótesis.

Pero con una novela las posibilidades son otras. El autor puede partir de un hecho real y explorar alternativas a través de la ficción. Y este es el caso con La muerte de Napoleón de Simón Leys.

El autor parte del supuesto ¿qué habría pasado si Napoleón se hubiera escapado de Santa Helena para recuperar su imperio? Este planteamiento hipotético se ha hecho no sólo del gran corso, sino también sobre Hitler -con varias teorías sobre si los restos calcinados encontrados en el búnker eran efectivamente los suyos o si logró escapar a América del Sur- y en México persisten quienes creen que Emiliano Zapata sobrevivió la emboscada en 1919 y siguió recorriendo montado en su caballo blanco los caminos del sur.

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En este texto, una conspiración secreta montada con precisión milimétrica lleva a Santa Helena a un soldado muy parecido a Napoleón a quien suplanta, en tanto éste logra escapar de la isla-prisión tomando el nombre de Eugène Lenormand. Tras un largo viaje desde Suráfrica al norte de Europa como grumete en un barco, esperaba desembarcar en Bordeaux donde lo esperaría un contacto para llevarlo a París y encabezar la toma de poder. Pero a último momento el capitán recibe la orden de seguir navegando hasta Amberes y a la hora de desembarcar ni hay contacto, ni Lenormand tiene pasaporte y suficiente dinero para poder llegar a Francia.

Así inicia la novela que presenta las desventuras de Napoleón. Cinco años después del desmoronamiento de su imperio pocos parecen reconocerlo. Como turista visita Waterloo, escenario de su última batalla y se topa, apenas cinco años después del suceso, con una versión apócrifa de los hechos.

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Cuando finalmente llega a París, tiene que vivir como un hombre más del montón a costa de la amabilidad de la viuda de un teniente de su antiguo ejército. De los brazos de la emperatriz Josefina y de la archiduquesa María Luisa pasa a los de una vendedora de melones. ¡Su genio de estratega lo aplica en qué calles vender la fruta!

Entre los viejos soldados que se reúnen en la casa de la marchanta sólo uno parece reconocerlo, justo aquel que estará celoso de la relación que se desarrolla entre Lenormand y la mujer. Para advertirle lo que le espera si revela su identidad, lo lleva a un manicomio donde muchos no sólo se creen Napoleón sino que se le parecen más que él. Todavía optimista, espera el momento oportuno para revelarse y dar su golpe maestro pero su doble fallece prematuramente en Santa Helena, corriendo la noticia como reguero de pólvora por toda Francia. Imposible ahora develar su verdadera personalidad.

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Simón Leys fue el nombre de pluma de Pierre Ryckmans, catedrático de literatura china de las universidades Nacional de Australia y de Sydney. Colaboró con artículos sobre literatura y sobre China contemporánea en The New York Review of Books, Le Monde y Le Figaro Littéraire. Por sus obras recibió numerosos premios como el Renaudot, el Femina, el Guizot y el Christina Stead por obras de ficción.

De esta novela en 2001 se hizo la película The emperor’s new clothes que ganó el Premio de la Audiencia en el Festival de Cine de Florida.

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Muy bien escrita y con gran sentido del humor, La muerte de Napoleón permite reflexionar sobre qué son la identidad, la reputación y la historia. La lectura de esta obra sirve como conmemoración a los 200 años de la batalla de Waterloo y el final del imperio napoleónico.

 

 

Hoy es historia: El sueño del Archiduque

Ana Portnoy

El Norte, Monterrey N.L., a   de junio 2015. Sección Vida. Pág. 11

Maximiliano, emperador de México, fue fusilado en el Cerro de las Campanas en junio de 1867.

Tras 40 años de inestabilidad política, asonadas, caudillismo, pérdida de la mitad del territorio y una deuda externa imposible de pagar, los monarquistas mexicanos consideraron que al país solamente lo salvaría un príncipe educado desde la cuna para gobernar.

En Eugenia de Montijo, esposa del emperador francés Napoleón III, encontraron un oído atento. Para ella un monarca católico en México frenaría las ambiciones del protestante Estados Unidos. Para su esposo, era la oportunidad de cobrar el adeudo y establecer un dominio colonial en América. Su candidato fue el archiduque austríaco, quien por su idealismo era el hermano incómodo del emperador Francisco José.

Maximiliano se pensó salvador de su futura nueva patria pretendiendo gobernar “el tiempo preciso para crear un orden regular y establecer instituciones…”. Su esposa Carlota sería emperatriz y no una princesa más, teniendo la misión de civilizar un pueblo considerado indómito.

Para la Iglesia, el imperio implicaba la recuperación de los privilegios arrebatados por las Leyes de Reforma y para los conservadores significaba la derrota de Juárez y la posibilidad de ser nobleza y corte imperial.

La coyuntura que permitió la intervención francesa fue la Guerra de Secesión norteamericana, 1861-1865, que impedía al poderoso vecino del Norte aplicar la Doctrina Monroe.

Nadie tomó en serio el compromiso del archiduque con el liberalismo.

Antes de desembarcar en Veracruz en mayo de 1864 Maximiliano intentó convencer a Juárez de que participara en su gobierno. El presidente rechazó colaborar con él, tachándolo de ambicioso, falto de honor y de ser agente de Napoleón III, asegurando que su deber era defender la soberanía nacional.

Ya en México, Maximiliano consideró a los indígenas como los primeros ciudadanos del país, promovió la tolerancia de cultos y no revocó las Leyes de Reforma. Por supuesto que se enemistó con la Iglesia y con los conservadores. Dos años después y sin lograr sus objetivos, Napoleón III le retiró el apoyo militar abandonándolo a su suerte. En Europa, buscando un respaldo que no encontró, Carlota enloqueció.

En mayo de 1867 y tras resistir 71 días el sitio de Querétaro con la poca tropa que le era leal, el emperador fue traicionado por su compadre Miguel López. Tras ser juzgado y a pesar de las peticiones de clemencia de las cortes europeas y del gobierno norteamericano, Maximiliano y los generales Tomás Mejía y Miguel Miramón –expresidente de México- fueron fusilados. Antes de morir dijo ”que mi muerte sirva para la nación y de una vez gane la paz y el entendimiento entre los mexicanos”.

Así terminó la aventura mexicana de un príncipe liberal.