Mujeres grandes, las mujeronas estupendas

Unknown

 Patricia Kelly y Alicia Ibergüengoitia.

 México: Editorial Sincronía Encuentros. 2014

En el México prehispánico se reconocía la vejez como la etapa de vida que iniciaba a los 52 años. A los hombres que alcanzaban una edad avanzada se les llamaba, “huehuetain” reverenciado anciano y a las ancianas “llamatzin” reverenciada anciana. Sus familias tenían la obligación de ver por ellos y también tenían el derecho de recibir ayuda del estado mexica. A quienes llegaban a la ancianidad en pleno uso de sus facultades mentales se les consideraba dueños del fuego, transmisores de valores y conocimientos y las ancianas eran vistas como el factor fundamental para la cohesión familiar, siendo valoradas como símbolos del linaje. Todavía en las comunidades indígenas y mestizas tradicionales las mujeres viejas suelen tener prestigio y poder que les da la experiencia de vida.

La longevidad ha sido una aspiración desde tiempos remotos, pero a medida que transcurren los años y la vejez se acerca, pasa de ser un anhelo a ser concebida como un período de enfermedad, pérdida de capacidades, depresión y dependencia.

Muchas de las definiciones del envejecimiento destacan sus aspectos negativos, resaltando la vulnerabilidad, la propensión a las enfermedades, la progresiva marginación. En esas condiciones es, como la define la antropóloga Marcela Lagarde “un cautiverio… la pérdida constante de condiciones de vida”. Y en el caso de las mujeres, en peores condiciones. De acuerdo al CONAPRED “las adultas mayores son el grupo con mayor vulnerabilidad en el Distrito Federal (y en las otras urbes) ya que viven las principales causas de discriminación: situación económica, género y edad. Empatada además con apariencia física”.

Somos una sociedad que por primera vez se enfrenta a una larga expectativa de vida gracias a los avances médicos y a la nutrición. Por primera vez el reto social no es cómo educar, alimentar y dar empleo a la población joven, sino qué hacer, cómo tratar, atender y dar oportunidades que impliquen calidad de vida a la población envejecente. La vejez hoy implica no saber cómo comportarse como persona mayor mientras que la sociedad no sabe qué hacer con sus ancianos.

Patricia Kelly y Alicia Ibergüengoitia nos presentan un muy necesario texto sobre cómo, a pesar que vivimos en una sociedad y en una cultura obsesionadas con la juventud, la belleza y la talla de ropa, en la que se tiende a pensar que la visión del mundo de un adulto mayor no vale como la de un hombre joven, hay una vida plena, productiva y llena de intereses para las mujeres “ mayores” cuando ya se ha llegado a la  séptima, octava y novena décadas de vida. Es más, con nuevas oportunidades de aprendizaje, de convivencia y de felicidad aún y cuando nos imaginamos que una mujer, después de una “cierta edad”, estaría confinada a su casa, a la espera de la visita de sus hijos y nietos, pegada a la tele y sin ninguna ilusión para los años que le quedan por vivir.

Las autoras han puesto sobre la mesa este tema tabú que pocos han abordado: el viejismo y cómo llegar a esta etapa de la vida en buenas condiciones y cómo vivirla productivamente a, particularmente en el caso de la mujer, a través del ejemplo de 26 mujeres mexicanas sobresalientes. Y viejas.

 Este no es un libro que solamente trata sobre los retos de la vejez. Es también un libro sobre el ser mujer en México en los siglos XX-XXI, el ser pioneras, el ser compañeras/ esposas/madres además de profesionistas con todas las exigencias, obligaciones y tensiones que esto significa. Mujeres que abrieron brecha y rompieron paradigmas, que han trascendido por sus obras y, además, que no se han cruzado de brazos esperando a la Parca. Hemos estado acostumbrados a que los señores mayores sigan activos: gobiernan, dirigen, participan, engendran. Pero en el caso de las mujeres “mayores” el estereotipo establece que ya están, o deberían estar, retiradas de una vida activa. Ellos, se piensa, tienen experiencia, inteligencia y hasta un cierto atractivo. Ellas, pues ellas son viejas, invisibles y sin voz.

LOS TESTIMONIOS

Todas las mujeres entrevistadas han sido pioneras en sus profesiones, han abierto camino a las siguientes generaciones en ámbitos que hace cincuenta o sesenta años eran exclusivamente coto masculino. Además de protagonistas de cambios sociales y de mentalidad, han sido testigos presenciales de acontecimientos que transformaron a nuestro país, desde el feminismo y la exigencia por la reivindicación de iguales derechos y oportunidades para las mujeres, el movimiento estudiantil de 1968 y la represión , la lucha por la democracia y la ciudadanización de la vida política, la participación en profesiones que no se concebían como adecuadas para una mujer que sería esposa y madre. Leer el libro es conocer la historia de México desde sus miradas, abarcando muchos contextos, de viva voz y espontáneamente.

Además, las entrevistas son, como lo anota Sara Sefchovich en el prólogo “testimonios vivos de lo que hoy se puede ser y hacer como mujer, joven o vieja”.

Entre las entrevistadas tenemos a:

8 que se han dedicado a las artes,

4 cuya labor ha sido la escritura

3 Activistas sociales

1 terapeuta sexual

3 Políticas/economista

2 que han dedicado su vida a las ciencias además de dos doctoras

1 Empresaria

1 Filósofa

1 antropóloga

 Todas ellas han tenido un gran reconocimiento por sus trayectorias profesionales.

 LA METODOLOGÍA

La técnica de la entrevista es una de las herramientas de investigación que más exigen de quien lleva a cabo la indagación. De trasfondo hay un trabajo de investigación sobre el tema, como lo evidencia la extensa bibliografía, al cual las entrevistas aportarán testimonios, formulación precisa de las preguntas, selección de los mejores. Informantes.

Implica un conocimiento previo de las circunstancias del entrevistado y de su trayectoria, una definición clara del propósito de la entrevista, una elaboración concisa de las preguntas, al mismo tiempo que una disposición a que se recorran temas no previstos. Las preguntas fundamentales fueron sobre cómo viven estas mujeres, cómo enfrentaron el envejecimiento y quiénes son sus modelos de vejez, cuáles son sus sentimientos y cómo es la relación con sus familiares.

Definido el proyecto y el método, se tiene que encontrar y seleccionar a quién entrevistar. En este caso, de 34 solicitudes, 25 aceptaron participar con sus testimonios. La vigésimo sexta informante es la antropóloga Marcela Lagarde que en la parte final del libro, establece el marco conceptual sobre el tema. Todas son mujeres que han trascendido en sus profesiones y que no claudicaron ante la expectativa que con la vejez ya no les quedaba nada por hacer.

El entrevistador debe saber escuchar respetuosamente lo que el informante aporta, para saber aprovechar oportunidades de formular nuevas preguntas. Y también tener una empatía por el entrevistado, procurar mantener una objetividad aún con el lenguaje corporal para no guiar las respuestas o juzgar lo que se dice. Es decir, no es un trabajo improvisado que se hace en una hora.

Y después, saber transcribir fidedignamente las respuestas sin tergiversar o manipular el testimonio, destacar las respuestas medulares es nuevamente un proceso de elaboración y reflexión que implica un esfuerzo muy preciso.

Las autoras hacen una brillante demostración de su maestría con esta técnica en un libro que además es muy ameno.

Las entrevistadas proceden de diferentes ámbitos y condiciones socio-económicas, de la capital como de la provincia . Hasta el año en que se llevaron a cabo las entrevistas, 2012, todas seguían activas.

El libro es un reconocimiento al empeño y a la capacidad en las tercera y cuarta edades.

ALGUNAS LECCIONES DEL LIBRO:

 LOS RETOS DE LA VEJEZ

  1. Pérdida de condición física
  2. Enfermedades
  3. Cansancio y lentitud
  4. El pesimismo
  5. La discriminación
  6. La violencia
  7. Accidentes
  8. Dificultad para encontrar trabajo

LO QUE PREOCUPA

  1. No haber previsto la longevidad
  2. Las condiciones de salud
  3. No ser una carga para la familia
  4. No molestar
  5. No depender, convertirse en “hijos de los hijos”
  6. Perder la autonomía y la independencia
  7. No tener tiempo suficiente para alcanzar todas las metas
  8. Contar con los recursos económicos para afrontar la vejez
  9. Soledad
  10. Abandono

LO QUE SE GANA AL SER VIEJO

  1. Pérdida de temores
  2. Poder dar a los demás, tener “la oportunidad de dar algo de sí mismos” (p. 55)
  3. La vida se aligera y es la oportunidad para disfrutarla

 LO QUE DEBE HACERSE COMO POLÍTICA PÚBLICA

  1. Generar una estrategia para enfrentar el cambio demográfico y una política nacional del envejecimiento.
  2. Establecer políticas públicas adecuadas que ofrezcan apoyos y recursos
  3. Legislación que garantice mejor vida a los ancianos. “ Cuando te sientes más débil, impotente para muchas cosas” como declaró Rosario Ibarra en su entrevista.
  4. Cultura y previsión geriátrica y gerontológica que anticipen las necesidades de la creciente población de viejos
  5. Servicios de salud no sólo paliativos sino preventivos que permitan un bienestar general: condiciones física y psicológica que den autonomía al anciano, con redes de socialización, seguros y servicios médicos
  6. Asegurar una vida digna y que económicamente sea viable para los últimos años de vida.
  7. Espacios de recreación para las personas mayores

 MODELOS DE ENVEJECIMIENTO

  1. Se ven en el hogar. ¿Cómo afrontó y vivió el envejecimiento la mamá? ¿la abuela? ¿Siguieron activas? ¿Cuál fue su estado de ánimo? ¿Su compromiso con la familia? Los modelos familiares educan en la experiencia de vivir la vida.
  2. Encontrar ejemplos de ancianos productivos y activos, modelos a seguir.

CONSEJOS PARA LLEGAR A UNA BUENA VEJEZ

  1. Quererse a uno mismo.
  2. Preparase para la vejez como una responsabilidad personal. El entusiasmo y la actitud ante la vida se establecen en la juventud.
  3. Tener metas y objetivos que alcanzar en las diferentes etapas de la vida. Establecer retos para cumplirlos y tener diversos intereses que entusiasmen. Querer seguir aprendiendo, es decir, nutrir al cerebro.
  4. No retirarse de la vida activa/productiva.
  5. Ánimo y espíritu de lucha: Querer seguir adelante
  6. Ejercicio
  7. Participar en la vida familiar/mantener las redes sociales/compañer@s
  8. Estado de ánimo positivo. ¿Querer ser comportate como “viejit@”?
  9. Adaptarse a los tiempos
  10. Prudencia
  11. Mantener rutina y disciplina, la vida normal

Las autoras concluyen estableciendo lo que se tiene que hacer: “Tenemos que trabajar en una cultura de aceptación de la vejez en general y de las mujeres en particular. Es necesario trabajar en políticas públicas pero también en proyectos personales de vida. En voz una de las entrevistadas, Anilú Elías Paullada: Hay que aceptar “esta nueva vida” sin darse de baja ni por vencido. Uno mismo puede ser el reto más grande: “Estoy tan acostumbrada a pelearme con esa otra, que es una huevona… porque esa otra no querría hacer nada, eso me ha ayudado a decir: “Tú, cállate, y ya sé que no vas a querer, o ya se que tú vas a deprimirte, pero yo no; ya se que tú te vas a enojar, pero yo no”. No compré los argumentos de esa otra, todo el mundo me decía: “Pero es que algún día te vas a quebrar durísimo”, y pues mira, lo estoy esperando”.

El país de las mujeres

el-pais-de-las-mujeres-9788492451944 . . Gioconda Belli Barcelona: Belacqua. 2010.

“El problema para mí no es lo que se piensa de las mujeres, sino lo que nosotras hemos aceptado pensar de nosotras mismas. Nos hemos dejado culpabilizar por ser mujeres, hemos dejado que nos convenzan de que nuestras mejores cualidades son una debilidad. Lo que tenemos que hacer es demostrar cómo esa manera de ser y actuar femenina puede cambiar no solo este país, sino el mundo entero”.

Viviana Sansón, presidenta de Faguas

¿Qué sucedería si en un país las mujeres llegaran a ejercer todos los ámbitos del poder?

¿Mejoraría la sociedad y habría mayor conciencia ciudadana?

¿Permitirían los hombres, acostumbrados a mandar y gobernar, que la presidencia, los ministerios, la policía y el ejército estuvieran en manos femeninas?

¿Que los delitos sexuales fueran castigados ejemplarmente en las plazas públicas?

¿Que la educación tenga como objetivos el contento de los docentes así como la responsabilidad compartida sobre la maternidad y las labores hogareñas?

¿ Que el objetivo del régimen sea la felicidad de los gobernados?

 El país de las mujeres,  novela de Gioconda Belli, ganó en el 2010 el premio hispanoamericano de novela “La Otra Orilla” del Grupo Editorial Norma gracias al “humorismo de su sátira política, la notable inventiva de la trama y la destreza de la autora para mantener la atención narrativa”, además de que: “en el panorama de la novela política latinoamericana ampliamente dominado por figuras masculinas, esta novela es una divertida e inesperada provocación”[1].

La historia sucede en Faguas, imaginario país latinoamericano, en el que las militantes del PIE (Partido de la Izquierda Erótica) “cansadas de pagar los platos rotos de tanto gobierno inepto, corrupto, manipulador” llegan al poder prometiendo limpiar al país, “barrerlo, lampacearlo, sacudirlo y lavarle el lodo hasta que brille en todo su esplendor” aspirando establecer una sociedad igualitaria “enriquecedora para hombres y mujeres”.

Con Viviana Sansón como presidenta, ministras y asesoras nacionales e internacionales y reemplazando los puestos habitualmente masculinos con mujeres militares y jóvenes policías, el país inicia un proceso de transformación. La teoría política de la gobernante establece que “ya hay mujeres presidentas. Eso no es novedad. Lo que no hay es un poder femenino. ¿Cuál sería la diferencia? Yo imagino un partido que proponga darle al país lo que una madre al hijo, cuidarlo como una mujer cuida su casa; un partido “maternal” que blanda las cualidades femeninas con que nos descalifican, como talentos necesarios para hacerse cargo de un país maltratado como este. En vez de tratar de demostrar que somos tan “hombres” como cualquier macho y por eso aptas para gobernar, hacer énfasis en lo femenino, eso que normalmente ocultan, como si fuera una falla, las mujeres que aspiran al poder: la sensibilidad, la emotividad. Si hay algo que necesita este país es quién lo arrulle, quién lo mime, quién lo trate bien”.

A través de diversas políticas el estado “ginocrático” pretende que los ciudadanos se conviertan en “cui-dadanos” cuya responsabilidad sea el cuidado de la Patria a través del empoderamiento de sus mujeres, el combate a la corrupción y la impunidad, el respeto a la inviolable libertad de mujeres y hombres, el fin de cualquier forma de discriminación, la transformación del lenguaje del odio y vocabulario denigrante para la mujer y la diversidad sexual, la educación igualitaria y una vida cotidiana en la que hombres y mujeres compartan el cuidado de los hijos y del hogar, del barrio y del país: es decir, encargados de “lavarlo y plancharlo”.

Los programas educativos tendrían como metas el contento de los educandos, la alfabetización obligatoria para mujeres analfabetas, talleres de “respeto y poder” para parejas víctimas de la violencia domestica y la carrera universitaria de Maternidad para hombres y mujeres.

De esta manera se alcanzaría el objetivo gubernamental del felicismo, “la felicidad per cápita como eje del desarrollo. Medir la prosperidad no en plata sino en cuánto más tiempo, cuánto más cómoda, segura y feliz vive la gente”. Alcanzando la felicidad, hombres y mujeres en plena libertad pueden “escoger y tener la oportunidad de utilizar la máximo sus capacidades innatas y adquiridas en beneficio propio y de la sociedad”.

 Por supuesto que no todos los hombres estarán dispuestos a ceder sus cotos de poder y buscarán la manera de deshacerse de las mujeres gobernantes y el nuevo estilo de hacer política.

 Y aunque sea una obra de ficción, El país de las mujeres es un buen ejercicio de la imaginación. ¿Qué tal que fuera posible?

 


[1] Carlos F. Chamorro. La ultima novela premiada de Gioconda Belli, El país de las mujeres. En  ElNuevoDiario.com.ni [19 de septiembre de 2010] <http://www.elnuevodiario.com.ni/especiales/83776>

El hombre que amaba los perros.

Unknown

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Leonardo Padura.

Barcelona: Tusquets

2009.

Novela histórica que parte de un excelente trabajo de investigación y permite conocer de qué manera se fraguó el asesinato de León Trotski en la ciudad de México en agosto de 1940.

Leonardo Padura, el reconocido escritor cubano que cobró fama internacional con sus novelas policíacas, en este trabajo mantiene el suspenso policíaco pero arraigado en un hecho histórico en el que los hilos asesinos manejados por Stalin llegaron al tranquilo barrio de Coyoacán en la ciudad de México. Apegado a los hechos, desmenuzando la personalidad y circunstancias de la víctima y su asesino, esclareciendo los porqués de la persecución antitrotskista, el lector se adentra en esta historia hábilmente estructurada y narrada en más de setecientas páginas casi olvidando que algunos personajes, diálogos y reflexiones son ficción.

Iniciando el relato en la Habana contemporánea conocemos a Iván, amagado por una vida llena de frustraciones, quien cuenta cómo conoció al extranjero Jaime López, que, sospechamos en conforme se avanza la lectura, es en realidad Ramón Mercader el asesino de Trotski. Ganándose su confianza, Iván recibirá como herencia de ese hombre que amaba a los perros una truculenta historia de conspiraciones cuyos escenarios van del exilio del Trotski en Alma Atá a la España convulsionada por la guerra civil, así como a la URSS tras la muerte de Stalin.

La obra sigue la vida cotidiana e intelectual de estos hombres, así como del entorno que les rodeó, dilucidando sus  ideales y sus desilusiones a través de una historia en la que los personajes reales y los ficcionales permiten comprender tanto la guerra fraticida que desgarró a España como el proceso por el cual Josef Stalin estableció un gobierno totalitario en la Unión Soviética persiguiendo y eliminando a los líderes bolcheviques y aterrorizando a la población del país para  afianzar su poder.

Los tres personajes principales, Iván, Ramón Mercader y León Trotski, comparten su amor por los perros, pero también su desilusión a los grandes ideales por los que estuvieron dispuestos a vivir, luchar y morir. La Cuba de Iván muestra el cansancio por un régimen que ha empobrecido a la población, sujeto a una vigilancia y una burocracia en la que la expectativa por la nueva sociedad ha sido sustituida por la resignación en “un país oscuro, paralizado y en vías de derrumbe” donde el objetivo diario es la sobrevivencia. Mercader, el joven combatiente comunista reclutado como agente para ganarse la confianza de Trotski y ejecutarlo, llegará finalmente a Moscú en los años 1950, desilusionado por el estalinismo y por la convicción de haber sido un títere para cobrar una venganza ajena. Y Trotski, el intelectual que organizó los soviets y el ejército rojo, el comunismo de guerra y el triunfo en la guerra civil, enemigo del zar rojo por la confianza y la cercanía que tuvo con Lenin, será traicionado por sus amigos y abandonado por sus seguidores, desilusionado por el cariz del régimen soviético que él ayudó a construir pues, a nombre del socialismo y de una sociedad para el Hombre Nuevo, se llevaron a cabo traiciones, represiones y genocidios.

El autor, como lo anota al final de la novela, quiso “utilizar la historia del asesinato de Trotski para reflexionar sobre la perversión de la gran utopía del siglo XX, ese proceso en el que muchos invirtieron sus esperanzas y tantos hemos perdido sueños, años y hasta sangre y vida”.

Nota: Desaparecidas desde 1939, en 2007 se encontraron en México tres cajas con cerca de 4,500 negativos de los corresponsables de la guerra civil española Frank Capa, Gerda Taro y David Seymour “Chim”, colección a la que se denominó “La maleta mexicana”. La exposición “El pasado revelado“en el Antiguo Colegio de San Ildefonso en la ciudad de México los mostrará hasta el 2 de marzo 2014.

Invisible de Paul Auster

UnknownEditorial Anagrama. 2009

Treceava novela del reconocido escritor norteamericano, está considerada como una de sus mejores obras. Y si bien es una obra de ficción, las reflexiones a que obliga nos hacen plantearnos  cómo establecemos qué es verdad y qué no.

Dividida en cuatro partes –las cuatro estaciones- y contada a través de distintos narradores la novela es la historia de Adam Walker, nacido el mismo año que el autor y brillante estudiante de la afamada Universidad de Columbia en Nueva York, su misma alma mater, quien aspira, cómo Auster, a dedicarse a la literatura.

Sin embargo, la obra no es una autobiográfica,  más bien la narración se va convirtiendo en un acertijo, puesto que de la trama hay distintos testimonios que coinciden pero que también se confrontan a través de distintas personas narrativas.

Dividida en cuatro partes –las cuatro estaciones-, la historia inicia en 1967 cuando Walker conoce a Rudolf Born, el controversial profesor visitante que está dispuesto a financiar una revista literaria que el joven dirigirá y su guapa novia Margot. El triángulo amoroso y el asesinato de  un joven que intenta asaltarlos trastocará la vida de Adam y la relación con Born.

La segunda parte describe el verano de ese año, cuando el protagonista comparte un departamento en Nueva York con su hermana, recordando juntos su infancia y la tragedia que los une, experimentando juntos el despertar de su sexualidad.

La tercera parte sucede más de 30 años después, cuando Walker, gravemente enfermo y sin haber alcanzado las glorias literarias a las que aspiró en su juventud, envía un manuscrito autobiográfico a James Freeman un antiguo compañero universitario, quien ya es un exitoso escritor para que lo publique como una novela cuyo título sería “1967”, el año definitorio. Habiendo concertado una reunión, finalmente Walker muere antes de que ésta pueda concretarse.

En la última parte de la novela, Freeman indaga sobre el manuscrito y trata de establecer la veracidad del testimonio, buscando a los personajes del pasado de Walker para corroborar la perturbadora historia

Pero ¿sucedieron en realidad los hechos que Walker cuenta? Cuando el autor indaga sobre la relación incestuosa que Walker afirma haber tenido, confronta la veracidad del testimonio. Y si tiene dudas sobre ésta ¿cuánto de lo que se cuenta sucedió en realidad y cuánto es imaginario?  ¿Sucedieron en realidad todos los hechos?

 Estos planteamientos van más allá del ámbito literario. Con la posmodernidad, los estudios subalternos, la acepción que los testimonios parten del lugar y de la mirada específica del observador, se acabó la noción de La historia como una construcción totalizadora que permitía una sola interpretación de los acontecimientos válida para todos. Y hoy también queda claro que en los testimonios de protagonistas y testigos presenciales la memoria puede jugar con la veracidad, especialmente con el transcurrir del tiempo ¿Cuánto de la experiencia personal, de la distancia del hecho, del lugar social, del sistema de valores inciden en la manera como recordamos el pasado? ¿Cómo se puede sustentar verazmente un acontecimiento?

En una entrevista Paul Auster declaró: “La verdad es una de las cosas más frágiles del mundo, no sabemos qué sucede realmente. Incluso nuestra propia memoria se destruye mientras trabaja nuestra experiencia. Y descubrimos más cosas conforme nos hacemos mayores. Si yo fallo, si me equivoco al recordar cosas, y es mi propia vida, ¡imagínate cómo son las consideraciones que hace la gente! Es fascinante. La memoria juega con nosotros¿dondé está la verdad? Este es el libro de lo invisible. Tal vez la verdad es invisible[1].

Por supuesto, en el ámbito de la novelística el autor puede dejarnos abiertas las posibilidades de resolución de la trama, inclusive, mantener las dudas y las incógnitas y quedará en el lector llegar a una conclusión. En la narración histórica es necesario corroborar la veracidad de las fuentes para que el texto no se convierta en una obra de ficción.

Algunos textos sobre la historia criptojudía

Alberro, Solange. Inquisición y Sociedad en México 1571-1700,  México: Fondo de Cultura Económica.`1998.

 Alessio Robles, Vito. Bosquejos históricos. México: Polis. 1938

Antín, F.Vida y muerte de la Inquisición en México (1a Ed.) México: Editorial Posada. 1973.

Bel Bravo,, María Antonia. Sefarad. Los judíos de España. Madrid: Sílex, 2001.

__________________. Los judíos de España.   A modo de conclusión.  2001   http://www.sefarad.f2s.com/textos/conclusion.htm <http://www.sefarad.f2s.com/textos/conclusion.htm&gt;

Ben-Sasson, , H. H. Historia del pueblo judío, Tomo 2. Madrid, Alianza Editorial. 1991,

 Bonnín, Pere. Sangre judía. Españoles de ascendencia hebrea y antisemitismo cristiano.Barcelona: Flor del viento. 1998.

Fletcher, Richard. Moorish Spain. Berkeley, University of California Press, United States, 1993.

 Gitlitz, David. “Nexos entre los Criptojudíos Coloniales y Contemporáneos” Revista de Humanidades: Tecnológico de Monterrey, No. 5, 1998.

Gojman de Backal, Alicia.  Conversos en la Nueva España, su idealismo y perseverancia. México: UNAM. 1976.

 GONZÁLEZ, Salinero Raúl. El antijudaísmo cristiano occidental. Madrid. Editorial Trotta, S.A, 2000.

 Greenleaf, Richard E. La Inqusición en Nueva España, siglo XVI. México: Fondo de Cultura Económica.1995.

Halevy, Schulamit  (1996). “Manifestations of Crypto-Judaism in the American Southwest” (Jewish Folklore & Ethnology Review 1996). <http://www.cs.huji.ac.il/~schalevy/sch/anusim.html > [2002, 12, 03]. Ella tiene la página electrónica: anusim.com en donde ha publicado varios de sus textos sobre el tema.

Lewin, Boleslao La inquisición en México. México: Editorial Jose M. Cajica JR. S. A. 1967.

Liebmann, Seymour.Los judíos en México y América Central  (Fe, llamas e Inquisición). México: Siglo Veintiuno Editores S.A. 1971.

______________.  The Enlightened. The writings of Luis de Carvajal, el Mozo. Coral Gables: University of Miami Press. 1967.

______________. The Great Auto de Fe of 1649. Kansas: Coronado Press. 1974.

Liebman Jacobs, Janet. Hidden Heritage. The legacy of the Crypto-Jews. Berkeley: University of California Press. 2002.

Muñiz-Huberman, Angelina. La Lengua Florida. México, D.F., Editorial Fondo de Cultura Económica, 1997.

Raphael, David T. The Conquistadores and Crypto-Jews of Monterrey. California: Carmi House. 2001.

 Santos, Richard G. Silent Heritage. The Sephardim and the colonization fo the Spanish North American frontier. 1492-1600. San Antonio, Texas: New Separad Press. 2000.

Synan,  Edward. A. Los Papas y los Judíos en la Edad Media. New York., Editorial Macmillan, Estados Unidos, 1965.

Toro, Alfonso. La familia Carvajal (1a. Ed.) México: Patria. 1977.

 Toro, Alfonso. Los Judíos en la Nueva España . México: Archivo General de la Nación y Fondo de Cultura Económica. 1982.

 Turberville,  A. S. La inquisición española. México D.F., Editorial Fondo de Cultura Económica, quinta reimpresión, México, 1971.

Uchmany, Eva Alexandra. La vida entre el judaísmo y el cristianismo en la Nueva España, 1580-1606. México: Archivo General de la Nación y Fondo de Cultura Económica. 1992.

 

La hija del tiempo

UnknownJosephine Tey.

Barcelona: Serie Negra de RBA.2012

La verdad, se dice, es hija del tiempo.

Hace unas semanas, en las excavaciones en un estacionamiento en la ciudad de Leicester en Inglaterra, se encontraron los restos del último rey de la dinastía Plantagenet, Ricardo III (1483-85), acusado de haber asesinado a sus jóvenes sobrinos, hijos de su difunto hermano el rey Eduardo IV y considerado el mayor el legítimo heredero del trono.  William Shakespeare, contemporáneo a la reina Elizabeth I, en 1592 llevó el crimen al escenario teatral,  y por ello esa truculenta historia, una más de los testimonios de violencia en las sucesiones reales, llega hasta nuestros días.

kingrichard08rv1La reconstrucción del rostro del rey, sin embargo, no aparenta ser la de un desalmado asesino, sino más bien la de un tipo bonachón que bien podría quedarse con sus sobrinos una tarde cualquiera.

En 1951 la novelista Josephine Tey, nombre de pluma de la escocesa Elizabeth Mackintosh, publicó la novela histórico-policíaca La hija del tiempo sobre un detective del Scotland Yard, Alan Grant, quien hospitalizado y en proceso de recuperación después de un grave accidente, muy aburrido por contemplar el techo de su habitación y ávido de encontrar un entretenimiento para pasar los largos días de tedio que le esperan, encuentra un motivo para aplicar sus habilidades investigativas al recibir una postal de Ricardo III tomada de la colección pictórica de la Galería Nacional. Su objetivo será demostrar si ese rey fue efectivamente el monstruo que cometió el abominable crimen. Los esqueletos de dos jovencitos, los llamados príncipes de la Torre de Londres, fueron localizados en 1674, enterrados en una escalinata y se considera que eran los hijos de Eduardo IV.

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Con ayuda de un joven investigador norteamericano quien puede hacer la búsqueda bibliográfica y la consulta de fuentes primarias en el Museo Británico, Grant empieza a preguntarse las cuestiones fundamentales del quehacer historiográfico: ¿qué tan fidedignos son los testimonios de un acontecimiento? ¿cómo se construye la “verdad” histórica?¿cómo se vivió el hecho por aquellos contemporáneos a lo sucedido? ¿coinciden las versiones con la historia “oficial”? ¿a quién beneficia esa “verdad”?

Esta novela, además de muy entretenida y con un tema que hoy vuelve a ser actualidad, es prácticamente un manual de metodología de la investigación histórica. El oficio de historiador tiene mucho en común con el trabajo del detective: seguir las pistas, cuestionarse sobre su validez, entender el trasfondo de la información, contrastar la versión oficializada con otras interpretaciones, reconstruir el contexto y el hecho. Y en las universidades británicas, se utiliza para ejemplificar que mucho de la narrativa historiográfica es un asunto de interpretación.

La hija del tiempo está considerada como una de las mejores novelas policíacas de todos los tiempos y fue nuevamente publicada en el 2012. Con los hallazgos de Leicester será nuevamente un éxito.

Por cierto, la desaparición de los últimos herederos al trono de la dinastía Plantagenet benefició a Enrique Tudor quien fue coronado rey de Inglaterra en 1485. Éste fue el padre de Enrique VIII y abuelo de Elizabeth I.