El arte de la palabra escrita

Ana Portnoy

Un momento crucial en la historia de la vida civilizada fue el desarrollo de la escritura. La historia de la humanidad tiene un antes y un después del registro escrito de la información.

El término Prehistoria denomina al larguísimo periodo de tiempo desde que aparece el homo sapiens sapiens -nuestra especie- hasta alrededor del tercer milenio A.C. en que surgen los primeros registros a través de pictogramas o ideogramas, ya sea grabados en piedras, pintados en cortezas de árbol o pieles de animales o inscritos con cuñas en tablillas de barro y que lentamente condujeron al desarrollo de alfabetos y grafías tal y como los conocemos hoy en día.

¿Por qué surgió la necesidad de registrar, preservar y trasmitir información?

Para el hombre primitivo, la sobrevivencia en un medio hostil en el que  seguía el rumbo que tomaban los animales de los cuales se alimentaba implicó la necesidad de trasmitir los conocimientos de cazar, curtir, recolectar y curar de manera oral y de generación en generación. De esta manera se inculcó el conocimiento sobre cómo hacer instrumentos, cómo rendir culto a las fuerzas de la naturaleza, cómo sanar y cómo inhumar. Durante decenas de milenios el progreso del conocimiento se vio limitado por las precarias condiciones de vida y los mínimos requerimientos de bienes materiales que se podían transportar con la trashumancia.

Alrededor del décimo milenio antes de Cristo, la domesticación de plantas y animales permitió la vida sedentaria. Las sociedades humanas sufrieron una transformación y pasaron de tribus y clanes pequeños a poblados con varios cientos de habitantes. Hubo una diversificación de las labores económicas y, por lo tanto, una estratificación de la sociedad. El conocimiento se incrementó con la necesidad de trasmitir oficios y maneras de hacer; creencias,  ritos y mitologías; observación de los astros y predicción de las temporadas de siembra y cosecha.

Este cúmulo de información condujo a la necesidad de registrar y conservar testimonios, primeramente sobre qué productos se resguardaban en los templos-graneros y qué productos se tenían que entregar como tributos. Los primeros indicios de una escritura tienen que ver con cifras que permitían tener un control económico y datan de alrededor de 3,500 aC. Y después, empezaron a registrarse acontecimientos trascendentes, guerras y triunfos militares, ritos y plegarias a los dioses y, en el segundo milenio con Hammurabi en Mesopotamia, el primer código que reglamentó la vida en sociedad y los primeros textos literarios-mitológicos como la Epopeya de Gilgamesh.

Hasta hoy en día se conservan importantes códices hechos en amate y piel que son testimonio de las culturas prehispánicas de México y los museos albergan tablillas de barro con inscripciones, fragmentos de murales con jeroglíficos y estelas grabadas que son testimonio de tiempos pasados.

 Sin embargo, y desgraciadamente, muchos textos han sido destruidos no sólo por las fuerzas de la naturaleza o el deterioro del material orgánico en el que fueron hechos, sino por el mismo hombre. Basta recordar la quema de la famosa biblioteca de Alejandría en el siglo V.  Esta biblioteca y su museo eran el centro de investigación más importante del mundo antiguo y albergaban todo el conocimiento humano escrito y acumulado hasta esa época. Sin embargo, considerando que era un conocimiento pagano los seguidores de San Cirilo decidieron destruirlo.

En México la destrucción de los códices mayas por el Obispo Landa en Yucatán acabó irremediablemente con una importante fuente de información sobre esa cultura.

Gracias a la imprenta de Gutenberg en el siglo XV, la difusión del libro como fuente de información se popularizó. Así, el conocimiento estuvo al alcance de un mayor número de lectores y la difusión de noticias empezó a trasmitirse ya no con trovadores y viajeros o correspondencia personal y anuncios públicos, sino a través de la prensa cuyo origen data de los primeros años del siglo XVII.

Y si en sus principios la escritura tuvo fines pragmáticos para llevar a cabo registros de cosechas, de tributos y de los hechos importantes realizados por reyes y sacerdotes, su uso permitió el desarrollo de la creatividad y fantasía del hombre, pues la creación literaria también se desarrolló en antiguas civilizaciones que escribieron cantos, poesía y relatos de aventuras que permitieron a los lectores desarrollar su sensibilidad e imaginación. Desde esos tiempos remotos el libro ha acompañado el progreso del hombre y le permite no sólo anotar y estudiar sobre los avances científicos y sobre su entorno sino también conocer otros personajes, sitios exóticos y experiencias de vida sin tener que abandonar su hogar.

Esta posibilidad de conocer a través de la palabra escrita, sin embargo, se enfrenta a grandes retos en nuestros días. Así como la intolerancia religiosa destruyó la biblioteca alejandrina o los acervos mayas, los regímenes totalitarios o fundamentalistas han censurado e inclusive quemado los textos considerados peligrosos por su posibilidad de crítica y reflexión. Y por otro lado, los medios de comunicación y los juegos virtuales en una sociedad que prefiere información rápida y satisfactores inmediatos compiten con la tradición de la lectura, especialmente como medio de recreación.

Pero, también gracias a internet, el acceso a la palabra escrita llega a los lectores no sólo por la infinidad de publicaciones virtuales, sino también en forma de libros electrónicos que en cuestión de segundos se pueden descargar.

Fuentes de las imágenes:

Jordi Solé.  Los bosquimanos del Kalahari. En Ojos de cielo. <http://omiv.blogspot.mx/2009/04/los-bosquimanos-del-kalahari.html&gt;

Flickr from Yahoo: Antigua Biblioteca de Alejandría. <http://www.flickr.com/photos/hermandadblancaorg/468863015/&gt;

Jenny Paola Silva. Paso del nomadismo al sedentarismo. En Fundamentos de Economía: <http://jennypsilva.blogspot.mx/2011/08/paso-del-nomadismo-al-sedentarismo.html&gt;

Juan José Olvera G’s bitácora. La Biblia: Primer y mejor trabajo de Johannes Gutenberg. <http://jjolverag.wordpress.com/2011/02/23/la-biblia-primer-y-mejor-trabajo-de-johannes-gutenberg/&gt;

The British Museum. Hammurabi. <http://www.mesopotamia.co.uk/time/explore/p_hammurabi.html&gt;

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Una respuesta a “El arte de la palabra escrita

  1. Silvia Alzaga Herrera

    Que maravilla Ana! me fascina pensar en cómo nos fuimos desarrollando en la comunicación y a lo que hemos llegado. Saludos

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